Visitas de la última semana

sábado, mayo 04, 2013

Viento suave

El suelo amaneció húmedo y con pequeñas charcas vidriosas por aquí y por allá, indicios de que llovió mientras dormíamos. Me subí al coche y encendí el radio como todos los días. Suspire de alivio al no ver estacionado el trailer de siempre frente a la cochera. Casi siempre es el primer pinchazo al hígado que recibo luego de levantarme. Mientras conducía escuché a los locutores de radio lamentándose del calor que hacía a pesar de la lluvia de la madrugada. No les produjo la mínima gracia la bondadosa lluvia. Según su apreciación se alborotó mas el calor. Me vino a la mente la palabra bochorno: vocablo utilizado con frecuencia para referirse al sofoco producido por el calor húmedo que surge del suelo candente luego de una lluvia pasajera; tal como sucedió hoy. Ya por la tarde sopló un viento fresco con olor a humedad, circunstancia que aprovecharon los arboles para columpiar sus nidos y murmurar. Actividades muy recreativas para ellos cuando sopla el viento. Luego cayo una pequeña llovizna asustadiza que tan pronto toco tierra se desvaneció victimada por la resequedad.

lunes, abril 29, 2013

La Feria Choca

Advierto de antemano a mis queridos y potenciales lectores, que esta es lectura solo para chocos. Si no lo eres, te solicito encarecidamente que te agencies un diccionario con chocobulario incluido. Quedas advertido.

En estos días de feria tabasqueña uno busca con desespero un lugar con sombrita para aconcharse y sacudirse el agalambamiento de la calor. Pero uno se amacha tanto con querer ir a la feria al grado de armarle un soyenco pancho de anaguado a quien se quiera oponer. Claro, después anda uno por ahí babeando, rojo como un tomate y con la lengua de fuera, como cuando uno se jimba varias jícaras de pozol con harto chile amashito. Con este guatao de calor el cemento es como una fridera que le sancocha a uno canillas y carcañales. Dan ganas de guindarse de una amaca en las ramas de un cocoite y no apearse de ahí hasta que el gegen o el tábano le zumben a uno por la mollera. Luego está el apretujamiento y el batuquiadero de la gente que le pone a uno bojincho el bushón. Después de caminar un rato entre el bonchao anda uno todo cachureco con las canillas tembleques y el carcañal adolorido. El sudor le hace a uno chacualear al caminar, transformando el ensayado paso de arrecho en un desgarbado trote de cholenco cimarrón. No falta que en una de tantas vueltas se tope uno de frente con Doña Esa que habla como dando graznidos de chachalaca y empiece a cushilear hasta el cushul de su vecino Don Frijol. No encuentra uno las horas de sentarse entre cojollitos para jondearse un chorote bien frío con mucha oreja’e mico y un bushel de cuijinicuil con pinta de chanchamito. En lugar de esto anda uno todo pasmado y papujo por los rayos del sol que caen a la pelavaca dándole a uno pescozones y piñazos que se sienten como majaguazos con gruesos y nudosos chiribitos. Deverasmente, este caldeado ajetreo desguanza y desvalaga los ánimos, y multiplica el deseo de embrocarse en una pila de agua fría. El cayucao de gente que viene a la feria es variado: los hay chelos, murushos, chencos, bushones, cachurecos, chintos, arrechos, chujos, desguanzados, bojinchos, bolos, ashushados, anaguados, agalambados, chechos, ñengos, papujos, pasmados, y más. Lo peor de todo es que de tanto dar vueltas, te dan ganas de wishar después de haberte jondeado un pocao de micheladas, y no se diga si te da el ingrato pringapie después de haberte atipujado un platao rebosante de rico y excelente ajiaco. Ni hablar si comes frijoles charros, entonces deberás resignarte a los triquitraques y aventazones que te dejarán la trusa aposhcaguada, shuquienta y chejeada ¡Iche kareca! Después de esto cualquiera queda como labaza de tunca, lleno de shis a cupache. Después de turuntunear el día entero entre tanta gente y calor uno queda mas que zorimbo, tembeleque y turulato, dejando el cuerpecito toshito de entusiasmo y con tutupiches en los ojos. Con el último shishito de vigor de tanto salamerear, seco por la regasón de sudor, ajado como pushcagua de carnicero y oloroso a huevo puque, me voy ancá los amigos para retornar a casa ¡Ah diantre! Llega uno a casa sin fuerzas ni para achichiguar al misho ¡Hay ya Tú! ¡Hay mojo tileco! La energía solo alcanza para levantar el totoposte y el tajo de queso fresco y acaso una pirishada de caldito con arroz y presa en un pote muy pichicato ¡Trasqué, prestale un refresco a la tendera antes de que me atragante! ¡Adiuuuuu!

