Visitas de la última semana

martes, julio 13, 2010

Entre la tensión y la zozobra

El problema y su solución deberían, para consuelo y bienestar de todos, marchar siempre juntos, hombro con hombro y agarraditos de la mano ¿Cuantas preocupaciones y desvelos nos evitaríamos todos si este par de bribones llegaran a nosotros siempre empaquetaditos en la misma caja? Pero no. Esta pareja no es un matrimonio feliz, o tal vez su felicidad radica precisamente en su ostentoso antagonismo y su inherente predisposición a andar siempre de la greña. Es sabido que el problema se adelanta siempre a la solución. Llega solito, sin avisar y por lo general (según Murphy) en el momento mas inoportuno para el huesped. A veces el problema se le adelanta tanto a su pareja antagónica que pareciera gozar con la idea bizarra de escondérsele permanentemente para que no lo encontre jamás. Entre que el problema se nos instala como fastidioso spyware en las profundidades de nuestro disco duro y la solución lo encuentra para inocularle sus buenos oficios, a nosotros se nos llena el ánimos de zozobra y un revolotear de malos augurios nos persigue sin cesar acosándonos hasta en los sueños. Así pues, mientras que la vigilia se convierte en un amplio reservorio para acumular tensiones nuestro sueño no tiene cabida para un poco de reposo. En mi caso, al cabo de 3 años (acaso un poquito más), una solución encontró por fin su tan anelado problema.

domingo, junio 27, 2010

Adiós copa Sudáfrica 2010

Como siempre, las circunstancias conspiraron para que la selección mexicana se estrellara una vez más en el muro del cuarto partido ahora representado por la siempre favorita selección de Argentina. Sé poco de futbol pero con eso me bastó para entender que la selección mexicana hubiera tenido mejor desempeño en Sudáfrica abriendo los partidos con Chicharito, Barrera y Guardado. El técnico Javier Aguirre pecó de soberbia al empecinarse con su terquedad (como suele suceder a personas de éxito) de alinear a franco y dejar fuera a Guardado y al Chicharito. La prueba está en que el Chicharito anotó dos goles en este mundial jugando poco más de 90 minutos y Franco no anotó ninguno jugando poco menos de 270 minutos. El principio de la eliminación de la selección mexicana comenzó con la derrota ante el seleccionado de Uruguay, y este partido se perdió por la desatinada alineación con la que el Técnico Javier Aguirre inició este encuentro. Ni modo, ahora hay que esperar 4 años para intentar escalar otra vez la cabalística muralla que representa para los futbolistas mexicanos y sus técnicos este cuarto partido.

martes, junio 22, 2010

Entre el 60 y 66 Parte II

Estoy en el campo. Camino por entre los claros que dejan los matorrales. No veo árboles grandes solo arbustos que se extienden más allá de donde mi escasa estatura me permite mirar. Cada una de estas matas está formada por mazos de varas rectas y delgadas que se separan unas de otras conforme crecen. A lo largo de estas varas fuertes y flexibles se desprenden otras mas delgadas que están llenas de hojas pequeñas y ovaladas de un color verde pálido. De lejos los matojos parecen grandes escobas de bruja sin palo sembradas ahí para mimetizarlas con el entorno. El fuerte olor que desprenden las hojas de estos arbustos larguiruchos (su altura es mayor que mi estatura) no corresponde a su tamaño, pero es gracias a él que se conoce alrededor del mundo. Es orégano y crece en forma silvestre en esta vasta meseta en la que camino. Aún hoy día conservo fresco el recuerdo de la forma en que era cosechado por los lugareños. Se cortaban las varas más largas por tener estas la mayor cantidad de ramitas con hojas. Luego, las ramas eran extendidas sobre costales de ixtle (o algún accesorio similar) para después ponerlas a secar al sol durante un par de días. Una vez deshidratado, el breñal se golpeaba repetidamente con una vara para que las hojas se desprendieran de las ramas. Aún hoy, después de tantos años transcurridos desde aquellas magnificas caminatas de mi niñez, cada vez que esparzo mejorana al mondongo (menudo, pancita) que Gladis sabe preparar muy bien me transporto como por arte de magia a aquélla misma meseta en aquél lejano tiempo cuando de pequeño solía caminar rodeado de la enérgica fragancia de aquellas espigadas mejoranas salvajes.

