Visitas de la última semana

domingo, agosto 18, 2013

gdl 1

Los días de vacaciones terminaron hoy. Me pareció (como cada año sucede) que se esfumaron muy pronto. Llegamos el lunes de esta semana de Guadalajara en donde estuvimos 15 días. Fuimos cuatro (Doña Maty, Gladis, Pedro y Yo) y regresamos tres. Pedro se quedó. Yo regresé con una colitis espantosa que me duró casi cuatro días, gracias a los buenos oficios de una cecina que comí, al menos eso es lo que me asegura Gladis porque a su mamá le sucedió lo mismo. Afortunadamente estos 15 días alcanzaron para ver y platicar con cada uno de mis hermanos. Fueron platicas sabrosas que disfruté plenamente aprovechando el tiempo que cada uno me regaló restando tiempo a su descanso. También se me cumplió el antojo de comer en Tepatitlán las tunas coloridas, dulces y jugosas que había deseado desde hace mucho tiempo. Caminé además en la pista de la nogalera en la que solía trotar en mi época de estudiante. Esta pista no ha tenido cambios en 35 años, quizás solo un poco mas deteriorada por los deslaves producto de las repetidas lluvias. Según mi parecer la afluencia de deportistas continua siendo la misma. En la década del 70 del siglo pasado, en el lugar que hoy ocupa el edificio de la policía montada, estaban las ruinas de un antiguo edificio de adobe. Este edificio tenía la apariencia de ser (probablemente a principios del siglo XX o finales del anterior) el casco de una opulenta hacienda. Con seguridad fue muy importante en su época puesto que recuerdo que había vestigios también de una vía de tren que desembocaba hasta su meritito zaguán. En mis andanzas de adolescente pude ver excavaciones en el interior de sus tapias seguramente realizadas por buscadores de tesoros sabedores de la antigua tradición mexicana de enterrar el patrimonio familiar (oro y plata) en petacas o cántaros de barro para resguardarlos del pillaje revolucionario. En la explanada de aquella antigua hacienda en ruinas habían tierras de labranza en las que se cultivaba principalmente maíz y ocasionalmente cacahuate. Después de que el dueño del sembradío cosechaba el cacahuate me gustaba ir con mis amigos a pepener el sobrante que luego comíamos tostado o cocido. El primo Miguel (conocido hoy por mis hijos como ¡oh man!) apodado en aquel tiempo Pinocho, por poco pierde un ojo en aquellas singulares pepenas al caerse de frente sobre el cañuto seco de una caña que se le incrustó en el pómulo a escasos milímetros del ojo. En esos años, el periférico de la ciudad de Guadalajara era la avenida Plutarco Elías Calles, mas allá de la cual solo había llanos y sembradíos. Entre esta avenida y las ruinas de la hacienda, cruzaba un arrollo que en el siglo XIX debió ser digno de postales por sus aguas cristalinas, pero que en mi adolescencia se convirtió en el vertedero de las aguas negras de Guadalajara. Años después cuando la unidad tetlán llegó a sus riveras el municipio lo entubó por razones obvias de insalubridad desapareciendo en la actualidad todo vestigio de su presencia. El único vestigio que queda hoy de este arroyo es una desembocadura pestilente en la ladera de la barranca de oblatos cuyo caudal de inmundicia se incorpora al vertedero de aguas negras mayor que es el río Lerma Santiago.

domingo, julio 28, 2013

De vacas

Tenemos tres semanas de asueto para nosotros solitos. Tres semanas en las que me olvidaré de ir y venir por estas paradisiacas carreteras del sureste, que aunque amplias y arboladas, no están exentas de locos y temerarios conductores que marchan deseosos de convertirse (o lo que es peor, convertir a alguien mas) en carne molida para hamburguesa. Tengo tres semanas de vacaciones a partir de mañana lunes que pienso aprovechar en sabrosas platicas con familiares y amigos que tengo tiempo sin ver. Saldremos mañana a primera hora a Guadalajara Gladis, Pedro, mi suegra Maty y Yo sin itinerario ni ruta preestablecidos. Iremos despacio, como no queriendo llegar, con la mente liviana y festiva para hacer lo que se nos vaya ocurriendo por el camino. Si bien es cierto que en los últimos 3 años he andado mucho en carreteras, también es cierto que mi mente va siempre ocupada maquinando estrategias y planes de trabajo que dicho sea de paso, en la practica nunca salen igual de bien. En estos días venideros espero que mis pensamientos vuelen ligeros por otros derroteros menos escabrosos y volubles en los que abunden los remansos con sombrita de árbol y fruta dulce que tengan por costumbre recibir al viajero con una sonrisa franca y un buen apretón de manos. Espero que mis cinco sentidos vuelvan a exponerse a las mismas cosas que dejaron de percibir hace muchos años atrás y que por lo mismo extrañan hasta el paroxismo. Poco hay tan sencillo y placentero como comer una fruta que no se ha comido en años para que su sabor, olor y textura nos transporten como en alfombra mágica de Aladino hasta aquellos años felices de la niñez en que uno la comía escuchando las anecdóticas y amenas platicas de la familia. Sucede entonces que, después de la primera mordida (como seguramente le sucedió al padre Adán con la manzana) se le vienen a uno encima como castigo, montones de recuerdos en tropel cada cual queriendo ser el primero en hacer chispear la neurona, quien luego los convertirá, mediante la alquimia divina de las sinapsis, en una emotiva emoción capaz de humedecerle los lagrimales al mas duro y violento de los mancebos.

miércoles, julio 24, 2013

La hamaca

Les platico que en mi opinión la hamaca es un invento maravilloso. Lo descubrí hace ya varios años por mediación de mi esposa Gladis. En cada casa que hemos habitado desde que vivimos juntos invariablemente lleva la suya consigo para guindarla en la primera oportunidad en el lugar que con mucho esmero y ancestrales conocimientos elige. Esta elección sucede casi siempre antes que la primera semana concluya. Ella no considera una casa habitable (a menos que sea de paso), mucho menos alegre o jacarandosa si antes no ve colgado en su dormitorio su catre-columpio-red como lo dicta el protocolo chamula-choco-lacandon. Una vez concretada la ceremonia de montaje se toma el tiempo para contemplar su obra y siguiendo el mas riguroso estándar comprueba que la altura sea la debida, la tensión sea la correcta, la concavidad sea la ideal. En este punto hay que ver la expresión de bienestar y relajación que adopta. Su sonrisa reaparece mientras las marcadas arrugas van desapareciendo de su frente, el hambre le resurge y corre que le vuela el cotón a prepararse su imperdonable cafecito nocturno antes de descansar y deleitarse en su obra. Una vez instalada de esta forma, la hamaca está lista para convertirse en cama, sofá, mecedora, columpio o spa, al gusto del feliz usuario. La primera vez que la utilicé para dormir (de esto ya hace varios años) lo hice con el temor muy natural de abrirme la cabeza en la primera caída o con miedo a que Gladis me encontrara en la madrugada con la red liada en el cuello, todo morado y con la lengua de fuera ¿Como iba a hacer para girar cuando mi cuerpo me lo pidiera? ¿Como iba a evitar a mitad de sueño que los dedos u orejas se me enredaran entre tanto hilo delgado? En aquella ocasión el calor que hacia me empujó a tomar ese riesgo sin pensarlo demasiado. A veces el calor lo lleva a uno a cometer graves burradas como esa de bañarse en la noche con agua de tambo y con el ventilador directo en la velocidad mas alta con la terrible consecuencia que al día siguiente anda uno con una tos canija, boqueando como bagre sin agua y con los bronquios que no quieren pasar aire. Sin embargo, aquella primera noche que dormí en hamaca la recuerdo perfectamente porque fue algo completamente nuevo, muy diferente a dormir en los camastros previamente conocidos. Pero lo que mas recuerdo fue la profundidad a la que me llevó aquel sueño. Profundidad que me hizo creer al despertar que había dormido solo siete minutos en lugar de las siete horas acostumbradas.

domingo, julio 14, 2013

¿Sauna o canícula?

Estamos cruzando el tramo del año en que simultáneamente llueve y hace calor. Ahora mismo estoy escuchando el crepitar de una tupida y airosa lluvia que tunde el techo de nuestro pequeño patio con arrobada alegría. El jaleo va y viene en muy tupidas oleadas haciendo pequeñas pausas quizás para recuperar el hilo de su resuello. Frente a mi esta girando un ventilador que me lanza un soplo tan caldeado como si fuera el vaho de un doliente afectado por el dengue. Estamos en tiempo de canícula, de perros locos, cuando el sol calienta mas horas al día y nos abraza con sus extremidades de lumbre cortándonos la respiración. Las lluvias nocturnas de esta época se vaporizan tras tocar el comal de la superficie. Es aquí cuando el sauna se enciende y nos impone el baño aunque no nos toque todavía. Esta es la hora de encender los aires acondicionados, los ventiladores, treparse a la hamaca, soplarse con el abanico, bañarse con agua de tinaco o emprender cualquier acción que mitigue el fuego y termine con la amenaza de morir por una combustión espontánea.

sábado, junio 29, 2013

Diez redondillas para Alex

1
En día soleado naciste
Cuando a San Juan se festeja
Con una ilusión añeja
A tus padres socorriste
2
Te recibió un cielo azul
Con desfile de algodones
Aunque las agitaciones
Salieran de su baúl
3
No hubo escasez presente
Todo fue muy generoso
Y en la noche, majestuoso,
Abandonaste la fuente
4
Llegaste con el solsticio
Con el cenit de abalorio
Angeles tu sanatorio
Ideal para el natalicio
5
Emergiste en Villahermosa
Antaño San Juan Bautista
De ríos y lagos provista
Y esmeralda generosa
6
Mauro, Gladis, Cielo y Juana
Los gerontoadolescentes
Caminaban consecuentes
Con el temple de campana
7
Mas grande y mas luminosa
La luna en su perigeo
Le regaló su plateo
A tu mirada curiosa
8
Se conmemora ciudad;
Conmemoración de santo,
¿Tu día coincide con tanto?
¿Convergencias de verdad?
9
El sol esta en el solsticio
La luna en su perigeo
Nacer en este alineo
Contribuirá a tu edificio
10
Y toda esta sincronía
La coronó tu abuelita
Con su nombre de Juanita
Contigo celebró el día

domingo, junio 23, 2013

Más inteligentes, más selectivos

"Estamos limitados en la cantidad de información que podemos procesar. El cerebro nos obliga a ser selectivos. Los más inteligentes son más lentos a la hora de determinar en qué dirección se mueven objetos grandes. Esta incapacidad se relaciona con la habilidad del cerebro para suprimir la información de fondo, no importante, y así centrarse en los detalles relevantes. las personas con alto CI no solamente son más rápidas al procesar la información importante, sino que son mejores al suprimir la irrelevante." explica Duje Tadin en un estudio publicado en Current Biology que leí en una nota de Muy Interesante. Así pues, somos lo que nuestros cerebros eligen ver. Pero ¿Porque eligen ver lo que finalmente vemos? Sencillo; los mueve la información que nosotros mismos les hemos enseñado.

