Visitas de la última semana

miércoles, abril 30, 2008

Buscándome trabajo

Estoy aquí en la sala, reclinado en mi sillón sobre mi costado izquierdo como siempre hago cuando veo televisión. Tengo una ligera jaqueca resultado de hacer trabajo físico que no acostumbro. Se me ocurrió lavar, pulir y encerar la camioneta aprovechando un apaciguamiento solar gracias a 5 días de chaparrones. Que trabajo ha de ser capar –pensé. Cuan equivocado estaba. Terminé cansado, dolorido y pegajoso de tanto movimiento circular con ambos brazos, casi siempre doblando la cintura (o la parte del cuerpo en donde debería encontrarse). Solo Paco, el miembro alado de la familia (un perico parlanchín), fue testigo de mis no pocos intentos de tirar la franela sin alcanzar a terminar el trabajo. Luego de muchas penas, pausas y sendos vasos de limonada mi castigo por soberbia llegó a su fin ya casi entrada la noche. Quedé satisfecho después de todo. Haber cuanto tiempo dura limpia.

Hablando de otra cosa, Kory reanudará sus labores el martes próximo. Aún se queja de dolor. Según la opinión de los médicos, pasará algún tiempo para que el cuerpo se adapte al andamiaje de titanio que se le injertó en los huesos. Antes se quejaba por no poder abandonar la cama, ahora parece que no quiere despedirse de ella. Por sus comentarios, se resiste a retomar el tren de vida que traía antes de la cirugía. No es para menos teniendo en cuenta que lleva más de tres meses de inactividad. No es para nada alentador pasar del reposo total al ajetreo vertiginoso del trabajo. Le costará un poco adaptarse, de eso no hay duda.

lunes, abril 28, 2008

El clima

Ya consumí la mitad de mis muy escasos días de vacaciones. Quisiera que el tiempo faltante marchara más lento pero entiendo que su función no es precisamente la de cumplir caprichos, y menos de menesterosos. Por el contrario, creo que esta semana se desplazará a zancadas largas debido a que antes de que llegue a su fin deberé resolver algunos asuntos pendientes que venía aplazando por motivos de trabajo. Por otro lado el clima de la semana pasada estuvo tan caluroso que el refrigerador parecía no enfriar, ahora que, existe también la posibilidad de que se haya dañado, ya esta muy viejito el pobre. El árbol de mango es el único que parece disfrutar la temperatura de 40 grados que se alcanzaron en días pasados. Hasta eso, el clima ha sido este año ciertamente piadoso ya que no ha soplado como en otros años el destructivo viento del sur. Este viento sopla muy caliente y enjundioso desde una dirección totalmente opuesta a lo que suele soplar la mayor parte del año. Precisamente estas características son las que lo hacen tan destructivo porque ataca a las hojas y a los frutos desde un flanco para el que no tienen protección. Después de que la calma llega, la mitad de las hojas y los frutos de todos los árboles estarán con seguridad en el piso listos para servir de abono a los que tuvieron la suerte de permanecer encaramados. Como dije, este año fue particularmente benévolo porque esta vez no sopló el viento del sur como normalmente suele hacerlo. Esto ayudó a que las frágiles flores amarillas del guayacán se sostuvieran por más tiempo en el árbol. Esta floración dura escasamente una semana, tiempo en el que la naturaleza transforma su perenne y uniforme verdor en un verdor moteado de amarillo encendido. Dejo aquí una imagen que tomé a un lado de la casa.

sábado, abril 26, 2008

Otra perspectiva

A las 6:30 a.m. la luna aparecía suspendida en el cielo muy por encima del horizonte como si algún imprevisto la hubiera demorado o apartado de su natural trayectoria. Daba la impresión de ser un círculo recortado en papel color rojo que estaba pegado en una pared tapizada de un azul muy tenue. La ausencia de nubes daba a la escena un aspecto sencillamente hermoso digno de una postal. Normalmente no veo el alba en su nacimiento porque a esa hora mi cerebro me tiene entretenido con las mafufadas que me hace repasar cuando estoy dormido. Hoy fue distinto. Aprovechando que estoy de vacaciones Gladis me dio la tarea de llevar a Ale a su escuela, así que, con todo el dolor de mi corazón, me vi obligado a interrumpir la perorata matinal de mis neuronas para cumplir con tan tremenda tarea. No estuvo mal. Observé el mundo con otra iluminación, con otros matices, con diferentes tonalidades de luz y sombra.

