Visitas de la última semana

sábado, agosto 15, 2009

Lluvia

Veo nubes gordas de orillas onduladas que se acercan con intención de soltar su carga. Puedo asegurar por el aspecto que presentan sus abultadas barrigas que están ansiosas por desenganchar su lastre. Me parece estar viendo bolas enormes de algodón recorriendo el cielo, libres del adhesivo que a todos nos impone la gravedad. Hijas del sol y del mar, alimentándose de vapor, flotan indiferentes hasta ponerse rollizas, para luego, perezosas, dejarse llevar por el viento a tierra firme. Esto sucedió en la tarde mientras iba por la carretera en dirección a la casa. Luego, ya en casa, sentado en la cocina ante un plato hondo de consomé, vi a través de la ventana que las nubes no aguantaron el dolor de mantener por más tiempo sus abultadas vejigas. El olor característico a tierra húmeda se esparció con rapidez llenando con su aroma de nostalgia (para unos), y de alegría (para otros), todos los rincones. La tierra templada se llenó de hilos vaporosos que ascendían con lentitud hasta que el soplo del viento los mezclaba con la briza. Se me figuró estar viendo las gardenias beber alegres el líquido fresco y transparente mientras sus hojas se zangoloteaban con cada gota de agua que caía. Pequeñas ráfagas de aire me traían a la mesa el rocío fresco del exterior obligándome a levantar la vista del plato. Vi entonces las gotas caer verticales una tras otra como cuentas de un rosario de cristal interminable. El agua desaparecía en la tierra casi inmediatamente que caía, como si temerosa, se apresurara a beber todo ese líquido antes que alguien le pudiera cerrar el grifo.

viernes, agosto 14, 2009

Los triques de Ale

Desde ayer, Gladis hizo los preparativos para mudar las cosas de Ale a Villahermosa. Hoy, Martín y Yo nos dimos a la tarea de treparlas a la camioneta. Dicho así, pareciera que todo fluyó sin contratiempos, pero nada más lejos de eso. Tratándose de Alejandra el tiempo es muy relativo, y las prioridades también. Lo bueno es que siempre tiene excelentes recursos para justificar sus acciones (o inacciones). Por ejemplo, en plena actividad de traslado, llegó el turno a una cómoda sobre la que estaban toda clase de chucherías.
¿Por qué no desocupaste antes el mueble? –le pregunto mientras veo que está retirando revistas, libros, bolígrafos, y una larga lista de etcéteras más.
Es que los estaba ocupando –me responde despreocupada.No dije nada, no tenía caso. Mejor era permanecer en silencia antes que recibir otra verdad tan absoluta como aquella. Total, llegamos a Villa a la hora en que el calor estaba en todo su apogeo. Con todo, aún había que subir el menaje a un segundo piso, ni modo. Terminado el trabajo, sudando copiosamente, salí de la casa en busca de una rachita de viento que me refrescara. Permanecí de pie un largo rato contemplando la esplendida vista que tenía enfrente. En la otra acera de la calle se extendía a todo lo largo una fila de árboles entre los cuales pude distinguir macuilis, guayacanes, filus, y otros más que no menciono por desconocer el nombre. Vi una garza negra mientras descansaba solitaria sobre una rama de filus. Su cuerpo era sostenido por unas largas patas flacas y estaba coronado por una cabeza de tamaño exageradamente pequeña en relación a su pico que la hacía parecer muy desgarbada. Pensé entonces que ese cuerpo estaba perfectamente adaptado para conseguir alimento en aéreas lagunares de poca profundidad. Por supuesto, el ave y yo nos encontrábamos en un área de estas características. Al otro lado de la fila de árboles se extendía el brazo de una apacible laguna. Me olvidé del tiempo observando las pequeñas ondulaciones que el viento formaba en su superficie para luego empujarlas hasta la orilla. Ahí se desvanecían.