viernes, junio 21, 2013

Escenas fugaces 4

A mi mente acuden impresiones borrosas de haber sido cuando niño, ocasional visitante de un bosque de robles frondosos y veteranos. Estas impresiones son tan sutiles y breves como los nocturnos diálogos de neón de luciérnagas en cortejo. Son destellos que aparecen y desaparecen como suspiros brotados de vitales añoranzas. Estas visiones veloces dejan siempre tras su paso estelas de recuerdos que apenas son distinguibles: la mano que se estira para alcanzar la bellota, la hojarasca que cruje con el andar de huaraches, el rumor del follaje al roce del viento suave, el embriagador perfume de la savia, nidos arrullados por copas gentiles y protectoras, troncos centenarios de cortezas agrietadas. Estos son algunos de los vestigios que me relampaguean y me inducen a pensar que caminé de tiernito en este bosque boyante habitado por murmullos de hojas verdes y trinos de pajaritos.

domingo, junio 16, 2013

Gigantes de la industria

Mi hijo Pedro me recomendó la serie de TV Gigantes de la Industria trasmitida por el canal history chanel. Puedo asegurar que las personas que tengan la oportunidad de ver esta serie de TV comprenderán el funcionamiento del mundo moderno y la alquimia que mueve a la humanidad. Todo inició a finales del siglo XIX y principios del siglo XX con personajes como Rockefeller, Morgan y Carnegie. Cada uno de los cuales fue el creador de un gran monopolio: el alumbrado con petróleo, el trasporte en trenes y la construcción de edificios con acero respectivamente. La competencia entre ellos por transformar el mundo y a la humanidad (y obtener beneficios) mediante los recientes inventos de Edison y Telsa (luz eléctrica) llevaron al capitalismo de EU a su máxima expresión. Diría que esta serie es un curso intensivo dirigido a noveles emprendedores con visión innovadora que los introducirá al terreno harto estresante del capitalismo. Hubo épocas en que los nichos empresariales abundaban y flotaban invisibles en el aire hasta que los empresarios innovadores los descubrían y los utilizaban en beneficio propio. El descubrimiento de la electricidad por ejemplo, destapó una caja de Pandora de la que surgieron decenas de nuevos nichos listos para encubar. El nicho de la luz eléctrica llegó tiernito a las manos de Westinghouse (gracias a Telsa) y a las de Morgan (gracias a Edison) simultáneamente pero por caminos y tecnologías muy distintas. La pugna de estos personajes para lograr que prevaleciera su propia tecnología sobre la de su oponente (corriente alterna contra corriente directa) revela el entramado del poder y sus productos, algunos de los cuales son riqueza, progreso y pobreza. Hubo después otros nichos que se derivaron de aquella lucha de gigantes tales como el automóvil (gracias a Rockefeller y Ford) o el aeroplano. Mi generación se benefició de la tecnología que resultó de aquellos álgidos y costosos enfrentamientos. Esta serie me recordó la novela de Ken Follett titulada La Caída de los Gigantes. En esta novela no son personas las que están en pugna sino países enteros. Ambos escenarios muestran los métodos que han sido utilizados por la humanidad desde la época de las cavernas para conseguir un fin, casi siempre el mismo: obtener beneficios y poder sobre los demás. Ahora, la revolución digital está empoderando a la humanidad como nunca a través de los dispositivos inteligentes o SMART. En la actualidad nadie esta libre de la exposición en las redes sociales, justa o injustamente. La internet y la tecnología digital es en esta época lo que la electricidad fue en el siglo pasado: fabrica productora de muchos y diferentes nichos en espera de que una mente brillante los descubra y se beneficie de ellos.

domingo, junio 09, 2013

Agua de Tabasco vengo

El sol y el agua ya empezaron su jueguito de aventarnos sus tormentas. Ya las nubes, hijas de este inestable matrimonio, se pasean altivas y orondas por el cielo de Villahermosa, sabedoras de la inquietud que provocan en las mentes acaloradas de los que nos movemos aquí abajo. Y es que uno nunca sabe el plan en el que vienen estas bañeras volantes, si como amigas piadosas o como enemigas crueles. A veces uno las contempla hechizado como aquel que espera con ilusión cándida obtener una buena catafixia con Chabelo, otras veces uno las mira con recelo como si fueran heraldos portadores de malos augurios, recordando los grandes perjuicios que han dejado en las ultimas inundaciones. Es frecuente que esta ciudad sitiada por dos ríos y a menos de diez metros del nivel del mar, tenga una relación de amor-odio con el agua. Por ejemplo, la conquista española entró por las aguas del río Grijalva. En algún lugar de sus riveras en el municipio de Centla Hernán Cortez recibió como regalo a la inteligente Malinche. Las invasiones americanas y francesas se nos colaron por la corriente de este mismo río. Las calles del primer cuadro de la ciudad llevaron desde entonces los nombres de los generales tabasqueños que protagonizaron estas primeras batallas desiguales. Ahora, conforme el nivel del agua se incrementa en las tormentas, el odio va subiendo de tono como el efecto Doppler de un sonido que se acerca. El odio arremete como furia de toro abanderillado cuando el agua entra a la casa sin la cortesía de esperar a que se le abra la puerta. Al día siguiente anda uno tan rígido como cadáver viviente de película del Santo y con el animo en jirones como si hubiera sido cortado en pedacitos con tijeras herrumbradas.

martes, junio 04, 2013

Aguas

Me gustan los días lluviosos, el aroma de la tierra húmeda y las gotas adheridas a la hierba. Me complace que la lluvia, gota a gota, termine con la arraigada vanidad veraniega del sol. Es bueno ir a paso lento por la calle para que la brisa arranque el calor que uno ha llevado pegado al cuerpo como lapa. La lluvia se parece al jardinero, unas veces limpia y poda, otras veces solo arranca. Por un lado, la lluvia nos toca con su varita mágica de hada buena y nos da prosperidad, por el otro, nos barre con su escoba de brujo malo de Catemaco y nos trae calamidad. Apenas el viernes quería que la lluvia fuera una hoja de papel llena de garabatos para poderla estrujar y botarla a la papelera. Este deseo súbito y ferviente me surgió de improviso a causa del mal rato que me hizo pasar una tormenta en un vuelo México-Villahermosa. Resulta que faltando media hora para tocar tierra, la tripulación nos advirtió a los pasajeros que pasaríamos una pequeña zona de turbulencia. Mala señal -pensé. La pequeña turbulencia pronto se convirtió en un soberbio zangoloteo, como si el aire hasta hace unos minutos quieto, se hubiera convertido en agua y estuviéramos navegando sobre las olas de un mar encabritado. Después de dos intentos de aterrizaje fallidos, y con los pasajeros con el alma desfallecida y vuelta a resucitar, el avión volvió a tomar altura de crucero para enfilar, con su lívido cargamento, a Mérida Yucatán. Los dedos dolían de tomar con fuerza los descansabrazos del asiento, los músculos de las piernas y los brazos permanecían agarrotados, la piel palidecía y los ojos se querían salir de sus órbitas cada vez que el avión caía al vacío como vagón desbocado de montaña rusa. Tratar de ver algo por la ventana a mitad de la tormenta era en vano, la nada se extendía por todas partes. Todos los pasajeros deseábamos al mismo tiempo tener la suerte de remontar la tormenta y ver el color rojo del sol desperdigado en el horizonte. La llegada a Villahermosa estaba programada para las 6:30 pm. Llegamos a las 9 pm besando la tierra como el papa.

sábado, junio 01, 2013

Escenas fugaces 3

El 30 de abril Yola etiqueto en Facebook una foto mía. Lo hizo seguramente con la intención de que este adulto mayor se recordara niño. Felizmente para mí si que lo consiguió. En esta imagen calculo tener entre seis y siete años de edad. Me aventuro a creer que fue tomada algún luminoso día entre 1965 y 1966. No he visto en mi vida otra fotografía que me muestre con menos edad que la representada aquí. Buscarla entre el tilichero de la familia sería esfuerzo vano y cansado. Los recuerdos que conservo de aquellos adorables años son pocos y brotan con escasez. Mirarme ahora de niño abrió una grieta en mi olvido por donde se coló la remembranza de una de mis recurrentes travesuras: robar los huevos de las gallinas. En aquel tiempo tenía un mapa mental preciso de las nidadas donde solían poner su huevos estas cacaraquientas aves. Recuerdo que les practicaba pequeñas perforaciones en los extremos por las que luego sorbía su contenido. No recuerdo lo que hacia después con los cascarones vacíos o si me preocupaban las consecuencias que pudieran venir después como resultado de aquella acción repetitiva. No guardo recuerdos de las probables amonestaciones de mi madre para hacerme abandonar aquella costumbre de depredador en ciernes. Seguramente las hubo porque en aquel tiempo y lugar los huevos eran artículos de trueque muy preciados. Eran como tener dinero en efectivo. Otra debilidad de aquella época era mi gusto por la leche tibia y espumosa que recién salía de la ubre de las vacas con la ayuda de las manos mágicas de mi madre. Leche que luego convertía ella misma en jocoqui, requesón y queso gracias a la alquimia heredada por mis abuelos. Como no recordar aquellas tortillas de maíz esponjadas recién salidas del comal con las que me hacia mis tacos con chile de molcajete, frijoles de olla y queso añejo. Aun me veo caminando por aquellas lomas pedregosas o recorriendo las praderas en floración hogar de las esbeltas y orejonas liebres saltarinas.

sábado, mayo 04, 2013

Viento suave

El suelo amaneció húmedo y con pequeñas charcas vidriosas por aquí y por allá, indicios de que llovió mientras dormíamos. Me subí al coche y encendí el radio como todos los días. Suspire de alivio al no ver estacionado el trailer de siempre frente a la cochera. Casi siempre es el primer pinchazo al hígado que recibo luego de levantarme. Mientras conducía escuché a los locutores de radio lamentándose del calor que hacía a pesar de la lluvia de la madrugada. No les produjo la mínima gracia la bondadosa lluvia. Según su apreciación se alborotó mas el calor. Me vino a la mente la palabra bochorno: vocablo utilizado con frecuencia para referirse al sofoco producido por el calor húmedo que surge del suelo candente luego de una lluvia pasajera; tal como sucedió hoy. Ya por la tarde sopló un viento fresco con olor a humedad, circunstancia que aprovecharon los arboles para columpiar sus nidos y murmurar. Actividades muy recreativas para ellos cuando sopla el viento. Luego cayo una pequeña llovizna asustadiza que tan pronto toco tierra se desvaneció victimada por la resequedad.

lunes, abril 29, 2013

La Feria Choca

Advierto de antemano a mis queridos y potenciales lectores, que esta es lectura solo para chocos. Si no lo eres, te solicito encarecidamente que te agencies un diccionario con chocobulario incluido. Quedas advertido.