jueves, abril 25, 2013

Las puertas de la percepción

Hace un par de meses me tope con un libro llamado "El Cerebro: Manual de Instrucciones" de John J. Ratey. Lo que mas llamó mi atención de cuanto se dice en él es la afirmación de que nuestro cerebro nos engaña por nuestro sacrosanto bien. El punto es que, según las ultimas investigaciones eruditas, nuestro cerebro se vale tan solo de una pequeña porción de la información que le entra por cada uno de nuestros cinco sentidos para interpretar el mundo que le rodea. La otra porción simplemente la descarta. Esto lo hace para responder lo mas rápido posible ante circunstancias peligrosas y es producto de siglos de evolución. Dicho de otra forma, el cerebro tiene un especie de filtro que deja pasar solo la información que su "experiencia de aprendizaje" le ha mostrado que sirve para alejarlo del peligro o acercarlo al placer. Este filtro equivale a ver el mundo a través de una cámara digital en donde el tamaño de los pixeles afecta la realidad. El cerebro prefiere los pixeles grandes porque estos agilizan el resultado. Así de pragmático es. En conclusión, si queremos que el filtro cerebral mejore su percepción para que a su vez mejore su interpretación del mundo, necesitamos forzosamente mejorar nuestra experiencia de aprendizaje. Este tema me hizo recordar el ensayo de Aldous Huxley "Las Puertas de la Percepción" llamado así quizás como alegoría a los estímulos que percibimos con nuestros cinco sentidos. En este ensayo, Huxley escribe su experiencia con drogas alucinógenas llegando a la conclusión de que tienen la capacidad de modificar sustancialmente la forma en que percibimos el mundo (hacen que el filtro del cerebro enloquezca). Sospecho que esta es la razón de por qué tantos artistas consumen drogas hasta morir: les produce el habito de ver el mundo "con otros ojos". Las investigaciones concluyen que el constante aprendizaje de cosas nuevas afecta real y positivamente la forma en que el cerebro percibe la realidad sin importar la edad. Nunca me pareció mas acertada la frase que dice: el cerebro es un músculo, ejercítalo.

sábado, abril 20, 2013

Clima loco

Después del letargo inducido por el ambiente húmedo y caldeado de los días previos, ayer sopló un viento desgreñante como el exhalado en los mas locos días de febrero. La alfombra de hojas secas que antes vi inmóviles al pie de los arboles, ayer danzaban al compás de los chiflidos del viento. Los copos algodonados que el emblemático y sagrado árbol de la Ceiba esparce sobre la tierra en estos días, han emigrado montados a lomo de las constantes ráfagas. Aprovechando este imprevisto empujón del viento, las semillas irán a posarse en tierras lejanas para luego germinar y comenzar así un nuevo ciclo. Fue necesario que el viento retirara el furioso caldero para poder detener la mirada en la fronda y en las flores de los muchos arboles que nos rodean. Es fascinante ver la forma en que la naturaleza explota la energía solar, haciendo que broten de su follaje vivos y prolijos colores: lilas, rojos y amarillos. Luego del viento apareció la lluvia. Una lluvia que terminó de apagar la hoguera que nos cocinaba, que me alegró el día e hizo que pasara una buena noche. Por la época del año, es de esperar que esta sea una lluvia solitaria y pasajera, algo así como toparse con un pozo de agua en el desierto.

viernes, abril 19, 2013

37 Grados Celsius muy húmedos

Hemos tenido temperaturas de 37 grados Celsius a la sombra. Temperatura nada despreciable si tenemos en cuenta que el porcentaje de humedad en el ambiente es muy alto. La sensación de calor se recrudece gracias a que el viento está tan quietecito que no es capaz de moverse ni a sí mismo. Las hojas de los arboles cuelgan quietas de sus ramas secas. El único movimiento perceptible en ellas es un temblor esporádico como de fiebre. Fijar la mirada en una rama de árbol equivale a contemplar una fotografía con exceso de exposición a la luz. La inmovilidad de la vegetación es permanente hasta donde alcanza la mirada. La inacción es tal que se podría pensar que la naturaleza tiene un ataque de epilepsia. Todo presenta un aspecto catatónico. Las noches no traen el alivio que uno espera. El exceso de calor almacenado en techos y paredes es irradiado durante la noche sometiendo a sus habitantes a un cocimiento permanente a baño Maria. Abril y mayo son los meses de mayor calor. Impera en estos meses un ambiente de fritura al aire libre. Uno escucha aquí y allá los lamentos y las protestas contra esta época de crudo estiaje. las enfermedades respiratorias salen a relucir acompañadas casi siempre por una tos seca y rasposa que atosiga al que la padece impidiéndole dormir. Los aires acondicionados pujan sin descanso de tanto sacar calor del interior de oficinas y hogares. En medio de esta ingrata hoguera pocos nos detenemos a pensar en lo abultado que vendrá el próximo recibo de energía eléctrica. Lejos están estos meses para disfrutar de un amor dulce e idílico como aquel que los hermanos Carrión cantaron en "Las Cerezas" allá por la década del sesenta del siglo pasado. Nada que ver.

