Visitas de la última semana

martes, julio 31, 2007

Continuando con mi niñez

Mis recuerdos de la Soledad están fragmentados; como si la parte de mi cerebro responsable de su resguardo hubiera sido afectada por la inactividad como luego pasa con las películas de celuloide al ser almacenadas por periodos prolongados en condiciones desfavorables. Grandes secciones de película se borran quedando una serie de imágenes desarticuladas que saltan sin sentido en la pantalla entre grandes espacios en blanco. Los recuerdos de esa época que aún bailan en mi interior, es seguro que en su momento causaron en mí una gran impresión a juzgar por el tiempo que han estado vigentes resistiéndose al olvido o al desplazamiento de vivencias posteriores.
Recuerdo 1.
Veo a lo lejos un camión de redilas dando tumbos sobre un camino polvoriento que serpentea en la ladera de una loma. Corro junto a otras personas (niños tal vez) para ver de cerca ese objeto desconocido que se desplaza lentamente sobre unas ruedas negras y gordas. No sé porqué razón tengo la reminiscencia de que su carrocería era de color rojo; sus redilas blancas estaban cubiertas con una lona verde chamagoso. Su aroma inconfundible me atraía porque era distinto a cualquier otro conocido. Aquella troca marchaba trabajosamente, bamboleándose pesadamente aquí y allá, siempre produciendo un grave ronroneo como de inconformidad. Su carrocería rechinaba conforme avanzaba en ese camino harto difícil por el que su conductor aventurero lo empujaba –creado solo para el libre tránsito de burros, mulas y caballos. Fue la primera vez que vi un vehículo motorizado. En aquellos años el único medio de transporte en la Soledad era la remuda, y la cabecera municipal (Huejuquilla) estaba a varias horas de camino a paso de caballo.
Recuerdo 2.
Estoy de pie en la parte trasera de un camión de redilas que está en movimiento, no tengo idea si vamos o regresamos. Disfruto ese momento. Marchamos por un camino angosto de terracería; algunas veces tenemos que esquivar una rama impertinente que ha invadido parte del camino. Me gusta la sensación del aire fresco azotando mí rostro, el suave zangoloteo que producen las muelles del camión por el suelo irregular, el olor de la mala combustión, la visión del mundo a esa altura y a esa velocidad. Me siento feliz y afortunado. Es la primera vez que me subo a un vehiculo motorizado. No se cuanto tiempo transcurrió entre el recuerdo 1 y el recuerdo 2, tal vez 6 meses, quizá un año… ¿o será más?

domingo, julio 29, 2007

La soledad Jalisco

En los primeros meses de 1965, con mis 6 años cumplidos, estaba muy lejos de sospechar que mi vida iba a dar un giro antes de terminar el siguiente año. Recuerdo que en esta época disfrutaba de las cosas simples que la naturaleza tenía a mí alrededor. Mucho me divertían las cosas triviales que la vida del campo me ofrecía. La Soledad era un asentamiento de casas desperdigadas que no rebasaba el centenar y que estaba dividido en dos partes por un río que desembocaba en una pequeña presa. En las márgenes de esa presa, mi papá cultivaba hortalizas como la cebolla. En ese lugar, me daba gusto contemplar a los patos nadando apacibles en aquel estanque de agua color ceniza, retozando, aleteando, graznando, y esporádicamente hundiendo sus cuerpos plumíferos en aquel líquido fresco en busca de su alimento; escuchaba el ruido que producía el agua al azotar repetidamente sus pequeñas y tímidas olas contra la tierra fangosa que les servía de contención. Todo esto me producía un estado de relajación que ayudaba a echar a volar mi imaginación. Aún me veo caminando en aquel terreno semiblando, agrietado por el sol de mediodía, mientras fantaseaba con derribar un “tildío” (especie de ave) lanzandole terrones blandos que casi siempre (cuando lo hacía) se desmoronaban en el aire. Del campo recuerdo la frescura y la escarcha matinal de los pastizales, las liebres esbeltas corriendo y saltando ágilmente entre los arbustos; el suave crujir de las hojas secas de los robles bajo el pié inconciente de los caminantes; el chicloso barro rojo que en época de lluvias se formaba en las márgenes del río y con el que creaba mis propios frankesteins; las gallinas a las que les robaba su producción de huevos para sorberles el contenido a través de agujeros apenas perceptibles; el desgranamiento a mano limpia del maíz, los nopales, las tunas de castilla, los talayotes, el deshierbe de la milpa con su plaga de abrojos y tomatillos. En esos años, los juguetes que me divertían eran fabricados con mis propias manos. Así, un simple recipiente de aluminio, que originalmente sirvia para contener sardinas, se convertía con ayuda de un hilito y una gran dosis de imaginación, en un flamante camión de carga que transportaba guijarros y tierra. ¡Las noches en el campo!, no hay nada parecido. Las estrellas lucen brillantes sobre un cielo plagado de constelaciones. Vi estrellas fugaces, un cometa reluciente con su cola majestuosamente desplegada (probablemente el Ikeya Seki) y posiblemente fui testigo de las primeras naves espaciales orbitando la tierra, adelanto tecnológico desarrollado con fines propagandísticos por las potencias protagonistas de la guerra fría con el propósito de convencer a la humanidad de las bondades del comunismo y/o capitalismo (claro, yo estaba muy lejos de pensar en esto). Nunca imaginé que un año después dejaría esta buena vida para siempre y solo regresaría a ella una vez en los próximos 40 años. El plan original según me cuenta mi hermana Toña, era emigrar a la costa de Nayarit, lugar en que mi papá planeaba ganarse la vida cosechando tabaco. Pero antes de llegar a ese destino, optaron mis padres por visitar a su hija Toña que estudiaba y trabajaba en la ciudad de Guadalajara. Ya en la capital de Jalisco, mis hermanos emitieron su opinión e inclinaron la balanza para que mis padres probaran suerte en la perla tapatía. Lo demás es historia.