domingo, abril 20, 2008

El descanso

Ya mi cuerpo pedía a gritos un descansito. Ayer salí de mi trabajo con la firme intención de no regresar hasta dentro de 15 días. Siento alivio de pensar que el próximo lunes romperé el hábito de levantarme de un salto de la cama para correr apresurado al trabajo. Hoy me levanté a las 9:30 a.m. Muy temprano para ser domingo. No importa, tengo 15 días para dormir hasta que el cuerpo aguante –pensé. Fuimos a Reforma Gladis, Ale y yo a desayunar barbacoa. Luego pasamos por Doña Maty y enfilamos rumbo a Juárez Chiapas a comprar queso. A Gladis le gusta el que venden por ese rumbo y recorre el trayecto de buena gana con tal de llegar hasta el lugar en que lo hacen.

viernes, abril 18, 2008

La oxidación.

Estoy sufriendo aceleradamente los estragos degenerativos de la edad. Todos mis sentidos han ido perdiendo vitalidad, particularmente la vista. Los lentes han ido convirtiéndose poco a poco en artículo de primerísima necesidad. Se me hace ya muy complicado distinguir letras en ambientes mal iluminados. Por más que ubico el texto en distintas posiciones, ángulos o distancias, la maquinaria ocular no logra embonar los engranajes que hacen que el telón de la visión se levante. Es entonces que mi mano vuela afanosa a la bolsa de la camisa a buscar las imprescindibles gafas para ayudar a la herrumbrada maquinaria de los ojos a que retome el buen camino. Ni modo, todo se oxida y los resortes de las células no son la excepción.

domingo, abril 13, 2008

Lluvia de abril

Hoy llovió a medio día. No fue una lluvia abundante, solo lo suficiente para darnos el placer de respirar aire fresco. Desde el viernes se pronosticó lluvia para este fin de semana, cosa que sucedió contraviniendo la costumbre natural de los meteorólogos de equivocarse. Es raro que en este mes llueva y es más raro aún que se presenten inundaciones, pero según escuche en el radio esto es exactamente lo que esta sucediendo en algunas zonas de Tabasco. Esta inusual abundancia de agua se debe a las secuelas del tapón que hace unos meses bloqueó el cause del río Grijalva. Toda el agua acumulada en la represa ha estado corriendo cada vez en mayor cantidad ocasionando que los ríos incrementen su nivel derramando su contenido sobre las áreas más bajas. Verdad es que sigue habiendo gente en zozobra desde aquella histórica inundación. Por otro lado los macuilies continúan de fiesta ataviados con su mejor ropaje. Las flores caen apacibles del árbol tiñendo de lila los campos. También la gardenia de la casa echo otra flor aunque menos prolija que la anterior. Eso sí, su aroma se desperdigó de igual forma que su antecesora. Pero la que se llevó las palmas este año fue la bugambilia. Es la primera planta de su especie que veo con flores de dos colores: blancas y magentas. El Predominio de flores color magenta hace que las blancas resalten como luciérnagas en la noche. Aquí dejo una muestra.


domingo, abril 06, 2008

Cambio de horario

Esto de adelantar una hora el reloj me destantea todito. El problema viene cuando quiero convencer a mi reloj interno que haga lo mismo. Es osco y testarudo. No quiere oír mis argumentos y se empecina en buscar esos 60 minutos extraviados que según él le quiero escamotear. Transcribo la breve conversación nocturna que sostuve ayer con mi reloj interno:
¿Cómo que son las 12 p.m. Hace apenas un minuto eran las 11 p.m.? –dijo contrariado.
-Si. Son las 12 p.m. y es hora de ir a la cama –respondí tratando de sonar convincente.
-Pues ve tú. Mi hora de sueño no ha llegado –contestó cortante sin despegar la vista de la tele.
Luego, en la mañana:
¿Cómo que son las 8 a.m.? ¡Estás loco! Siento que me falta una hora de sueño.
-Son las 8 y es hora de ir a trabajar. Recuerda que tenemos junta a las 8:30
-¡Caray como mueles!