lunes, marzo 18, 2013

Visión renovada

Gladis se animó a que le hicieran una limpieza ocular. Se libró al fin de esas pesadas antiparras que la acompañaron los últimos 25 años de su vida. Ahora su tabique se recupera de las profundas marcas dejadas por el peso muerto de cristales y armazón. Como los lentes la acompañaron un cuarto de siglo, ahora le cuesta trabajo reconocerse sin ellos cuando se mira en el espejo. Ahora ve el mundo con la brillantez natural que reflejan los objetos y ya no a través de los cristales empañados que la hacían dudar si las pecas observadas en la piel de las personas eran reales o solo eran polvo en los cristales de sus lentes ¡Veo tus ojos! ¡Veo la hora en el reloj! ¡Leo aquel anuncio! Son algunas de las recientes exclamaciones que le he oído decir. Claro, no se salvará de continuar utilizando lentes para leer pero ya no para lo demás. De ahora en adelante extrañaré ver lentes en el buró de la cabecera de la cama. Ya no me preocuparé al escuchar algo que se rompe al hacer cualquier movimiento. Atrás quedará la frase "creo que estos lentes ya no me sirven". Lo que lamentaré en adelante es el flujo de lentes que Gladis proveía a esta casa y que eran aprovechados luego como lupa por este su servidor. Desde el viernes que le quitaron el polarizado ocular que le nublaba la vista ha estado usando lentes oscuros para atajar el brillo que ahora le quiere entrar a borbotones por los ojos. Cuando la veo deambular en la casa me recuerda a los personajes de la película matrix en su búsqueda del teléfono que los sacaría de aquel peligroso mundo virtual. En estos primeros dias ha tenido que ocultarse del sol. Rehuye de la luz igual que lo hacían los temibles y terroríficos vampiros en las inolvidables películas del Santo el enmascarado de plata.

sábado, marzo 16, 2013

Un paréntesis

He permanecido un poco ausente de esta bitácora. El trabajo me obligó a ponerle puntos suspensivos. Muchos han sido los acontecimientos sucedidos desde mi ultima entrada. Alguien sin quehacer ha abierto el grifo de los sucesos forzándonos a chapotear para salvar el cogote. Don Lucio se nos fue hace unos poquitos días dejado un gran espacio en blanco en el corazón de la familia. Soy de la opinión que los padres son el principal adhesivo con que se mantiene unida a la familia. Sin ellos los hijos nos alejamos de nuestro origen como lo harían los planetas sin la presencia del sol. Ellos son la principal fuerza que nos hace regresar cuando somos andariegos. Su sola presencia es suficiente para mantener la sobriedad y el equilibrio en la familia en los peores vendavales. Cuando ellos faltan los hijos nos transformamos en esas esferas ingrávidas y viajeras conocidas como dientes de león.

sábado, marzo 02, 2013

Un Largo Adiós (poema de Ángel González)

     Qué perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora.
                      El sol,
ya tras la línea lúcida
del horizonte,
tira de él,
lo reclama.
                     Pero
los pájaros lo enredan
con su canto
en las ramas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo
dorado de su luz
sobre nosotros.

Sale la luna y sigue siendo el día.
La luz que era de oro ahora es de plata.

«Mientras leía este poema de Ángel González recordé con mucho afecto a mi querido suegro Don Lucio Burelo. Para comprender el motivo que me trajo su recuerdo interpreten por favor las metáforas siguientes:
Día = vida
Noche = muerte
Sol = Jehová
Pájaros = las personas que lo queríamos
Brisa contraria = su deseo de permanecer con nosotros
Luna = vida eterna (el paraíso)

¿Para que mas palabra?»

martes, enero 01, 2013

Día uno

Son las 11:30 am y todo sereno. Se apagó la música y terminó el ruido cohetero. Solo se escucha el ronroneo ocasional del transporte colectivo ¿Habrá usuarios? Lo dudo. He visto pasar a muy pocas personas por la calle. Dobby esta sobre el respaldo del sofá mirando atento la calle a través de la ventana. Es su posición favorita. Después de los sustos que ha pasado con la tronadera de estos días se preguntará porque hoy habrá tanto silencio. Ha estado taciturno por la ausencia de Ale y su pesadumbre se recrudece en la noche cuando la busca en su habitación y no la encuentra. Buena parte del día se olvida de ella porque Gladis y Pedro lo achechan igual. Además tiene su ventana para entretenerse. Pasamos el último día del año en casa de Kory y Alejandro. Gladis preparó para la ocasión lomo de cerdo horneado y puré de papas. Rina y Dobby se encontraron. En estos encuentros, el carácter frenético de Rina y su mayor tamaño dejan siempre a Dobby al borde del infarto. Los vecinos están empezando a dar señales de vida con renovadas energías después de haber dado cuenta del recalentado. La algarabía de los niños va en aumento. La vida y el nuevo año se presentan, se reconocen y se ponen al día. Como en los cuentos de Canterbury, en breve emprenderán juntos el viaje de 365 días que los llevara, con 12 escalas pero sin descanso, hasta la frontera del 2014. Entonces, habrá cambios de estafeta y el ciclo reiniciará.