sábado, agosto 08, 2009

Un parentesis

A partir del lunes estaré disfrutando unos días de vacaciones. En otro tiempo, en un día como este, nuestras maletas ya estaban hechas y listas para acompañarnos al día siguiente a nuestro esperado viaje anual a Guadalajara. Ahora en cambio, me conformo solo con añorar aquel agradable estado de ánimo proporcionado por la expectación de volver una vez más a la perla de occidente. Extraño Guadalajara me dijo hoy con nostalgia Gladis. Pienso que esa melancólica evocación tiene que ver también con la reciente ausencia de Pedro. Otra cosa que la perturba es que Ale tendrá que vivir en Villahermosa a partir de este semestre. La razón es que todas sus materias las tendrá a partir de ahora de tarde. Saldrá ya muy noche de la escuela y no será conveniente que viaje a esa hora hasta Reforma ¿Qué haré sola tanto tiempo en la casa? –Se lamenta. Bueno, estoy seguro que encontrará algo que hacer. Por lo pronto casi puedo asegurar que una de las cosas que hará será viajar a Villahermosa casi todos los días.

viernes, agosto 07, 2009

De vuelta por aqui

Es época en que el aire cambia de aroma. Así lo anuncia la grama húmeda que dejan atrás las primeras gotas de lluvia. Es el tiempo en que se alternan los días calurosos con otros de brisa fresca. Es en este período de transición que el calor se vuelve más bochornoso en las noches. Cuando esto sucede es señal inequívoca de que la lluvia viene a la carrera a salvarnos del sofoco. Quedaron atrás los discretos colores lilas de los macuilís, los amarillos fosforescentes de los guayacanes y los rojos carmesí de los framboyanes. Estos mismos árboles de ornato, antes vestidos de gala, lucen ahora el moderado atuendo verdoso de cualquier árbol perene. Pasó también el tiempo de los dulces y carnosos frutos con los que nuestro árbol de mango nos deleita pródigamente cada dos años. Comí mango verde, maduro, en dulce, en agua, en yogurt, etc. En esta época, se ven menos animales deambular a campo abierto, prefieren tal vez el sosiego y el anonimato que les otorga la espesura. Solo unas cuantas ardillas negras se dejan ver fugazmente subiendo o bajando algún tronco en busca de semillas para el invierno.Pasando a otro asunto. Hoy Pedro se fue a GDL. Reanudará el lunes sus clases. Pasó con nosotros casi tres meses, tiempo que ciertamente pasó volando. En estos tres meses hubo más de tres fines de semana que logramos estar juntos todos los miembros de esta familia. Espero que la próxima vez sea pronto.

domingo, julio 19, 2009

El reencuentro

Por largas semanas he dejado de entrar a esta bitácora. No es que me haya olvidado de ella, es sólo que el trabajo me ha absorbido con más ímpetu el ya de por si aporreado seso. Llego a la casa apenas con el gas suficiente para comer. Lugo, me dirijo al sillón de mis afectos con la firme intención de meterme en la cabeza algunos sustantivos y adjetivos como esos que supo combinar tan bien Juan Rulfo en su magnífico llano en llamas. Por lo general, antes de terminar la primera página del libro en turno las alucinaciones oníricas toman el control de mí conciencia llevándosela quien sabe a dónde mientras mis buenas intenciones se quedan junto a mis carnes botadas como cosas sin valor. Después que el alucine y mi conciencia hacen sus desmanes bajo una absoluta anarquía regresan frescos como grama de madrugada a reencontrarse con aquel cuerpo pachoncito que dejaron inconsciente.

jueves, mayo 28, 2009

Foto: Clao2000
En esta época existen días en que el viento no tiene fuerzas ni para mover una flor diente de león. El calor de verano arremete con temperamento hostil todo lo que esta sin techo y se toma su tiempo para aporrearnos el rostro con sus filosos dardos caldeados. Nada escapa a su loca hiperactividad y la sudoración copiosa es señal de que nuestra epidermis responde a esa derrama de excitación. Literalmente la piel llora como si de pronto los poros se convirtieran por efecto del bochorno en prolijos lagrimales. Los únicos seres vivos que disfrutan este clima temperamental son los framboyanes. Este gusto por lo extremo se manifiesta por una abundante producción de rollizos mazos de flores de color rojo carmesí que hacen olvidar mientras se miran las oleadas de calor que nos chamuscan.

