Visitas de la última semana

miércoles, julio 18, 2012

Fin de semana en las garzas

Este fin de semana Gladis y yo optamos por descansar en la colonia las garzas. Para mí, esta elección implica viajar (tengo que trabajar), pero para Gladis, por alguna exótica razón que se niega a revelarse completa (incluso a ella) significa "poder descansar como se debe". Y es que estando aquí, tan pronto como se tiende en su hamaca lo único que alcanza a hacer en forma consiente antes de quedarse tan dormida como osa en hibernación es encender la televisión. Esperábamos también que este fin de semana el mecánico terminara de reparar nuestra vieja camioneta, cosa que a nuestro pesar no ocurrió. La casa de las garzas tiene ya un ligero aspecto de abandono. No hay quien recoja los mangos maduros que caen del árbol. Tampoco hay nadie que retire las hojas amarillentas de la gardenia, ni quien libere a la carambola del peso de las frutas que doblan sus ramas. Tengo lástima de Pachis que lo hemos abandonado a su suerte y que cada fin de semana nos espera anhelante y hambriento a que lleguemos sin estar nunca seguro si llegaremos. Cuando estamos aquí traga con la desesperación del que se sabe perdido y se asegura de pedir siempre a Gladis doble ración de comida. No hay duda, hemos sido muy ingratos con él. Hablando de otras cosas, hoy cayó una lluvia vigorosa. Su enérgico goteo me acompañó desde Villahermosa hasta la Isla. Su chorreo intenso e incesante enturbió de tal modo el parabrisas que transformó toda certeza en molesta incertidumbre y cubrió los ineludibles charcos con un halo de inevitable temor.

miércoles, julio 11, 2012

La comunicación y sus avances

Gladis ha descubierto poco a poco que la iPad tiene un mundo de posibilidades. Se ha estado divirtiendo de lo más bonito con twitter y facebook. Es una Alicia en el país de las maravillas en que cada puerta que abre la sumerge en un nuevo espacio de fantasía en donde lo mismo se puede encontrar con la retórica de un conejo con chistera que con el fuego cruzado que muy gustosos se lanzan ladrones y policías. Ni ella ni yo nos hubiéramos imaginado cuando jóvenes que siendo más aventajados de edad (por no decir otra cosa) estaríamos siendo testigos de lo que en aquel tiempo veíamos solo en películas futuristas. En aquella época era una remotísima ciencia ficción poderse comunicar en tiempo real con imagen y voz al mismo tiempo con otra persona. Esta magia la hacía posible solo la televisión y únicamente sirviéndose de un buen amasijo de recursos: humanos y tecnológicos. Las personas que por alguna necesidad superior tenían que estar fuera de su estado o de su país en aquella época, contaban únicamente con tres míseros medios de comunicación. Estos eran por orden de economía (y por orden de dificultad): la carta, el telegrama y el teléfono. En aquellos remotos tiempo tener noticias de las personas ausentes les llevaba a los interesados desde unas pocas semanas hasta unos cuantos meses, y si el ausente era un hijo desobediente tenían noticias de él solo cuando se casaba, cuando tenía hijos o cuando se moría. En aquellos austeros tiempos cuando los medios de comunicación eran bien pocos, y los que había, requerían de la persona necesitada harto trabajo o de algunos pesos de por medio (que en aquellos años si valían), las noticias llegaban (o salían) claro está, muy a cuenta gotas. Antes, los medios de comunicación tenían pocos adeptos, y además de ser pocos, eran difíciles y caros. Por consiguiente, la información tenía que ser de calidad. Hoy, estos medios se han multiplicado, y por ser fáciles y económicos sus adeptos se cuentan por millones. Pero la información que sale de ellos sobresale por su vacuidad y por sus defectos. Ahora, Gladis acaba de descubrir la maravillosa aplicación FaceTime en su iPad y ya nadie la puede parar.

