Visitas de la última semana
viernes, agosto 30, 2013
¿Y mi diario?
domingo, agosto 25, 2013
Una perspectiva diferente
domingo, agosto 18, 2013
gdl 1
domingo, julio 28, 2013
De vacas
miércoles, julio 24, 2013
La hamaca
domingo, julio 14, 2013
¿Sauna o canícula?
sábado, junio 29, 2013
Diez redondillas para Alex
domingo, junio 23, 2013
Más inteligentes, más selectivos
viernes, junio 21, 2013
Escenas fugaces 4
domingo, junio 16, 2013
Gigantes de la industria
domingo, junio 09, 2013
Agua de Tabasco vengo
martes, junio 04, 2013
Aguas
sábado, junio 01, 2013
Escenas fugaces 3
sábado, mayo 04, 2013
Viento suave
lunes, abril 29, 2013
La Feria Choca
jueves, abril 25, 2013
Las puertas de la percepción
sábado, abril 20, 2013
Clima loco
viernes, abril 19, 2013
37 Grados Celsius muy húmedos
lunes, marzo 18, 2013
Visión renovada
sábado, marzo 16, 2013
Un paréntesis
sábado, marzo 02, 2013
Un Largo Adiós (poema de Ángel González)
martes, enero 01, 2013
Día uno
lunes, diciembre 31, 2012
Entre el Arte y lo demás
lunes, diciembre 24, 2012
Las visitas de Pedro
miércoles, diciembre 19, 2012
Atareado
jueves, noviembre 22, 2012
Dos tareas a la vez
miércoles, noviembre 21, 2012
Hace años 1
viernes, noviembre 16, 2012
Al abordaje 1
lunes, noviembre 05, 2012
Escenas fugaces 2
viernes, noviembre 02, 2012
Palabras endémicas 2
jueves, noviembre 01, 2012
Palabras endémicas 1
lunes, octubre 15, 2012
Escenas Fugaces 1
viernes, octubre 12, 2012
Fraccionamiento Lagunas
sábado, septiembre 15, 2012
Cambio de vivienda
lunes, septiembre 03, 2012
Fe de errata
sábado, septiembre 01, 2012
Aniversario
viernes, agosto 31, 2012
Cambios en puerta
martes, agosto 28, 2012
Jóvenes y Viejos
sábado, agosto 25, 2012
Entrada con iPad
domingo, julio 29, 2012
La vibora
Hoy, como cada fines de semana, estamos en la colonia las Garzas. Los mangos victimados por las ráfagas de las últimas lluvias se encuentran esparcidos en todo el jardían, cubiertos la mayoría de ellos por una alta y densa capa de hierba resultado de varios días de abandono. Desde que Gladis descubrió una piel seca de una pequeña serpiente debajo de la gardenia, su recelo a la creciente maleza se ha venido incrementando como es natural y característico en ella. Esta mañana llegó de Reforma con su hermano Martín decidida a terminar de una vez por todas con la amenaza escondida en el tupido matorral. Yo esperaba que Martín, conocedor de las tendencias de Gladis a escalar las preocupaciones, minimizara la gravedad de la situación en el remoto caso de que encontrara la serpiente ¿Que encontraste Martín? –Preguntó Gladis con aparente aplomo –una pequeña nauyaca contestó Martín como si nada. Por lo pequeña que es, supongo que la madre no ha de estar muy lejos –remató. Ya ni modo. Aunque a mí no me pareció que fuera nauyaca, en el robusto imaginario de Gladis quedó registrado con tinta indeleble el continuo acecho de una encolerizada y vengativa madre nauyaca.
Ojos
Gran surtidor de formas. Fuente única de colores. Vasto manantial de luz. Depósito absoluto de certezas.
miércoles, julio 18, 2012
Fin de semana en las garzas
Este fin de semana Gladis y yo optamos por descansar en la colonia las garzas. Para mí, esta elección implica viajar (tengo que trabajar), pero para Gladis, por alguna exótica razón que se niega a revelarse completa (incluso a ella) significa "poder descansar como se debe". Y es que estando aquí, tan pronto como se tiende en su hamaca lo único que alcanza a hacer en forma consiente antes de quedarse tan dormida como osa en hibernación es encender la televisión. Esperábamos también que este fin de semana el mecánico terminara de reparar nuestra vieja camioneta, cosa que a nuestro pesar no ocurrió. La casa de las garzas tiene ya un ligero aspecto de abandono. No hay quien recoja los mangos maduros que caen del árbol. Tampoco hay nadie que retire las hojas amarillentas de la gardenia, ni quien libere a la carambola del peso de las frutas que doblan sus ramas. Tengo lástima de Pachis que lo hemos abandonado a su suerte y que cada fin de semana nos espera anhelante y hambriento a que lleguemos sin estar nunca seguro si llegaremos. Cuando estamos aquí traga con la desesperación del que se sabe perdido y se asegura de pedir siempre a Gladis doble ración de comida. No hay duda, hemos sido muy ingratos con él. Hablando de otras cosas, hoy cayó una lluvia vigorosa. Su enérgico goteo me acompañó desde Villahermosa hasta la Isla. Su chorreo intenso e incesante enturbió de tal modo el parabrisas que transformó toda certeza en molesta incertidumbre y cubrió los ineludibles charcos con un halo de inevitable temor.
miércoles, julio 11, 2012
La comunicación y sus avances
Gladis ha descubierto poco a poco que la iPad tiene un mundo de posibilidades. Se ha estado divirtiendo de lo más bonito con twitter y facebook. Es una Alicia en el país de las maravillas en que cada puerta que abre la sumerge en un nuevo espacio de fantasía en donde lo mismo se puede encontrar con la retórica de un conejo con chistera que con el fuego cruzado que muy gustosos se lanzan ladrones y policías. Ni ella ni yo nos hubiéramos imaginado cuando jóvenes que siendo más aventajados de edad (por no decir otra cosa) estaríamos siendo testigos de lo que en aquel tiempo veíamos solo en películas futuristas. En aquella época era una remotísima ciencia ficción poderse comunicar en tiempo real con imagen y voz al mismo tiempo con otra persona. Esta magia la hacía posible solo la televisión y únicamente sirviéndose de un buen amasijo de recursos: humanos y tecnológicos. Las personas que por alguna necesidad superior tenían que estar fuera de su estado o de su país en aquella época, contaban únicamente con tres míseros medios de comunicación. Estos eran por orden de economía (y por orden de dificultad): la carta, el telegrama y el teléfono. En aquellos remotos tiempo tener noticias de las personas ausentes les llevaba a los interesados desde unas pocas semanas hasta unos cuantos meses, y si el ausente era un hijo desobediente tenían noticias de él solo cuando se casaba, cuando tenía hijos o cuando se moría. En aquellos austeros tiempos cuando los medios de comunicación eran bien pocos, y los que había, requerían de la persona necesitada harto trabajo o de algunos pesos de por medio (que en aquellos años si valían), las noticias llegaban (o salían) claro está, muy a cuenta gotas. Antes, los medios de comunicación tenían pocos adeptos, y además de ser pocos, eran difíciles y caros. Por consiguiente, la información tenía que ser de calidad. Hoy, estos medios se han multiplicado, y por ser fáciles y económicos sus adeptos se cuentan por millones. Pero la información que sale de ellos sobresale por su vacuidad y por sus defectos. Ahora, Gladis acaba de descubrir la maravillosa aplicación FaceTime en su iPad y ya nadie la puede parar.