En estos días de feria tabasqueña uno busca con desespero un lugar con sombrita para aconcharse y sacudirse el agalambamiento de la calor. Pero uno se amacha tanto con querer ir a la feria al grado de armarle un soyenco pancho de anaguado a quien se quiera oponer. Claro, después anda uno por ahí babeando, rojo como un tomate y con la lengua de fuera, como cuando uno se jimba varias jícaras de pozol con harto chile amashito. Con este guatao de calor el cemento es como una fridera que le sancocha a uno canillas y carcañales. Dan ganas de guindarse de una amaca en las ramas de un cocoite y no apearse de ahí hasta que el gegen o el tábano le zumben a uno por la mollera. Luego está el apretujamiento y el batuquiadero de la gente que le pone a uno bojincho el bushón. Después de caminar un rato entre el bonchao anda uno todo cachureco con las canillas tembleques y el carcañal adolorido. El sudor le hace a uno chacualear al caminar, transformando el ensayado paso de arrecho en un desgarbado trote de cholenco cimarrón. No falta que en una de tantas vueltas se tope uno de frente con Doña Esa que habla como dando graznidos de chachalaca y empiece a cushilear hasta el cushul de su vecino Don Frijol. No encuentra uno las horas de sentarse entre cojollitos para jondearse un chorote bien frío con mucha oreja’e mico y un bushel de cuijinicuil con pinta de chanchamito. En lugar de esto anda uno todo pasmado y papujo por los rayos del sol que caen a la pelavaca dándole a uno pescozones y piñazos que se sienten como majaguazos con gruesos y nudosos chiribitos. Deverasmente, este caldeado ajetreo desguanza y desvalaga los ánimos, y multiplica el deseo de embrocarse en una pila de agua fría. El cayucao de gente que viene a la feria es variado: los hay chelos, murushos, chencos, bushones, cachurecos, chintos, arrechos, chujos, desguanzados, bojinchos, bolos, ashushados, anaguados, agalambados, chechos, ñengos, papujos, pasmados, y más. Lo peor de todo es que de tanto dar vueltas, te dan ganas de wishar después de haberte jondeado un pocao de micheladas, y no se diga si te da el ingrato pringapie después de haberte atipujado un platao rebosante de rico y excelente ajiaco. Ni hablar si comes frijoles charros, entonces deberás resignarte a los triquitraques y aventazones que te dejarán la trusa aposhcaguada, shuquienta y chejeada ¡Iche kareca! Después de esto cualquiera queda como labaza de tunca, lleno de shis a cupache. Después de turuntunear el día entero entre tanta gente y calor uno queda mas que zorimbo, tembeleque y turulato, dejando el cuerpecito toshito de entusiasmo y con tutupiches en los ojos. Con el último shishito de vigor de tanto salamerear, seco por la regasón de sudor, ajado como pushcagua de carnicero y oloroso a huevo puque, me voy ancá los amigos para retornar a casa ¡Ah diantre! Llega uno a casa sin fuerzas ni para achichiguar al misho ¡Hay ya Tú! ¡Hay mojo tileco! La energía solo alcanza para levantar el totoposte y el tajo de queso fresco y acaso una pirishada de caldito con arroz y presa en un pote muy pichicato ¡Trasqué, prestale un refresco a la tendera antes de que me atragante! ¡Adiuuuuu!

jueves, abril 25, 2013

Las puertas de la percepción

Hace un par de meses me tope con un libro llamado "El Cerebro: Manual de Instrucciones" de John J. Ratey. Lo que mas llamó mi atención de cuanto se dice en él es la afirmación de que nuestro cerebro nos engaña por nuestro sacrosanto bien. El punto es que, según las ultimas investigaciones eruditas, nuestro cerebro se vale tan solo de una pequeña porción de la información que le entra por cada uno de nuestros cinco sentidos para interpretar el mundo que le rodea. La otra porción simplemente la descarta. Esto lo hace para responder lo mas rápido posible ante circunstancias peligrosas y es producto de siglos de evolución. Dicho de otra forma, el cerebro tiene un especie de filtro que deja pasar solo la información que su "experiencia de aprendizaje" le ha mostrado que sirve para alejarlo del peligro o acercarlo al placer. Este filtro equivale a ver el mundo a través de una cámara digital en donde el tamaño de los pixeles afecta la realidad. El cerebro prefiere los pixeles grandes porque estos agilizan el resultado. Así de pragmático es. En conclusión, si queremos que el filtro cerebral mejore su percepción para que a su vez mejore su interpretación del mundo, necesitamos forzosamente mejorar nuestra experiencia de aprendizaje. Este tema me hizo recordar el ensayo de Aldous Huxley "Las Puertas de la Percepción" llamado así quizás como alegoría a los estímulos que percibimos con nuestros cinco sentidos. En este ensayo, Huxley escribe su experiencia con drogas alucinógenas llegando a la conclusión de que tienen la capacidad de modificar sustancialmente la forma en que percibimos el mundo (hacen que el filtro del cerebro enloquezca). Sospecho que esta es la razón de por qué tantos artistas consumen drogas hasta morir: les produce el habito de ver el mundo "con otros ojos". Las investigaciones concluyen que el constante aprendizaje de cosas nuevas afecta real y positivamente la forma en que el cerebro percibe la realidad sin importar la edad. Nunca me pareció mas acertada la frase que dice: el cerebro es un músculo, ejercítalo.

sábado, abril 20, 2013

Clima loco

Después del letargo inducido por el ambiente húmedo y caldeado de los días previos, ayer sopló un viento desgreñante como el exhalado en los mas locos días de febrero. La alfombra de hojas secas que antes vi inmóviles al pie de los arboles, ayer danzaban al compás de los chiflidos del viento. Los copos algodonados que el emblemático y sagrado árbol de la Ceiba esparce sobre la tierra en estos días, han emigrado montados a lomo de las constantes ráfagas. Aprovechando este imprevisto empujón del viento, las semillas irán a posarse en tierras lejanas para luego germinar y comenzar así un nuevo ciclo. Fue necesario que el viento retirara el furioso caldero para poder detener la mirada en la fronda y en las flores de los muchos arboles que nos rodean. Es fascinante ver la forma en que la naturaleza explota la energía solar, haciendo que broten de su follaje vivos y prolijos colores: lilas, rojos y amarillos. Luego del viento apareció la lluvia. Una lluvia que terminó de apagar la hoguera que nos cocinaba, que me alegró el día e hizo que pasara una buena noche. Por la época del año, es de esperar que esta sea una lluvia solitaria y pasajera, algo así como toparse con un pozo de agua en el desierto.

viernes, abril 19, 2013

37 Grados Celsius muy húmedos

Hemos tenido temperaturas de 37 grados Celsius a la sombra. Temperatura nada despreciable si tenemos en cuenta que el porcentaje de humedad en el ambiente es muy alto. La sensación de calor se recrudece gracias a que el viento está tan quietecito que no es capaz de moverse ni a sí mismo. Las hojas de los arboles cuelgan quietas de sus ramas secas. El único movimiento perceptible en ellas es un temblor esporádico como de fiebre. Fijar la mirada en una rama de árbol equivale a contemplar una fotografía con exceso de exposición a la luz. La inmovilidad de la vegetación es permanente hasta donde alcanza la mirada. La inacción es tal que se podría pensar que la naturaleza tiene un ataque de epilepsia. Todo presenta un aspecto catatónico. Las noches no traen el alivio que uno espera. El exceso de calor almacenado en techos y paredes es irradiado durante la noche sometiendo a sus habitantes a un cocimiento permanente a baño Maria. Abril y mayo son los meses de mayor calor. Impera en estos meses un ambiente de fritura al aire libre. Uno escucha aquí y allá los lamentos y las protestas contra esta época de crudo estiaje. las enfermedades respiratorias salen a relucir acompañadas casi siempre por una tos seca y rasposa que atosiga al que la padece impidiéndole dormir. Los aires acondicionados pujan sin descanso de tanto sacar calor del interior de oficinas y hogares. En medio de esta ingrata hoguera pocos nos detenemos a pensar en lo abultado que vendrá el próximo recibo de energía eléctrica. Lejos están estos meses para disfrutar de un amor dulce e idílico como aquel que los hermanos Carrión cantaron en "Las Cerezas" allá por la década del sesenta del siglo pasado. Nada que ver.

lunes, marzo 18, 2013

Visión renovada

Gladis se animó a que le hicieran una limpieza ocular. Se libró al fin de esas pesadas antiparras que la acompañaron los últimos 25 años de su vida. Ahora su tabique se recupera de las profundas marcas dejadas por el peso muerto de cristales y armazón. Como los lentes la acompañaron un cuarto de siglo, ahora le cuesta trabajo reconocerse sin ellos cuando se mira en el espejo. Ahora ve el mundo con la brillantez natural que reflejan los objetos y ya no a través de los cristales empañados que la hacían dudar si las pecas observadas en la piel de las personas eran reales o solo eran polvo en los cristales de sus lentes ¡Veo tus ojos! ¡Veo la hora en el reloj! ¡Leo aquel anuncio! Son algunas de las recientes exclamaciones que le he oído decir. Claro, no se salvará de continuar utilizando lentes para leer pero ya no para lo demás. De ahora en adelante extrañaré ver lentes en el buró de la cabecera de la cama. Ya no me preocuparé al escuchar algo que se rompe al hacer cualquier movimiento. Atrás quedará la frase "creo que estos lentes ya no me sirven". Lo que lamentaré en adelante es el flujo de lentes que Gladis proveía a esta casa y que eran aprovechados luego como lupa por este su servidor. Desde el viernes que le quitaron el polarizado ocular que le nublaba la vista ha estado usando lentes oscuros para atajar el brillo que ahora le quiere entrar a borbotones por los ojos. Cuando la veo deambular en la casa me recuerda a los personajes de la película matrix en su búsqueda del teléfono que los sacaría de aquel peligroso mundo virtual. En estos primeros dias ha tenido que ocultarse del sol. Rehuye de la luz igual que lo hacían los temibles y terroríficos vampiros en las inolvidables películas del Santo el enmascarado de plata.

sábado, marzo 16, 2013

Un paréntesis

He permanecido un poco ausente de esta bitácora. El trabajo me obligó a ponerle puntos suspensivos. Muchos han sido los acontecimientos sucedidos desde mi ultima entrada. Alguien sin quehacer ha abierto el grifo de los sucesos forzándonos a chapotear para salvar el cogote. Don Lucio se nos fue hace unos poquitos días dejado un gran espacio en blanco en el corazón de la familia. Soy de la opinión que los padres son el principal adhesivo con que se mantiene unida a la familia. Sin ellos los hijos nos alejamos de nuestro origen como lo harían los planetas sin la presencia del sol. Ellos son la principal fuerza que nos hace regresar cuando somos andariegos. Su sola presencia es suficiente para mantener la sobriedad y el equilibrio en la familia en los peores vendavales. Cuando ellos faltan los hijos nos transformamos en esas esferas ingrávidas y viajeras conocidas como dientes de león.

sábado, marzo 02, 2013

Un Largo Adiós (poema de Ángel González)

     Qué perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora.
                      El sol,
ya tras la línea lúcida
del horizonte,
tira de él,
lo reclama.
                     Pero
los pájaros lo enredan
con su canto
en las ramas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo
dorado de su luz
sobre nosotros.