Por otro lado hoy ha estado el calor como si fuera mitad de verano. Desde hace unos días he tenido la intención de caminar en las tardes pero el calor me la ha quitado. Espero animarme en los próximos días. Ayer supe por mi hermana Toña que mi tía Jesusita aún vive. Tiene 87 años de edad y su mente continúa siendo lúcida. Su plática me transportó brevemente a mi tierra natal, La Soledad municipio de Huejuquilla el Alto Jalisco. Me recordó el taninole, el atole blanco, la miel de flores de azahar, los nopales duraznillo y el queso añejo. Visitó el panteón donde yacen los restos de nuestros antepasados, la escuela primaria en donde adquirió el gusto por el conocimiento. Vio aquella barda escolar en la que solía sentarse y aquél mezquite que le regaló su sombra durante los soleados recreos. Seguro recordó los rostros infantiles de sus compañeros de clase jugando alegres en el patio de la escuela bajo la mirada paternal de su maestro de primaria.

domingo, marzo 30, 2008

Lap top

Fuimos a Sams por una PC para Ale. Me tenía copado con su necesidad escolar que salía a relucir cada vez que le dejaban tarea y en la que urgía hacer esto o aquello en la escuela y no había como cumplir. Afrontar la situación sin una herramienta de teclas y chips de selenio se le hacía harto dificil –según ella. Luego nos dirigimos a suburbia porque Kory quería cambiara una blusa que no cumplió con la expectativa original de hacer sentir a la dueña segura con la imagen que el espejo le regresaba. Mientras Gladis, Ale y Kory se paseaban por la tienda yo me dirigí a la salida para estornudar a mis anchas porque sentía una picazón en la nariz que auguraba una seguidilla de estornudos escandalosos y salpicadores. Después de que se calmó esa sensación de comezón que con frecuencia le ataca a uno cuando tiene gripa –y que por más que uno mire al sol no sale lo que uno espera que salga –mis ojos se posaron en las nubes. Me parecía ver una pila de algodón en el horizonte bañada con el típico color rojizo que da el sol soñoliento de la tarde. Me pasó brevemente por la mente estar contemplando unas montañas untadas de una gruesa capa de nieve esperando que un teleférico cruzara por sus copas y depositara en la cima su cargamento de jubilosos esquiadores todos excitados por sentir el aire fresco azotar su cara anticipando un vertiginoso descenso por la cuesta.
-¡Papá! –grita Ale
- ¿He?
- ¡Mi mamá te está buscando!
- Ya voy dile. Necesito vacaciones –pensé.

viernes, marzo 28, 2008

Caldo de cultivo

Me siento mejor después de una semana de haber sido un caldo de cultivo de bichos maleantes y maliciosos. Ya el dolor de espalda casi desapareció y la gripa se ha vuelto más benevolente. Mis ojos ya no lagrimean y mi nariz esta contenta de permanecer libre de secreciones molestas. Fue inevitable que Gladis y Ale se salvaran de mis estornudos. Primero le llegó el turno a Gladis y un día después le tocó a Ale. Ahora ambas me reclaman con los ojos llorosos y la nariz roja y acuosa, haber convertido la casa en un foco de infección. Mientras nosotros continuamos batallando para desalojar de nuestra casa a estos huéspedes parásitos, afuera la primavera asoma su rostro sonriente, seguro para contemplar su reciente creación repleta de innumerables macuilis que tiñen el horizonte de color rosa pastel. Que magnífico escenario.

domingo, marzo 23, 2008

De poco talante

Hoy despedimos a Pedro. "Esta semana pasó muy rápido", dijo. Es verdad, a mi también se me figuró muy corta. Lucio lo invitó a pasar unos días en Lagunas de Monte Bello y San Cristóbal pero decidió quedarse en casa gesto que le agradecemos. No fui a trabajar desde el jueves. Las expectativas que tenía para este fin de semana se malograron por el dolor lumbar que me asaltó desde el domingo pasado al que se le sumó el jueves una gripa de antología. Ambas dolencia han permanecido en mi cuerpo como malos inquilinos sin dar signos de querer abandonarlo. Ale tiene todavía una semana de vacaciones. Es un beneficio extra por estar estudiando en la UAG. Kory se fue a Villahermosa a mitad de semana, señal de que las dolencias de la cirugía quedaron atrás. Mi ánimo ha sido víctima de estas circunstancias. No me ha dado por leer y mucho menos de escribir. Espero que se me compongan pronto los días.