lunes, diciembre 31, 2012

Entre el Arte y lo demás

No se ni como ni en que momento surgió en mi el gusto por las bellas artes. Me gusta sobretodo la música, la pintura, la escritura y la literatura. No puedo decir lo mismo de la arquitectura y de la danza. Apenas en el siglo pasado se agregó a la lista de las  bellas artes el llamado séptimo arte, el cine, que junto con la fotografía los he añadido también a mis preferencias. No me explico de que forma fui adquiriendo estos gustos que, en opinión de algunos que me rodean, son por decirlo con gentileza, algo extravagantes. No fui criado en un ambiente propicio para las artes. Mi crianza fue como la de cualquier adolescente que se desarrolla en un ambiente urbano y periférico en el que predominan el gusto por la lucha, el box, el futbol, las novelas y los comics. Mis pasatiempos de niño-adolescente fueron las canicas, el trompo, el balero, el yoyo y la colección de estampitas. Aún con esta corta experiencia y visión del mundo, en algún momento de mi temprana adolescencia se encendió en mi la flama de la estética y de la belleza. Desde una etapa temprana quise ser pintor pero al faltarme los lienzos, los óleos y los pinceles, me conformé con dibujar a lápiz. En una etapa posterior quise ser músico. Me hubiera gustado tocar el piano pero me faltaba el instrumento. Por consiguiente, me incliné por la guitarra, único instrumento que estaba dentro de mis posibilidades. En la preparatoria descubrí la filosofía y me zambullí en las aguas dulces de los Diálogos de Platón. Luego me hicieron leer también (yo no quería) las tragedias de Euripides. Ya por mi cuenta leí tres o cuatro obras de Shakespeare y la Celestina de Fernando de Rojas. El dinero no me daba para muchas letras. Afortunadamente las personas de pocos recursos contábamos con la editorial Sepan Cuantos que en aquel tiempo producía libros como arroz y a precios muy accesibles. No tengo ninguna duda al reconocer que mi gusto por el arte me ha abierto muchas puertas interiores que, por desconocimiento, yo mismo mantenía cerradas. Seria muy larga de enumerar la lista de beneficios que he obtenido de todas las obras de arte sobre las que he derramado la mirada. Estoy seguro que habré adquirido otras monerías de las cuales aun no soy consciente. La verdad es que el arte se crea y se transita en soledad. Quizás sea esta característica la que intimida y evita que más personas se introduzcan en los manantiales creados por las mentes brillantes y sensibles de los artistas. Nos tocó vivir la época en que se enaltece el trabajo en equipo, la diversión química en bola y el esnobismo sin limite. Una época en que el individualismo es equiparado con un egoísmo obtuso. Una época en la que estar en soledad un par de horas produce en muchas persona disnea, taquicardia y depresión. Los adultos con este desliz son tachados, cuando bien les va, de pobres anacoretas o de redomados antisociales. Si el solitario es un estudiante lo etiquetan ipso facto de nerd ¿Será que el arte y los artistas estén condenados a la extinción? Tan devaluado esta el termino que muchas personas llaman artistas a los cantantes que salen en la TV ¿Será que el destino de las obras de arte sea como Ray Bradbury lo pronosticó en su libro Fahrenheit 451? Mucho de lo que este libro narra como ficción hoy ya es una realidad.

lunes, diciembre 24, 2012

Las visitas de Pedro

Pedro llegó de visita el sábado. Desde unos días antes se ha estado mensajeando con sus parientes y amigos planeando con toda anticipación (como amerita este importante acontecimiento), la organización del "palapeo" (reunión de camaradas en una palapa con el fin de intercambiar sustanciales experiencias y tomar trago al mas puro estilo spring breakers), palabra apropiada asignada por Ale en la difusión de tan magno evento en las redes sociales y anexas. Desde el mismísimo día de su visita lo hemos visto poquísimo tiempo. Cada año me confunde el termino "Nos visita Pedro" pensando que dentro de esa engañosa promesa estamos incluidos nosotros. Lo que es un hecho, es que somos sus exclusivos y auténticos posaderos a donde cada madrugada llega a reposar su cuerpecito y desprenderse, durante un par de horas a lo sumo, de las muchas e ingratas fatigas acumuladas durante sus innumerables salidas, y que él pomposamente llama "visitar a los compañeros". En este orden de cosas tendremos suerte si nos enteramos de su regreso a GDL. Si así sucede probablemente nos diga "vine a visitar a mis compañeros"

miércoles, diciembre 19, 2012

Atareado

Últimamente he andado algo ocupado y he estado llegando a casa con el animo muy menguado. No me he detenido a observar, como es mi costumbre, la transformación que por motivos navideños sucede cada año en la ciudad. Me desplazo por ella con una visión de túnel, suficiente apenas para ver lo que tengo cerca mío. Con todo y esto no pudo dejar de observar cada noche, en el mismo crucero, a la misma hora, mientras el semáforo esta en rojo, a la misma viejecita como de 80 años o más, caminar pesadamente entre los coches con una cajita de chicles en su mano izquierda mientras que con su derecha sujeta débilmente un andador tubular en el que apoya el peso de su ajado cuerpo encorvado que le sirve apenas para guardar a mitad de calle un precario equilibrio. Me invade una tristeza enorme cuando la veo de lejos tratando de alcanzar con su mano extendida y con una lentitud pasmosa, la ventanilla de un segundo coche antes que la luz verde del semáforo se ponga. Me abruma el sinnúmero de acontecimientos ingratos, las infinitas penalidades y la terrible soledad que este ser humano ha tenido que soportar en su vida para verse en la imperiosa necesidad de tener que trabajar a su edad ¿Que me importa que los ricos se vuelvan mas ricos deduciendo de impuestos nuestras pequeñas aportaciones "voluntarias" si al final sirven para ayudar a bien morir a viejecitas como esta? No se vale lucrar con el sufrimiento ajeno. De acuerdo. Pero tampoco es humano permanecer con los brazos cruzados ante estos hechos. Si los que tienen la responsabilidad de ayudar no lo hacen, cuando menos hay que unirse a las organizaciones que tienen los recursos y la iniciativa de hacerlo aunque lo hagan con un beneficio propio...peor es no hacer nada.