lunes, julio 09, 2012

la visita de Rina

El viernes llegó Rina de visita. Traía todos sus aparejos en una maleta rodante color rosa cuya tapa estampada con bolitas blancas le daban la apariencia extravagante de una enorme mariquita albina de caparazón cuadrado. Me recibió con el dinamismo de siempre pero sin perder ni un instante el garbo que caracterizan su heredado abolengo y su rancio pedigree. No había terminado de abrir la puerta cuando ya estaba saltando a mis pies moviendo la cola e impidiéndome el paso en demanda del afecto que corresponde a su condición de princesa. Su interpretación del papel de diva lisonjera la hace merecedora a un Oscar a la mejor actriz canina del sureste. Esta innata capacidad histriónica la hace capaz de ablandar corazones tan duros como el granito y ablandar el moco del más ceñudo ermitaño. Con todo este amasijo de recursos adulatorios me recibió a mi llegada con el invariable saludo que ella tiene ya bien ensayado: se para recta sobre sus patas traseras y posa las delanteras a la altura de las rodillas para después mirarle a uno a través del fleco de pelos que cubre sus ojos mientras revolotea jadeante alrededor con su diminuta lengua de fuera. Rina es un fino dulce de algodón de orejas negras colgantes con manchas color canela en el lomo. En su hocico es difícil distinguir donde termina la nariz y donde inicia la boca, lo único destacable cuando se le mira de frente es un manchón negro que le corona la trompa. Su apariencia esponjosa es puro camuflaje pero es suficiente para proyectar esa ostentación fastuosa que define su figura. Este secreto femenino queda totalmente al descubierto tan pronto se le acaricia. Sus dueños se fueron al DF en pos de arcanos misterios teniendo que dejarla a resguardo muy a pesar suyo en manos quizás inclinadas algo a la ligereza. Rina y Dobby tienen una bonita amistad ensombrecida solo cuando a Rina se le ocurre morderle sus secas canillas. Eso sí, Dobby prefiere cortar por lo sano cuando a Rina le sobreviene la idea genial de jugar "a que te acecho y te destripo" juego tras el cual Dobby siempre queda con los ojos más saltones y apenas sostenido por unos canutos tembleques.

miércoles, junio 27, 2012

Las primeras lluvias

Desde niño me ha gustado mucho la época en que caen las primeras lluvias del año. Pero no esas lluvias esmirriadas llamadas cabañuelas que nos lanzan esporádicamente las nubes secas de abril o mayo, no. Tampoco aquellas gotas orondas y huérfanas que las nubes nos arrojan como con gotero como si estubieran alimentando con maíz gorgojiento y de mal ganchete una parvada de palomas hambrientas. Me gustan las lluvias de gotas gordas que descienden muy juntitas unas de otras para caer perpendiculares a la terra como tubitos de cristal. Me gusta cuando la tierra humea con deleite como si fumara la pipa de la paz a la vez que se regocija con las partículas acuosas que le rozan y le humedecen su polvorienta y agrietada superficie. Disfruto estar de pie en el zaguán, cuando el aliento tibio y húmedo del viento nos jadea su ventolera mojándonos la cara con los hilos líquidos que va juntando en su anárquica carrera. Me estremezco cuando las nubes truenan con su escandaloso parloteo, cuando el relámpago hiere el aire y en algún apartado lugar de la tierra un ser vivo es vaporizado por el destello poderoso e inmolador en beneficio de los demás. Me gusta la canción que el viento entona cundo sopla entre las ramas de los arboles haciendo que los granos acuosos tamborileen miles de hojas danzarinas a la vez ¡Qué alegría! ¡Que frescura! ¡Que aroma! ¡Que paz!