lunes, marzo 17, 2008

Dolor lumbar

Desde ayer me empezó un dolor que se dio a la tarea de espantarme el sueño toda la noche. Mi sueño era interrumpido por un dolor agudo en la parte baja de la espalda cada vez que mi cuerpo quería cambiar de posición. A las 5 de la mañana decidí tomar acción y me levanté con mucho remilgo a tomar un analgésico. El paliativo no sirvió de mucho y las punzadas continuaron robándole tiempo a mi descanso. Me levanté aún medio dormido con la certeza que este día no iba ser muy halagüeño. Conforme las horas del día avanzaban el calor se sumaba a la conspiración de hacer más improductivo mi trabajo. De plano, hoy fue un día de achaques y de recordatorios constantes del acercamiento al medio centenar de años al que me dirijo tan rápido que “me vuela el cotón”.

jueves, marzo 13, 2008

Solo por diversión

Hoy fui a una reunión de trabajo a un conocido hotel de Villahermosa. A la hora de la comida bajamos al restaurante del hotel a llenar la tripa. Durante la conversación de sobremesa alguien relató la siguiente historia que, según dijo, sucedió hace como 15 días en alguna calle de esta ciudad.
Tres adolescentes andaban en coche un fin de semana tratando de sacudirse el aburrimiento crónico con el viento húmedo del trópico. No transcurrió mucho tiempo para que a uno de ellos se le ocurriera aprovechar el paseo para obtener, además del aire fresco, un poco de sana diversión. El pasatiempo consistía en hacer un rollo con los tapetes del coche y dar zapes con ellos a los distraídos paseantes. Esta operación obligaba al conductor a embarrar las llantas del coche en la banqueta mientras que los golpeadores sacaban medio cuerpo por la ventanilla… y zas. Me imagino al infortunado peatón volteando azorado tratando de determinar lo que pasó mientras del interior del automóvil que se aleja oye risas, muchas risas. Fue entonces que vieron adelante a un candidato ideal. Ambos adolescentes (uno adelante y otro atrás), sacaron sincronizadamente sus cuerpos del coche. De pronto, el jovencito de adelante apenas tuvo tiempo de recoger su cuerpo para esquivar el poste de concreto que se acercaba vertiginosamente a su cabeza. El jovencito de atrás jamás recordó lo que siguió. Su memoria se quedó en aquel poste de alumbrado.

domingo, marzo 09, 2008

La tía Jesusita.

La tía jesusita es la hermana mayor de mi mamá. No la conozco. Si alguna vez la miré lo hice a una edad tan temprana que sus facciones ya fueron erosionadas por el tiempo. Ignoro si aún vive, si así fuera, tendría ahora una edad muy avanzada. Su vida estuvo siempre rodeada de misterio y de silencio, al menos para mí. Pocas veces oí mencionar su nombre en las conversaciones que mi mamá sostenía con sus hermanos. Asimismo, mi mamá platicaba poco de ella con nosotros. Parecía como si ella misma hubiera estado imposibilitada por alguna razón desconocida a tener noticias de su hermana. Lo que mi madre sabía de mi tía, supongo, eran las noticias que llevaban a su casa los visitantes y amigos comunes. Por el escaso conocimiento que mi madre parecía tener del tema, era evidente que los vínculos comunes con mi tía fueron extremadamente escasos. Recuerdo que el año en que murió mi madre, asistieron a su sepelio solo dos de sus tres hermanos vivos (de siete que originalmente fueron), mi tío Antonio y mi tío Encarnación. El hermano ausente fue precisamente la tía Jesusita que en aquél tiempo, según lo afirmó mi tío Encarnación, continuaba con vida. Hace unos tres años tocó el turno a mi tío Encarnación, el cronista de la familia, de embarcarse con Caronte al reino de Hades. Su deceso fue una pérdida lamentable porque hace muchos años, cuando nuestra familia era joven, cada que mi padre se veía obligado a salir de la casa Él tomaba el papel de figura paterna. Este fuerte vínculo entre Él y nosotros fue mantenido y fomentado por mi madre quién siempre le guardó un especial agradecimiento y cariño. Además de la irreparable pérdida física de mi tío, la familia perdió junto con Él todo el legado de información genealógica que guardaba en su prodigiosa memoria. Hace un par de años visité al único sobreviviente de los hermanos Muñiz Camacho, mi tío Toño. No quise dejar pasar la oportunidad (quizá la última) de escudriñar un poco en el pasado de mi tía Jesusita y la razón de su casi nula relación con sus hermanos y descendientes.