Sale la luna y sigue siendo el día.
La luz que era de oro ahora es de plata.

«Mientras leía este poema de Ángel González recordé con mucho afecto a mi querido suegro Don Lucio Burelo. Para comprender el motivo que me trajo su recuerdo interpreten por favor las metáforas siguientes:
Día = vida
Noche = muerte
Sol = Jehová
Pájaros = las personas que lo queríamos
Brisa contraria = su deseo de permanecer con nosotros
Luna = vida eterna (el paraíso)

¿Para que mas palabra?»

martes, enero 01, 2013

Día uno

Son las 11:30 am y todo sereno. Se apagó la música y terminó el ruido cohetero. Solo se escucha el ronroneo ocasional del transporte colectivo ¿Habrá usuarios? Lo dudo. He visto pasar a muy pocas personas por la calle. Dobby esta sobre el respaldo del sofá mirando atento la calle a través de la ventana. Es su posición favorita. Después de los sustos que ha pasado con la tronadera de estos días se preguntará porque hoy habrá tanto silencio. Ha estado taciturno por la ausencia de Ale y su pesadumbre se recrudece en la noche cuando la busca en su habitación y no la encuentra. Buena parte del día se olvida de ella porque Gladis y Pedro lo achechan igual. Además tiene su ventana para entretenerse. Pasamos el último día del año en casa de Kory y Alejandro. Gladis preparó para la ocasión lomo de cerdo horneado y puré de papas. Rina y Dobby se encontraron. En estos encuentros, el carácter frenético de Rina y su mayor tamaño dejan siempre a Dobby al borde del infarto. Los vecinos están empezando a dar señales de vida con renovadas energías después de haber dado cuenta del recalentado. La algarabía de los niños va en aumento. La vida y el nuevo año se presentan, se reconocen y se ponen al día. Como en los cuentos de Canterbury, en breve emprenderán juntos el viaje de 365 días que los llevara, con 12 escalas pero sin descanso, hasta la frontera del 2014. Entonces, habrá cambios de estafeta y el ciclo reiniciará.

lunes, diciembre 31, 2012

Entre el Arte y lo demás

No se ni como ni en que momento surgió en mi el gusto por las bellas artes. Me gusta sobretodo la música, la pintura, la escritura y la literatura. No puedo decir lo mismo de la arquitectura y de la danza. Apenas en el siglo pasado se agregó a la lista de las  bellas artes el llamado séptimo arte, el cine, que junto con la fotografía los he añadido también a mis preferencias. No me explico de que forma fui adquiriendo estos gustos que, en opinión de algunos que me rodean, son por decirlo con gentileza, algo extravagantes. No fui criado en un ambiente propicio para las artes. Mi crianza fue como la de cualquier adolescente que se desarrolla en un ambiente urbano y periférico en el que predominan el gusto por la lucha, el box, el futbol, las novelas y los comics. Mis pasatiempos de niño-adolescente fueron las canicas, el trompo, el balero, el yoyo y la colección de estampitas. Aún con esta corta experiencia y visión del mundo, en algún momento de mi temprana adolescencia se encendió en mi la flama de la estética y de la belleza. Desde una etapa temprana quise ser pintor pero al faltarme los lienzos, los óleos y los pinceles, me conformé con dibujar a lápiz. En una etapa posterior quise ser músico. Me hubiera gustado tocar el piano pero me faltaba el instrumento. Por consiguiente, me incliné por la guitarra, único instrumento que estaba dentro de mis posibilidades. En la preparatoria descubrí la filosofía y me zambullí en las aguas dulces de los Diálogos de Platón. Luego me hicieron leer también (yo no quería) las tragedias de Euripides. Ya por mi cuenta leí tres o cuatro obras de Shakespeare y la Celestina de Fernando de Rojas. El dinero no me daba para muchas letras. Afortunadamente las personas de pocos recursos contábamos con la editorial Sepan Cuantos que en aquel tiempo producía libros como arroz y a precios muy accesibles. No tengo ninguna duda al reconocer que mi gusto por el arte me ha abierto muchas puertas interiores que, por desconocimiento, yo mismo mantenía cerradas. Seria muy larga de enumerar la lista de beneficios que he obtenido de todas las obras de arte sobre las que he derramado la mirada. Estoy seguro que habré adquirido otras monerías de las cuales aun no soy consciente. La verdad es que el arte se crea y se transita en soledad. Quizás sea esta característica la que intimida y evita que más personas se introduzcan en los manantiales creados por las mentes brillantes y sensibles de los artistas. Nos tocó vivir la época en que se enaltece el trabajo en equipo, la diversión química en bola y el esnobismo sin limite. Una época en que el individualismo es equiparado con un egoísmo obtuso. Una época en la que estar en soledad un par de horas produce en muchas persona disnea, taquicardia y depresión. Los adultos con este desliz son tachados, cuando bien les va, de pobres anacoretas o de redomados antisociales. Si el solitario es un estudiante lo etiquetan ipso facto de nerd ¿Será que el arte y los artistas estén condenados a la extinción? Tan devaluado esta el termino que muchas personas llaman artistas a los cantantes que salen en la TV ¿Será que el destino de las obras de arte sea como Ray Bradbury lo pronosticó en su libro Fahrenheit 451? Mucho de lo que este libro narra como ficción hoy ya es una realidad.

lunes, diciembre 24, 2012

Las visitas de Pedro

Pedro llegó de visita el sábado. Desde unos días antes se ha estado mensajeando con sus parientes y amigos planeando con toda anticipación (como amerita este importante acontecimiento), la organización del "palapeo" (reunión de camaradas en una palapa con el fin de intercambiar sustanciales experiencias y tomar trago al mas puro estilo spring breakers), palabra apropiada asignada por Ale en la difusión de tan magno evento en las redes sociales y anexas. Desde el mismísimo día de su visita lo hemos visto poquísimo tiempo. Cada año me confunde el termino "Nos visita Pedro" pensando que dentro de esa engañosa promesa estamos incluidos nosotros. Lo que es un hecho, es que somos sus exclusivos y auténticos posaderos a donde cada madrugada llega a reposar su cuerpecito y desprenderse, durante un par de horas a lo sumo, de las muchas e ingratas fatigas acumuladas durante sus innumerables salidas, y que él pomposamente llama "visitar a los compañeros". En este orden de cosas tendremos suerte si nos enteramos de su regreso a GDL. Si así sucede probablemente nos diga "vine a visitar a mis compañeros"

miércoles, diciembre 19, 2012

Atareado

Últimamente he andado algo ocupado y he estado llegando a casa con el animo muy menguado. No me he detenido a observar, como es mi costumbre, la transformación que por motivos navideños sucede cada año en la ciudad. Me desplazo por ella con una visión de túnel, suficiente apenas para ver lo que tengo cerca mío. Con todo y esto no pudo dejar de observar cada noche, en el mismo crucero, a la misma hora, mientras el semáforo esta en rojo, a la misma viejecita como de 80 años o más, caminar pesadamente entre los coches con una cajita de chicles en su mano izquierda mientras que con su derecha sujeta débilmente un andador tubular en el que apoya el peso de su ajado cuerpo encorvado que le sirve apenas para guardar a mitad de calle un precario equilibrio. Me invade una tristeza enorme cuando la veo de lejos tratando de alcanzar con su mano extendida y con una lentitud pasmosa, la ventanilla de un segundo coche antes que la luz verde del semáforo se ponga. Me abruma el sinnúmero de acontecimientos ingratos, las infinitas penalidades y la terrible soledad que este ser humano ha tenido que soportar en su vida para verse en la imperiosa necesidad de tener que trabajar a su edad ¿Que me importa que los ricos se vuelvan mas ricos deduciendo de impuestos nuestras pequeñas aportaciones "voluntarias" si al final sirven para ayudar a bien morir a viejecitas como esta? No se vale lucrar con el sufrimiento ajeno. De acuerdo. Pero tampoco es humano permanecer con los brazos cruzados ante estos hechos. Si los que tienen la responsabilidad de ayudar no lo hacen, cuando menos hay que unirse a las organizaciones que tienen los recursos y la iniciativa de hacerlo aunque lo hagan con un beneficio propio...peor es no hacer nada.

jueves, noviembre 22, 2012

Dos tareas a la vez

Hace tiempo mi hija Alejandra me reconvenía por no poder ejecutar dos tareas a la vez. Me argumentaba que es del dominio publico que las mujeres son capaces de hacer esto y más. Si bien es cierto que cualquier persona puede hacerlo, también es cierto que la mayoría de las veces no hace bien ni una ni otra. Hace unos días me topé con un tipico ejemplo que contradice dicha aseveración. El hecho fue como sigue. Me encontraba estacionado en un cruce de calles esperando la luz verde del semáforo. De pronto escuché el conocido ruido que las llantas hacen sobre el asfalto cuando se oprime el freno rápido y a fondo. Fue entonces que vi sobre la banqueta de la calle perpendicular a mi trayectoria a una mujer como de 20 años con su mano izquierda sosteniendo el celular en su oído y la derecha levantada en señal de alto. Estaba parada a la mitad del primero de los dos carriles de la calle y muy cerca de la defensa de la camioneta que segundos antes había quemado llanta. Sin dejar de hablar por teléfono avanzó unos pasos con la intención de cruzar el segundo carril que le faltaba y por el que circulaban sin restricción los autos. La camioneta seguía sin poder avanzar, la mujer seguía hablando por teléfono con la mano derecha levantada, y sobre el segundo carril continuaban circulando carros. Intrépidamente, y sin interrumpir su conversación telefónica ni un momento, se lanzó a la conquista del segundo carril con la mano derecha levantada confiando ciegamente en el salvoconducto que le otorgaba su calidad de peatón y de mujer (por aquello de poder caminar y hablar por teléfono a la vez). Escuché más chirriar de llantas, voces y gritos. Ella, sin perder el garbo y la gracia, llegó a la banqueta contraria con una risita dibujada en los labios producto más de la conversación telefónica que del nerviosismo por haber estado tan cerquita a la muerte. El semáforo cambió de luz permitiendome seguir y ella continuó hablando por teléfono como si nada. Es cierto que no cualquiera tiene por costumbre hacer dos cosas a la vez. Solo lo hacen de este modo los que tienen muy desarrollada la cualidad de ser atrabancados por no decir otra cosa.