sábado, mayo 23, 2009

Animal furtivo

Hace poco más de un año íbamos Gladis y Yo de camino a Villahermosa. Era una noche ausente de luna de algún mes entre octubre y diciembre. La carretera era alumbrada por las luces del coche mientras que el follaje tropical de las márgenes permanecía tan obscuro como cueva de murciélago. Al disminuir la velocidad para cruzar uno de tantos topes que se interponen en el camino vi pasar tres sigilosas figuras cuadrúpedas que caminaban en fila atravesando la calle. Parecían ratas enormes pero sin cola. Su pelo era corto de color castaño brillante adornado con dos o tres filas de motitas blancas. Dos animales pequeños seguían muy de cerca a un adulto. Deduje pues que era la madre seguida por sus cachorros.

¿Viste eso Gladis?
¿Que cosa?
Los animales que cruzaron la carretera
No vi nada

Ayer cuando veía por televisión un reportaje que mostraba algunos animales de la fauna tropical de la región volví a ver aquél mismo animal. Su nombre científico es agouti paca y esta en peligro de extinción. Los lugareños le dan el nombre de tepezcuintle y ha sido cazado desde épocas prehispánicas por la exquisitez de su carne.

¡Mira Gladis!, este es el animal que vi en aquella ocasión ¿lo recuerdas?
Si, lo recuerdo
Míralo, ¿lo has visto antes?
Ha, ¿es ese?, claro que lo conozco; mis papás lo comían hace años.

domingo, marzo 29, 2009

Viento del sur

Ayer y hoy sopló el huraño viento del sur. Se nos vino encima de súbito y sin preámbulo como ataque de felino. La hojarasca era arrebatada de las ramas de los árboles por caprichosos remolinos de aire cálido. De nada servía la terca resistencia que los árboles de mango oponían al colérico soplido, invariablemente los frutos debiluchos terminaban reventados en el suelo victimados por el continuo zangoloteo de sus ramas. Pero ni este viento temperamental le restó ímpetu a Ale y a Chuy que se fueron por segunda vez a la feria de Reforma a comer polvo mientras gritan montados en esos espantosos potros de tormento llamados juegos mecánicos.

martes, marzo 24, 2009

Compañías inesperadas

Son comunes en la colonia las conversaciones de banqueta entre vecinos. Los temas dialogados son variados y entre los más socorridos están las historias de sucesos paranormales de fantasmas y aparecidos. Por ejemplo, esta la historia de las tres vecinas que diariamente salen a caminar alrededor de la colonia. Relató a Gladis una de las caminantes que en ocasiones a las sombras que proyectaban sus cuerpos las acompañaba una inexplicable cuarta sombra. En otras ocasiones encontraban en su camino a un niño solitario y desconocido caminando en áreas poco transitadas e impropias de alguien de su edad. Claro, debo explicar que la colonia consta de 60 casas y que todos sus ocupantes se conocen entre sí a tal grado que los niños creen que todos los papás y mamás que aquí vivimos somos sus parientes (nos dicen tíos). En una ocasión en la que Kory salió a caminar de noche le contó a Gladis que vio a un niño solitario sentado en la banqueta en el extremo más alejado de la colonia que da a la laguna. El niño estaba muy tranquilo y movía los pies en el aire sobre el vacío y la penumbra que se extendían frente a él. La última peripecia le sucedió a Chuy ayer en la madrugada. Sucedió que pachis empezó a maullar en la madrugada (2 a.m.) como lo hacen todos los gatos al andar haciendo groserías con las gatas como dice Gladis. Ale despertó por el escándalo gatuno y le pidió a Chuy que la acompañara a la calle para rescatar a pachis del ardor felino mañanero. Parado a media calle frente a la casa Chuy buscaba y llamaba a pachis. De pronto empezó a inquietarse por las señales que le hacía una mano desde atrás de una verja de una casa desocupada que lo invitaba a que se acercara. Sus pies lo llevaron al interior de la casa tan rápido como el rayo. Diría Gladis: sólo el cotón le volaba. ¿Verdad o sugestión? Tal vez las vecinas veían las proyecciones de las ramas o los troncos de los árboles bajo la luz de la luna. El niño solitario tal vez era hijo de alguna familia que estaba de visita en la colonia y que decidió salir a caminar aburrido de las pláticas de los mayores. Las señales con la mano eran tal vez de algún bolo (borracho) que se equivocó de casa y que suplicante esperaba que alguien le explicara en que lugar se encontraba.