Pues mire Mario, la cosa estuvo así. Mi hermana fue robada (raptada). Fue separada violentamente del seno familia por el sujeto que ahora es su esposo. Así eran antes los usos y costumbres. Ella no eligió a su compañero, más bien, su compañero la escogió a ella. Su vida ha sido de callado sufrimiento y de total sometimiento. Su esposo era extremadamente celoso y tenía una reputación cabalmente comprobada de malo. Llegaba a nuestros oídos que la golpeaba aún estando embarazada. Dejamos de visitarla para evitarle más problemas con Él. Nuestras visitas furtivas nunca fueron bien recibidas en su casa, no por causa de ella claro está, más bien esta reticencia fue motivada por las constantes amenazas que Él le hacía a ella a causa de esto. Por consiguiente, las visitas poco a poco se fueron espaciando hasta suspenderse totalmente con los años. Después llegaron los hijos, por desgracia, con el mismo carácter que el de su padre. La relación de esos hijos con su madre, fue la misma que ellos vieron y aprendieron de su padre.

Con absoluta certeza de que jamás la conoceré, lanzo este recuerdo a la red, igual que un náufrago lanzaría una botella al mar, con la secreta intención de que llegue a un modem lejano, y que un macho joven, celoso y maleante lo lea y se de cuenta cabal de lo que ocasionará su aberrante estupidez y animalismo.

8 de marzo, día internacional de la mujer.

viernes, marzo 07, 2008

La miseria

Estos días me han pesado como plomo. Esta ancla me ha restado impulso para escribir. El cansancio me cierra los ojos. Me aguarda al acecho en cualquier lugar esperando un pequeño descuido para darme con un palo en la nuca y mandarme sin escalas al mundo de las imágenes oníricas. Salida de este mundo de sueños me pareció que venía una familia que cruzó por mi camino hace unos días. La mujer era enjuta, de muy pocas carnes, puro hueso envuelto en pellejo, como de treinta años. Tenía el pelo hirsuto y enmarañado, a todas luces alejado de peine o cepillo. Su ropa era sencilla y deslucida, síntoma de una exposición prolongada a las inclemencias del tiempo. Su cuerpo encorvado tenía signos de haber llevado por mucho tiempo (quizás desde nacimiento) el lastre de la pobreza. Además de ese peso invisible que su espalda llevaba, en su regazo había un niño de mirada triste y dócil, de cabeza grande y cuerpo pequeño, señal de desnutrición añeja. Ella estaba parada en la banqueta viendo con tristeza y desaliento el ir y venir de su pareja. El hombre de cuerpo seco, esquelético, como de 35 años, evocaba la imagen de una bolsa de papel de estraza sin aire, como si alguien sin escrúpulos hubiera sorbido con popote su contenido dejado el contenedor a merced del viento. Se paseaba de aquí para allá como guiado por unas manos caprichosas, siempre con una sonrisa en el rostro que más parecía una máscara esculpida por el sufrimiento que un sentimiento de verdadera emoción. Con una actitud sumisa y aquella mueca petrificada en las comisuras se acercaba solícito a las personas que se arremolinaban en la cervecería con el fin de comprar un six para el camino. Su cara joven tenía la apariencia acartonada de una momia milenaria y su risa permanente mostraba sendas ventanas obscuras que denotaban la ausencia de muchos dientes. Su pelo era lacio y estaba aplacado con una buena dosis de aceite que lo mantenía relamido y pegado al cuero cabelludo. Alrededor de la mujer y totalmente ajenos a la batalla que por la sobrevivencia libraba el hombre, completaban la escena dos niños vivarachos y saltarines. Sus semblantes inocentes, serenos y despreocupados contrastaban con los surcos de preocupación dibujados en la frente de su famélica mamá. Los niños se divertían totalmente sustraídos al drama que se desarrollaba a su alrededor y del cual formaban parte sin querer. Por un momento vi los ojos de la bestia y su enorme hocico amenazante me gruñó como si mi estupor amenazara su alimento. No, no fue un sueño, solo fue que el mastín de la pobreza.me miró muy feo.