miércoles, noviembre 21, 2012

Hace años 1

Gladis y yo fuimos a Reforma el domingo. Compramos tacos de cabeza en el puesto de Martín y los comimos en casa de mis suegros, Doña Matilde y Don Lucio. Siempre disfruto las platicas con Don Lucio. Me gusta oír sus relatos de la vida en Reforma cuando él era joven. En esta ocasión me contó que en aquel tiempo (en la década de 1940 cuando tenía alrededor de 10 años) la vida en Reforma era apacible. En su memoria está fresco el recuerdo de los días en que sus familiares adultos desmontaron (para sembrar) el área que hoy ocupa la colonia Las Cactaceas y de como, una vez despejada de arboles y de follaje se convirtió en lugar frecuentado por los venados. Rememora que una noche a sugerencia de un familiar suyo se armó rápido una partida de caza. Marcharon entonces con sus bártulos entre los que figuraban rifles y lamparas de minero. Los cazadores regresaron de madrugada cargando en sus hombros un pesado venado macho de espléndida manufactura y gran cornamenta. Para transportarlo le ataron las patas delanteras e hicieron otro tanto con las traseras para luego deslizarle una larga rama entre los amarres de sus patas. Cuando se mataba un animal, comenta, una parte de la carne se salaba y la demás se regalaba. Así dictaba la vieja tradición. Había mucha variedad de animales de caza, como el puerco de monte (jabalí), el puerco que llamaban tamborcito por el ruido que hacia al caminar en manada, y el famoso tepezcuntle. Del tamborcito recuerda su mal genio y de las advertencias que corrían de boca en boca y en las que se recomendaba encarecidamente a los ambulantes treparse al árbol más cercano al menor indicio de la susodicha onomatopeya. Así era de violento este animalito. Era sabido que aquel desafortunado que pasaba por este lance y cargaba arma, desde su alta posición arboricua tenia que matar al líder de la manada para que los otros lo dejaran en paz. Entonces los tamborcitos se abalanzaban sobre el cadáver de su líder recién muerto y se lo llevaban en pedacitos. En aquel tiempo no había refrigeradores ni luz eléctrica con la que funcionaran. No había caminos ni carreteras. El único medio de transporte viable a la ciudad de Villahermosa era el agua en lanchas con motor fuera de borda. Me contó también de su afición a la pesca con tarraya y con arpón. Su casa estaba a orillas de la laguna. Entonces sus aguas eran cristalinas y los peces se miraban desde la superficie. Eran grandes y se contaban por cardumen. Se pescaba el bobo y la tenguayaca por docenas con solo aventar unas cuantas veces la tarraya. En aquellos tiempos no había lujos en Reforma pero nunca faltaba la comida en la mesa de sus pocos habitantes. Mas bien sobraba. Todo esto es recordado por Don Lucio con particular alegría, como si todos estos recuerdos le hicieran vivir otra vez aquellas emociones como la de estar junto a sus seres queridos que ahora viven solo en la memoria de quienes los conocieron.

viernes, noviembre 16, 2012

Al abordaje 1

Pensándolo bien, abordar un avión tiene su gracia. Aquellos que lo hacen regularmente llegan al aeropuerto con una hora de anticipación cuando el vuelo es nacional. Yo recomendaría llegar como mínimo una hora y media antes. Nunca está de más un colchoncito para poder solventara cualquier imprevisto que pudiera surgir en el camino. Ya en el aeropuerto hay que dirigirse a la aerolínea correspondiente para documentar el equipaje y recibir el pase de abordar si aun no se cuenta con él. En este punto si no se muestra una identificación ya valió grillo el asunto. El equipaje documentado (el que deberá viajar en el compartimento de carga del avión) no deberá exceder de 23 kg. Si esto llegara a pasar se cobraría exceso de equipaje. Esta penalización además de quitar tiempo es un desfalco al bolsillo. Lo más prudente sería preguntar el limite de peso que la aerolínea permite transportar al momento de comprar el boleto. Además, uno puede subir al avión con una maleta pequeña de mano siempre que no rebase el peso ya señalado ni el tamaño del maletero del avión. Por lo general las aerolíneas tienen en el área de documentación una caja con la dimensión estándar del maletero del avión. Si la maleta no entra en esta caja tendrá que viajar sin remedio junto a la otra en el compartimento de carga. Las maletas que viajan en este compartimento son etiquetadas y el dueño recibe un ticket por cada una de ellas que el empleado pega en su pase de abordar. Hay ciertos artículos restringidos por las aerolíneas que no se permiten llevar a bordo. Los perfumes en recipientes mayores a 100 ml son uno de ellos. Aerosoles nada. Aguas. El empleado de la aerolínea le informa al pasajero a la vez que marca en su pase de abordar el numero de sala de abordaje, la hora a la que tiene que llegar a la sala y el numero de su vuelo. Lo que viene a continuación es lo más engorroso del proceso: pasar la linea de seguridad. Estando ahí hay que desprenderse y depositar en una caja de plástico todo lo que uno lleva en los bolsillos, el reloj de pulsera, el cinto, el teléfono y todo adorno metálico que uno pueda llevar colgado (también los zapatos si tienen casquillo o partes metálicas). Hay que sacar de su bolso Lap Top y IPad y depositarlas aparte en otro contenedor. Luego hay que hacer pasar ambos contenedores junto con la maleta de mano por la máquina de rayos X. Después debe pasar uno mismo por otra máquina detectora de metales. Por último, si esta máquina es quisquillosa y se le ocurre pitar cuando el cuerpecito de uno pasa por ella, le hacen a uno adoptar pronto la posición del Cristo Redentor para luego escanearle a uno manualmente hasta las ideas.

lunes, noviembre 05, 2012

Escenas fugaces 2

Desde que mi Papá decidió probar suerte en Guadalajara allá por el año 1965, regresé una sola vez a la Soledad Jalisco, la tierra de mi niñez. Soy malo para datar sucesos, pero si me obligan, les diré que fue un año mas o menos cercano a 1975. Por alguna razón que ya extravió mi memoria entre tantos estantes polvorientos de que está llena, no les podré decir que tripas motivó aquel viaje. El caso es que mi hermano Chuy y yo preparamos cada uno su maleta y nos dirigimos de buen ánimo a la terminal de autobuses de Guadalajara. En aquel tiempo esta terminal ostentaba aún la distinguida categoría de terminal de primera. En su exterior se vendían los entonces tradicionales birotes salados que median como un metro de longitud. Era medio día a mitad del año cuando llegamos a la cabecera municipal Huejuquilla el Alto. No creímos necesario avisar a nadie de nuestro viaje, razón por la cual nadie supo de nuestra llegada. Así éramos de sagaces y de prudentes. A esa hora todavía teníamos por delante un buen tramo que recorrer para alcanzar nuestro destino. Seguro que la idea era llegar de sorpresa a la casa de mi tío Encarnación en la Soledad. Jesús se tuvo la suficiente confianza como para llegar a nuestro destino sin más ayuda que la brújula de su memoria. Emprendimos entonces el camino a pie. Doblemente sagaces y precavidos. Todo lo que yo recordaba de aquel trayecto que recién íbamos a caminar era que antaño se atravesaba a lomo de burro, mula o caballo y que las poquísimas veces que lo recorrí de niño se me hizo poco menos que perpetuo. Lo que mi memoria guardaba de él era un pedazo de terreno pedregoso y deshabitado como de 20 kilómetros, sembrado de arbustos redondos y achaparrados conocidos como huizaches, además de muchos nopales de alturas y anchuras muy variados. Era ya de tarde cundo, de buen ánimo, empezamos a caminar al paso que nos permitían nuestras pesadas maletas. El ánimo empezó a decaer cuando el peso de las maletas empezó a hacer estragos en los entumecidos brazos. Además, el camino estaba muy lejos de ser todo lo transitable que imaginé. Las piedras filosas y las ramas secas de las márgenes hacían que nuestro desplazamiento fuera cada vez más lento y pesado. El ocaso nos sorprendió muy disminuidos en ánimos y en fuerzas. Para colmo de males nos empezó a llover ¿Que faltaba para empeorar nuestra ya precaria situación? Muy pronto lo sabría. Según los cálculos de Chuy llevábamos poco más de la mitad del trayecto recorrido. Si a estas alturas del camino nos hubieran ofrecido la oportunidad de abandonar lo que hace un rato considerábamos diversión y aventura de buen talante lo hubiéramos aceptado. Ignoro en que momento perdimos el camino. No reparé en ello hasta que Chuy no aguantó más y me lo dijo. Ya para ese momento no era capaz de ver ni mi propia mano con el brazo extendido. Solo aquellos desdichados que han tenido que caminar de noche en un monte, sin vereda, sin luna ni estrellas, y sin una linterna, entenderán a que me refiero. pronto la realidad nos rebasó. La lluvia, la negrura de la noche, el cansancio, los frecuentes tropiezos con piedras, nopales y huizaches, las constantes caídas en pozos y zanjas, y la cautela (por no decir miedo) a las víboras y alacranes, todo esto nos persuadió de no continuar con nuestra descabellada intención de llegar a destino a cualquier costo. Escogimos para pasar la noche un árbol que nuestras cabezas encontraron a costa de un chichón. Nos sentamos con la espalda apoyada en su tronco y nos dispusimos a pasar la noche bajo el precario cobijo de sus mondas ramas. Nada podíamos hacer para librarnos de semejante situación. Estábamos empapados y llenos de lodo. Cuando creía que ya habíamos tocado fondo, sentí unos pinchazos como de alfiler en todo el cuerpo. Eran hormigas que defendían el acceso a su hormiguero que les habíamos tapado con nuestros magullados traseros. Doloridos, empapados, ateridos, cansados, hambrientos y llenos de ronchas intentamos dormir en aquella obscuridad total. La negrura y el silencio absolutos agudizaron nuestros sentidos. Fue entonces que escuchamos los perros ladrar como en el cuento de Juan Rulfo. Los ladridos llegaban muy amortiguados lo que significaba que venían de muy lejos. Poco después, mirando en la dirección en la que intuíamos venían los ladridos, observamos a través de la inexpugnable noche, una fila de luces rutilantes que se desplazaban lentamente. Con mucha imaginación, pensamos, podrían ser personas con ocotes encendidos caminando una tras otra. Estas señales nos dieron el animo para reanudar la marcha en esa dirección haciéndonos olvidar los riesgos que con toda seguridad nos esperaban agazapados más adelante. Después de otra tantas caídas y más tropezones con nopales, cercas y huizaches, llegamos por fin a nuestro destino. Calculo que serian como las diez de la noche cuando estábamos atravesando el arroyo, único obstáculo  que nos separaba de la casa de mi tío Encarnación. Lo huevos de rancho que cené aquella noche fueron los más ricos que he comido desde que tengo uso de razón. Al día siguiente nos informaron que estaban construyendo una carretera para comunicar Huejuquilla con la Soledad razón por la cual el camino real original había sido borrado en algunos tramos por la nueva carretera de terraceria. Ahí teníamos pues la causa de nuestro extravío. Días después supimos también que había fallecido un niño aquella fatídica noche y que las luces que nos sirvieron de guía a mitad de la noche las utilizaban las personas que se dirigían al velorio.