jueves, noviembre 22, 2012

Dos tareas a la vez

Hace tiempo mi hija Alejandra me reconvenía por no poder ejecutar dos tareas a la vez. Me argumentaba que es del dominio publico que las mujeres son capaces de hacer esto y más. Si bien es cierto que cualquier persona puede hacerlo, también es cierto que la mayoría de las veces no hace bien ni una ni otra. Hace unos días me topé con un tipico ejemplo que contradice dicha aseveración. El hecho fue como sigue. Me encontraba estacionado en un cruce de calles esperando la luz verde del semáforo. De pronto escuché el conocido ruido que las llantas hacen sobre el asfalto cuando se oprime el freno rápido y a fondo. Fue entonces que vi sobre la banqueta de la calle perpendicular a mi trayectoria a una mujer como de 20 años con su mano izquierda sosteniendo el celular en su oído y la derecha levantada en señal de alto. Estaba parada a la mitad del primero de los dos carriles de la calle y muy cerca de la defensa de la camioneta que segundos antes había quemado llanta. Sin dejar de hablar por teléfono avanzó unos pasos con la intención de cruzar el segundo carril que le faltaba y por el que circulaban sin restricción los autos. La camioneta seguía sin poder avanzar, la mujer seguía hablando por teléfono con la mano derecha levantada, y sobre el segundo carril continuaban circulando carros. Intrépidamente, y sin interrumpir su conversación telefónica ni un momento, se lanzó a la conquista del segundo carril con la mano derecha levantada confiando ciegamente en el salvoconducto que le otorgaba su calidad de peatón y de mujer (por aquello de poder caminar y hablar por teléfono a la vez). Escuché más chirriar de llantas, voces y gritos. Ella, sin perder el garbo y la gracia, llegó a la banqueta contraria con una risita dibujada en los labios producto más de la conversación telefónica que del nerviosismo por haber estado tan cerquita a la muerte. El semáforo cambió de luz permitiendome seguir y ella continuó hablando por teléfono como si nada. Es cierto que no cualquiera tiene por costumbre hacer dos cosas a la vez. Solo lo hacen de este modo los que tienen muy desarrollada la cualidad de ser atrabancados por no decir otra cosa.

miércoles, noviembre 21, 2012

Hace años 1

Gladis y yo fuimos a Reforma el domingo. Compramos tacos de cabeza en el puesto de Martín y los comimos en casa de mis suegros, Doña Matilde y Don Lucio. Siempre disfruto las platicas con Don Lucio. Me gusta oír sus relatos de la vida en Reforma cuando él era joven. En esta ocasión me contó que en aquel tiempo (en la década de 1940 cuando tenía alrededor de 10 años) la vida en Reforma era apacible. En su memoria está fresco el recuerdo de los días en que sus familiares adultos desmontaron (para sembrar) el área que hoy ocupa la colonia Las Cactaceas y de como, una vez despejada de arboles y de follaje se convirtió en lugar frecuentado por los venados. Rememora que una noche a sugerencia de un familiar suyo se armó rápido una partida de caza. Marcharon entonces con sus bártulos entre los que figuraban rifles y lamparas de minero. Los cazadores regresaron de madrugada cargando en sus hombros un pesado venado macho de espléndida manufactura y gran cornamenta. Para transportarlo le ataron las patas delanteras e hicieron otro tanto con las traseras para luego deslizarle una larga rama entre los amarres de sus patas. Cuando se mataba un animal, comenta, una parte de la carne se salaba y la demás se regalaba. Así dictaba la vieja tradición. Había mucha variedad de animales de caza, como el puerco de monte (jabalí), el puerco que llamaban tamborcito por el ruido que hacia al caminar en manada, y el famoso tepezcuntle. Del tamborcito recuerda su mal genio y de las advertencias que corrían de boca en boca y en las que se recomendaba encarecidamente a los ambulantes treparse al árbol más cercano al menor indicio de la susodicha onomatopeya. Así era de violento este animalito. Era sabido que aquel desafortunado que pasaba por este lance y cargaba arma, desde su alta posición arboricua tenia que matar al líder de la manada para que los otros lo dejaran en paz. Entonces los tamborcitos se abalanzaban sobre el cadáver de su líder recién muerto y se lo llevaban en pedacitos. En aquel tiempo no había refrigeradores ni luz eléctrica con la que funcionaran. No había caminos ni carreteras. El único medio de transporte viable a la ciudad de Villahermosa era el agua en lanchas con motor fuera de borda. Me contó también de su afición a la pesca con tarraya y con arpón. Su casa estaba a orillas de la laguna. Entonces sus aguas eran cristalinas y los peces se miraban desde la superficie. Eran grandes y se contaban por cardumen. Se pescaba el bobo y la tenguayaca por docenas con solo aventar unas cuantas veces la tarraya. En aquellos tiempos no había lujos en Reforma pero nunca faltaba la comida en la mesa de sus pocos habitantes. Mas bien sobraba. Todo esto es recordado por Don Lucio con particular alegría, como si todos estos recuerdos le hicieran vivir otra vez aquellas emociones como la de estar junto a sus seres queridos que ahora viven solo en la memoria de quienes los conocieron.