domingo, junio 20, 2010

Entre el 60 y 66 Parte I

Estoy en medio de un robledal. Piso sobre una gruesa y acolchada alfombra formada por hojas palmeadas color ocre que asemejan huellas en barro de aves acuáticas. Camino entre rocas parcialmente enterradas. Su tamaño es variado. Algunas me llegan a la rodilla, otras a la cadera y las menos, al hombro. La mayoría de las piedras tienen en la parte inferior una capa de musgo verde negruzca y en la parte superior tienen manchas de tonalidad ceniza que supongo son restos de musgo muerto de sed y de insolación. Escaneo con lentitud mi alrededor deteniendo la mirada en los racimos de bellotas verdes que cuelgan de los encinos. Observo las semillas del roble: su forma ovoide, su cascara dura y lisa, su corona rugosa que las hace parecer pequeños trompos barrocos. Aspiro el aroma dulce del bosque y escucho simultáneamente el crepitar que produce el viento al pasar por entre la basta hojarasca de los robles. No recuerdo bien lo que vine a hacer al monte. Por la edad que en aquel tiempo tenía no creo que anduviera solo. Lo más probable es que hubiera ido de acompañante de mi papá o de algún hermano mayor en búsqueda de leña para el fogón. La leña era en aquellos tiempos (más bien en aquel lugar) el único combustible disponible a kilómetros a la redonda. Se cortaba con hacha en tramos de 70 a 80 centímetros de largo y se hacían pequeños montoncitos de 20 a 25 tramos (según el grosor) que luego se liaban fuertemente hasta hacer un cilindro compacto que ya amarrado llamábamos tercio. Luego se cargaban sobre un burro quedando repartidos de a dos tercios de cada lado del animal.

jueves, junio 10, 2010

Conversación 1

Octubre de 1966 fue la primera fecha significativa en mi vida. Tenía entonces 7 años y 11 meses de edad. Esa fecha fue la elegida por mis padres para iniciar un cambio que daría un giro radical a la vida de sus hijos. En aquel tiempo vivíamos en la Soledad, una pequeña ranchería que pertenece al municipio de Huejuquilla el Alto Jalisco. El plan era radicar en el estado de Nayarit. De paso, visitaríamos a nuestra hermana Toña que por aquella época trabajaba y estudiaba en Guadalajara. A continuación transcribo la conversación que sostuve un día con mi hermana respecto al recuerdo que aún conservaba de esa porción de tiempo. Va como un tributo a su memoria.

20 de julio de 2007, 9:38 p.m.

¿Recuerdas en qué año llegamos a Guadalajara?

Pienso que cuando Guy tenía dos años. Él es del 64. Entonces salimos de la Soledad el último trimestre del 66. Como por octubre o noviembre.

Yo inicié la primaria en Guadalajara en el año 67. Entré en ciclo regular. Empecé en septiembre del 67.

Ya no entraron a la escuela en el 66 porque llegaron a destiempo. Entonces queda registrada la fecha: octubre o noviembre del 66.

Yo tenía 7 años cumplidos.

Yola 5, Guy 2, Chuy 12, Chepina 14

Tiernitos como dice Gladis.

Goyo 18 y Yo 19.

La familia era joven.

Mi mamá tenía 39 años. Mi papá 40.

Gracias por compartirme estas fechas tan significativas hermana.

¿Quedó registrado?

Totalmente. Tú tenías la edad que Pedro tiene ahora.

Así es.

Guy estaba de brazos.

Si, muy pequeñito. Travieso por tanto.

Yo creo que apenas se animaba a hacer solitos.

Recuerdo que una semana nos quedamos sin chivo porque el niño salió de la casa con mi cartera. Entonces vivíamos en una vecindad. Jamás la encontramos.

A puro comer tortillas con chile.

