Visitas de la última semana

domingo, marzo 29, 2009

Viento del sur

Ayer y hoy sopló el huraño viento del sur. Se nos vino encima de súbito y sin preámbulo como ataque de felino. La hojarasca era arrebatada de las ramas de los árboles por caprichosos remolinos de aire cálido. De nada servía la terca resistencia que los árboles de mango oponían al colérico soplido, invariablemente los frutos debiluchos terminaban reventados en el suelo victimados por el continuo zangoloteo de sus ramas. Pero ni este viento temperamental le restó ímpetu a Ale y a Chuy que se fueron por segunda vez a la feria de Reforma a comer polvo mientras gritan montados en esos espantosos potros de tormento llamados juegos mecánicos.

martes, marzo 24, 2009

Compañías inesperadas

Son comunes en la colonia las conversaciones de banqueta entre vecinos. Los temas dialogados son variados y entre los más socorridos están las historias de sucesos paranormales de fantasmas y aparecidos. Por ejemplo, esta la historia de las tres vecinas que diariamente salen a caminar alrededor de la colonia. Relató a Gladis una de las caminantes que en ocasiones a las sombras que proyectaban sus cuerpos las acompañaba una inexplicable cuarta sombra. En otras ocasiones encontraban en su camino a un niño solitario y desconocido caminando en áreas poco transitadas e impropias de alguien de su edad. Claro, debo explicar que la colonia consta de 60 casas y que todos sus ocupantes se conocen entre sí a tal grado que los niños creen que todos los papás y mamás que aquí vivimos somos sus parientes (nos dicen tíos). En una ocasión en la que Kory salió a caminar de noche le contó a Gladis que vio a un niño solitario sentado en la banqueta en el extremo más alejado de la colonia que da a la laguna. El niño estaba muy tranquilo y movía los pies en el aire sobre el vacío y la penumbra que se extendían frente a él. La última peripecia le sucedió a Chuy ayer en la madrugada. Sucedió que pachis empezó a maullar en la madrugada (2 a.m.) como lo hacen todos los gatos al andar haciendo groserías con las gatas como dice Gladis. Ale despertó por el escándalo gatuno y le pidió a Chuy que la acompañara a la calle para rescatar a pachis del ardor felino mañanero. Parado a media calle frente a la casa Chuy buscaba y llamaba a pachis. De pronto empezó a inquietarse por las señales que le hacía una mano desde atrás de una verja de una casa desocupada que lo invitaba a que se acercara. Sus pies lo llevaron al interior de la casa tan rápido como el rayo. Diría Gladis: sólo el cotón le volaba. ¿Verdad o sugestión? Tal vez las vecinas veían las proyecciones de las ramas o los troncos de los árboles bajo la luz de la luna. El niño solitario tal vez era hijo de alguna familia que estaba de visita en la colonia y que decidió salir a caminar aburrido de las pláticas de los mayores. Las señales con la mano eran tal vez de algún bolo (borracho) que se equivocó de casa y que suplicante esperaba que alguien le explicara en que lugar se encontraba.

lunes, marzo 16, 2009

Los caprichos de pachis

El sábado en la madrugada me despertaron los insistentes arañazos que pachis daba a la puerta de nuestra habitación. Mediante esta señal que tiene muy ensayada nos comunica que se le cuecen las habas por salir a la calle a perseguir bichos rastreros y voladores. Me levanté con mucho trabajo de la cama y me dirigí con una verticalidad vacilante a cumplirle su enconado deseo con tal de que nos permitiera seguir durmiendo. Apenas salí de la recamara me estorbó el paso para obligarme a bajar la mirada y hacerme patente su presencia. Entonces echó carrera como loco hasta detenerse en la puerta que da a la calle. Allí esperó maullando con la cola levantada en espera que lo librara del último obstáculo que le faltaba. Al abrirle la puerta se quedó inmóvil un instante dudando en salir cosa bastante rara en él. Miré hacia adelante para buscar la razón de ese freno intempestivo y no vi nada, absolutamente nada. La razón era que una densa neblina cubría todas las casas de la colonia y la visibilidad se extendía cuando mucho a unos cinco metros de distancia. Aún dentro de este reducido radio todo se veía difuminado; como si el gato y yo hubiéramos sorprendido al creador dando las últimas pinceladas a un alba muchas veces corregida. Por fin pachis se animó a internarse con paso algo vacilante en aquel ambiente blanco y difuso. Pronto se dio cuenta de que ese material blanquecino y opaco no ofrecía ninguna resistencia al cuerpo como lo hacía con la vista y se internó en él seguro de encontrar cosas diferentes. Cuando lo perdí de vista volví a las sabanas a retomar mi sueño interrumpido, muy contento por cierto de haber sido brevemente testigo del trabajo del creador.