sábado, julio 28, 2007

Liberando el estrés

Hemos recorrido ya el primer tercio de la estación de invierno y el sol esta iniciando su tránsito por la constelación de cáncer. Es época de lluvias y de vacaciones escolares. Empiezan las migraciones de los citadinos a las provincias turísticas de siempre y los provincianos, inician su propio éxodo a las grandes ciudades de su preferencia. Los noticieros dan fe del abandono de las ciudades; todos sus habitantes se dan a la tarea de buscar una salida que los aleje de su origen y los haga olvidar la rutina del trabajo. Para los que se quedan, surge invariablemente el sentimiento de que se están privando de un derecho universal y sagrado. Los que no salen, sienten que el descanso se les niega. Afortunadamente no me eclipsa ese sentimiento, además de no haber tiempo ni dinero. Ni modo, me tendré que conformar con ver noticias por tv tan vizarras como la que se dio a conocer hace días: Chichén Itza , una de las nuevas maravillas del mundo está en un terreno que es propiedad privada. Quién no se divierte además con el famosísimo cuento chino y sus 205 millones de dólares, dinero que dice le guardó al PAN bajo la amenaza de “copela…o cuellos”. No hay duda, mejor que los cuentos mexicanos… solo los chinos.

miércoles, julio 25, 2007

Precaución: Neuronas trabajando

Cuando me sale al paso un problema que tiene el potencial de hacer daño, inicialmente tengo el control para pensar o no en él. Si la solución no se me revela rápidamente y ya agoté las líneas de investigación obvias, entonces (y sin mi autorización), se me enciende automáticamente un interruptor en la cabeza que le ordena a las neuronas trabajar febril y dedicadamente en el asunto. En adelante, mi voluntad se ve relegada a segundo término y toda mi capacidad de hardware y software se pone a merced de los procesos electroquímicos de mi masa encefálica. Este proceso agotador continúa hasta que resuelvo el problema, o bien, hasta tener la certeza de que no tiene solución viable. Mientras la solución no aparece, se me niega el dormir y el comer. El estomago se olvida de hacer bien su trabajo, no escribo, tampoco leo, y lo que es peor, no puedo controlar nada de esto. Soy un camicaze. ¿Habrá alguien que se salve de este proceso?.

martes, julio 17, 2007

La granja

Mantener mascotas en la casa requiere de mucha paciencia y responsabilidad. Siempre se me ha recriminado mi poca disposición para aceptar animales en casa, sin embargo, con todo y eso los hay. No he estado conforme con la vida que le hemos dado a nuestras queridas mascotas. En más de una ocasión me he sentido responsable de la poca atención que les dedicamos. Vivimos en una colonia privada en la que no es conveniente que los perros caminen libremente por sus calles. Por esta razón, niño y patón han venido resintiendo la migración de nuestros hijos. Ya no hay nadie en casa con la suficiente energía como para darles un paseo por las áreas verdes de la colonia y den rienda suelta a su olfato. Definitivamente son parte de la familia, pero pareciera que son familiares de segunda, confinados la mayor parte del día (por no decir todo) en un área restringida. Niño ya es un anciano casi ciego. Es incapaz de encontrar por si mismo su propio plato de comida. Patón, su compañero inseparable, tiene un tumor en la cabeza que esperemos no sea maligno. La vida de ambos se reduce a ladrar a toda alimaña que se acerca, a comer y a dormir. Eso si, tienen su ventilador que los refresca en épocas de calor, su propio cuarto con patio amplio, y de vez en cuando, Gladis les arrima una palangana con agua y hielo en la que patón se regodea cuando el sol calienta en serio. Aún así, pareciera que esta mala atención que proporcionamos a nuestras mascotas es solo una percepción mía. Pareciera que nuestra casa tiene una especie de atracción que los animales no encuentran en otros hogares vecinos. Nuestra vecina (que vive a dos casas de la nuestra) tiene un particular gusto por los animales de granja. Primero trajo un par de gansos. Estos emplumados adoptaron nuestro jardín como su hogar, así sin más. Gladis protesta por las “gracias” que dejan diariamente en su puerta, en su corredor, en su cochera, etc. En otras ocasiones tiene que correr tan rápido que el cotón le vuela debido a que creen estos avechuchos que la impertinente bípeda ha violado su espacio vital, entonces la persiguen como auténticos energúmenos. Pedro ya les hizo hasta su chapoteadero ¡Háganme el favor! Poco tiempo después aparecieron también en nuestro jardín un gallo y su consorte la gallina, y también les gustó nuestro jardín como su lugar de caza favorito en donde engullen gusanos e insectos que da gusto verlos. Hace apenas unas pocas semanas, empezamos también a recibir la visita de un perro chihuahueño negro, muy pizpireto y desinhibido, perteneciente a la misma vecina. Esta pelota de tenis con patas pareciera como si espiara escondido a que alguien abra la puerta de nuestra casa para colarse como bólido sin que se pueda hacer nada por detenerlo. En una ocasión en que llegaba del trabajo, alcancé a ver de reojo que esta pelota negra me seguía cautelosamente y se ubicaba atrás de mí a la hora que me disponía a abrir la puerta. Entonces miré rápidamente hacia atrás desde mi derecha para hacerle notar que lo había descubierto, pero no vi nada. Me dispuse a entrar, y después de cerrar la puerta por dentro, me di cuenta con sorpresa que el perro maleante ya andaba olfateando dentro de la casa todo lo que se interponía en su camino. Después, Gladis me informó que eso mismo se lo había hecho a todos. Solo falta recibir la visita de patos, guajolotes y marranos. Haber cuando.