Mi mamá se puso hacer doraditas. Sólo eso había. El bebe con su sonrisa de oreja a oreja nos dejo sin comer.

Travieso el niño.

Pasamos muchas penurias.

Bastantes.

Gracias a Dios las supimos sortear porque nos queríamos mucho y éramos muy unidos. Todos trabajábamos para comer. Recuerdo que Chuy se puso a vender gelatinas. Mi papá y Goyo trabajaban en la construcción. Mi mamá cuidaba en casa a los más pequeños. Yo trabajaba en una fábrica de pantalones. Mi sueldo era de 70 pesos a la semana. Con ese dinero comíamos. Recuerdo que comíamos muchas tortillas. Veíamos el altero grande cuando mi mama las traía.

De esa época recuerdo la canción de "Hey Lupe, Lupita mi amor, yeah, yeah....."

Si, andaba de moda en ese tiempo.

Aún hoy, cada vez que la escucho recuerdo la vecindad y las penurias.

¿Recuerdas a donde llegaron primero?

Ni idea.


La colonia se llama Niños Héroes. Ahora no se por donde queda. Luego nos fuimos a vivir al Retiro.

Recuerdo que había una avenida grande en la que me gustaba sentarme a ver los carros pasar.

Estábamos en el Retiro ¿Sabes dónde queda verdad?

Ni idea.

El templo de esa colonia se llama El Padre Galván. Por cierto, en ese mismo templo se caso Marisol.

Que coincidencia. Muchas cosas han sucedido desde entonces hermana.

Muchas cosas hermano. Lo más triste es que nuestros padres ya no están más con nosotros.

Es admirable lo que ellos hicieron. Mira que decidirse a emigrar a una tierra desconocida, con gente desconocida, y cultura harto diferente.

Recuerda, el plan era irse a la costa a trabajar cortando y ensartando tabaco.

Si, aunque eso no lo recuerdo. Lo sé solo por tus comentarios.

No tenían planeado quedarse aquí. Vivir en Guadalajara se decidió rápido y sin pensarlo mucho. Ya teníamos una experiencia previa. Habíamos estado con anterioridad una temporada aquí. Deja te cuento. Llegamos a Guadalajara las familias de dos hermanas. Eran mi mamá y mi tía María. Recuerdo la casa que mi papá encontró para vivir. Estaba ubicada en la calle de Obregón. No recuerdo a qué altura. Era una privada. Nos rentaron dos cuartos. El dueño los usaba para guardar herramientas. Era un terreno muy grande en el que había, además de la privada, una huerta. Eran unos cuartos feítos, feítos. Imagínate, éramos tres familias. La tercera familia era la de Ascensión, el papá de Martin que le decían el ladeado. No sé porque les gustaba caminar en bola. Cuando llegamos a la central camionera de Guadalajara, mi papá, en lugar de alquilar un carro de sitio ¡alquiló una calandria!

Era el transporte más conocido para Él.

Habías de ver hermano ¡tres familias en una calandria! Todo un show.

Me estoy imaginando un panal de avispas, pero al revés. Nunca supe de ese viaje hermana.

Tú no pintabas aun en este mundo. Ni en el pensamiento.

Con razón no me acuerdo, ja.

De nuestra familia solo veníamos Chepina, Chuy, Goyo y Yo. Mi tía María venía con su hijo Pablo que por cierto era muy peleonero. Recuerdo que arañaba a la gente que tenía a su alcance. Tiraba arañazos a diestra y siniestra.

Pues como no iba ser. Estaba todo engentado el pobre.

Si nos hubiéramos quedado en Guadalajara en aquella época el sufrimiento habría sido menos. Otro gallo nos cantara.

Así es ¿En qué año fue esa aventura?

Supongo que unos dos años antes de que Tú nacieras. Al final del 56.

Casi diez años antes de la fecha en que todos nos mudamos.

Yo tenía 9 o 10 años, Goyo 7, Chepina 4 y Chuy 2.

Hace ya algunos años de eso. Eran una familia pequeña.

No entiendo porque mi papá no compro un terreno grande y nos quedamos a vivir aquí desde entonces.