lunes, marzo 16, 2009

Los caprichos de pachis

El sábado en la madrugada me despertaron los insistentes arañazos que pachis daba a la puerta de nuestra habitación. Mediante esta señal que tiene muy ensayada nos comunica que se le cuecen las habas por salir a la calle a perseguir bichos rastreros y voladores. Me levanté con mucho trabajo de la cama y me dirigí con una verticalidad vacilante a cumplirle su enconado deseo con tal de que nos permitiera seguir durmiendo. Apenas salí de la recamara me estorbó el paso para obligarme a bajar la mirada y hacerme patente su presencia. Entonces echó carrera como loco hasta detenerse en la puerta que da a la calle. Allí esperó maullando con la cola levantada en espera que lo librara del último obstáculo que le faltaba. Al abrirle la puerta se quedó inmóvil un instante dudando en salir cosa bastante rara en él. Miré hacia adelante para buscar la razón de ese freno intempestivo y no vi nada, absolutamente nada. La razón era que una densa neblina cubría todas las casas de la colonia y la visibilidad se extendía cuando mucho a unos cinco metros de distancia. Aún dentro de este reducido radio todo se veía difuminado; como si el gato y yo hubiéramos sorprendido al creador dando las últimas pinceladas a un alba muchas veces corregida. Por fin pachis se animó a internarse con paso algo vacilante en aquel ambiente blanco y difuso. Pronto se dio cuenta de que ese material blanquecino y opaco no ofrecía ninguna resistencia al cuerpo como lo hacía con la vista y se internó en él seguro de encontrar cosas diferentes. Cuando lo perdí de vista volví a las sabanas a retomar mi sueño interrumpido, muy contento por cierto de haber sido brevemente testigo del trabajo del creador.

viernes, febrero 27, 2009

Hálitos de febrero

Pasaron los ventarrones de febrero. Los vientos fueron escasos pero sus soplos intensos. Los pocos días que azotó dejó el jardín acolchado de hojas muertas. El árbol de mango fue despojado sin remedio de la mitad de su exigua floración. Por otro lado el calor viene de menos a más, con paso lento pero firme. El sol empieza a dejar su escorzo en la piel a medida que avanza el día. Las botellas de agua se dejan ver con mayor frecuencia en las mesas y escritorios listas para que disponga de ellas el sediento. Lo malo es que con la misma rapidez que el líquido entra al cuerpo con esa misma premura sale.

lunes, febrero 23, 2009

Se anuncia la primavera

El calor va adquiriendo fuerza gradualmente. Su efecto es notorio en cocoítes y macuilís que inician su transformación del verde invernal al lila primaveral. Nuestras delicadas gardenias están siendo afectadas por los temperamentales y fogosos rayos solares convirtiendo la blancura de sus pétalos en puro acartonamiento. Resulta obvio que son alérgicas a los afilados rayos de este sol ecuatorial. Las aves también sienten que algo esta cambiando alrededor, sus chillidos y gorgojeos mañaneros se hacen más escandalosos y prolongados. Vivir retirado de zonas urbanas permite notar los pequeños cambios que anuncian la proximidad de la siguiente estación. Ninguna estación se anuncia con tanto escándalo como la primavera.