viernes, junio 22, 2012

La reanudación

Estoy de regreso en esta bitácora después de dos meses de forzada ausencia. La razón causante de este involuntario abandono fue que mi fiel partidaria PC que es como mi lazarillo cayó víctima del exceso de trabajo que su ingrato compinche (o sea yo) le había venido acomodando tiempo atrás. Ante la insensible y mula actitud del que escribe como única respuesta a sus multiples y muy evidentes desfallecimientos, mi leal colaboradora no aguantó más y un buen día se apagó y no encendió más. Ahora ya recuperada y restablecidos nuevamente nuestros viejos vínculos de amistad volvemos pues sin demora a las andadas. Muchos son los acontecimientos que el destino tuvo a bien dejarnos como obsequio durante estos dos meses de alejamiento, unos buenos, y otros no tanto. Uno de los buenos fue sin duda disfrutar tres semanas de vacaciones, dos de las cuales las ocupamos para viajar a Guadalajara y asistir a la largamente esperada graduación de Pedro. Otra fue el de haber tenido la oportunidad de convivir con mis hermanos y sobrinos que tenía tiempo de no ver. Otra buena cosa fue coincidir con todos los hijos en aquella ciudad, suceso no siempre fácil de lograr. De las malas ni les cuento; ya tendrán ustedes suficiente con las propias.

domingo, abril 22, 2012

Terco y sin ciruelas

Después de 12 horas de viajar en autobús de Poza Rica a Villahermosa no hallaba la hora de estar arrellanado en mi sillón con la mente en blanco. Con esta intención nos arrancamos Gladis y Yo a Reforma. Ella con el deseo de platicar un rato con su mamá y Yo con mi empeño en hacer mucho de nada. Cerca estaba yo de entender por qué el autobús que me trajo de Poza Rica  había dado tanto rodeo para entrar a Villahermosa. Todavía me iba a costar una hora inmerso en un rio estancado de automóviles y camiones para saberlo y después de soportar el castigo constante de un sol recalcitrante. Ya con la desesperación a tope reflejada en los rostros de aquél enjambre de conductores rabiosos alcanzamos a ver en el horizonte dos grúas de gran tonelaje con sus plumas enhiestas sosteniendo cada una un extremo de un nuevo y reluciente puente peatonal. La fila de coches se prolongaba fácilmente más de diez kilómetros en ambos sentidos. A ninguno de los que planearon esta maravillosa maniobra se le ocurrió instalar señalamientos que desviaran el tránsito hacia vías alternas. Un pequeño detalle insignificante para una carretera que es la única que tiene México para comunicar el norte con el sur y viceversa. Luego, como si esto no hubiera sido suficiente, Gladis se orilló en la carretera a comprar platanitos de esos que no son más grandes que el dedo meñique. Yo me estacioné tras ella quedando justo al lado de unas bolsas plásticas llenas de cetrinas, brillantes y antojables ciruelas. Sin tardanza tomé el radio y le solicité con vehemencia y la boca llena de baba que comprara también una de aquellas bolsitas. Ya las pedí –dijo. Perfecto –pensé a la vez que me imaginaba bebiendo grandes tragos de agua hecha con esa magnífica fruta. De pronto me sobrevino el temor de que le pudieran dar una bolsa llena de frutas verdes. Tomé rápidamente el radio para aclarar este importantísimo punto. Que las ciruelas estén maduras –le advertí. Un Ahá fue la respuesta. Poco después pude observar que el vendedor le extendía dos bolsas de ciruelas verdes ¡Estafa! –pensé. Tomé una vez más el radio para evitar aquél golpe bajo y chapucero. Ella me contestó con voz nítida y cantarina que para mañana ya estrían buenas. Pero Yo no las quiero para mañana –le lloriqueé para ablandarle el corazón. Su respuesta fue seca y contundente –no seas terco. Tomó carretera una vez más saldando el asunto definitivamente.

sábado, abril 07, 2012

Villahermosa libre

No hay movimiento en las calles de Villahermosa. Las avenidas lucen vacías, los cruces están libres de limpiaparabrisas y los semáforos parecen innecesarios. Ha sido un placer recorrer en estos días las vías que en otros tiempos son una prueba a la paciencia de los buenos conductores. Cualquiera que conduzca en esta ciudad un mes entero a las horas pico y no miente madres tendrá con seguridad dentro de Él la chispa primigenia de la aureola del anacoreta. Los que tienen el temperamento necesario para evitar que su sangre bulla durante su tránsito por estas peregrinaciones dignas del ángel caído tienen sin duda vocación de cenobita. Esta ciudad despejada es un bonito regalo que la Semana Santa nos concede a los desafortunados que no tuvimos los recursos necesarios para ir a los destinos turísticos a deshacer los entuertos en que se convierten los problemas cotidianos. Para aquellos que permanecimos en la ciudad solo nos hace falta, para que nuestro bienestar sea redondo, que las gordas vejigas que flotan sobre nuestras cabezas nos rocíen con su pipí.