Por prudencia tal vez.

Pero como decían antes “la querencia pudo mas”

Seguramente en aquel año no había tantos problemas con la comunidad.

En aquellos días mi memoria funcionaba al cien. Seguro hubiera estudiado. Ni modo, el “hubiera” ya no existe. Decía mi mamá “cada quien trae su sino” Mi destino fue batallarle junto con los tres hermanos que ya caminábamos bajo el sol.

Si hermana, otro gallo nos cantara.

Ya te conté pedazos de la vida de nuestra familia.

Si, hermana.

En otra ocasión te cuento, como decía mi papá, otro párrafo.

Dejemos algo para la próxima. Con esto tengo para rato.

Si hermano, escríbelo para que no se nos olvide.

Si, para que nuestros hijos y nietos se la curen como dice Gonza.

Luego te cuento detalles de la época en que vivimos en la calle de obregón. Hay mucho que contar.

Si, hermana. Deberías tratar de escribirlo tú misma.

Por ahora nos despedimos. Es hora de tu baño ¿Ok?

Si, Ale esta dale que dale con que quiere el internet. Buenas noches.

Si, ya le toca. Salúdamela.

Bien.

Buena noche.

Adiós.

Adiós.

viernes, junio 04, 2010

Resonancias de la tarde

Es viernes. La luz rojiza del ocaso está engullendo lentamente la tarde. Estoy recostado en mi viejo sofá escuchando el gorgoreo de las aves que me llega del exterior. Cierro los ojos y parece que estoy en medio de un gran aviario. Me imagino a los pájaros saltando felices de una rama a otra eligiendo la mejor fruta para comer. Otros quizá se mudan de árbol buscando nuevos compañeros o tal vez se marchan a explorar por nuevos sabores y texturas. Sobresale entre el parloteo de las aves el zumbido característico de las chicharras. Espero que anuncien lluvia. El calor causa sofoco y hace palpitar la cabeza.

martes, mayo 25, 2010

La primera lluvia

Hemos tenido algunas lluvias esporádicas que nos han traído briza fresca. Me gusta la primera lluvia del año por el aroma particular que la tierra desprende después de absorbidas las primeras gotas de agua. Estoy seguro que el gusto por las primeras lluvias no es solo mío. En la colonia por ejemplo, las aves llenan de algarabía las mañanas y las tardes. Las calandrias saturan el ambiente con sus complejos trinos y se divierten de lo lindo con el jueguito de imitar el canto de otras aves. A Paco, nuestro perico, la lluvia le produce ataques de esquizofrenia. En medio de la lluvia se desata lanzando peroratas compulsivas al viento como lo hacen los políticos en sus campañas de frente a sus distraídos seguidores. Al que no calienta ni el sol es al pobre de Pachis. Todo un Don Quijote. Además de tasajeado, ahora anda renco, producto de sus disputas callejeras nocturnas con sus congéneres, todo por salvaguardar el honor de su amada Dulcinea. Le pegó el amor con un tubo de 3 pulgadas. Llegó al grado de enseñar a su princesa la forma de entrar a la casa para que comiera de su comida y bebiera de su agua, acción que hizo a Gladis poner el grito en el cielo. Me dijo Gladis indignada hace unos días “habías de ver que gata tan fea mete Pachis a comer a la casa”. Ni modo, hay que tratar bien al invitado de un miembro de la familia.

miércoles, mayo 19, 2010

Temporada de mangos

Llegó la temporada de mangos. Los árboles están cargados. Las ramas se arquean por el peso de los racimos colgantes que forman estos frutos carnosos. Los mangos empiezan a pintarse de amarillo o de rojo según la variedad. Todo el día es ver mangos. Es tanta la proliferación y variedades de estas frutas que solo es superada por la explosión de anuncios en tv de los seleccionados de futbol. Lo bueno que esto último lo veo solo en ocasiones. El mango que esta frente a la casa no es la excepción. Está tan lleno de frutas que algunos literalmente tocan el piso. Estos mangos gozan de cierta fama entre los vecinos por su dulzura y cremosidad. No pocas personas esperan (yo entre ellas) con impaciencia la hora de estirar la mano y cortar unos cuantos. Este mango es criollo, así se lo dijo a Gladis la señora que lo plantó hace 15 o 20 años.

domingo, mayo 02, 2010

¿Agresivo, Pasivo ó Asertivo?