sábado, febrero 07, 2009

Primacía de la rubiácea


Nuestra gardenia ostenta con júbilo desbordado diez gruesas flores blancas muy olorosas. Su buena índole las destaca de aquellas más coloridas que coexisten junto con ellas en la cofradía de nuestro jardín. Ante ellas, las otras parecen meros lacayos, simples neófitos del ornamento. Su bruñida apariencia atrae la mirada efusiva del caminante que muy pronto se ve rodeado por las emanaciones dulces de su aromático perfume. El otrora mondo breñal, ahora se ha convertido en floresta perenne que se exhibe soberbia como un recamado monarca francés. Atrás quedó aquel matorral pusilánime que servia de hogar a toda clase de bichos rastreros y voladores, y que lo mantenían siempre ahíto y contrahecho por la intensa labor de zapa infringida sobre sus brotes. Ahora se alza inefable con petulante seguridad como queriendo decir –si, de esta manera soy yo–

viernes, febrero 06, 2009

Dedo agrietado pero dueño feliz

El lunes en la tarde tocó la puerta nuestra antigua vecina. Muy empolvada y con tapaboca me solicitó el baño para lavarse. Me explicó que había venido con sus hijos a desocupar la casa para entregarla a la administración de pemex (desde hace como 5 años viven en Villahermosa). Por razones de peso y de volumen me ofreció regalados una mesa de madera, 3 sillones de hierro y una armazón de madera (duela) de unos 2x5 metros. Vestido de bermuda y playera, y calzado con unas chanclas de plástico, la acompañé a su casa (que esta enfrente a la mía) para ver los susodichos enseres. Entre su hijo y yo tratamos de sacar de la casa la armazón de madera por la puerta de la cocina ya que era el único acceso abierto (la llave de la puerta principal por donde había entrado, se perdió). No hubo éxito. Lo único que logré sacar fue un tropezón con semejante armatoste que me desgarró media uña del dedo gordo del pié izquierdo. El golpe me dejó viendo estrellitas. El dolor iba y venía en grandes y pausadas oleadas desde la punta del dedo gordo hasta la punta del último pelo de la cabeza. A la vez un sudor frío y un aletargamiento se apoderaron lentamente de mí. Estuve vibrando como diapasón aporreado por quién sabe cuanto tiempo. Sentía el pié pegajoso y la uña teñida de rojo mostraba una fea hendidura que se prolongaba desde la punta hasta la mitad. Después de un rato y ya un poco recuperado, la vecina me preguntó mientras me señalaba la batea de su camioneta repleta de libros si había en Reforma una biblioteca. Me explicó que tenía la intención de donar toda esa pila de libros (entre ellos varias enciclopedias) porque a ninguno de sus hijos les interesaba la lectura. Si le interesa alguno de ellos lo puede tomar –me dijo. No había terminado su ofrecimiento cuando ya estaba trepado en la camioneta buscando libros con la misma enjundia que un pirata buscaría en un cofre lleno de joyas los diamantes. Seguramente la vecina me vio tan enajenado en la pepena (hasta el dedo se me olvidó) que se aventuró a preguntar con una sonrisa media picara ¿y si se los dejo todos? Si –respondí con una sonrisa de presidente recién electo. No se decir cuantos libros son, pero calculo que el peso de todos juntos ronda los 100 kilogramos. No creo que me alcance el tiempo para leerlos todos pero la lucha le haré. Faltaba más.