domingo, julio 15, 2007

Marisol

Mi sobrina Marisol se casó el día de ayer. Recuerdo que de niña le gustaba tener siempre el reverso de su mano sobre sus labios. Siempre silenciosa. Este hábito era un refugio lleno de confort al que acudía toda vez que quería seguridad. Ahora ya no necesita sustraerse del exterior mediante este recurso. En nuestra última conversación escuche a una mujer segura, receptiva y tolerante, que defiende con respeto sus creencias. Aquél primer hábito ya quedó atrás, aunque a veces se le rebela. Espero que le vaya bien en esta nueva etapa de su vida. Será hora de aplicar lo que ha aprendido y convertirlo en oportunidades para su futura prole. Hubiera querido estar ahí acompañando a Chuy y a Adelita. Felicidades mi Sol.

lunes, junio 25, 2007

Mi tocayo

Hoy por la mañana Él se levantó de la cama igual que lo había venido haciendo durante los últimos 24 años. Se puso sus pantuflas, se dirigió maquinalmente al baño y se dispuso a reducir la presión de su vejiga. Después se duchó y como tantos otros días se vistió con el uniforme acostumbrado: pantalón kaki, camisa blanca de mangas largas (todo de algodón) y botas industriales. Desayunó rápidamente algo ligero y se cepilló los dientes. Tomó su radio, su cartera, su llavero, su maleta y probablemente se despidió de alguien al momento de cruzar el umbral de la puerta principal. Se subió a su coche, encendió el motor y echó reversa para salir por última vez de aquella casa familiar. No hubo tiempo de despedidas, no hubo adioses ni hasta luegos…solo un infarto fulminante a la 6 p.m. en la soledad de su oficina.

Descansa en paz Mauro Torres.

viernes, junio 22, 2007

Terminamos con los bachilleratos

Hoy fue la ceremonia de graduación de Ale. Terminó su bachillerato. El evento fue realizado en el auditorio de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Mañana es la fiesta de graduación en algún salón de Villahermosa. Últimamente he estado saturado de trabajo por lo que me vi obligado a trabajar a marchas forzadas para llegar apenas con el tiempo justo a la ceremonia. No entiendo la razón por la que estos eventos se organicen en días hábiles y en la mañana. Parece como si fueran planeados a propósito para complicar las cosas a los padres. O quizá no deseen que los padres que trabajan acompañen a sus hijos. Por mi parte, sufrí para llegar a tiempo a la ceremonia debido a que el complejo en el que trabajo ahora ha estado en una situación crítica que no me permite ser dueño de mi tiempo como yo quisiera. Afortunadamente llegué a tiempo para felicitar a Ale y verla ataviada con su toga y su birrete azules (aunque yo los veía negros). En fin, con esta graduación de Ale, Gladis y Yo cerramos el capítulo de las graduaciones de bachillerato. Ya no habrá más. Ale se tendrá que despedir una vez más de sus compañeros de preparatoria para conocer a otros en la universidad. Ella ya decidió continuar sus estudios en Tabasco. Inició el papeleo para ingresar a la UAG de Villahermosa. Creo que va a estudiar para contador. Digo creo porque hace apenas un mes tenía en mente estudiar administración. Ojala no le de por cambiar de carrera después del primer semestre porque eso de plano no lo voy a permitir.

domingo, mayo 20, 2007

Breve conversación

Ayer, recién acabado de llegar a casa procedente de Reforma, fui abordado por Ale al salir de la cocina.
–Papá, quiero hablar contigo –dijo.
–¿Que paso? –repliqué.
–Mira! –dijo señalando con el dedo índice atrás de donde me encontraba.
Al voltear observé a un joven espigado recargado en la pared a un costado de la puerta que yo acababa de atravesar.
–Él es Ricardo, mi novio –terminó diciendo bastante desenvuelta.
Sorprendido por el descontón, extendí entonces mi mano a Ricardo que naturalmente se encontraba algo nervioso.
–¿Así que eres el novio de Alejandra? –Pregunté mientras nos estrechábamos las manos.
–Tenemos una semana de novios –terció Ale sin demora para ampliar la información.
–¿Estudian en la misma escuela? –Pregunté dirigiéndome a Ricardo. –No, yo estudio en la universidad Olmeca.
–Bueno, toma asiento Ricardo –Dije apresurado, con el fin de retirarlo de ese lugar desde el cual me había emboscado.
Supe de Ricardo, que estudia el primer semestre de la carrera en Derecho Empresarial. Que sus papás son maestros de primaria. Su mamá es de Paraíso y su papá es de Macuspana; ambos municipios de Tabasco. Hasta donde sé, Ricardo fue el que tomó la iniciativa de presentarse ante nosotros. Por lo pronto, dio una buena muestra de cortesía, tratando en todo momento de agradar a los papás de su novia. Me dio la impresión (por la carrilla de Ale) que Ricardo tenía algunos temores hacia mi. Él hizo de tripas corazón y no perdió la compostura. Tampoco externo comentarios desatinados como suele suceder en estos casos. Solo se concretó a sonreír ante los comentarios que Ale lanzaba aludiendo sus temores. Los antecedentes que uno de novio tiene de sus suegros (antes de conocerlos), son los dichos de su novia. Si la relación de la novia con sus padres es buena, entonces los antecedentes que el novio tiene de sus suegros serán buenos, por consiguiente, el primer encuentro será bueno. De lo contrario, el novio se convertirá en una especie de Robin Hood que responderá con soberbia ante la dictadura y barbaridades de sus suegros para con su novia, haciendo el primer encuentro y la futura relación un auténtico desastre sin posibilidad de solución. A fin de cuentas, lo que le importa al polizón es quedar bien con la capitana aunque los marinerillos protesten. Espero que cuando a Pedro le llegue la hora de presentarse ante sus suegros, sea lo suficientemente inteligente en dejar atrás las desavenencias que su novia pueda tener con sus padres. En boca cerrada no entran moscas como lo demostró ahora Ricardo. Uno de novio, tiene que ir a ese primer encuentro dispuesto a aguantar callado cualquier andanada de improperios, claro, mientras no llegue a la agresión física. Después de todo, uno tiene a su favor el último recurso: salir de esa casa y no volver jamás. Eso sí, siempre con dignidad y respeto, y dándole su lugar a cada quién.