viernes, noviembre 16, 2012

Al abordaje 1

Pensándolo bien, abordar un avión tiene su gracia. Aquellos que lo hacen regularmente llegan al aeropuerto con una hora de anticipación cuando el vuelo es nacional. Yo recomendaría llegar como mínimo una hora y media antes. Nunca está de más un colchoncito para poder solventara cualquier imprevisto que pudiera surgir en el camino. Ya en el aeropuerto hay que dirigirse a la aerolínea correspondiente para documentar el equipaje y recibir el pase de abordar si aun no se cuenta con él. En este punto si no se muestra una identificación ya valió grillo el asunto. El equipaje documentado (el que deberá viajar en el compartimento de carga del avión) no deberá exceder de 23 kg. Si esto llegara a pasar se cobraría exceso de equipaje. Esta penalización además de quitar tiempo es un desfalco al bolsillo. Lo más prudente sería preguntar el limite de peso que la aerolínea permite transportar al momento de comprar el boleto. Además, uno puede subir al avión con una maleta pequeña de mano siempre que no rebase el peso ya señalado ni el tamaño del maletero del avión. Por lo general las aerolíneas tienen en el área de documentación una caja con la dimensión estándar del maletero del avión. Si la maleta no entra en esta caja tendrá que viajar sin remedio junto a la otra en el compartimento de carga. Las maletas que viajan en este compartimento son etiquetadas y el dueño recibe un ticket por cada una de ellas que el empleado pega en su pase de abordar. Hay ciertos artículos restringidos por las aerolíneas que no se permiten llevar a bordo. Los perfumes en recipientes mayores a 100 ml son uno de ellos. Aerosoles nada. Aguas. El empleado de la aerolínea le informa al pasajero a la vez que marca en su pase de abordar el numero de sala de abordaje, la hora a la que tiene que llegar a la sala y el numero de su vuelo. Lo que viene a continuación es lo más engorroso del proceso: pasar la linea de seguridad. Estando ahí hay que desprenderse y depositar en una caja de plástico todo lo que uno lleva en los bolsillos, el reloj de pulsera, el cinto, el teléfono y todo adorno metálico que uno pueda llevar colgado (también los zapatos si tienen casquillo o partes metálicas). Hay que sacar de su bolso Lap Top y IPad y depositarlas aparte en otro contenedor. Luego hay que hacer pasar ambos contenedores junto con la maleta de mano por la máquina de rayos X. Después debe pasar uno mismo por otra máquina detectora de metales. Por último, si esta máquina es quisquillosa y se le ocurre pitar cuando el cuerpecito de uno pasa por ella, le hacen a uno adoptar pronto la posición del Cristo Redentor para luego escanearle a uno manualmente hasta las ideas.