viernes, febrero 27, 2009

Hálitos de febrero

Pasaron los ventarrones de febrero. Los vientos fueron escasos pero sus soplos intensos. Los pocos días que azotó dejó el jardín acolchado de hojas muertas. El árbol de mango fue despojado sin remedio de la mitad de su exigua floración. Por otro lado el calor viene de menos a más, con paso lento pero firme. El sol empieza a dejar su escorzo en la piel a medida que avanza el día. Las botellas de agua se dejan ver con mayor frecuencia en las mesas y escritorios listas para que disponga de ellas el sediento. Lo malo es que con la misma rapidez que el líquido entra al cuerpo con esa misma premura sale.

lunes, febrero 23, 2009

Se anuncia la primavera

El calor va adquiriendo fuerza gradualmente. Su efecto es notorio en cocoítes y macuilís que inician su transformación del verde invernal al lila primaveral. Nuestras delicadas gardenias están siendo afectadas por los temperamentales y fogosos rayos solares convirtiendo la blancura de sus pétalos en puro acartonamiento. Resulta obvio que son alérgicas a los afilados rayos de este sol ecuatorial. Las aves también sienten que algo esta cambiando alrededor, sus chillidos y gorgojeos mañaneros se hacen más escandalosos y prolongados. Vivir retirado de zonas urbanas permite notar los pequeños cambios que anuncian la proximidad de la siguiente estación. Ninguna estación se anuncia con tanto escándalo como la primavera.

sábado, febrero 07, 2009

Primacía de la rubiácea


Nuestra gardenia ostenta con júbilo desbordado diez gruesas flores blancas muy olorosas. Su buena índole las destaca de aquellas más coloridas que coexisten junto con ellas en la cofradía de nuestro jardín. Ante ellas, las otras parecen meros lacayos, simples neófitos del ornamento. Su bruñida apariencia atrae la mirada efusiva del caminante que muy pronto se ve rodeado por las emanaciones dulces de su aromático perfume. El otrora mondo breñal, ahora se ha convertido en floresta perenne que se exhibe soberbia como un recamado monarca francés. Atrás quedó aquel matorral pusilánime que servia de hogar a toda clase de bichos rastreros y voladores, y que lo mantenían siempre ahíto y contrahecho por la intensa labor de zapa infringida sobre sus brotes. Ahora se alza inefable con petulante seguridad como queriendo decir –si, de esta manera soy yo–