domingo, mayo 13, 2007

Vacaciones de verano

Tenemos a Pedro en casa desde el jueves. Ese mismo día fuimos a Reforma para que saludara a sus abuelitos. El viernes se le unió su amigo Daniel que estudia en Puebla y vino a pasar sus vacaciones con nosotros. Ale no quiso quedarse atrás e invitó a su amiga Fernanda a pasar el fin de semana en casa. Jorge, nuestro vecino, al enterarse de que había visita en casa, se dejó venir sin tardanza. Ese mismo día, aprovechando que Pedro iba a visitar a su novia a Villahermosa, se le pegó toda la marabunta para ir al cine. Ayer alquilaron películas, hicieron una palangana de palomitas y se dispusieron a cumplir con la tarea de mirarlas todas. Hoy Fernanda se fue a su casa aprovechando otro viaje de Pedro a Villahermosa. Por otro lado, en lo personal, no me ha ido todo lo bien que esperaba en mi nuevo centro de trabajo. A la semana de iniciar, me robaron una lap top y mi cámara digital, me las sustrajeron del coche por haberlo dejado unas 3 horas sin seguro. Además, ayer hubo un paro general en la producción del complejo y tengo la nada grata tarea de investigar porque sucedió. Pedro me comunicó también la nada grata noticia de que reprobó matemáticas. Esto lo obligará a repetir la materia el próximo semestre, algo inédito en él. Con respecto a Ale, ella ya se decidió por la opción de continuar sus estudios en la UAG campus Villahermosa. Eligió la carrera de administración de empresas y supongo que inicia sus clases en septiembre de este mismo año. Ahora anda ocupada con sus exámenes finales y con la fiebre de la graduación de bachillerato. Por lo pronto, ya no me será posible ponerles fotos de los framboyanes y lluvia de oro que están con un colorido soberbio y ostentoso. No podrán ver nuestro mango que este año esta cargado de frutos y que tanto los pájaros como nosotros estamos esperando con ansiedad a que maduren para disfrutar de su dulzura.

miércoles, mayo 09, 2007

Los caminos de la vida

Yola, no puedo hablar por todos. Solo puedo hablar por mí que te conozco. Hace 23 años salí de nuestra casa. Durante todo ese tiempo, te habré visto (junto a mis otros hermanos) escasos 15 días en cada uno de mis viajes. Haciendo aritmética elemental te habré visto alrededor de 345 veces en 23 años. Durante todo ese tiempo puedo asegurarte que no has cambiado nada. Y mira que cuado dejamos de ver a las personas por largo tiempo notamos mejor sus cambios y en ti no he logrado notar ninguno. Continúas con tu carácter alegre, tu inigualable chispa, tu buena cara ante las adversidades, tu desprendimiento de lo material, tu pronta disposición a regalar tu tiempo, y tu inigualable desparpajo en las cosas de tu casa. Me has comentado de tu estado emocional, de la depre como tú le llamas, pero no lo veo traducido en tu conducta. Hay veces que sirve de algo sacar eso que nos preocupa escribiéndolo, aunque sea solo para leerlo nosotros mismos. Eres una buena persona, no me cabe duda de eso. He visto en no pocas ocasiones tu disposición a regalar tu tiempo aún dejando de lado tus deberes familiares. Yo, en lo personal, te estaré siempre agradecido por tu pronta disposición a cambiar de residencia para acompañar a nuestro padre que después de haber perdido a su compañera de toda la vida se quedó solo en su casa. Tú tomaste esa responsabilidad a las primeras de cambio. No sé si lo hiciste con la finalidad de darnos a los demás hermanos la tranquilidad que necesitábamos para continuar con nuestras propias vidas sin la preocupación de que nuestro padre se fuera a quedar solo en esa casa triste y vacía. Yo sentí que así fue y eso para mí es suficiente. Por eso siento por ti y tu familia un agradecimiento infinito por ese gesto que me dio tranquilidad. No hay forma de que mi familia y yo te paguemos eso. Me queda claro que no lo ibas a atender como lo hizo mi mamá, eso no creo que lo hubiera logrado alguien más, pero si lo acompañaste, fuiste su confidente, y Él te lo agradeció. En este momento te quisiera decir en persona que tienes en mí a un hermano que sabe lo que vales, que te aprecia por lo que eres y por lo que significas, y que me he sentido enormemente feliz con tu compañía, aún con los defectos que tú misma te atribuyes. Todos deberíamos tener la oportunidad de que se nos trate con benevolencia cuando sientan que nos equivocamos. Nadie estamos exentos de defectos y de equívocos, todos deberíamos contar con el beneficio de poderlos redimir, máxime si las faltas cometidas son resultado de estados de ánimo que nos aquejan debido a acontecimientos que nos abruman y acentuados también por nuestra propia edad. Siempre habrá mal tiempo que sortear, malas decisiones que afrontar, injusticias que soportar, dichos que lamentar; lo que no siempre habrá son personas como Tú, siempre dispuestas a ayudar. Gracias hermana por el tiempo que me has dedicado, por lo querido que me he sentido a tu lado, por no olvidar que tienes un hermano desbalagado, por apoyar a mi hijo, por acompañar a papá. Siempre he pensado que el amor y empatía por una persona es proporcional al tiempo que le dedicamos, y tú me has regalado mucho del tuyo. Gracias, muchas gracias.