viernes, abril 06, 2012

Qué caló nos vamos asá

El viento dejó de soplar. Se quedó sin aliento como si el calor le hubiera dado un golpe en la boca del estomago. Las hojas de los árboles están quietas, inmóviles como musas esperando el pincel de un artista inexistente. Hay silencio. Los seres vivos están en sus madrigueras, bajo el dosel del follaje, o en las charcas, huyendo todos del abrazo sofocante del calor. Fuimos Gladis y Yo a Reforma para hacer algunas compras. Pasamos antes a la casa de Doña Maty para preguntarle si algo se le ofrecía de la tienda. Bastaron solo unos minutos de estancia en la Farmacia de Don Lucio para que mi cuerpo empezara a defenderse del calor rezumando líquido copiosamente. Mi frente empezó a gotear literalmente y para protegerme los ojos del sudor me pasaba el dedo pulgar por la frente usándolo de la misma forma en que lo hacen los limpiaparabrisas en las gasolineras. No hay nada elegante en esta maniobra que por otro lado es la única solución cuando uno no tiene la costumbre de llevar pañuelo entre la ropa. Otra opción es dejar que el sudor escurra con naturalidad por donde la gravedad lo lleve pero este líquido salino es tan mula que le gusta agarrar casi siempre el camino de los ojos. Como todos sabemos no hay nada de estimulante en permitir que entre líquido con cristales a los ojos, aunque estos cristales sean de sal y los ojos sean ya viejos. Ni para contentarme con el aire acondicionado del coche porque Gladis me advierte con marcado rigor y solemnidad que los cambios bruscos de temperatura me pueden desgraciar los bronquios. Claro, como siempre Yo le hago caso. LLegué a casa con el latido del corazón resonándome en la cabeza. Si mi corazón fue el badajo, entonces mi cabeza fue su campana.

jueves, abril 05, 2012

Rina

Treinta días de trabajar diariamente me han apagado hasta el último rescoldo de vigor. Mi cuerpo tiene ahora la consistencia bailarina de una gelatina mal cuajada o la dureza de una barra de chocolate olvidada en el bolsillo de la camisa. Además, el calor en la última semana se ha recrudecido tanto que literalmente nos quema los cabellos. Luego tenemos el caso de Rina, el cachorro Shih Tzu que Kory nos encargó encarecidamente que cuidáramos como si fueran las mismísimas niñas de sus ojos. Ni modo, hay que soportar pues que nos hinque sus afilados colmillitos en los dedos de los pies y nos deje las canillas como autenticas trepaderas de mapache. Pero basta con que nos mire a los ojos para que nos derrita con esa estampa llena de ternura que proyecta y nos haga olvidar pronto los latidos dejados por los agudos pinchazos de sus recientes tarascadas. Es una bola de estambre con ojos de oso panda que más que caminar más bien parece rodar. Ni a Dobby le alcanza la energía para quitársela de encima y cuando el pobre Chihuahua ya no halla la salida corre a refugiarse con Gladis para que se la quite de encima. Estamos pues todos agotados, esperando como agua de mayo estos dos días de descanso de Semana Santa para que la savia de la vitalidad se regenere y vuelva a circular jubilosa por nuestras venas.