lunes, noviembre 05, 2012

Escenas fugaces 2

Desde que mi Papá decidió probar suerte en Guadalajara allá por el año 1965, regresé una sola vez a la Soledad Jalisco, la tierra de mi niñez. Soy malo para datar sucesos, pero si me obligan, les diré que fue un año mas o menos cercano a 1975. Por alguna razón que ya extravió mi memoria entre tantos estantes polvorientos de que está llena, no les podré decir que tripas motivó aquel viaje. El caso es que mi hermano Chuy y yo preparamos cada uno su maleta y nos dirigimos de buen ánimo a la terminal de autobuses de Guadalajara. En aquel tiempo esta terminal ostentaba aún la distinguida categoría de terminal de primera. En su exterior se vendían los entonces tradicionales birotes salados que median como un metro de longitud. Era medio día a mitad del año cuando llegamos a la cabecera municipal Huejuquilla el Alto. No creímos necesario avisar a nadie de nuestro viaje, razón por la cual nadie supo de nuestra llegada. Así éramos de sagaces y de prudentes. A esa hora todavía teníamos por delante un buen tramo que recorrer para alcanzar nuestro destino. Seguro que la idea era llegar de sorpresa a la casa de mi tío Encarnación en la Soledad. Jesús se tuvo la suficiente confianza como para llegar a nuestro destino sin más ayuda que la brújula de su memoria. Emprendimos entonces el camino a pie. Doblemente sagaces y precavidos. Todo lo que yo recordaba de aquel trayecto que recién íbamos a caminar era que antaño se atravesaba a lomo de burro, mula o caballo y que las poquísimas veces que lo recorrí de niño se me hizo poco menos que perpetuo. Lo que mi memoria guardaba de él era un pedazo de terreno pedregoso y deshabitado como de 20 kilómetros, sembrado de arbustos redondos y achaparrados conocidos como huizaches, además de muchos nopales de alturas y anchuras muy variados. Era ya de tarde cundo, de buen ánimo, empezamos a caminar al paso que nos permitían nuestras pesadas maletas. El ánimo empezó a decaer cuando el peso de las maletas empezó a hacer estragos en los entumecidos brazos. Además, el camino estaba muy lejos de ser todo lo transitable que imaginé. Las piedras filosas y las ramas secas de las márgenes hacían que nuestro desplazamiento fuera cada vez más lento y pesado. El ocaso nos sorprendió muy disminuidos en ánimos y en fuerzas. Para colmo de males nos empezó a llover ¿Que faltaba para empeorar nuestra ya precaria situación? Muy pronto lo sabría. Según los cálculos de Chuy llevábamos poco más de la mitad del trayecto recorrido. Si a estas alturas del camino nos hubieran ofrecido la oportunidad de abandonar lo que hace un rato considerábamos diversión y aventura de buen talante lo hubiéramos aceptado. Ignoro en que momento perdimos el camino. No reparé en ello hasta que Chuy no aguantó más y me lo dijo. Ya para ese momento no era capaz de ver ni mi propia mano con el brazo extendido. Solo aquellos desdichados que han tenido que caminar de noche en un monte, sin vereda, sin luna ni estrellas, y sin una linterna, entenderán a que me refiero. pronto la realidad nos rebasó. La lluvia, la negrura de la noche, el cansancio, los frecuentes tropiezos con piedras, nopales y huizaches, las constantes caídas en pozos y zanjas, y la cautela (por no decir miedo) a las víboras y alacranes, todo esto nos persuadió de no continuar con nuestra descabellada intención de llegar a destino a cualquier costo. Escogimos para pasar la noche un árbol que nuestras cabezas encontraron a costa de un chichón. Nos sentamos con la espalda apoyada en su tronco y nos dispusimos a pasar la noche bajo el precario cobijo de sus mondas ramas. Nada podíamos hacer para librarnos de semejante situación. Estábamos empapados y llenos de lodo. Cuando creía que ya habíamos tocado fondo, sentí unos pinchazos como de alfiler en todo el cuerpo. Eran hormigas que defendían el acceso a su hormiguero que les habíamos tapado con nuestros magullados traseros. Doloridos, empapados, ateridos, cansados, hambrientos y llenos de ronchas intentamos dormir en aquella obscuridad total. La negrura y el silencio absolutos agudizaron nuestros sentidos. Fue entonces que escuchamos los perros ladrar como en el cuento de Juan Rulfo. Los ladridos llegaban muy amortiguados lo que significaba que venían de muy lejos. Poco después, mirando en la dirección en la que intuíamos venían los ladridos, observamos a través de la inexpugnable noche, una fila de luces rutilantes que se desplazaban lentamente. Con mucha imaginación, pensamos, podrían ser personas con ocotes encendidos caminando una tras otra. Estas señales nos dieron el animo para reanudar la marcha en esa dirección haciéndonos olvidar los riesgos que con toda seguridad nos esperaban agazapados más adelante. Después de otra tantas caídas y más tropezones con nopales, cercas y huizaches, llegamos por fin a nuestro destino. Calculo que serian como las diez de la noche cuando estábamos atravesando el arroyo, único obstáculo  que nos separaba de la casa de mi tío Encarnación. Lo huevos de rancho que cené aquella noche fueron los más ricos que he comido desde que tengo uso de razón. Al día siguiente nos informaron que estaban construyendo una carretera para comunicar Huejuquilla con la Soledad razón por la cual el camino real original había sido borrado en algunos tramos por la nueva carretera de terraceria. Ahí teníamos pues la causa de nuestro extravío. Días después supimos también que había fallecido un niño aquella fatídica noche y que las luces que nos sirvieron de guía a mitad de la noche las utilizaban las personas que se dirigían al velorio.

viernes, noviembre 02, 2012

Palabras endémicas 2

En el lenguaje coloquial de Tabasco y Chiapas existen dos palabras que me desconcertaron (y descontaron) cuando las oí por primera vez. Otra vez fue Gladis la que me soltó un día de sopetón lo que para mi fue como cantonés exaltado. Cuando me las dijo quedé, a ojos de un observador externo, con los labios apretados tratando de contener a duras penas las preguntas que como amasijo querían salir todas en bola. La complicación mayor de estas palabras es que no cuentan con asidero para que el cerebro las pepene y las mantenga quietecitas el tiempo suficiente para bien memorizarlas. La primera de estas palabras que bien podría desempeñar el papel de acertijo es "trasqué". El contexto en el que Gladis utilizó esta palabra aquella primera vez, fue ya víctima del olvido, por lo que inventaré otra situación cualquiera para que sirva de ejemplo. Supongamos que una mañana usted me encarga un libro que le interesa leer aprovechando que al medio día estaré en una librería. Supongamos también que en la tarde de ese mismo día nos reunimos en un café para platicar como todo buen mexicano instruido en twitter y facebook, de la mejor manera de enderezar este recochino mundo mientras tomamos una buena y humente taza de café. De pronto, a mitad de la sabrosa platica se me viene a la memoria que olvidé traer el recanijo libro y, sin agua va de por medio, sin salivita siquiera, exclamo a viva voz diciendo ¡Trasqué el libro! Después de ver que usted pone los ojos como dos platos fruteros, le aclaro algo avergonzado que acabo de recordar que olvidé traer su muy encarecido encargo. Visto de esta forma, "trasqué" es una expresión que denota algo olvidado que se acaba de recordar. La segunda palabra parece fácil, figúrese si no. Es el verbo "prestar". Mmm ¿y donde está la complicación? preguntará usted. Pues bien, Imagine que un día se lamenta usted, ante mi rolliza persona, de no haber conseguido un dinero que necesita. Yo, a manera de mitigar su congoja por no poderlo ayudar le sugiero que "se lo preste al banco". Usted me dirá indignado que no es cosa para burlarse, o pensará tal vez que soy débil de entendedera por lo que seguramente me repetirá que lo que quiere es "recibir dinero" no "darlo". Yo le explicaré entonces que lo que realmente quise decir con "prestarle al banco" fue que usted le pida al banco el dinero que necesita ¿Extraño verdad?