martes, mayo 01, 2007

Niño y Patón

Ayer me levanté con la novedad de que niño y patón andaban sueltos en la colonia olfateando animadamente todo lo que encontraba a su paso sin un guía bípedo que los controlara. La última vez que esto pasó, niño se fue directamente a la casa de una vecina que siempre mantiene su perro amarrado en la cochera. Quién sabe por qué razón niño nunca hizo migas con este canino. Sin pérdida de tiempo se enfiló directamente a él saltándole sobre el cogote. De súbito, el silencio imperante en la colonia se transformó en una ambiente saturado de gruñidos y ladridos que se confundían con los gritos y vituperios histéricos de nuestra flamante vecina. Esta pelea de animales nos trajo consecuencias bochornosas como la de tener que escuchar estoicamente la perorata de la señora que tiene ínfulas de primera dama. Después de acusarnos de irresponsables por dejar libre a nuestro demoníaco cuadrúpedo, nos exigió llevar a su viejo mastín aporreado por el nuestro al veterinario porque ella no soportaba (según dijo sin empacho) ver a su querida mascota tan lastimada. ¡Cuanta sinvergüenza! –pensé. Ese pobre perro está amarrado día y noche los 365 días del año en la cochera, expuesto a las lluvias torrenciales y a los inclementes rayos del sol. Nunca he visto que lo bañen o le den una caricia aunque sea desdeñosa. Su pelo hecho bolas y lleno de basura inicialmente blanco, ahora está ennegrecido de cochambre. En el pasado, este perro era el terror en la colonia. Perseguía sin misericordia a los paseantes y llegó a matar a uno que otro perro de vecinos. No había nadie que le parara el alto y se hiciera responsable de todas las fechorías que protagonizaba. Yo mismo fui víctima de sus últimas travesuras (digo últimas por que ahora ya es muy viejo). Aquella vez regresaba a casa después de mi acostumbrada caminata nocturna. Al acercarme a esa maldita casa, vi al perro echado y amarrado como siempre en aquella su cochera que le servía de morada. Lo que no alcancé a observar para mi desgracia fue que estaba amarrado con un lazo como de ¡diez metros de largo! y la distancia que me separaba de él era de escasos 8 metros. Cuando me di cuenta de ese detalle ya tenía su hocico babeante a escasos tres metros de mi anatomía con su cuerpo tenso y sus pelos erizados mostrándome amenazante sus colmillos. Con el corazón a punto de salirse de su sitio y por puro instinto de conservación solo me dio tiempo de dar unos pasos hacia atrás que fueron suficientes para que el lazo que rodeaba su pescuezo se tensara antes de asestarme una tremenda tarascada. En aquella ocasión esta señora me salió al paso personificando a la responsabilidad más pura y convertida en auténtica protectora de animales. Nuestra política del buen vecino nos impulsó a llevar hasta su casa a un veterinario para que revisara al pobre animal, y digo “pobre animal” no tanto por la aporreada que niño le propinó, sino por el maltrato y olvido de que es objeto por parte de sus “responsables” dueños. Gladis acompañó al veterinario y este le dijo –este perro no tiene nada, lo único que tiene es un terrible descuido. Le administró un antibiótico y vitaminas y dijo: lo que este perro necesita es que se preocupen más por él. Supuestamente la señora no estaba en su casa pero Gladis presume que escuchó toda la conversación tras la puerta. Como su esposo trabaja en el mismo lugar que yo, al siguiente día fui abordado por este personaje para solicitarme muy digno una camioneta para llevar a su querido perro a Villahermosa con un auténtico veterinario. Le pregunté ¿Qué le hace suponer que su perro resultó más dañado que el mío? Permítame informarle que cuando llegué a donde se desarrollaba la pelea su perro tenía al mío por el pescuezo y el mío ya sangraba por el hocico. Hinchado de orgullo (lo que era mi intención) me contestó: si, es que mi perro es de pelea y está bien alimentado. Claro, le eché una mentirita para que dejara de dar lata. Asentí en todo lo solicitado. Ya se podrán imaginar la preocupación de Gladis y mía al recibir de sopetón una llamada telefónica en la que nos informaban que otra vez andaban niño y patón en sus andadas. Ya me imaginaba otra vez a la misma señora en su nicho de moral lanzándome sus improperios para luego dar cuerda a su maleable y querido esposo para que él continuara después pinchándome el hígado en el trabajo. Preocupado por lo que pudieran estar haciendo en esta nueva escapada, salí de casa al trabajo con la intención de dejar a Gladis sola con el problema (a mí ya se me había echo tarde). Casi a la salida de la colonia vi a lo lejos a los dos perros caminando juntos. Paré el coche y bajé de él como alma que lleva el diablo. Logré atrapar a niño (patón no me preocupaba) pepenándolo por el cuero del cuello. Así caminé agachado forcejeando con él unos 500 metros hasta la casa en donde ya Gladis me informaba que patón ya estaba adentro. Llegué a casa casi desfallecido por el cansancio con la respiración entrecortada y las piernas como de trapo. Todo esto originado por el esfuerzo, el estrés y a la posición con la que me desplacé todo el trayecto obligado por las circunstancias. Casi en la puerta de la casa tropecé y las piernas no me respondieron y me fui de boca hacia adelante hasta que el piso detuvo mi descontrolada carrera. Tal vez por mi apariencia que reflejaba un gran agotamiento y por mi aparatosa caída en la que apenas interpuse las manos como defensa, Gladis pensó con seguridad que me había dado un paro cardiaco o algo similar. Ya más tranquila ella y más repuesto yo, me dio un aventón hasta el lugar donde había dejado tirado el coche para continuar con mi objetivo original: ir al trabajo. Seguramente Gladis se asustó porque como una hora después me llamó al trabajo para preguntar por mi salud. Todo esto pasó porque María (la sustituta de Romana) no echó llave a la puerta el fin de semana. Con todo este ajetreo Gladis ya amenazó con regalar a los perros. Dice estar harta de hacerse cargo de ellos, herencia que le dejaron Kory y Pedro, porque Ale no cuida ni a su perico.