viernes, febrero 06, 2009

Dedo agrietado pero dueño feliz

El lunes en la tarde tocó la puerta nuestra antigua vecina. Muy empolvada y con tapaboca me solicitó el baño para lavarse. Me explicó que había venido con sus hijos a desocupar la casa para entregarla a la administración de pemex (desde hace como 5 años viven en Villahermosa). Por razones de peso y de volumen me ofreció regalados una mesa de madera, 3 sillones de hierro y una armazón de madera (duela) de unos 2x5 metros. Vestido de bermuda y playera, y calzado con unas chanclas de plástico, la acompañé a su casa (que esta enfrente a la mía) para ver los susodichos enseres. Entre su hijo y yo tratamos de sacar de la casa la armazón de madera por la puerta de la cocina ya que era el único acceso abierto (la llave de la puerta principal por donde había entrado, se perdió). No hubo éxito. Lo único que logré sacar fue un tropezón con semejante armatoste que me desgarró media uña del dedo gordo del pié izquierdo. El golpe me dejó viendo estrellitas. El dolor iba y venía en grandes y pausadas oleadas desde la punta del dedo gordo hasta la punta del último pelo de la cabeza. A la vez un sudor frío y un aletargamiento se apoderaron lentamente de mí. Estuve vibrando como diapasón aporreado por quién sabe cuanto tiempo. Sentía el pié pegajoso y la uña teñida de rojo mostraba una fea hendidura que se prolongaba desde la punta hasta la mitad. Después de un rato y ya un poco recuperado, la vecina me preguntó mientras me señalaba la batea de su camioneta repleta de libros si había en Reforma una biblioteca. Me explicó que tenía la intención de donar toda esa pila de libros (entre ellos varias enciclopedias) porque a ninguno de sus hijos les interesaba la lectura. Si le interesa alguno de ellos lo puede tomar –me dijo. No había terminado su ofrecimiento cuando ya estaba trepado en la camioneta buscando libros con la misma enjundia que un pirata buscaría en un cofre lleno de joyas los diamantes. Seguramente la vecina me vio tan enajenado en la pepena (hasta el dedo se me olvidó) que se aventuró a preguntar con una sonrisa media picara ¿y si se los dejo todos? Si –respondí con una sonrisa de presidente recién electo. No se decir cuantos libros son, pero calculo que el peso de todos juntos ronda los 100 kilogramos. No creo que me alcance el tiempo para leerlos todos pero la lucha le haré. Faltaba más.

viernes, enero 30, 2009

Gardenias puques

Siempre me han gustado las gardenias en los jardines. Sus flores de color blanco puro trasmiten oleadas de tranquilidad al ojo cansado que las mira. Su olor…ah, esa briosa fragancia dulce que penetra arrolladora en los desprevenidos hoyancos nasales. Sus pétalos ofrecen caricias de terciopelo a los de ánimo menguado. En fin, conociendo Gladis mi debilidad por este arbusto perenne plantó en nuestro escuálido jardín una pequeña plantita. La sembró a un costado de la puerta con la feliz intención de que cuando se desatara la abundante floración (he de confesar que nuestras expectativas eran altas) fuera lo primero que miráramos al llegar o salir de casa. Nada salió como esperábamos ya que a cuatro años de aquella plantación apenas nos ha regalado 3 coquetas florcitas. ¡Ha de ser macho! –dice despectiva Gladis cada que repara en el frondoso breñal cubierto de hojas de 1.7 metros de altura en el que se ha convertido. Agregado a su condición de puque (palabra utilizada en esta comarca para referirse a las gallinas que no ponen huevos) le cayó la plaga del algodoncillo que hace crecer a las hojas como auténticos cuasimodos. Las hojas que logran desarrollarse normalmente son afectadas después por un amarillamiento que produce en quien las ve hartos sentimientos mustios. Tratando de componer este desastre, el año pasado Gladios compró otra gardenia. Ahora la dejó en maseta pensando en que el terreno era el culpable de tan mala producción. La compró con muchas flores para asegurar la buena fertilidad. Después de un año de la nueva adquisición ha permanecido tan puque como la anterior. Decidimos intentar otra estrategia para remediar la situación. Estudiamos con ahínco en Internet los gustos y necesidades de las gardenias. Fuimos al supermercado en diciembre dotados de profusa información con la firme intención de terminar con tan magra fertilidad. Logramos el milagro con una combinación de vitaminas ricas en hierro para la tierra, una buena fumigación a sus hojas, la remoción de maleza, aflojamiento de tierra alrededor del tallo y abundante agua. Ahora los botones se dejan ver en cada rama de ambas gardenias como preámbulo de una abundante y segura floración. Por fin.