viernes, noviembre 02, 2012

Palabras endémicas 2

En el lenguaje coloquial de Tabasco y Chiapas existen dos palabras que me desconcertaron (y descontaron) cuando las oí por primera vez. Otra vez fue Gladis la que me soltó un día de sopetón lo que para mi fue como cantonés exaltado. Cuando me las dijo quedé, a ojos de un observador externo, con los labios apretados tratando de contener a duras penas las preguntas que como amasijo querían salir todas en bola. La complicación mayor de estas palabras es que no cuentan con asidero para que el cerebro las pepene y las mantenga quietecitas el tiempo suficiente para bien memorizarlas. La primera de estas palabras que bien podría desempeñar el papel de acertijo es "trasqué". El contexto en el que Gladis utilizó esta palabra aquella primera vez, fue ya víctima del olvido, por lo que inventaré otra situación cualquiera para que sirva de ejemplo. Supongamos que una mañana usted me encarga un libro que le interesa leer aprovechando que al medio día estaré en una librería. Supongamos también que en la tarde de ese mismo día nos reunimos en un café para platicar como todo buen mexicano instruido en twitter y facebook, de la mejor manera de enderezar este recochino mundo mientras tomamos una buena y humente taza de café. De pronto, a mitad de la sabrosa platica se me viene a la memoria que olvidé traer el recanijo libro y, sin agua va de por medio, sin salivita siquiera, exclamo a viva voz diciendo ¡Trasqué el libro! Después de ver que usted pone los ojos como dos platos fruteros, le aclaro algo avergonzado que acabo de recordar que olvidé traer su muy encarecido encargo. Visto de esta forma, "trasqué" es una expresión que denota algo olvidado que se acaba de recordar. La segunda palabra parece fácil, figúrese si no. Es el verbo "prestar". Mmm ¿y donde está la complicación? preguntará usted. Pues bien, Imagine que un día se lamenta usted, ante mi rolliza persona, de no haber conseguido un dinero que necesita. Yo, a manera de mitigar su congoja por no poderlo ayudar le sugiero que "se lo preste al banco". Usted me dirá indignado que no es cosa para burlarse, o pensará tal vez que soy débil de entendedera por lo que seguramente me repetirá que lo que quiere es "recibir dinero" no "darlo". Yo le explicaré entonces que lo que realmente quise decir con "prestarle al banco" fue que usted le pida al banco el dinero que necesita ¿Extraño verdad?

jueves, noviembre 01, 2012

Palabras endémicas 1

Cada lugar tiene en su lenguaje cotidiano palabras endémicas que identifican inequívocamente a quien las dice como originario de ese lugar. Algunas de estas palabra o expresiones son graciosas y producen una risa espontánea y sincera en quien las escucha por primera vez. Son también una buena forma de medir el ingenio y el carácter guapachoso de quienes las utilizan con acierto en las mas variadas situaciones. Su empleo requiere, para que cuajen y surtan el efecto deseado, de un timbre de voz especifico, seguido de los ademanes y gestos corporales indispensables que son muy difíciles de imitar para cualquier improvisado u ocurrente advenedizo. Gladis ha sido para mi una fuente inagotable de estas frases y palabras singulares. Las escucho de ella con frecuencia y desde hace tanto tiempo que ya han perdido para mi su carácter de rareza y poco a poco se han venido incorporado con las mías sin hacer mucho mitote. Un par de estas expresiones son "Don Ese" y Doña Esa". Estas frases las utiliza cuando una persona desconocida para ella (o conocida solo de vista) le hace o le dice algo que le molesta o con lo que no esta muy de acuerdo. Entonces se refiera a ella como "Don Ese" si el susodicho carcamán es hombre o "Doña Esa" si la aludida interfecta es mujer. Esta expresión oída de sus labios es como una bala de alto calibre disparada por un arma de esas que los noticieros llaman de uso exclusivo del ejercito. Por ejemplo, hace un par de semanas solicitamos a un aluminero nos arreglara con carácter de urgente unas ventanas. Con la solemnidad de un sacerdote nos prometió que al día siguiente quedarían suaves y relucientes. Pasados 15 días sin tener noticias de tan exagerado embustero, a los ojos de Gladis se ganó a pulso y con mención honorífica el motete de "Don Ese".

lunes, octubre 15, 2012

Escenas Fugaces 1

Estoy en décimo y ultimo semestre de la carrera de ingeniería (1982). Calculo que he de tener alrededor de 24 años. Camino por la explanada de la nueva Facultad de Ciencias de la Universidad de Guadalajara (En aquel tiempo los esfuerzos de esta escuela estaban concentrados en hornear con éxito la primera generación de profesionistas). Me dirijo al laboratorio de química donde apenas hace unas cuantas semanas inicie mi servicio profesional. Mientras me dirijo con paso resuelto hacia el laboratorio, de algún lugar no determinado llegan a mí con bastante claridad las notas de "Crazy Little Thing Called Love" de Queen. No he entendido bien porqué después de 30 años sigo recordando esta escena en particular. Según la opinión de los entendidos, cuando uno tiene una impresión (generalmente agradable) es frecuente que el cerebro registre algunas de las circunstancias que acompañaron el hecho como por ejemplo un aroma, una canción, una imagen, etc. De esta forma el hecho y las circunstancias que lo rodearon quedan permanentemente asociados en la memoria del afectado. Me ocurre siempre que al escuchar esta canción me viene invariablemente a la memoria el laboratorio de química de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Guadalajara. Si, ahora estoy seguro que esta escena fugaz del pasado quedo impresa en mi memoria gracias a los buenos oficios de esta canción.

viernes, octubre 12, 2012

Fraccionamiento Lagunas

Ya estamos instalados en la casa del fraccionamiento Lagunas. Lo que recordaba de esta casa era lo ruidosa que era la vecina de enfrente. Cada fin de semana llegaban a su casa, con puntualidad pasmosa, música retumbante, bebidas reanimadoras y amigos rebosantes de anhelos y de apetitos. Ahora es lo mismo aunque con menor frecuencia. El tiempo le ha apagado un poco el gusto en beneficio de sus atribulados vecinos. Pero aun estamos lejos de la buscada tranquilidad. Tenemos ahora unos vecinos traileros que le han arrebatado a la vecina el monopolio del jolgorio en nuestra calle. Ademas, cuando estacionan sus trailers en la calle no hay forma de que uno se meta a su propia cochera sin sudar la gota gorda. Luego esta la costumbre de encender los trailers y dejarlos en ese estado de perpetuo ronroneo sonajero por varios minutos dezque para calentar la máquina. No sé hasta que punto estos ángeles caídos permanecen ignorantes del impacto machacante que causan en las mentes de sus alrededores. Y como no lo sé de cierto, prefiero atribuir este  comportamiento egoísta a una ignorancia soterrada y no a una natural desfachatez.

sábado, septiembre 15, 2012

Cambio de vivienda

Otra vez nos cambiamos de casa. Dejamos atrás el departamento de Nueva Imagen y llegamos con nuestros triques y osamenta a nuestra antigua casa del Fraccionamiento Lagunas. Regresamos después de doce años de ausencia. En aquel tiempo Kory estudiaba el bachillerato en la escuela Gregorio Mendez mientras Pedro y Alejandra hacían lo propio en la primaria del colegio Scout. Esta casa fue la que conoció mi padre cuando vino de visita a Villahermosa. Llegó solo, puesto que mi madre había fallecido poco menos de tres años antes. Hace doce años salimos de esta casa los todavía seis integrantes de la familia (cinco homínidos y un canino llamado Niño). Ahora regresamos solo cuatro (tres homínidos y un canino llamado Dobby). Niño se quedó en el camino para transformarse en pasto lo mismo que su inseparable e intimo amigo Patón. Ahora ambos son ríspido follaje o quizás suaves pétalos. Como quiera que sea, seguirán estando juntos. Pedro y Kory recibieron el llamado del destino, esa fuerza invisible que sin darnos cuenta nos impulsa con vehemencia a buscar nuevos horizontes que sean propios. Pedro esta buscando los suyos en Guadalajara y Kory ha encontrados algunos en Villahermosa. Alejandra esta con nosotros estudiando su maestría mientras que Dobby anda todavía en plan de reconocimiento de su nueva casa. Gladis y el que escribe continuamos en periodo de aclimatamiento buscando entre las cajas cada vez que necesitamos algo que de antemano sabemos que esta adentro de alguna de ellas. Me reconforta pensar que llegará el día en que habrá orden en el caos que existe en esta casa.

lunes, septiembre 03, 2012

Fe de errata

Si, cometí un error al decirles que la canción que le oí cantar a mi padre cuando tenía alrededor de 5 años era "cuando ya no me quieras" de Los Cuates Castilla e interpretada por Daniel Santos. Lejos la bala. Aunque efectivamente esta canción fue la que escuche en la radio la mañana del 29 de agosto de la semana pasada está bien lejos de ser la que le oí cantar a mi padre hace poco menos de 50 años. La susodicha canción (ahora si que estoy bien seguro) fue "como buenos amigos" de Victor Manuel Mato Argumedo e interpretada probablemente por "Los Gorriones del Topo Chico". Si, esta canción me mueve el piso mientras me pasan a la carrera los recuerdos de aquel tiempo como perseguidos por el egoísta olvido sin darme tiempo siquiera de estirar la mano y detenerlos un ratito.