domingo, abril 29, 2007

Macuilis en Villahermosa

Al pasear por las calles de Villahermosa, no puede uno dejar de admirar los colores con los que se viste el lugar a causa de los árboles de macuili. A donde quiera que uno voltea la cabeza, la vista se topa sin remedio con este maravilloso panorama ostentoso con el que la naturaleza gusta aderezar esta epoca calurosa del año.
Estas fotos son de la avenida Paseo Tabasco. Lo que hace apenas unos dias estaba pintado de amarillo debido a las flores del escandaloso guayacán, ahora esta pintado con una cantidad infinita de matices de color rosa.
Es dificil sustraerse al color del macuili. Al bajarme del coche para tomar estas imagenes me doy cuenta que no soy el único en querer congelar este panorama en una fotografía. Muchos paseantes bajan de su auto con el propósito de capturar este instante efimero que nos regala la naturaleza una vez al año. Cada fotografo improvisado escoge su árbol, mira a través del visor y aprieta el obturador de su cámara deseando capturar la belleza que dilata sus pupilas.
Pareciera que los macuilis transforman cada una de sus hojas en mazos densos de rosas lilas. Los hay gordos, esbeltos, de dosel plano, de follaje redondo, con forma de pino, pero lo que todos tienen en común es su desmedido afan por lucir bellos.
Quién no difrutaría la tardanza del autobús teniendo de acompañante a este árbol soberbio lleno de colorido.
Este macuili esta en el patio de la escuela Jean Piajet en donde Ale y Pedro estudiaron su último semestre de prepa. Mientras Ale bailaba en su estand de bebidas refrescantes (un trabajo escolar para despertarles el instinto empresarial a los alumnos), yo tomaba un acercamiento al follaje de este macuili lleno de macisos de flores conicas de un lila intenso.
Otro ángulo del mismo árbol que intenta mostrar de cerca sus encantos y su embrujo.
Ojalá disfruten esta pequeña muestra de explosión de colorido que se vive en esta epaca del año en todos los rincones de Tabasco y Chiapas.

lunes, abril 23, 2007

Semana de inicios

Esta semana que esta a punto de expirar estuvo llena de inicios. Gladis abrió su negocio de tacos el viernes. Fue un día bastante ajetreado para ella. A cada momento los imprevistos le saltaban por todos lados: los quemadores (hornillas) no lanzaban la llama como deberían, el taquero resultó balín, el consomé resultó un tanto descolorido, los clientes se quejaron por el consomé frío, le pidieron un chile molido que no tenía, la publicidad no cumplió con las expectativas y la dependienta de la pollería se le escapó. Total, a media mañana ya estaba tan estresada que poco faltó para que lo mandara todo por un tubo. Por otro lado, Kory asistió a su primer día de trabajo en la compañía shulemberg. Aunque es cierto que en esta compañía se trabaja mucho, también es cierto que las oportunidades de desarrollo son muy buenas para los que demuestran una buena actitud y una buena disposición hacia el trabajo. La clave para un buen desarrollo profesional es simple: hay que poner siempre a lo que hacemos valor agregado y tener un gran sentido de la anticipación (hacer antes de que soliciten). Además, Pedro obtuvo un honroso segundo lugar en el concurso de mecatrónica de su escuela estableciendo además un record durante la competencia. Recuerdo que de chamaquito le gustaba desarmar todo lo que se le ponía enfrente para transformarlo luego en “algo que se moviera”. Debido a esta inclinación, Gladis siempre renegaba con él porque le sacaba las baterías a los controles remotos y a las linternas para luego adaptarlas a sus frankestein. Igual me pasaba a mi cuando necesitaba un desarmador u otra herramienta que no encontraba donde debería estar. Invariablemente, cuando algo no aparecía en su lugar, el que la buscaba gritaba ¡Pedro!…no había más. Ni que decir de las cosas que desarmaba, algunas de ella útiles aún. Del otro inicio yo soy el protagonista. En esta semana atendí una invitación para colaborar en el Complejo Procesador de Gas Nuevo Pemex para trabajar en un proyecto muy ambicioso de generación de energía eléctrica que Pemex llevará a cabo junto con la iniciativa privada. Por lo pronto mi comisión es por 90 días. Haber como pinta este asunto.Hoy Gladis ya se siente mucho mejor, se ve menos tensa, eso si, muy cansada. Mañana piensa descansar, y de aquí en adelante desea hacer lo mismo todos los lunes. Por otro lado, a Kory la están asustando sus compañeros de trabajo con el cuento de que el jefe que le tocó es muy gritón y exigente. Yo le diría que no se preocupe, tener un jefe exigente es lo mejor que le puede pasar a uno, más aún cuando uno lo tiene desde su primer trabajo. En lo personal, lo que sé es gracias a haber tenido la suerte de contar desde la escuela con algunos guías con esas características. Los jefes buena onda, complacientes y chistosos por lo general lo condenan a uno al ostracismo y la mediocridad profesional. Casi como regla general, cuando los jefes exigentes se convencen de la buena actitud y disposición de sus colaboradores, invariablemente los apoya y los promueve. En una corporación, la palabra de los exigentes vale, y vale mucho. Claro, existen algunas excepciones, de que hay brutos exigentes y con iniciativa los hay. Ojalá no sea este el caso.