martes, enero 20, 2009

La comunión


Esta imagen del parque museo La Venta muestra los esfuerzos realizados por las autoridades tabasqueñas para proteger la integridad de los monumentos arqueológicos de la cultura Olmeca durante la inundación de 2007 (noviembre). Este parque es una de las atracciones turísticas más significativas del estado por ser el lugar en el que se resguardan los vestigios colosales de la cultura más antigua de toda mesoamerica: Los Olmecas. Estos símbolos de orgullo tabasqueño y patrimonio cultural de todos los mexicanos fueron utilizados por 3 integrantes de un culto (secta, según los medios) como elemento principal de un rito o ceremonia que tenía como fin, según algunas versiones no oficiales, exorcizarlas de presencias mailignas. Según versiones oficiales, las esculturas fueron rociadas con una mezcla de jugo de uva, aceite y sal dejándoles una mancha amoratada permanente que daba la apariencia de haber sido curadas con toques de violeta. Según versiones extraoficiales que circulan de boca en boca se trató de vino tinto, mezclado con aceite y sal. Así pues, esta acción parece indicar que la cabeza olmeca fue obligada a participar en una ceremonia en su honor (su primera comunión) para que su pecado de soberbia (dejarse adorar por los turistas) sea perdonado. Por consiguiente, tal vez para limpiar dicho pecado, fue rociada con la sangre simbólica del cordero: vino tinto. La congregación no tuvo problema en pagar la fianza de 300,000 pesos para liberar a sus fieles feligreses cuya honorable acción y alto sacrificio fue a todas luces en bien de la humanidad.

viernes, enero 16, 2009

Novela: Rebelión de la Granja de George Orwell

George Orwell
En mi opinión, en esta obra Orwell utiliza los recursos de la fábula para revelar poco a poco una sátira precisa y bien lograda de la Rusia comunista. Es una fábula porque Orwell se vale de los animales de granja para entretejer una historia de humor (negro) cuya moraleja se repite muchas veces en el desarrollo de la historia. Creo que es una sátira porque en cada animal se puede identificar con bastante precisión a su correspondiente humano (institución o país) real de la Europa de los 30. Podría pensarse fácilmente que el tema principal de la historia es el “cambio”, pero, desde mi particular punto de vista, los temas principales de la trama giran en torno al “engaño” y al “miedo”. Es una historia cautivante en la que se pone de manifiesto el papel preponderante que tiene el manejo de la información como medio persuasivo para alcanzar un fin. Orwell advierte en esta novela las consecuencias dolorosas que resultan de caer en las trampas de la fe. El caballo Boxer es el mejor ejemplo. El cerdo Napoleón existe porque Boxer y las ovejas existen. Sucede igual en el mundo real. ¿Por qué mucha gente cree en lo que se le dice aunque lo dicho no se corresponda con la realidad? Es un tema vigente y los ejemplos sobran en este mundo convulso.

Pachis

Se terminaron las vacaciones de Pedro. Regresó a Gdl el domingo. Regresó sin Pachis, su gato. Ahora el minino (de color miel, atigrado y boludo) deambula por este territorio como si nunca se hubiera apartado de él. Lo malo es que observa con ojos turbios a los cuyos que Ale tiene como mascotas mientras los asecha relamiéndose los chuzos blancos que tiene por bigotes. Ha tomado el hábito de afilarse las uñas en sillones y alfombra sin importarle la andanada de zapatos o de chanclas que le zumban la cabeza. Sale felizmente al jardín a practicar el arte de la caza con toda clase de insectos rastreros y voladores. Olisquea y asecha largamente los agujeros y juega despreocupado con todo objeto que se mueve. El zoológico aumentó. Nos acompañan en la casa 2 perros (niño y patón), dos cuyos (las gordas), un loro (paco) y un gato (pachis). El idilio y las andanzas de pachis terminan cuando le sale al paso un gato que suele vagabundear los alrededores. Entonces se engarrota adoptando una figura pétrea mientras el otro le ruge encorvado haciéndole patente sus malsanas intenciones.