viernes, febrero 29, 2008

Semana de regalos

Algunos días de esta semana llegaron con regalo. Uno día trajo una mañana vestida de neblina. El alba de ese día fue vaporosa, humeante, difusa y cargada de misterioso. Ese día nació sin horizonte. El ambiente no era malo, ni triste, ni pesado, solo era diferente. Tal vez las nubes cansadas de su vagancia celestial bajaron a la tierra a divertirse con la gente. Otro día nuestra gardenia nos regalo una flor…una sola rosa blanca. Esa mañana, al ir a trabajar, alcancé a distinguir apenas de reojo una mancha blanca en medio del follaje verde, eran cuatro pétalos en forma de estrella con un botón gordo a la mitad. Me acerqué, aspiré su fuerte y magnifico aroma, la toqué y la sentí cremosa, blanda, tierna. Su perfume me recuerda algo muy remoto que no puedo identificar. Es la segunda vez que florea en los cuatro años que tiene de vida. En cada floración…una sola flor. Otro día trajo una intensa lluvia, probablemente la última de la estación invernal. Fue un día fresco, ideal para dormir bien y de un tirón, y ese fue mi caso. Esta semana también le regaló al mes un día de pilón, el 29 de febrero. Este día no regresará hasta el 2012, para entonces, probablemente seremos ya abuelos y quizá habremos dejado atrás los sobresaltos de las colegiaturas. Por lo pronto, seguiré siendo testigo del vuelo azaroso de las hojas de los arboles que después de desprenderse de la rama familiar se dirigen a cumplir su última encomienda: recordar a Gladis que hay un mango en el jardín.

domingo, febrero 24, 2008

El placer de comentar la lectura

Me gusta comentar los libros que leo pero no tengo interlocutor. Dejé de hacerlo desde que mi amigo Enrique, estupendo comentador de libros, dejó de trabajar en Cactus. Él es una persona que tiene puntos de vista siempre interesantes de las novelas que lee. Además de ser gran observador tiene mucha habilidad para comunicar sus puntos de vista mediante ingeniosas analogías. Nuestra media hora de comida la aderezábamos casi siempre comentando las tribulaciones de algún autor al escribir tal o cual novela o cuento, así como su trama y la característica de sus personajes. Él tenía un interés particular en la obra de Hermann Hesse, concretamente en sus novelas Demián y El Lobo Estepario. Los protagonistas de ambas novelas (Sinclair y Haller) son seres algo atormentados que prefieren la conversación consigo mismos al parloteo estéril y mediocre de sus congéneres. Son hombres que no encajan en el mundo y que viven buscando la razón (o la justificación) de ese divorcio. Es probable que Enrique y yo tengamos algo de esta enfermedad que se acentúa con la edad y que el autor pinta como un mal que es a todas luces incurable. Desde hace años ya no tengo por desgracia un compañero con quién comentar lo leído, por consiguiente, no tengo medios que me sirvan de referencia para comparar mi comprensión lectora. Lástima. Pero a falta de un compañero con buena disposición para el intercambio de puntos de vista he utilizado desde hace unos años el recurso infalible de comentármelas a mí mismo. La estrategia es, primero, leer libros que hace años leí y después, hacer que el Yo de aquella primera lectura (más joven) comente el libro con el Yo de esta segunda lectura (con más años). Ni modo que se nieguen pretextando no encontrarse o no haber leído lo mismo. Claro, esta estrategia no surgió concientemente, ni tampoco surgió de la noche a la mañana. Una posibilidad en cuanto a su inicio, ahora que recuerdo, pudo haber sido a raíz de la segunda lectura del Principito de Exupery. Aquella segunda lectura me remontó irremediablemente a la primera de años atrás; fue aquí, a mi parecer, que se dio el primer encuentro y el primer intercambio de ideas entre ambos Yo. Este artilugio lo he hecho inconcientemente desde entonces y solo tomé conciencia de él hasta que leí un cuento de Jorge Luis Borges titulado “El Otro”. En este cuento, el Borges maestro y escritor relata un encuentro con su yo estudiante. En la trama, ambos exponen su opinión sobre algunos acontecimientos relevantes del mundo y cada cual los interpreta según la óptica que les dió la experiencia de los años. ¡Caray! Yo hago esto –pensé con sorpresa.