sábado, abril 14, 2007

Guayacanes en Villahermosa

Hoy conduciendo por la calle de paseo tabasco de Villahermosa, no quise dejar pasar la oportunidad de capturar este momento en el tiempo. Por consiguiente me estacioné solo para tomar estas imagenes que muestran que no a todos los seres vivos les desagrada esta epoca tan calurosa del año. Cielo azul, nubes blancas, árboles soberbios y calor inclemente.
Entre el color amarillo y el calor de la primavera. Cuando pregunto a la gente el nombre de este árbol, la respuesta siempre es muy variada. Algunos dicen que se llama framboyán, otros dicen que se llama macuilí, y otros tantos lo identifican como guayacán. En los años que tengo de vivir en esta tierra he visto inumerables fotos o pinturas de este árbol en hoteles, restaurantes y dependencias de gobierno, pero en ninguno de estos cuadros he visto una pista que me arroje luz sobre su nombre. Mi opinión es que este árbol de flores cónicas de color amarillo intenso se llama guayacán.
A quién no le gustaría tener esta clase de basura en la banqueta de su casa?. He notado con el tiempo que los días de floración del guayacán son muy cortos, le calculo unos 15 día desde que brotan las flores hasta que se desprenden solas. Mientras tomaba esta foto, observé que las flores caían del árbol lentamente pero en forma constante. Era aproximadamente medio día cuando tomé esta foto y la bella carpeta amarilla que se observa se ha acumulado en lo que va del día. Otras vistas de la misma avenida.

viernes, abril 06, 2007

Hoy estamos completos

Hoy esta reunida toda la familia. Los integrantes que por elección propia no viven ya con nosotros, ahora están en su casa. Somos los que estamos, y estamos los que somos. Pedro llegó el jueves en la noche. Él quiso pasar las vacaciones de semana santa con nosotros, y aquí está una vez más, disfrutando un buen vaso de pozol, de sus enchiladas suizas, de su querido mondongo y la compañía de sus hermanas y amigos. Estoy complacido de poder verlos juntos. Cada vez va aumentando la dificultad de compartir el mismo lugar, y hay presagios de que estos momentos se irán esparciendo cada vez más, igual que su duración: irá siendo cada vez menor. Una vez que uno sale de la célula familiar todo cambia. A donde uno vaya, siempre lo acompañará la sensación de ser una especie de exiliado, un agregado, alguien que lucha por su adaptación, por su arraigo a las nuevas condiciones o costumbres, y en esa misma proporción, uno se va despegando de su origen, de su pasado. Asimismo, ese origen y pasado invariablemente también se va desarraigando de uno. He experimentado que se alcanza con el tiempo un punto de equilibrio. De pronto se ve uno en un punto intermedio, entre su origen y su destino, entre su pasado y su futuro, extrañando lo que fue y con miedo a lo que vendrá. Uno no se siente ya como parte de su origen, ni tampoco se siente uno totalmente incorporado dentro de su nuevo destino. Es una sensación extraña de orfandad, olvido y nostalgia. Este proceso dura años en desarrollarse, es un proceso lento, con cambios apenas perceptibles. De pronto se da uno cuenta de cuanto han cambiado las cosas que se dejaron atrás. Entonces toma verdadera dimensión lo que Heráclito dijo hace unos miles de años: “Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. Las cosas son como las gotas de agua en los ríos, que pasan y no vuelven nunca más”. Esto lo decía en forma metafórica para referirse a que todas las cosas en la tierra (incluidas las personas) están siempre cambiando constantemente. Las personas con las que conversamos o convivimos en el pasado, como decía Heráclito, ya no son los mismos diez años después. A aquellas personas, igual que a las gotas de agua en la metáfora del filósofo, se las llevó el río para no volver jamás. Por lo pronto Ale y nosotros estamos pasando días buenos en la compañía de estas dos nuevas gotas de agua. Ale se la pasa diciendo a cada momento: hola hermana!, hola hermano!. Sus hermanos mientras tanto, tienen su cabeza llena de vivencias y escenarios de los que ya no somos parte. Igual nosotros, vivimos experiencias en las que ellos ya no han sido parte.

martes, marzo 20, 2007

Primavera y cucarachas

Hoy entró la primavera. Inició también el tiempo caluroso del año. Aunque no en todo el mundo se ha notado el cambio de estación. Por ejemplo, en España cayó nieve como si fuera invierno. Aquí el día estuvo caluroso y algo salpicado de ventarrones. Espero que los pronósticos se equivoquen y no sea el año tan caluroso como se espera. Serían lamentables sus efectos sobre todo en la agricultura y la ganadería.
Por otro lado, el efecto cucaracha (relacionado con el narcotráfico) se esta haciendo sentir como nunca en el estado de Tabasco. Se han venido produciendo últimamente en Villahermosa balaceras, asesinatos, emboscadas y todas esas cosas que sucedían solo en el norte del país. Ya fueron apresados en el municipio del centro algunos policías que se cree tenían nexos con el narcotráfico. Desarmaron además a los elementos de no sé que corporación policíaca de Villahermosa a cuyas puertas aventaron una cabeza humana. Por cierto, el cuerpo de esa cabeza lo encontraron tirado cerca de Reforma. Las señales son claras, las redadas en el norte han obligado que esta problemática se desplace hacia el sur. Este efecto cucaracha inició desde el año pasado y se ha venido acentuando cada vez con mayor fuerza en esta época del año. Creo que se les acabó la tranquilidad a los que ya de por sí se dedicaban a ese negocio en esta parte del país. Lástima Margarito!