miércoles, enero 07, 2009

Fin de semana en carretera 2

Después de pasar la noche en San Cristóbal con un terrible dolor de pierna en el muslo derecho sin duda producto de mi mala circulación y a las continuas horas al volante (me la pasé dando vueltas en la cama en gran pleito con los borregos que no se dejaban contar) me levanté como sonámbulo a darme una ducha con agua caliente para despabilar y sacudir la terrible modorra que tanto me amargó la noche. Después del desayuno nos fuimos en bola a dar un recorrido por el mercado de artesanías que por cierto estaba atestado con gente de todos colores y formas que pululaba entre los puestos como en una gusanera. Llamó mi atención que un tercio de los artesanos eran extranjeros del tipo mochilero (de rasta con borra y tatuaje colorido) que comerciaban collares, sortijas, aretes, etc. La artesanía expuesta era mayormente elaborada con ámbar que es un material muy común y representativo del estado de Chiapas (famoso por su pureza). Pasado el medio día retornamos al asfalto con rayas blancas ahora con dirección a Chiapa de Corzo con el firme propósito de no parar hasta llegar a la orilla misma del Cañón del Sumidero. Llegamos al famoso kiosco de Chiapa de Corzo único en su tipo construido con ladrillo rojo en el siglo XVI con la forma de la corona de los Reyes Católicos de España. Después de estar a la sombra del kiosco resguardándonos un poco del calor picante de la tarde nos dirigimos al embarcadero con las testas protegidas con sombreros y cachuchas para evitar las quemaduras del sol durante el recorrido en lancha que nos llevaría por el río Usumacinta hacia los altos despeñaderos hasta llegar a la presa chicuasen. El recorrido de dos horas de ida y vuelta valen bien la pena. Íbamos como 16 personas en una lancha rápida de potente motor que se alzaba continuamente sobre la cresta de las olas producidas por otras lanchas para caer estrepitosamente haciendo saltar el agua a los costados de la embarcación en medio de la algarabía de sus ocupantes. Nos vimos todos en la necesidad de quitarnos los sombreros y las cachuchas para evitar que el fuerte viento las arrancara de nuestras cabezas. Lo bueno fue que el sol ya estaba amainando y sus rayos eran detenidos por sendos relices que se alzaban a ambos lados del río. El fuerte viento nos arremolinó el cabello hasta dejarlo como chuzos de puerco espin. Toda incomodidad (que no fue mucha) valió la pena a cambio de los estupendos escenarios observados en el recorrido de alrededor de 80 km a través de montañas y bosques con todo tipo de aves, monos araña, cocodrilos…y plásticos. Regresamos al embarcadero ya en el ocaso y nos dirigimos inmediatamente a calmar el hambre que para esa hora ya era mucha. Le entramos duro a los tamales típicos; de mole, de bola, de elote, de chipilin, de masa colada, etc. Salimos de Chiapa de Corzo ya entrada la noche del domingo y paramos en Tuxtla Gutierrez por una chalina que doña Maty olvidó en el hotel donde pasamos la noche del viernes…de ahí, sin parar hasta Reforma Chiapas. Llegamos alrededor de las 12:00 pm bastante moliditos pero satisfechos.

lunes, enero 05, 2009

Fin de semana en carretera 1

Desde hace tiempo Gladis y yo habíamos venido aplazando por diversas razones un recorrido por el interior del estado de Chiapas. La semana pasada no se como salió a relucir el tema, lo cierto es que el viernes por la tarde me encontraba manejando en compañía de la familia rumbo a Tuxtla Gutierrez. Llegamos en la noche, cenamos y pernoctamos en este lugar. En la mañana del sábado ya estábamos de nuevo en la carretera con la idea metida en la cabeza de llegar a los Lagos de Motebello. Nos detuvimos a desayunar en San Cristóbal de las Casas envueltos en nuestra raquítica ropa de invierno con el fin de atenuar un poco la terrible sensación de frío que nos hacía tiritar sin control. San Cristóbal es una preciosa ciudad con todo el sabor de provincia, con sus casas coloniales, techos de teja y calles adoquinadas. Esta rodeado de bosques y montañas y se respira un aire fresco y cristalino. Así, ateridos con el frío de la mañana, a todos nos volvió el alma al cuerpo después del primer sorbo de un buen café capuchino. Después del desayuno continuamos nuestro recorrido ya sin escalas hasta los bellísimos lagos de montebello que nos recibieron como si fueran espejos en los que se miraba reflejado el alegre azul del cielo. Después de llenar nuestras retinas con estas bellas creaciones de la naturaleza y de llenar nuestros pulmones con las emanaciones de toda clase de aromas clorofilicos, retomamos la carretera ahora con rumbo a Chiflón. Ya en Chiflón, disfrutamos del río de agua azul y transparente que se abre paso entre innumerables cantos rodados llenos de liquen y de burbujeante espuma. Comimos en Chiflón antes de emprender el regreso a San Cristóbal de las Casas a pasar la noche entre sus casas de teja, su colorido y su extrema limpieza. Pedro se fue de antro con Maty y su esposo sin hacer caso de la frialdad de la noche que hacía salir vapor en cada respiración. Aquí Pedro tuvo su primer encuentro con una marcha en pro del EZLN que a las 12 de la noche llenaron de pintas el palacio municipal (originalmente de color blanco). Le extrañó ver pocos indígenas en la comitiva. Eran en su mayoría personas rubias de ojo azul –dijo. Es el turismo revolucionario –le informé. A la mañana siguiente pude constatar la transformación del centro histórico de San Cristóbal: de ser toda limpieza y pulcritud, a convertirse en lienzo lleno de graffiti digno de la mara salvatrucha. Algunas consignas que pude leer eran: viva la APPO, Viva PALESTINA, abajo el mal gobierno, etc, junto a sendos dibujos de Zapata y cabezas con pasamontañas.