viernes, enero 30, 2009

Gardenias puques

Siempre me han gustado las gardenias en los jardines. Sus flores de color blanco puro trasmiten oleadas de tranquilidad al ojo cansado que las mira. Su olor…ah, esa briosa fragancia dulce que penetra arrolladora en los desprevenidos hoyancos nasales. Sus pétalos ofrecen caricias de terciopelo a los de ánimo menguado. En fin, conociendo Gladis mi debilidad por este arbusto perenne plantó en nuestro escuálido jardín una pequeña plantita. La sembró a un costado de la puerta con la feliz intención de que cuando se desatara la abundante floración (he de confesar que nuestras expectativas eran altas) fuera lo primero que miráramos al llegar o salir de casa. Nada salió como esperábamos ya que a cuatro años de aquella plantación apenas nos ha regalado 3 coquetas florcitas. ¡Ha de ser macho! –dice despectiva Gladis cada que repara en el frondoso breñal cubierto de hojas de 1.7 metros de altura en el que se ha convertido. Agregado a su condición de puque (palabra utilizada en esta comarca para referirse a las gallinas que no ponen huevos) le cayó la plaga del algodoncillo que hace crecer a las hojas como auténticos cuasimodos. Las hojas que logran desarrollarse normalmente son afectadas después por un amarillamiento que produce en quien las ve hartos sentimientos mustios. Tratando de componer este desastre, el año pasado Gladios compró otra gardenia. Ahora la dejó en maseta pensando en que el terreno era el culpable de tan mala producción. La compró con muchas flores para asegurar la buena fertilidad. Después de un año de la nueva adquisición ha permanecido tan puque como la anterior. Decidimos intentar otra estrategia para remediar la situación. Estudiamos con ahínco en Internet los gustos y necesidades de las gardenias. Fuimos al supermercado en diciembre dotados de profusa información con la firme intención de terminar con tan magra fertilidad. Logramos el milagro con una combinación de vitaminas ricas en hierro para la tierra, una buena fumigación a sus hojas, la remoción de maleza, aflojamiento de tierra alrededor del tallo y abundante agua. Ahora los botones se dejan ver en cada rama de ambas gardenias como preámbulo de una abundante y segura floración. Por fin.

martes, enero 20, 2009

La comunión


Esta imagen del parque museo La Venta muestra los esfuerzos realizados por las autoridades tabasqueñas para proteger la integridad de los monumentos arqueológicos de la cultura Olmeca durante la inundación de 2007 (noviembre). Este parque es una de las atracciones turísticas más significativas del estado por ser el lugar en el que se resguardan los vestigios colosales de la cultura más antigua de toda mesoamerica: Los Olmecas. Estos símbolos de orgullo tabasqueño y patrimonio cultural de todos los mexicanos fueron utilizados por 3 integrantes de un culto (secta, según los medios) como elemento principal de un rito o ceremonia que tenía como fin, según algunas versiones no oficiales, exorcizarlas de presencias mailignas. Según versiones oficiales, las esculturas fueron rociadas con una mezcla de jugo de uva, aceite y sal dejándoles una mancha amoratada permanente que daba la apariencia de haber sido curadas con toques de violeta. Según versiones extraoficiales que circulan de boca en boca se trató de vino tinto, mezclado con aceite y sal. Así pues, esta acción parece indicar que la cabeza olmeca fue obligada a participar en una ceremonia en su honor (su primera comunión) para que su pecado de soberbia (dejarse adorar por los turistas) sea perdonado. Por consiguiente, tal vez para limpiar dicho pecado, fue rociada con la sangre simbólica del cordero: vino tinto. La congregación no tuvo problema en pagar la fianza de 300,000 pesos para liberar a sus fieles feligreses cuya honorable acción y alto sacrificio fue a todas luces en bien de la humanidad.