Ayer llevamos a su casa a una amiga de Ale que se quedó desde el domingo en casa. Durante esta visita observé a Ale feliz. Bailaron zumba toda la tarde y vieron películas toda la noche. El lunes se la pasaron asoleándose como iguanas en la alberca. Llegaron todas coloradas a la casa ya de tarde. Ahora Ale camina como robot por la quemada. Ah, pero eso sí ¡se dieron gusto embadurnándose de bronceador!

lunes, marzo 12, 2007

Natalicio

Mañana 13 de marzo de 2007 Gladis agregará un año más a su pasado –No creo que le de mucha gracia escuchar a alguien decir que le restará un año a su futuro. Ayer le oí decir: La mejor época de mi vida fue hasta antes de los 18 años. A esa edad no me preocupaba nada, hacía lo que quería, andaba del tingo al tango; en fin, me divertí mucho –dijo con nostalgia. ¿Acaso me habrá querido decir algo?
Pero es cierto, es frecuente que después de cierta edad (digamos que después de los 45), muchos tengamos la creencia de que nuestra época pasada fue mejor. Pero esto no es verdad, es solo que tenemos más vivencias que recordar. Empezamos a descubrir la verdadera dimensión de la nostalgia. Por ejemplo, cada vez que ella escucha la canción de Blondie “Heart of Glass”, sus manos se zangolotean en el aire como movidas por un titiritero invisible y huapachoso y como seguramente también lo hicieran en aquella discoteca en la que bailó feliz esa canción. Entonces veo como se escapa brevemente a un lugar y un instante determinado seguramente para saludar a aquellos amigos y amigas que ya no ha visto desde entonces. Y es que no hay mejor transporte que la música para llevarnos en compañía de blancas, negras y corcheas a dar un paseo por nuestro pasado, haciéndonos volver fugazmente y como por arte de magia a momentos que ya habíamos olvidado. Germán Dehesa describe magistralmente en su libro “La música de los años” estos viajes furtivos y automáticos a donde nos llevan milagrosamente los ritmos y las notas de nuestro tiempo.
En las ocasiones que logro arrebatarle a Ale la radio del coche, sintonizo la música de mis tiempos y mis nostalgias. Ya vas a poner tu música de viejito –dice riendo. Pero ya no la escucho, en ese momento me encuentro ya saludando a mis amigos que no he visto desde hace 30 años. Ella no tiene idea que 20 años más adelante, se verá transportada de súbito a esta época cuando escuche la canción “celeste” de Rebelde mientras su hija quinceañera le dice: ¡Hay mamá, cambia esa música de viejitas!. Mañana haré escuchar a Gladis la canción “I will survive” de Gloria Gaynor para que vuelva a su juventud mas temprana, aunque sea por 2.5 minutos.

jueves, marzo 01, 2007

Adiós a los brakets

Un día de esta semana llegó a casa Ale ya sin sus brakets. Es increíble como hace cambiar algo tan sencillo la vida de una persona (sencillo pero muuuuuuy caro). Llegó con una sonrisa de oreja a oreja, como diciendo -¡Hey, mírenme! Yo, de plano, ya estaba cansado de pagarle sus vacaciones al médico. Un año y medio duró mi contribución. Entre mas subían las comisuras de Ale, más bajaban las mías. Pero valió la pena el sacrificio; la sonrisa de Ale me hizo olvidar los ganchos al hígado que recibía cada vez que su mamá la llevaba a su consulta. Lo más importante es que ella quedó satisfecha con el resultado. Se nota que así es. Pero yo no descanso, ahora esta asistiendo con una nutrióloga para que le quite esa manía que tiene de comer chucherías. Total, sigo siendo rehén de la estética y la salud. De plano, estoy pensando seriamente en ir con el psicólogo para que me ayude a superar la enfermedad de “botarate” crónico que me aqueja. ¿De cómo se siente Ale? Solo echen una miradita al metroblog de bulolu para que se den una idea.

Hoy hablé con mi hermano Guy. Nos echamos una buena platicadita por el chat –Bueno, sería mejor decir una escribidita. Me comunicó que en este día cumple 8 años su hijo Gustavo. A su edad, yo no sabía lo que eran las barras paralelas, ni las argollas, ni veía el tren pasar todas los días, por consiguiente…no había manera de que me subiera en él. Un servidor, apenas nadaba de perrito, diría que sabía lo indispensable como para no hundirme en el agua como lo haría cualquier piedra volcánica. En cambio, este niño de apenas 8 años, ya esta curtido en la férrea disciplina de la gimnasia, de la natación y de la escuela. Además ve pasar el tren todos los días, por consiguiente…puede abordarlo cuando así lo decida él. Un fuerte abrazo para mi sobrino Guy Junior, de parte de su tío, de Ale, de Gladis y de pititito el orejón…y muy patón.

miércoles, febrero 28, 2007

Links

No he agregado vínculos a esta bitácora por que no había encontrado algo que, siendo distinto, la complementara. Bueno, pues ha llegado el momento de publicitar a mi cuñado Lucio e invitarlos a pasar a su metroflog “bulolu”. Aquí nos comparte imágenes de su gente y de los lugares por los que vaga. También los invito a pasar a que le den una hojeada al Álbum de Pedro “pcB” que está lleno de chucherias y de tutifruitis.