viernes, diciembre 26, 2008

Noche buena

La noche del miércoles la pasamos bien. Estuvimos con la familia de Maty disfrutado una estupenda velada. Cenamos pavo, pierna de cerdo y bacalao acompañado de espagueti y un riquísimo postre de manzana. Fue una noche transparente, fresca y tranquila en la que me deleité estando cerca a mis tres hijos. Recibí una llamada de Guy e intercambiamos saludos y buenos deseos. Al día siguiente organizaron el recalentado en nuestra casa y estuvimos inmersos en la plática hasta bien entrada la noche. Ambas reuniones se realizaron sin estar planeadas y en ellas participaron personas que generalmente no están. Quizá por eso me resultaron perfectas.

martes, diciembre 23, 2008

Solo es cuestión de buscar

Hay días grises y sin chiste como el de hoy en que ni un hilo de luz traspasa la gravedad y densidad de las nubes. La lluvia se desparramó lenta, minuciosa e incesante sobre la solidez que nos rodea. La humedad furtiva se deslizó por las hendiduras de las puertas para luego flotar libre por el interior de la casa hasta perderse o posarse en el primer objeto sólido que encontró. Pero aún en días lánguidos como este es posible observar si se quiere (o se sabe buscar) belleza en el escenario. No hay sol, es cierto, pero el aire está vaporoso, húmedo y oloroso. El jardín y la tierra beben y se hidratan después de un prologado periodo de sequía. Las hojas se doblan por el peso del rocío que después de mucho acumularse rueda en forma de gota por su tersa superficie hasta desprenderse como lágrima de su temporal refugio. Es fácil añorar la calidez del sol y menguar mérito a la brisa. Hoy me empeñé en buscar belleza y la encontré.