jueves, febrero 21, 2008

Un asunto de botas

Mis pies tienen una aversión inaudita por las botas nuevas (y viejas) y no sé de dónde ni desde hace cuanto tiempo apareció esta silenciosa fobia. Sufro mucho cuando llega el día de cambiarlas y retraso esta acción tanto como puedo con pretextos tan extraños que después de pensar en ellos me dan risa de la buena. Me invento siempre un sinfín de actividades (argumentos nunca faltan) que tienen el único fin de ponerme siempre lejos del almacén donde me aguardan (supongo) con una risa burlona. Mayor es mi atragantamiento si las botas no tienen agujetas. Las botas sin agujetas son para personas que gustan de vivir emociones fuertes aún hasta en las más insignificantes actividades cotidianas; calzarse esos endemoniados artículos de cuero en las mañanas (medio dormido y con el tiempo encima) es un verdadero suplicio. Aún más penoso es quitarse esos atormentadores choclos después del trabajo (cansado y amargosito) y tener que buscar (sin encontrar) un mueble pesado en que hacer palanca para liberar de su prisión a las aporreadas extremidades. Soporto un poco más las botas con agujetas. Estas se pueden abrir lo suficiente para que entren los pies rechonchos y hacen la vida más llevadera al portador a la hora de calzarlas o descalzarlas. Hace un par de semanas decidí dar esa vuelta tantas veces aplazada al almacén por la sencilla razón de que el agua ya se colaba entre las costuras abiertas de mis viejas botas y las suelas desgastadas (y despegadas) me hacían saltar sin tapujos al pisar piedras picudas como si pisara clavos. Ya me había hecho a la idea de pagar el precio en dolor y en ampollas que me cobra el calzado industrial nuevo ya que la piel de fabricación generalmente usada en este tipo de calzado es de vaca vieja, de pie grande, o de chupacabras. Sin embargo, al calzarme el nuevo par de botas, me sentí ligerito como pluma de ganso en el aire, o como si anduviera descalzo y pisando sobre alfombras suaves y mullidas. Resultaron ser de puritita piel de vecerro. Ha, que alivio. Que gusto caminar. Estas botas si me gustan!

lunes, febrero 18, 2008

Grupo Límite

Isidro fue mi condiscípulo desde la secundaria y durante toda la preparatoria. La escuela secundaria No. 8 para varones en la que estudiamos (o debería decir desestudiamos) estaba por el rumbo de Polanco. En aquel tiempo esta colonia ni siquiera aparecía en el mapa de Guadalajara; para desplazarme de casa a la escuela tenía que subirme a dos camiones en los que recorría diariamente la totalidad de la Perla Tapatía. Más allá de esta susodicha colonia estaba el todavía despoblado y sombrío Cerro del Cuatro, o sea, la nada. Mis recuerdos de Isidro inician en el mismo año en que cursábamos el 3o de secundaria, tal vez un poco antes. Corría el año de 1975 cuando ambos conocimos a Tomas alias el chino. Este alias le vino por tener el pelo ensortijado que gustaba mantener peinado al estilo afro. El Chino era todo un personaje y estudiaba también en la misma secundaria aunque no recuerdo con precisión si pertenecía a nuestro salón (ya las neuronas no dan para más). Creo que fue Isidro el que empezó con el zafarrancho de hacer un grupo de música ya que ambos solíamos rascarle un poco a la guitarra, ya saben, el consabido ta-chun, ta-chun con el que uno de adolescente se siente ya todo un concertista. Tengo esta creencia porque en la colonia en la que vivía tenía amigos rocanroleros que ya andaban inmersos en estos menesteres de dar lástimas prematuras (después lo supe). De alguna forma, este tímido deseo, llegó a oídos de Tomas que para entonces se desempeñaba (con mención honorífica) como el rompe huesos del turno matutino de toda la secundaria, y como el refrán dice que más vale tener al enemigo cerca, y además nos juró y perjuró que él era toda una chuchita cuerera tocando la batería, pues ya está dijimos, de aquí somos (después del primer intento de ensayo supimos que eran puras habladas pero ni quién se atreviera a decirle nada). Así nació el verdadero grupo LÍMITE (no ese que surgió años más tarde en la ciudad de Monterrey) con dos guitarras que no sabían más acordes que los que tiene el circulo de DO y una batería que hacía los mismos ruidos que las cacerolas de mi mamá en plena cena navideña. Hace un par de semanas, por azares del destino, encontré en Internet una dirección de correo cuyo usuario me recordó a mi gran amigo, condiscípulo y estupendo compañero Isidro. Le escribí con prestancia sin la intención de obtener una respuesta de su parte. Ayer abrí mi correo y me encontré con sorpresa con su respuesta en la que me confirmaba ser la persona que yo suponía que era. Después de casi 20 años vuelvo a saber de él. Que agradable sorpresa.