domingo, marzo 25, 2012

Primavera con aumento

Aumenté la graduación a mis lentes. Ya leer se me hacía bastante tortuoso. Lo que no veía borroso lo veía doble. En estos casos de poco sirve aumentarle de tamaño al texto cuando el culpable es la patina que el tiempo ha dejado a estos ojos. Me queda la satisfacción de poder aún arreglármelas sin lentes para hacer todo lo demás. Una de estas cosas es, por ejemplo, disfrutar la floración anual del macuilis que por esta época se desboca pintando de lila el tapiz de hojas verdes que el trópico tiene de sobra. El calor ya tiene rato haciendo estragos sobre las testas de los que nos animamos a caminamos a cielo abierto. El sol nos sofoca aunque caminemos poco y lo hagamos de prisa. Hoy la tarde se cubrió un rato con un manto de nubes plomizas que se interpusieron felizmente entre el sol y nosotros aunque el viento pronto se las llevó a hacer agua a otra parte. Lástima. Este fin de semana la alberca ha sido como un oasis en el desierto para muchos. La gente llega boqueando y con taquicardia para apagarse el fuego interno que amenaza con secarlos y dejarlos tan duros y cuarteados como monitos de barro de Tonalá. Después que las personas permanecen un rato sumergidas en el agua, sus mejillas antes encendidas de carmín adquieren con la hidratación una palidez de cera.

martes, marzo 20, 2012

El Simulacro

Un día cualquiera antes del martes 20 de marzo de 2012. La autoridad responsable de la protección civil del estado de Chiapas, con el fin de cumplir con su programa anual de simulacros de catástrofes naturales, tuvo a bien emitir la siguiente ordenanza:
SIMULACRO
Simulacro programado para el día 20 de marzo de 2012.
Evento: Presencia y efectos de un sismo de 7.9 grados en la escala de Richter.
Participantes: Población en general, escuelas y hospitales tanto públicos como privados, empresas y organismos del sector social y privado, así como todas las dependencias públicas de los tres niveles de gobierno.
EL SIMULACRO DARÁ INICIO A LAS: 12:00 Hrs.

El día señalado martes 20 de marzo de 2012.
12:00 Hrs. Se suspenden las actividades en Chiapas y las personas se dirigen muy morositas a través de sus respectivas rutas de evacuación al punto de reunión acordado. El estupor de los participantes en el punto de reunión fue generalizado al no explicarse como haría el gobierno del estado para producir los efectos tan reales de este simulacro de temblor que a muchos hasta mareó.

12:05 Hrs. del 20 de marzo de 2012. Boletín informativo.
Sismo de más de 7 grados sacude México
Pánico y caos por el temblor registrado en la Ciudad de México. El epicentro fue en Ometepec, Guerrero. No se reportan víctimas
G20031209.JPG MÉXICO, D.F.-Earthquake/Sismo-DF. Un sismo de 7.8 grados Richter con epicentro en Ometepec, Guerrero, se registró a las 12:02 horas en la Ciudad de México, de acuerdo con información proporcionada por el Servicio Sismológico Nacional (SSN). EL UNIVERSAL

¿Así estuvo bien o le faltó más realismo?

lunes, marzo 05, 2012

El chaparrón

Llovió la madrugada de hoy con el vigor propio de las tormentas de agosto. Fue una lluvia pesada que no quiso venir sola; vino con un aire nervudo y oblicuo de carácter tan voluble como constante. A medio día, el viento todavía corría loco entre los árboles sin dar la más mínima muestra de cansancio. Los árboles ululaban y crujían como señal de protesta o quizás como clamor de súplica. El canto de las aves me anunció que el temperamento climático se había tranquilizado. De camino a Reforma observé el comportamiento apacible de los animales que reflejaba la calma que le sigue a la tempestad. Las vacas pastando apacibles en el campo rodeadas de garzas blancas y zancudas. Cada vaca asechada por su garza de la misma forma que un planeta es perseguido por su satélite. Existe entre estos animales una benéfica simbiosis: las garzas obtienen un alimento fácil mientras que las vacas se desprenden de sus molestas garrapatas. Fue un día refrescante que nos hizo olvidar un poco los calurosos días previos.