viernes, enero 16, 2009

Novela: Rebelión de la Granja de George Orwell

George Orwell
En mi opinión, en esta obra Orwell utiliza los recursos de la fábula para revelar poco a poco una sátira precisa y bien lograda de la Rusia comunista. Es una fábula porque Orwell se vale de los animales de granja para entretejer una historia de humor (negro) cuya moraleja se repite muchas veces en el desarrollo de la historia. Creo que es una sátira porque en cada animal se puede identificar con bastante precisión a su correspondiente humano (institución o país) real de la Europa de los 30. Podría pensarse fácilmente que el tema principal de la historia es el “cambio”, pero, desde mi particular punto de vista, los temas principales de la trama giran en torno al “engaño” y al “miedo”. Es una historia cautivante en la que se pone de manifiesto el papel preponderante que tiene el manejo de la información como medio persuasivo para alcanzar un fin. Orwell advierte en esta novela las consecuencias dolorosas que resultan de caer en las trampas de la fe. El caballo Boxer es el mejor ejemplo. El cerdo Napoleón existe porque Boxer y las ovejas existen. Sucede igual en el mundo real. ¿Por qué mucha gente cree en lo que se le dice aunque lo dicho no se corresponda con la realidad? Es un tema vigente y los ejemplos sobran en este mundo convulso.

Pachis

Se terminaron las vacaciones de Pedro. Regresó a Gdl el domingo. Regresó sin Pachis, su gato. Ahora el minino (de color miel, atigrado y boludo) deambula por este territorio como si nunca se hubiera apartado de él. Lo malo es que observa con ojos turbios a los cuyos que Ale tiene como mascotas mientras los asecha relamiéndose los chuzos blancos que tiene por bigotes. Ha tomado el hábito de afilarse las uñas en sillones y alfombra sin importarle la andanada de zapatos o de chanclas que le zumban la cabeza. Sale felizmente al jardín a practicar el arte de la caza con toda clase de insectos rastreros y voladores. Olisquea y asecha largamente los agujeros y juega despreocupado con todo objeto que se mueve. El zoológico aumentó. Nos acompañan en la casa 2 perros (niño y patón), dos cuyos (las gordas), un loro (paco) y un gato (pachis). El idilio y las andanzas de pachis terminan cuando le sale al paso un gato que suele vagabundear los alrededores. Entonces se engarrota adoptando una figura pétrea mientras el otro le ruge encorvado haciéndole patente sus malsanas intenciones.

miércoles, enero 07, 2009

Fin de semana en carretera 2

Después de pasar la noche en San Cristóbal con un terrible dolor de pierna en el muslo derecho sin duda producto de mi mala circulación y a las continuas horas al volante (me la pasé dando vueltas en la cama en gran pleito con los borregos que no se dejaban contar) me levanté como sonámbulo a darme una ducha con agua caliente para despabilar y sacudir la terrible modorra que tanto me amargó la noche. Después del desayuno nos fuimos en bola a dar un recorrido por el mercado de artesanías que por cierto estaba atestado con gente de todos colores y formas que pululaba entre los puestos como en una gusanera. Llamó mi atención que un tercio de los artesanos eran extranjeros del tipo mochilero (de rasta con borra y tatuaje colorido) que comerciaban collares, sortijas, aretes, etc. La artesanía expuesta era mayormente elaborada con ámbar que es un material muy común y representativo del estado de Chiapas (famoso por su pureza). Pasado el medio día retornamos al asfalto con rayas blancas ahora con dirección a Chiapa de Corzo con el firme propósito de no parar hasta llegar a la orilla misma del Cañón del Sumidero. Llegamos al famoso kiosco de Chiapa de Corzo único en su tipo construido con ladrillo rojo en el siglo XVI con la forma de la corona de los Reyes Católicos de España. Después de estar a la sombra del kiosco resguardándonos un poco del calor picante de la tarde nos dirigimos al embarcadero con las testas protegidas con sombreros y cachuchas para evitar las quemaduras del sol durante el recorrido en lancha que nos llevaría por el río Usumacinta hacia los altos despeñaderos hasta llegar a la presa chicuasen. El recorrido de dos horas de ida y vuelta valen bien la pena. Íbamos como 16 personas en una lancha rápida de potente motor que se alzaba continuamente sobre la cresta de las olas producidas por otras lanchas para caer estrepitosamente haciendo saltar el agua a los costados de la embarcación en medio de la algarabía de sus ocupantes. Nos vimos todos en la necesidad de quitarnos los sombreros y las cachuchas para evitar que el fuerte viento las arrancara de nuestras cabezas. Lo bueno fue que el sol ya estaba amainando y sus rayos eran detenidos por sendos relices que se alzaban a ambos lados del río. El fuerte viento nos arremolinó el cabello hasta dejarlo como chuzos de puerco espin. Toda incomodidad (que no fue mucha) valió la pena a cambio de los estupendos escenarios observados en el recorrido de alrededor de 80 km a través de montañas y bosques con todo tipo de aves, monos araña, cocodrilos…y plásticos. Regresamos al embarcadero ya en el ocaso y nos dirigimos inmediatamente a calmar el hambre que para esa hora ya era mucha. Le entramos duro a los tamales típicos; de mole, de bola, de elote, de chipilin, de masa colada, etc. Salimos de Chiapa de Corzo ya entrada la noche del domingo y paramos en Tuxtla Gutierrez por una chalina que doña Maty olvidó en el hotel donde pasamos la noche del viernes…de ahí, sin parar hasta Reforma Chiapas. Llegamos alrededor de las 12:00 pm bastante moliditos pero satisfechos.