viernes, diciembre 19, 2008

El ajedrez

Fue a finales de los 60’s (¿o principio de los 70’s?) cuando me interesé por este juego de estrategia y ejercicio neuronal. En aquella época de agitación ideológica (la guerra fría, la conquista espacial, el espionaje y el contraespionaje estaban en su apogeo) se reunían con bastante frecuencia los González y los Conchas a ejercitar el agradable arte de la ya casi olvidada convivencia familiar. El lugar de las reuniones no era un antro, tampoco un club de membresía, mucho menos un estadio atestado de bullicio, no, nada de eso. Las tertulias se hacían en la casa de ellos o en la casa de nosotros. Nunca fueron planeadas. Empezaban con uno o dos pares de individuos ante un tablero de ajedrez al que se sumaban luego algún trovador voluntarioso con una guitarra acústica y zalamera o algún bohemio con una o dos botellas con agüita que ataranta. El objetivo en las partidas de ajedrez era mantenerse ante el tablero el mayor tiempo posible. Al perdedor lo sustituía inmediatamente otro jugador y el ganador permanecía en su trono regodeándose de sus victorias hasta que otro, más ducho o menos cansado, lo despachaba. El perdedor siempre buscaba acomodo en la siempre jubilosa trova que se hacía llamar los tres tristes cuajináis, o en algún acalorado grupo conversador que le hiciera olvidar pronto su aplastante y sufrida derrota anterior. De esta forma se daba el tiempo para resanar su orgullo maltrecho mientras esperaba pacientemente el próximo juego y muy probablemente también su siguiente descalabro. Cuanto mas desciendo en la caverna de mis recuerdos mejor se perfilan los nombres (aunque ligeramente empolvados por el tiempo) de algunos de aquellos entrañables personajes y primos a la vez: Lencho, David, José, Lolo. Hay más, solo que el resto de los nombres han sido borrados de mi antiguo y poco transitado archivo general, victimados por la humedad, el calor del trópico y la poca ventilación. Archivo que por otro lado se ha venido deteriorando lentamente con el tiempo como si hubiera sido impreso en cinta celuloide y guardado en el interior de un boyante termitero. Nos dejamos de ver hace más de 30 años debido a los trajinares naturales de la vida. Ellos salieron de Guadalajara después de terminados sus estudios y cada uno siguió su propio derrotero. Ahora andamos desbalagados a todo lo largo y ancho del país con muy pocas posibilidades de encuentro pero siempre unidos por aquel maravilloso pasado común. No cabe duda que aquella época dejó sembrado en mí la semilla de la introspección y me llevó con los años a convertirme en un ser felizmente monosilábico. Vinieron a mi los recuerdos de aquellos años por la triste noticia del fallecimiento de mi tío Félix padre de David. Toña me comunicó hace apenas unos días el lamentable suceso y me uno a la pena que embarga a mis primos. Lanzo a todos ellos un afectuoso saludo a través de la red con la misma secreta esperanza con que Mario Benedetti lanzó su botella al mar y cuyos versos aquí les dejo:

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

lunes, diciembre 15, 2008

Vacaciones

Estoy de vacaciones desde el lunes pasado. Es la primera vez que logro hilar de corrido mis días de vacaciones y ahora no se que hacer con ellos. Cuando estoy anegado de trabajo deseo incesantemente tener un pequeño espacio de sobra y que al mismo tiempo me alcance la cuerda para hacer algo con él. En días de trabajo casi nunca se me dan juntas las dos cosas, si me sobra brío me falta tiempo o viceversa. Ahora, tanto tiempo me esta indigestando y ya no recuerdo lo que me prometí hacer de tenerlo a manos llenas. Mientras me adapto a mi nueva condición empezaré por hacer algunos trámites que he estado posponiendo por incompatibilidad de horarios con mi trabajo. Ya se me irá ocurriendo en que más ocupar mi tiempo libre que ahora me abruma.