jueves, noviembre 01, 2012

Palabras endémicas 1

Cada lugar tiene en su lenguaje cotidiano palabras endémicas que identifican inequívocamente a quien las dice como originario de ese lugar. Algunas de estas palabra o expresiones son graciosas y producen una risa espontánea y sincera en quien las escucha por primera vez. Son también una buena forma de medir el ingenio y el carácter guapachoso de quienes las utilizan con acierto en las mas variadas situaciones. Su empleo requiere, para que cuajen y surtan el efecto deseado, de un timbre de voz especifico, seguido de los ademanes y gestos corporales indispensables que son muy difíciles de imitar para cualquier improvisado u ocurrente advenedizo. Gladis ha sido para mi una fuente inagotable de estas frases y palabras singulares. Las escucho de ella con frecuencia y desde hace tanto tiempo que ya han perdido para mi su carácter de rareza y poco a poco se han venido incorporado con las mías sin hacer mucho mitote. Un par de estas expresiones son "Don Ese" y Doña Esa". Estas frases las utiliza cuando una persona desconocida para ella (o conocida solo de vista) le hace o le dice algo que le molesta o con lo que no esta muy de acuerdo. Entonces se refiera a ella como "Don Ese" si el susodicho carcamán es hombre o "Doña Esa" si la aludida interfecta es mujer. Esta expresión oída de sus labios es como una bala de alto calibre disparada por un arma de esas que los noticieros llaman de uso exclusivo del ejercito. Por ejemplo, hace un par de semanas solicitamos a un aluminero nos arreglara con carácter de urgente unas ventanas. Con la solemnidad de un sacerdote nos prometió que al día siguiente quedarían suaves y relucientes. Pasados 15 días sin tener noticias de tan exagerado embustero, a los ojos de Gladis se ganó a pulso y con mención honorífica el motete de "Don Ese".

lunes, octubre 15, 2012

Escenas Fugaces 1

Estoy en décimo y ultimo semestre de la carrera de ingeniería (1982). Calculo que he de tener alrededor de 24 años. Camino por la explanada de la nueva Facultad de Ciencias de la Universidad de Guadalajara (En aquel tiempo los esfuerzos de esta escuela estaban concentrados en hornear con éxito la primera generación de profesionistas). Me dirijo al laboratorio de química donde apenas hace unas cuantas semanas inicie mi servicio profesional. Mientras me dirijo con paso resuelto hacia el laboratorio, de algún lugar no determinado llegan a mí con bastante claridad las notas de "Crazy Little Thing Called Love" de Queen. No he entendido bien porqué después de 30 años sigo recordando esta escena en particular. Según la opinión de los entendidos, cuando uno tiene una impresión (generalmente agradable) es frecuente que el cerebro registre algunas de las circunstancias que acompañaron el hecho como por ejemplo un aroma, una canción, una imagen, etc. De esta forma el hecho y las circunstancias que lo rodearon quedan permanentemente asociados en la memoria del afectado. Me ocurre siempre que al escuchar esta canción me viene invariablemente a la memoria el laboratorio de química de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Guadalajara. Si, ahora estoy seguro que esta escena fugaz del pasado quedo impresa en mi memoria gracias a los buenos oficios de esta canción.

viernes, octubre 12, 2012

Fraccionamiento Lagunas

Ya estamos instalados en la casa del fraccionamiento Lagunas. Lo que recordaba de esta casa era lo ruidosa que era la vecina de enfrente. Cada fin de semana llegaban a su casa, con puntualidad pasmosa, música retumbante, bebidas reanimadoras y amigos rebosantes de anhelos y de apetitos. Ahora es lo mismo aunque con menor frecuencia. El tiempo le ha apagado un poco el gusto en beneficio de sus atribulados vecinos. Pero aun estamos lejos de la buscada tranquilidad. Tenemos ahora unos vecinos traileros que le han arrebatado a la vecina el monopolio del jolgorio en nuestra calle. Ademas, cuando estacionan sus trailers en la calle no hay forma de que uno se meta a su propia cochera sin sudar la gota gorda. Luego esta la costumbre de encender los trailers y dejarlos en ese estado de perpetuo ronroneo sonajero por varios minutos dezque para calentar la máquina. No sé hasta que punto estos ángeles caídos permanecen ignorantes del impacto machacante que causan en las mentes de sus alrededores. Y como no lo sé de cierto, prefiero atribuir este  comportamiento egoísta a una ignorancia soterrada y no a una natural desfachatez.