domingo, febrero 17, 2008

El regreso del calor

Las barras de chocolate son una buena herramienta para indicarnos el efecto real de la temperatura ambiente. Hoy a las 2 p.m. Gladis salió de la tienda con un chocolate en la mano y al llegar al coche (estacionado a una cuadra) ya había perdido su forma. El coche marcaba en ese momento 40°C y el chocolate se escurría por la abertura como si fuera miel. Al llegar a la casa ya era imposible hincarle el diente y fue necesario meterlo al refrigerador para no comerlo con popote. Falta un mes para que termine el invierno y el sol ya calienta como si estuviera a mitad de la primavera. Su afán de cocinarnos a destiempo denota que ya perdió los libros igual que le sucede a Doña Maty.

Ya le retiraron los puntos a Kory y la veo mucho mas suelta al caminar. Está aburridísima de permanecer en la cama y de la posición horizontal que tiene que guardar, la convalecencia es difícil precisamente por la insalvable inactividad y a las múltiples dolencias que la acompañan. Espero que algo de ese tiempo (entre dolencia y dolencia) lo dedique a un libro aunque sea de esos de superación personal que salen rápido y se venden como pan caliente prometiendo la “transformación” inmediata del lector mediante revelaciones secretas que al final resultan tan obvias y tan populares como los refranes.

Pedro está en exámenes y hace un par de días que no sabemos nada de él. Con eso de que ya no tienen novia por acá ya no chatea como cuando la tenía, ahora supongo que se conecta solo cuando está aburrido, y eso, por lo que deduzco sucede poco. Lo último que supe por su mamá es que lo dejó tirado el coche.


Ale anda descocida con su novio. Tiene la enfermedad de la cursilería, si, esa que no se quita hasta bien entrados los años. Anda en ese período en que el nombre y la imagen del novio se transforman en tótem, cábala, religión o faro. Está en esos años en que la imagen (o el nombre) del endiosado se pone en llaveros, cartera, buró, en la cabecera de la cama, en el celular, en la PC, en los cuadernos, en los libros y si uno se descuida, hasta puede aparecer en el espejo retrovisor del coche. Lo que separa el romanticismo de la obsesión es una línea tan delgada que muchas veces es pasada por alto, y más teniendo un estado de conciencia tal que hace pensar al afectado que todo conspira contra ella y en la que todo aparece fácil y merecido. Toco madera.

sábado, febrero 16, 2008

¿Textos o imágenes?

He llegado a la conclusión de que la lectura es una preferencia, una elección como cualquier otra en la vida. Es un gusto que las personas adquieren por si mismas y a cada una deja algo distinto según su propia experiencia. Las preferencias actuales para adquirir conocimiento están más orientadas al uso de imágenes dejando a los textos solo una función secundaria. “Una imagen vale más que mil palabras” reza la sentencia que cae pesadamente como lápida sobre las despanzurradas letras. Por consiguiente, el significado de las palabras pierde cada vez más valor ante el incremento en el uso de imágenes ya que estas últimas nos revelan su magnificencia sin ambigüedades y sin necesidad de utilizar símbolos engorrosos que nos obligan a consultar un diccionario. Una imagen invita a la contemplación y le deja claro al observador hasta el más mínimo detalle de la realidad. Por otro lado, un texto despierta la fantasía y deja al lector la tarea de construir con su imaginación los escenarios a su entera satisfacción (tarea algo difícil para los iniciados) con el agregado (y es aquí donde el puerco torció el rabo) de tener que consultar otro libro (diccionario) para entender las palabras que nos parecen acertijos. Mientras que la exactitud de la realidad representada por un texto depende del número y significado de las palabras, la exactitud o nitidez de una imagen depende actualmente del número de píxeles. La desventaja es enorme y la diferencia obvia. En un futuro no lejano, el diccionario solo se quedará con las definiciones de los sustantivos y los verbos, mientras que los adjetivos y los adverbios serán símbolos en desuso. Adiós gramática, adiós sintagmas, adiós sujetos y predicados.

Conversación futura entre dos sabios:

–Mi gustar carne
–Mi preferir monte
–Mi tener ambre (la haches están extintas)
–Tu comer mi no preocupar (las comas también se extinguieron)
–Tu gustar (los acentos y los signos de interrogación pasaron a mejor vida)
–No mi comer ongos (creo que seguirá habiendo vegetarianos)