domingo, febrero 26, 2012

Pesadilla

Uno tiene la creencia de que todo lo que uno crea o hace es especial y único entre todo lo que es creado o hecho por los demás. Uno tiene la orgullosa esperanza y el secreto deseo de que nuestras invenciones produzcan si no una prolongada y desbordada emoción, si una efímera y agradable sorpresa en los demás. Nos vemos en ellas, vivimos por ellas y somos capaces de morir por ellas. Uno vive deseando y creyendo en esta fantástica utopía hasta que lentamente va siendo minada y consumida por el carcoma de los años y por el peso aplastante y arrollador de la realidad. Es poco lo que se puede decir cuando descubrimos nuestras más íntimas creaciones, aquellas que modelamos con el mejor material, utilizando los más destacados procedimientos y las más puras emociones, adornando sin más virtud que su herencia despilfarrada, las vitrinas rotas y mugrientas de los más sórdidos tugurios, alumbradas apenas por sordas y opacas luces de neón escarlata que las hacen rielar fantasmagóricas entre las risotadas indiferentes de los más abyectos mediocres de pacotilla que las escupen con su bocas espumosas llenas de residuos a medio digerir y tufos de alcoholes vaporizados. Ausente está en estas obras de arte la delicada belleza y el halo de inocencia que el artista imprimió amoroso a través de varios años de desvelo. Ahora lucen como sombríos y húmedos bloques de concreto armado carcomidos por la lluvia ácida y de cuyas grietas brotan pululantes los hongos de la dejadez y la corrupción. Hoy se mimetizan tan perfectamente en este torvo y corriente entorno de muros carcelarios –rayados por manos violadoras y destripadoras– que son díficiles de reconocer incluso por su estupefacto y atónito creador ¿Cuando sucedió tan miserable y kafkiana transformación? ¿Por qué? nos preguntamos los artífices mientras contemplamos desolados y yertos nuestras otrora magnificas obras. La respuesta nos cae como espeso aceite hirviendo cuando presagiamos que esa imagen horrorosa que ahora vemos borrosa por el agua que nos brota incesante de los ojos puede venir de la reveladora superficie pulida de un espejo. ¡No! ¡No es posible! ¡Es preferible engañarse y pensar que fueron sustraídos de sus nichos por ladrones sin escrúpulos! ¡Sí! ¡Eso fue!

sábado, febrero 11, 2012

De lluvia y otras cosas

Días de lluvia, de goteo constante, de aire húmedo, de calles encharcadas, de paraguas a mano, de andar de prisa, de conducir despacio, de chocolate caliente, de café con canela, de sueño apacible, de brisa fresca, de lectura tranquila, de apacible coloquio, de humeante sopa, y también para el que escribe… de necesarias vacaciones.

lunes, febrero 06, 2012

Lunes de holgazanería

Llegamos la tarde del domingo a la colonia las garzas. Yo, con la intención de holgazanear sin tener una pizca de remordimiento y Gladis con el propósito de ayudar a su mamá a hacer los tamales que tanto le gustan, aunque con bastante frecuencia le hacen también renegar la tripa. Como siempre sucede arribamos con todos los arreos que nuestras muchas manías nos exigen cargar. Encontramos a Páchis en la puerta esperando por su comida y con las marcas de arañazos en los carrillos que ya son su sello distintivo. Sus mejillas son puro musculo y con el tiempo han adquirido la apariencia y consistencia de bolsas con canicas. No hay duda de que extraño el ambiente apacible de la colonia, roto únicamente por el gorgoreo constante de las múltiples especies de aves que se posan a socializar en el mango y por los maullidos ocasionales de Páchis apremiándonos por alimento. Otro lujo que me doy en la colonia sin mucho cargo de conciencia es comer unas ricas mojarras tenguayacas de rio que Gladis me prepara fritas acompañadas con el inigualable sabor que le agrega el chile amashito machacado solo con sal y limón. La agradable novedad es que por fin están arreglando el tramo carretero de acceso a la colonia que la última inundación dejó peor que la superficie lunar y hacía su tránsito poco más que tortuoso. Tengo que dejar por ahora esta bitácora porque según me dice Gladis me están esperando en la mesa un par de estupendas mojarras preparadas nada más y nada menos así como les conté.

miércoles, febrero 01, 2012

Pláticas

Conduciendo el coche con Gladis de acompañante.

Conversación. Caso 1.

Mario: ¿Donde tienes la refacción dañada?

Pausa......escucho timbrar su celular...

Gladis: Está atrás... (Contesta la llamada) ¿Bueno?... Bla, bla, bla, bla... Así todo el trayecto hasta que llegamos a nuestro destino. Ella deja de hablar por teléfono y yo me dirijo a la cajuela a buscar la refacción.