sábado, septiembre 01, 2012

Aniversario

Este 29 de agosto pasado fue el 15 aniversario (si la memoria de Gladis no falla) de la muerte de mi madre. Casualmente ese mismo día en la mañana escuché en la radio la canción "cuando ya no me quieras" que hace muchos años le escuché cantar a todo pulmón a mi padre. Como tenía alrededor de 5 años cuando esto sucedió bien pudo tratarse de otra canción,si esto fue así, entonces aquella canción seria muy parecida a esta que hoy recuerdo. Hoy probé suerte en Youtube y me encontré con una interpretación de esta misma canción que Daniel Santos hizo en México en el años 1963. Yo tendría alrededor de 5 años cuando se grabó a Daniel Santos cantando esta canción. Probablemente a mi padre le gustó esa misma interpretación y aquel día tuvo el animo y el humor para cantarla para él y para su hijo. Por una afortunada casualidad, la mañana de este 29 de agosto ambos recuerdos se me juntaron mientras escuchaba por radio y tarareaba al mismo tiempo esta canción.

viernes, agosto 31, 2012

Cambios en puerta

Este fin de semana Chely, la ayudante de Gladis, deja de trabajar en la casa. Tiene el firme propósito de emprender negocios por separado. Durante cinco años Chely fue la mano derecha de Gladis en los asuntos internos de la casa. El entendimiento entre ambas funcionaba con la precisión de un escalpelo en manos de un cirujano. Probablemente no existe en el interior de la casa un solo objeto o cachivache del que Chely no conozca su ubicación exacta. No hay duda que todos los integrantes de la familia padeceremos las consecuencias de una forma o de otra de este súbito cambio de estado, empezando por Gladis. Otro cambio que esta en puerta es que dejaremos el departamento que hemos venido habitando desde nuestra llegada a Villahermosa. La mudanza a nuestra casa del fraccionamiento Lagunas esta programada para dentro de una semana y los trabajos de remozado marchan prácticamente al mismo paso de una tortuga. De estos cambios, el que mayor jaqueca me produce, es el descomunal trafico vehicular que existe a diario y a toda hora (y al que necesariamente me tendré que enfrentar) en el trayecto que va de la casa a mi trabajo. Imaginen ustedes una ciudad separada de su zona industrial (en la que trabaja y vive un tercio de sus habitantes) por un ancho río. Luego súmenle al río el agravante de tener un solo puente para cruzar de un lado al otro. Luego súmenle a todo esto el chistorete de que está en progreso la construcción de otro puente adyacente a este. Todo esto no tendría ninguna consecuencia para nosotros si no fuera porque nuestra casa del fraccionamiento Lagunas está ubicada al otro lado del río. En fin, que le vamos a hacer.

martes, agosto 28, 2012

Jóvenes y Viejos

Cundo los jóvenes platican con sus amigos, además de intercambiarse la información de los antros del momento, uno de los  temas de conversación girará probablemente en torno a lo que cada quien hará en el futuro lejano. Cuando los viejos platican con sus amigos, además de intercambiarse los achaques y los remedios, uno de los temas de conversación girará probablemente en torno a lo que cada quien hizo en el pasado lejano.

sábado, agosto 25, 2012

Entrada con iPad

Tenía idea que (alguna vez lo intenté sin éxito) no era posible publicar en mi bitácora con la iPad pero me equivoque. Ya lo estoy haciendo. Como que no quiere la cosa, me metí al blog y para mi sorpresa todo fluyó facilito, como si aquello fuera todo cuesta abajo. Todo lo contrario al mundo real en el que he tenido unos días tan atareados que a su termino quedo con el aliento entrecortado y con el cuerpo como si fuera de trapo. Pienso entonces en el insoportable castigo impuesto a Sísifo y mi fatiga queda reducida a un inocente juego de niños. Me viene a la memoria el crucero que paso todos los días camino al trabajo, en el que se agitan niños malabaristas, limpia parabrisas, madres-niñas descalzas con su hijo liado en rebozo y una mano extendida, payasitos vestidos de colores (niños y niñas) con globos en el trasero escondiendo el hambre y el desamparo tras la fatal costra de pintura. Veo todo esto mientras espero la luz verde del semáforo con el clima encendido mientras los de afuera se achicharran los pies en el asfalto en su ir y venir tortuoso entre los relucientes coches con su mano vacía extendida implorando con los ojos una moneda que la mayoría de las veces no llega a materializarse. Que injusta y dura es la vida para aquellos que nada tienen y que no saben incluso si tendrán que comer mañana. Si, me siento cansado, pero mi cansancio tiene la recompensa de proporcionarme un bienestar similar al obteniendo por un maratonista tendido en el césped jadeante y con los brazos en cruz después de haber cruzado la meta. ¡Hay de aquellos que trabajan de sol a sol sin ninguna recompensa!

domingo, julio 29, 2012

La vibora

Hoy, como cada fines de semana, estamos en la colonia las Garzas. Los mangos victimados por las ráfagas de las últimas lluvias se encuentran esparcidos en todo el jardían, cubiertos la mayoría de ellos por una alta y densa capa de hierba resultado de varios días de abandono. Desde que Gladis descubrió una piel seca de una pequeña serpiente debajo de la gardenia, su recelo a la creciente maleza se ha venido incrementando como es natural y característico en ella. Esta mañana llegó de Reforma con su hermano Martín decidida a terminar de una vez por todas con la amenaza escondida en el tupido matorral. Yo esperaba que Martín, conocedor de las tendencias de Gladis a escalar las preocupaciones, minimizara la gravedad de la situación en el remoto caso de que encontrara la serpiente ¿Que encontraste Martín? –Preguntó Gladis con aparente aplomo –una pequeña nauyaca contestó Martín como si nada. Por lo pequeña que es, supongo que la madre no ha de estar muy lejos –remató. Ya ni modo. Aunque a mí no me pareció que fuera nauyaca, en el robusto imaginario de Gladis quedó registrado con tinta indeleble el continuo acecho de una encolerizada y vengativa madre nauyaca.

Ojos

Gran surtidor de formas. Fuente única de colores. Vasto manantial de luz. Depósito absoluto de certezas.

miércoles, julio 18, 2012

Fin de semana en las garzas

Este fin de semana Gladis y yo optamos por descansar en la colonia las garzas. Para mí, esta elección implica viajar (tengo que trabajar), pero para Gladis, por alguna exótica razón que se niega a revelarse completa (incluso a ella) significa "poder descansar como se debe". Y es que estando aquí, tan pronto como se tiende en su hamaca lo único que alcanza a hacer en forma consiente antes de quedarse tan dormida como osa en hibernación es encender la televisión. Esperábamos también que este fin de semana el mecánico terminara de reparar nuestra vieja camioneta, cosa que a nuestro pesar no ocurrió. La casa de las garzas tiene ya un ligero aspecto de abandono. No hay quien recoja los mangos maduros que caen del árbol. Tampoco hay nadie que retire las hojas amarillentas de la gardenia, ni quien libere a la carambola del peso de las frutas que doblan sus ramas. Tengo lástima de Pachis que lo hemos abandonado a su suerte y que cada fin de semana nos espera anhelante y hambriento a que lleguemos sin estar nunca seguro si llegaremos. Cuando estamos aquí traga con la desesperación del que se sabe perdido y se asegura de pedir siempre a Gladis doble ración de comida. No hay duda, hemos sido muy ingratos con él. Hablando de otras cosas, hoy cayó una lluvia vigorosa. Su enérgico goteo me acompañó desde Villahermosa hasta la Isla. Su chorreo intenso e incesante enturbió de tal modo el parabrisas que transformó toda certeza en molesta incertidumbre y cubrió los ineludibles charcos con un halo de inevitable temor.

miércoles, julio 11, 2012

La comunicación y sus avances

Gladis ha descubierto poco a poco que la iPad tiene un mundo de posibilidades. Se ha estado divirtiendo de lo más bonito con twitter y facebook. Es una Alicia en el país de las maravillas en que cada puerta que abre la sumerge en un nuevo espacio de fantasía en donde lo mismo se puede encontrar con la retórica de un conejo con chistera que con el fuego cruzado que muy gustosos se lanzan ladrones y policías. Ni ella ni yo nos hubiéramos imaginado cuando jóvenes que siendo más aventajados de edad (por no decir otra cosa) estaríamos siendo testigos de lo que en aquel tiempo veíamos solo en películas futuristas. En aquella época era una remotísima ciencia ficción poderse comunicar en tiempo real con imagen y voz al mismo tiempo con otra persona. Esta magia la hacía posible solo la televisión y únicamente sirviéndose de un buen amasijo de recursos: humanos y tecnológicos. Las personas que por alguna necesidad superior tenían que estar fuera de su estado o de su país en aquella época, contaban únicamente con tres míseros medios de comunicación. Estos eran por orden de economía (y por orden de dificultad): la carta, el telegrama y el teléfono. En aquellos remotos tiempo tener noticias de las personas ausentes les llevaba a los interesados desde unas pocas semanas hasta unos cuantos meses, y si el ausente era un hijo desobediente tenían noticias de él solo cuando se casaba, cuando tenía hijos o cuando se moría. En aquellos austeros tiempos cuando los medios de comunicación eran bien pocos, y los que había, requerían de la persona necesitada harto trabajo o de algunos pesos de por medio (que en aquellos años si valían), las noticias llegaban (o salían) claro está, muy a cuenta gotas. Antes, los medios de comunicación tenían pocos adeptos, y además de ser pocos, eran difíciles y caros. Por consiguiente, la información tenía que ser de calidad. Hoy, estos medios se han multiplicado, y por ser fáciles y económicos sus adeptos se cuentan por millones. Pero la información que sale de ellos sobresale por su vacuidad y por sus defectos. Ahora, Gladis acaba de descubrir la maravillosa aplicación FaceTime en su iPad y ya nadie la puede parar.