lunes, enero 05, 2009

Fin de semana en carretera 1

Desde hace tiempo Gladis y yo habíamos venido aplazando por diversas razones un recorrido por el interior del estado de Chiapas. La semana pasada no se como salió a relucir el tema, lo cierto es que el viernes por la tarde me encontraba manejando en compañía de la familia rumbo a Tuxtla Gutierrez. Llegamos en la noche, cenamos y pernoctamos en este lugar. En la mañana del sábado ya estábamos de nuevo en la carretera con la idea metida en la cabeza de llegar a los Lagos de Motebello. Nos detuvimos a desayunar en San Cristóbal de las Casas envueltos en nuestra raquítica ropa de invierno con el fin de atenuar un poco la terrible sensación de frío que nos hacía tiritar sin control. San Cristóbal es una preciosa ciudad con todo el sabor de provincia, con sus casas coloniales, techos de teja y calles adoquinadas. Esta rodeado de bosques y montañas y se respira un aire fresco y cristalino. Así, ateridos con el frío de la mañana, a todos nos volvió el alma al cuerpo después del primer sorbo de un buen café capuchino. Después del desayuno continuamos nuestro recorrido ya sin escalas hasta los bellísimos lagos de montebello que nos recibieron como si fueran espejos en los que se miraba reflejado el alegre azul del cielo. Después de llenar nuestras retinas con estas bellas creaciones de la naturaleza y de llenar nuestros pulmones con las emanaciones de toda clase de aromas clorofilicos, retomamos la carretera ahora con rumbo a Chiflón. Ya en Chiflón, disfrutamos del río de agua azul y transparente que se abre paso entre innumerables cantos rodados llenos de liquen y de burbujeante espuma. Comimos en Chiflón antes de emprender el regreso a San Cristóbal de las Casas a pasar la noche entre sus casas de teja, su colorido y su extrema limpieza. Pedro se fue de antro con Maty y su esposo sin hacer caso de la frialdad de la noche que hacía salir vapor en cada respiración. Aquí Pedro tuvo su primer encuentro con una marcha en pro del EZLN que a las 12 de la noche llenaron de pintas el palacio municipal (originalmente de color blanco). Le extrañó ver pocos indígenas en la comitiva. Eran en su mayoría personas rubias de ojo azul –dijo. Es el turismo revolucionario –le informé. A la mañana siguiente pude constatar la transformación del centro histórico de San Cristóbal: de ser toda limpieza y pulcritud, a convertirse en lienzo lleno de graffiti digno de la mara salvatrucha. Algunas consignas que pude leer eran: viva la APPO, Viva PALESTINA, abajo el mal gobierno, etc, junto a sendos dibujos de Zapata y cabezas con pasamontañas.