Mario: Gladiiiiis, ¡la refacción no está aquí!

Gladis: ¿Y quién te dijo que estaba en la cajuela? -me responde mientras cierra la portezuela del asiento trasero con la refacción en la mano.

Mario: Es que yo supuse...

Gladis: ¡Estaba hablando por teléfono!

(Pienso: después de todo tiene razón, "atrás" está además de la cajuela, el asiento de atrás... pero también puede estar "atrás" de la cama, del refrigerador, de la puerta del baño, del cilindro de gas... y así hasta el infinito).

Me rindo...



Conversación. Caso 2.

Gladis: ¿te enteraste de...?

Mario: No. No me enteré ¿Qué pasó?

Gladis: Sucedió que... (Inicia la explicación). Pero fijate que... (Pausa súbita)... En este punto le sobreviene una distracción que la hace interrumpir la conversación. Pasa la distracción y espero a que ella reanude la plática donde la dejó......silencio... pasa un rato:

Gladis: Preparé albóndigas para comer.

Mario: ¿Como dices?

Gladis: Que preparé albóndigas para comer.

Mario: Ha, si. Pero ya sabes que no me gustan las albóndigas.

Gladis: Es que el día de hoy he estado muy ocupada.

Me rindo... Después de todo pasados 3 o 4 días me lo volverá a contar.

domingo, enero 29, 2012

Rocordando el inicio

Empecé a escribir esta bitácora en 2005. En aquél tiempo me motivó el interés de mantener a mis familiares al tanto de algunas escenas que mis sentidos percibían del exterior. He procurado siempre (algunas veces sin éxito) mantener alejado de estos retazos de vida mis preferencias éticas o morales. En cambio, he preferido escribir el mensaje que me transmite lo que veo y el estado de ánimo que me produce una vez que lo decodifican los muchos paradigmas que arrastro desde mi más tierna infancia. En este punto he de decir que mis paradigmas funcionan como cristales de antiparras que distorsionan o filtran en diferente grado la luz que mi sentido ocular capta del exterior. Por consiguiente, he de advertir que el escenario que yo describo puede ser distinto de aquel que un compañero imaginario pueda percibir del mismo hecho. Esto no quiere decir que esta bitácora este llena de alocadas fantasías, solo quiero destacar el hecho que lo escrito aquí es la realidad vista desde atrás de mis propios e inamovibles cristales. Decía al principio que esta bitácora empezó con la única intención de tender un vínculo con las personas que quiero y que están lejos de mí. Con el tiempo, esta motivación fue lentamente reforzada por el propio gusto encontrado en la formación constante de oraciones. Esto me permitió escribir sin tener un motivo, tema o suceso previo en mente. Fue entonces que empezó en mí el interés por el estilo (o la forma) además del contenido. Fue así que llegó a mí la afición por la descripción literaria: “Estoy en mi sofá favorito. Frente a mí está el televisor enscendido. Estoy recostado sobre mi costado izquierdo escribiendo en la Lap lo que estás leyendo ahora. La Lap está sobre una mesa de centro que tiene la misma altura del sofá y también la misma antigüedad. Ambos están hechos de madera de cedro y están llenos de marcas indelebles que el tiempo les ha dejado impresas. Tengo a mi izquierda un escritorio viejo de madera comprimida que tiene el castigo añejo de cargar una antiquísima computadora de escritorio que no ha sido encendida desde que nuestros hijos se marcharon. A mi derecha, a media altura de la pared, cuelga un reloj redondo de unos 25 centimentros de diámetro que me recuerda en las noches que ya es la hora de dormir. Su marco es de imitación madera y tiene números arábigos grandes, ideales para gente de visión corta como la nuestra. Estoy en medio del recibidor en cuyas paredes están empotradas las puertas de todas las habitaciones: La nuestra y la de Ale al frente, la de Pedro y la de Kory atrás. Hoy, solo la nuestra tiene vida los fines de semana. De las otras, solo las reminiscensias de algunos ecos apagados quedan”.