lunes, julio 09, 2012

la visita de Rina

El viernes llegó Rina de visita. Traía todos sus aparejos en una maleta rodante color rosa cuya tapa estampada con bolitas blancas le daban la apariencia extravagante de una enorme mariquita albina de caparazón cuadrado. Me recibió con el dinamismo de siempre pero sin perder ni un instante el garbo que caracterizan su heredado abolengo y su rancio pedigree. No había terminado de abrir la puerta cuando ya estaba saltando a mis pies moviendo la cola e impidiéndome el paso en demanda del afecto que corresponde a su condición de princesa. Su interpretación del papel de diva lisonjera la hace merecedora a un Oscar a la mejor actriz canina del sureste. Esta innata capacidad histriónica la hace capaz de ablandar corazones tan duros como el granito y ablandar el moco del más ceñudo ermitaño. Con todo este amasijo de recursos adulatorios me recibió a mi llegada con el invariable saludo que ella tiene ya bien ensayado: se para recta sobre sus patas traseras y posa las delanteras a la altura de las rodillas para después mirarle a uno a través del fleco de pelos que cubre sus ojos mientras revolotea jadeante alrededor con su diminuta lengua de fuera. Rina es un fino dulce de algodón de orejas negras colgantes con manchas color canela en el lomo. En su hocico es difícil distinguir donde termina la nariz y donde inicia la boca, lo único destacable cuando se le mira de frente es un manchón negro que le corona la trompa. Su apariencia esponjosa es puro camuflaje pero es suficiente para proyectar esa ostentación fastuosa que define su figura. Este secreto femenino queda totalmente al descubierto tan pronto se le acaricia. Sus dueños se fueron al DF en pos de arcanos misterios teniendo que dejarla a resguardo muy a pesar suyo en manos quizás inclinadas algo a la ligereza. Rina y Dobby tienen una bonita amistad ensombrecida solo cuando a Rina se le ocurre morderle sus secas canillas. Eso sí, Dobby prefiere cortar por lo sano cuando a Rina le sobreviene la idea genial de jugar "a que te acecho y te destripo" juego tras el cual Dobby siempre queda con los ojos más saltones y apenas sostenido por unos canutos tembleques.

miércoles, junio 27, 2012

Las primeras lluvias

Desde niño me ha gustado mucho la época en que caen las primeras lluvias del año. Pero no esas lluvias esmirriadas llamadas cabañuelas que nos lanzan esporádicamente las nubes secas de abril o mayo, no. Tampoco aquellas gotas orondas y huérfanas que las nubes nos arrojan como con gotero como si estubieran alimentando con maíz gorgojiento y de mal ganchete una parvada de palomas hambrientas. Me gustan las lluvias de gotas gordas que descienden muy juntitas unas de otras para caer perpendiculares a la terra como tubitos de cristal. Me gusta cuando la tierra humea con deleite como si fumara la pipa de la paz a la vez que se regocija con las partículas acuosas que le rozan y le humedecen su polvorienta y agrietada superficie. Disfruto estar de pie en el zaguán, cuando el aliento tibio y húmedo del viento nos jadea su ventolera mojándonos la cara con los hilos líquidos que va juntando en su anárquica carrera. Me estremezco cuando las nubes truenan con su escandaloso parloteo, cuando el relámpago hiere el aire y en algún apartado lugar de la tierra un ser vivo es vaporizado por el destello poderoso e inmolador en beneficio de los demás. Me gusta la canción que el viento entona cundo sopla entre las ramas de los arboles haciendo que los granos acuosos tamborileen miles de hojas danzarinas a la vez ¡Qué alegría! ¡Que frescura! ¡Que aroma! ¡Que paz!

viernes, junio 22, 2012

La reanudación

Estoy de regreso en esta bitácora después de dos meses de forzada ausencia. La razón causante de este involuntario abandono fue que mi fiel partidaria PC que es como mi lazarillo cayó víctima del exceso de trabajo que su ingrato compinche (o sea yo) le había venido acomodando tiempo atrás. Ante la insensible y mula actitud del que escribe como única respuesta a sus multiples y muy evidentes desfallecimientos, mi leal colaboradora no aguantó más y un buen día se apagó y no encendió más. Ahora ya recuperada y restablecidos nuevamente nuestros viejos vínculos de amistad volvemos pues sin demora a las andadas. Muchos son los acontecimientos que el destino tuvo a bien dejarnos como obsequio durante estos dos meses de alejamiento, unos buenos, y otros no tanto. Uno de los buenos fue sin duda disfrutar tres semanas de vacaciones, dos de las cuales las ocupamos para viajar a Guadalajara y asistir a la largamente esperada graduación de Pedro. Otra fue el de haber tenido la oportunidad de convivir con mis hermanos y sobrinos que tenía tiempo de no ver. Otra buena cosa fue coincidir con todos los hijos en aquella ciudad, suceso no siempre fácil de lograr. De las malas ni les cuento; ya tendrán ustedes suficiente con las propias.

domingo, abril 22, 2012

Terco y sin ciruelas

Después de 12 horas de viajar en autobús de Poza Rica a Villahermosa no hallaba la hora de estar arrellanado en mi sillón con la mente en blanco. Con esta intención nos arrancamos Gladis y Yo a Reforma. Ella con el deseo de platicar un rato con su mamá y Yo con mi empeño en hacer mucho de nada. Cerca estaba yo de entender por qué el autobús que me trajo de Poza Rica  había dado tanto rodeo para entrar a Villahermosa. Todavía me iba a costar una hora inmerso en un rio estancado de automóviles y camiones para saberlo y después de soportar el castigo constante de un sol recalcitrante. Ya con la desesperación a tope reflejada en los rostros de aquél enjambre de conductores rabiosos alcanzamos a ver en el horizonte dos grúas de gran tonelaje con sus plumas enhiestas sosteniendo cada una un extremo de un nuevo y reluciente puente peatonal. La fila de coches se prolongaba fácilmente más de diez kilómetros en ambos sentidos. A ninguno de los que planearon esta maravillosa maniobra se le ocurrió instalar señalamientos que desviaran el tránsito hacia vías alternas. Un pequeño detalle insignificante para una carretera que es la única que tiene México para comunicar el norte con el sur y viceversa. Luego, como si esto no hubiera sido suficiente, Gladis se orilló en la carretera a comprar platanitos de esos que no son más grandes que el dedo meñique. Yo me estacioné tras ella quedando justo al lado de unas bolsas plásticas llenas de cetrinas, brillantes y antojables ciruelas. Sin tardanza tomé el radio y le solicité con vehemencia y la boca llena de baba que comprara también una de aquellas bolsitas. Ya las pedí –dijo. Perfecto –pensé a la vez que me imaginaba bebiendo grandes tragos de agua hecha con esa magnífica fruta. De pronto me sobrevino el temor de que le pudieran dar una bolsa llena de frutas verdes. Tomé rápidamente el radio para aclarar este importantísimo punto. Que las ciruelas estén maduras –le advertí. Un Ahá fue la respuesta. Poco después pude observar que el vendedor le extendía dos bolsas de ciruelas verdes ¡Estafa! –pensé. Tomé una vez más el radio para evitar aquél golpe bajo y chapucero. Ella me contestó con voz nítida y cantarina que para mañana ya estrían buenas. Pero Yo no las quiero para mañana –le lloriqueé para ablandarle el corazón. Su respuesta fue seca y contundente –no seas terco. Tomó carretera una vez más saldando el asunto definitivamente.

sábado, abril 07, 2012

Villahermosa libre

No hay movimiento en las calles de Villahermosa. Las avenidas lucen vacías, los cruces están libres de limpiaparabrisas y los semáforos parecen innecesarios. Ha sido un placer recorrer en estos días las vías que en otros tiempos son una prueba a la paciencia de los buenos conductores. Cualquiera que conduzca en esta ciudad un mes entero a las horas pico y no miente madres tendrá con seguridad dentro de Él la chispa primigenia de la aureola del anacoreta. Los que tienen el temperamento necesario para evitar que su sangre bulla durante su tránsito por estas peregrinaciones dignas del ángel caído tienen sin duda vocación de cenobita. Esta ciudad despejada es un bonito regalo que la Semana Santa nos concede a los desafortunados que no tuvimos los recursos necesarios para ir a los destinos turísticos a deshacer los entuertos en que se convierten los problemas cotidianos. Para aquellos que permanecimos en la ciudad solo nos hace falta, para que nuestro bienestar sea redondo, que las gordas vejigas que flotan sobre nuestras cabezas nos rocíen con su pipí.

viernes, abril 06, 2012

Qué caló nos vamos asá

El viento dejó de soplar. Se quedó sin aliento como si el calor le hubiera dado un golpe en la boca del estomago. Las hojas de los árboles están quietas, inmóviles como musas esperando el pincel de un artista inexistente. Hay silencio. Los seres vivos están en sus madrigueras, bajo el dosel del follaje, o en las charcas, huyendo todos del abrazo sofocante del calor. Fuimos Gladis y Yo a Reforma para hacer algunas compras. Pasamos antes a la casa de Doña Maty para preguntarle si algo se le ofrecía de la tienda. Bastaron solo unos minutos de estancia en la Farmacia de Don Lucio para que mi cuerpo empezara a defenderse del calor rezumando líquido copiosamente. Mi frente empezó a gotear literalmente y para protegerme los ojos del sudor me pasaba el dedo pulgar por la frente usándolo de la misma forma en que lo hacen los limpiaparabrisas en las gasolineras. No hay nada elegante en esta maniobra que por otro lado es la única solución cuando uno no tiene la costumbre de llevar pañuelo entre la ropa. Otra opción es dejar que el sudor escurra con naturalidad por donde la gravedad lo lleve pero este líquido salino es tan mula que le gusta agarrar casi siempre el camino de los ojos. Como todos sabemos no hay nada de estimulante en permitir que entre líquido con cristales a los ojos, aunque estos cristales sean de sal y los ojos sean ya viejos. Ni para contentarme con el aire acondicionado del coche porque Gladis me advierte con marcado rigor y solemnidad que los cambios bruscos de temperatura me pueden desgraciar los bronquios. Claro, como siempre Yo le hago caso. LLegué a casa con el latido del corazón resonándome en la cabeza. Si mi corazón fue el badajo, entonces mi cabeza fue su campana.

jueves, abril 05, 2012

Rina

Treinta días de trabajar diariamente me han apagado hasta el último rescoldo de vigor. Mi cuerpo tiene ahora la consistencia bailarina de una gelatina mal cuajada o la dureza de una barra de chocolate olvidada en el bolsillo de la camisa. Además, el calor en la última semana se ha recrudecido tanto que literalmente nos quema los cabellos. Luego tenemos el caso de Rina, el cachorro Shih Tzu que Kory nos encargó encarecidamente que cuidáramos como si fueran las mismísimas niñas de sus ojos. Ni modo, hay que soportar pues que nos hinque sus afilados colmillitos en los dedos de los pies y nos deje las canillas como autenticas trepaderas de mapache. Pero basta con que nos mire a los ojos para que nos derrita con esa estampa llena de ternura que proyecta y nos haga olvidar pronto los latidos dejados por los agudos pinchazos de sus recientes tarascadas. Es una bola de estambre con ojos de oso panda que más que caminar más bien parece rodar. Ni a Dobby le alcanza la energía para quitársela de encima y cuando el pobre Chihuahua ya no halla la salida corre a refugiarse con Gladis para que se la quite de encima. Estamos pues todos agotados, esperando como agua de mayo estos dos días de descanso de Semana Santa para que la savia de la vitalidad se regenere y vuelva a circular jubilosa por nuestras venas.