domingo, diciembre 14, 2008

El paseo

El viernes nos fuimos a Palenque para que Aranza conociera la zona arqueológica de la antigua ciudad Maya que gobernó el rey Pakal hace 1400 años. La primera vez que visité este lugar me produjo una grata impresión. Si tuviera que utilizar una sola palabra para definir ese momento usaría la palabra sorpresa. La razón de esta impresión es que a diferencia de otras ruinas mayas (o aztecas) las de Palenque están en medio de una densa selva. Por ejemplo en Uxmal o en Chichen-Itza uno puede ver las pirámides desde la entrada a la zona arqueológica pero en Palenque es diferente. Aquí uno puede estar parado a 30 metros de la pirámide más cercana sin observar nada todavía. De pronto, al dar vuelta en el último recodo del andador ¡sorpresa! Aparece majestuosa y magníficamente conservada la pirámide de las inscripciones que sirvió de tumba al rey Pakal. Los ojos no se cansan de ver estas pirámides incrustadas en mitad de la selva que producen en quien las mira una intensa paz interior y el deseo de permanecer inmóvil en su contemplación por tiempo indefinido. Con algún pesar abandonamos Palenque para continuar nuestro recorrido a las cascadas de agua azul. En mitad del trayecto hicimos un alto para visitar la cascada misol-ha que tiene una caída de agua de aproximadamente 30 metros y que llena de brisa fresca los alrededores. Aquí se respira el olor de la montaña y se escuchan los ruidos naturales de la selva. Existe un andador que lleva a los visitantes que buscan emociones diferentes a caminar detrás de la caída de agua. Este andador fue construido detrás de la cascada aprovechando un espacio natural entre la roca modelado seguramente por la erosión del agua durante algunos milenios. Después de media hora retomamos el ondulante camino que nos llevaría a nuestro último destino; las cascadas de agua azul. Este trayecto es el más sufrido por Gladis debido a la gran cantidad de subidas y bajadas que serpentean a todo lo largo del camino. Durante todo el recorrido no cesó de hacerme un sinfín de recomendaciones; ve más despacio, adelante hay una curva, ¡tope! (grito y salto casi siempre fueron simultáneos), cuidado con ese carro, no rebases, adelante hay grava suelta, no te acerques a la orilla, ¿no es eso un deslave?, etc., etc. No es fácil describir las emociones que produce este lugar cuando sus efluvios entran en contacto con nuestros sentidos. La naturaleza nos regala una de sus mejores escenografías utilizando como elementos un ancho río de agua azul que fluye en sucesivas cascadas y remansos entre grandes, redondas, blancas y lisas piedras calizas; todo rodeado de una cerrada vegetación cubierta por una capa de oloroso musgo y todo tipo de enredaderas. Llegamos a casa todos molidos como a las 8 p.m. directo a la regadera y a dormir de corridito hasta al siguiente día. Hoy alrededor de las 6 a.m. Gladis y Pedro encaminaron a Aranza de regreso a Gdl dando así por terminada su visita de una semana por estas tierras del sureste.

miércoles, diciembre 10, 2008

19 años

Ale cumplió 19 años hoy. Gladis y Yo fuimos ayer a Villahermosa a comprar un pastel y carne para asar. Como Ale no nos dijo la cantidad de amigos que vendrían (seguramente porque tampoco lo sabía), decidimos comprar solo 3 kilogramos de carne. Mal cálculo. Llegaron mucho más personas de lo estimado. Complementamos el faltante con varias decenas de quesadillas y unos buenos tamales de chipiln. Un dato curioso es que del 10 al 27 de diciembre Ale y Pedro tienen la misma edad. Si alguien preguntara su edad en uno de esos días pensaría que son gemelos o que están bromeando.

lunes, diciembre 08, 2008

De pata de perro

La mala suerte se nos vino a meter de inquilino a la casa. La camioneta esta aún en el hospital de los enfermos motorizados y el coche ha estado perdiendo agua desde hace ya un mes. No he podido llevarlo a la agencia por estar esperando la compostura de la melindrosa camioneta. Lo que he venido haciendo es recuperar el agua perdida casi diariamente para que pueda seguir rodando. Pero hoy fue el colmo. Gladis me ayudó a recuperarle el nivel y parece que el tapón quedó flojo o trasroscado y llegando a Reforma empezó salirle humo del cofre como si ardiera una fogata en su interior con madera de pirul. Al abrir el cofre encontré el recipiente de agua vacío y sin tapón. Mal presagio –pensé. Afortunadamente no pasó a mayores y con una cajita de chocolates de aluminio improvisamos un tapón y así pudimos regresar a casa. Ahora sin coche quien sabe como vamos a salir del atolladero de llevar a Aranza a conocer Palenque, o ya de perdis el parque museo La Venta.
Hablando de cosas más pasaderas les comento que la fiesta de Kory salió bien. Estuvimos hasta las 2 a.m. y regresamos a casa en medio de una densa neblina. Don Lucio hizo a un lado el bastón y se puso a sacudirle el polvo a la pista de baile que daba vértigo. Como suele suceder en estas reuniones, llegaron personas que por lo regular no se ven. Entre el ruido de la música y el mucho mover los pies se intercambiaron numerosos saludos, abrazos y añoranzas. Kory y Emmanuel han de estar ya en Cancún pisando la arena blanca y sumergiéndose en aquel claro y transparente mar turquesa. Enhorabuena.