domingo, enero 22, 2012

Y que nos agarra el temblor

Por necesidades de trabajo este fin de semana nos quedamos en Villahermosa. Alejados de nuestros acostumbrados hábitos dominicales, Gladis y Yo nos sentimos como despojados de nuestra necesaria dosis de vigor. Para colmo de nuestros ya de por sí alicaídos ánimos y parafraseando aquella cita célebre de nuestro querido Chico Che “que nos agarra el temblor en medio de la cocina”. Después de haber asimilado el susto de soportar un terremoto de 6 grados guarecidos en un palomar de un tercer piso, enfilamos a nuestra casa ubicada en el Fraccionamiento Lagunas. Esta casa la tenemos olvidada por dos razones. La primera de ellas es que está en una zona inundable, aunque no de gravedad. La segunda es su difícil acceso dificultado siempre por un tránsito espantoso. Ya hace tiempo que Gladis insistía en que fuéramos a echarle una vuelta para ver si sus paredes aún permanecían en pie. Como era de esperar, la encontramos sin la bomba de agua, desbordando de basura y su cancelería asfixiada por vegetación ligera y trepadora. Tan pronto le dimos una manita a la cochera y a la cancelería volvimos a despedirnos de ella.

lunes, enero 16, 2012

Insomnio aprovechable

Esta fue una semana de lluvia intensa. Días de aire saturado de humedad y de calles encharcadas. Clima magnífico para el descanso del fatigado. Mi desventura es no haberlo aprovechado como mi cuerpo me lo pedía. Así es el insomnio de ingrato y de poco benevolente con sus anfitriones. Envidio el sueño fácil y placentero de Gladis que es capaz de extraviarla en sus laberinticos vericuetos tan pronto como su cuerpo adopta la posición horizontal. Admiro también su capacidad para reconciliarse con el sueño después de haber disfrutado una relajante y sustancial siesta. Mi sueño en cambio es muy nervioso y asustadizo, su carácter alerta y desconfiado se parece mucho al que adoptan los animales salvajes en los abrevaderos comunitarios africanos. Tengo que prepararle el terreno para que se anime a llegar. Aún así, muchas veces no lo hace. Ha de llegar cuando él quiere y su crónica esquizofrenia se lo permita. Yo lo espero sin perder la calma (más me vale) y mantengo la mente ocupada en algo mientras al sueño se le apacigua su paranoia. Tengo casi siempre un libro comenzado al alcance de la mano para estos casos de escasez onírica o hago planes mentales de diferente cuño. Como cabe esperar, una vez que el sueño viene y se instala, llegada la hora en que quiero que se marche no lo hace. Es tan rejego para irse como lo será a la hora del regreso.

domingo, enero 08, 2012

El recuento del 2011

Pedro se fue el viernes a Gdl a terminar el último semestre de universidad. Si todo sale como está planeado esperamos reunirnos con él en aquella ciudad allá por mayo. Ale dejó de trabajar para Smith y ahora lo hace en la sede estatal de un partido político –creado, según dicen, por seglares adeptos al miserere y fieles a la asperción bendita del hisopo. Planea en este año comenzar su maestría. Kory dejó de trabajar en schlumberger para emprender ahora junto con su esposo Alejandro algo nuevo por su cuenta. Salió bien de su segunda cirugía de columna. Aunque continúa en etapa de adaptación, el andamiaja de aleación parece sostenerla holgadamente. Nosotros (con Ale y el chihuahua Dobby) vivimos como nómadas: de lunes a viernes en Villahermosa y los fines de semana en la colonia las garzas de Reforma. Esta es la razón de que Paco –el perico– ahora viva exiliado en casa de mi suegra Doña Matilde. Las gordas –los cuyos– viven felizmente apacentando (así lo espero) en el rancho familiar de Cheli. Pachis –el gato– es el único habitante que aún vive en la colonia y en los días de semana que no estamos se alimenta de lo que él mismo caza. En realidad le dejamos comida en casa y una rendija abierta por la que se sabe colar cuando la tripa le apremia. Es todo lo que él necesita de nosotros. Por mi parte, la transferencia de trabajo a Villahermosa se hizo definitiva y puedo ya decir adiós a los complejos…aunque no definitivamente.