A menudo me hago la siguiente pregunta: ¿En qué consiste la madurez? Tengo bastante evidencia para creer que la madurez no depende de la edad. Pero la respuesta siempre me elude, juega a las escondidas conmigo, me da zapes por detrás para luego hacerse humo y desvanecerse en el aire. Me queda claro que la madurez afecta o facilita la comunicación y esta a su vez sirve de lubricante a las relaciones humanas. Pero entonces ¿Que afecta o facilita la madurez? Creo que el culpable de todo esto son nuestras emociones. Ellas nos suben a la moto de la agresividad o de la pasividad según sea el sistema operativo que tengamos instalado en nuestro disco duro y que la jerga humanística gusta en llamar comúnmente paradigma (conjunto de reglas inmutables aprendidas a lo largo de la propia experiencia). Luego entonces ¿podemos decir que la madurez depende de la veracidad de nuestros paradigmas y de la eficiencia con que estos orientan a nuestras emociones para que respondan agresiva o pasivamente según la circunstancia del momento? Creo que así es. Pero sigue faltando algo. Hace tiempo me topé con el término “asertividad” (de seguro fue en algún curso del cual no guardo más que el recuerdo de la palabra). Se dice que la asertividad es un comportamiento que se encuentra justo en el punto medio entre agresividad y pasividad. Hace algunas semanas, clickeando en wikipedia me encontré con los derechos (y obligaciones) de la asertividad. Creo que esto es lo que faltaba ¿Quieres saber si eres o no una persona asertiva?…pásale a lo barrido…si no lo eres, ya sabes a quien culpar: a tus paradigmas y a tus emociones.

Derechos asertivos

La asertividad parte de la idea de que todo ser humano tiene ciertos derechos:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. En ocasiones, derecho a ser el primero.
  3. Derecho a equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.
  4. Derecho a tener sus propios valores, opiniones y creencias.
  5. Derecho a tener sus propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
  6. Derecho a experimentar y a expresar los propios sentimientos y emociones, haciéndose responsable de ellos.
  7. Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
  8. Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
  9. Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.
  10. Derecho a detenerse y pensar antes de actuar.
  11. Derecho a pedir lo que se quiere.
  12. Derecho a ser independiente.
  13. Derecho a superarse, aun superando a los demás.
  14. Derecho a que se le reconozca un trabajo bien hecho.
  15. Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo, tiempo y propiedades.
  16. Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.
  17. Derecho a ignorar los consejos de los demás.
  18. Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
  19. Derecho a estar solo aun cuando otras personas deseen nuestra compañía.
  20. Derecho a no justificarse ante los demás.
  21. Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
  22. Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.
  23. Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
  24. Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
  25. Derecho a sentir y expresar el dolor.
  26. Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y, en los casos límite en los que los derechos de cada uno no estén del todo claros, llegar a un compromiso viable.
  27. Derecho a no comportarse de forma asertiva o socialmente hábil.
  28. Derecho a comportarse de forma asertiva o socialmente hábil.
  29. Derecho a hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona.
  30. Derecho a tener derechos.
  31. Derecho a renunciar o a hacer uso de estos derechos.

Quiere decir que estos 31 derechos no deben ser interpretados como comportamientos agresivos o pasivos. También está implícito en ellos que a las personas con tendencia agresiva o pasiva les dará urticaria más de uno (como a mí). Me quedan de consuelo los puntos 27, 29 y 31

sábado, mayo 01, 2010

Basa

A principio de año y por recomendación de mi cuñado Lucio, Gladis y Yo fuimos en compañía de José Manuel a un establecimiento llamado “grupo camaronero del sureste”. Nuestro objetivo era allegarnos los elementos necesarios para hacer una buena sopa de mariscos y de paso, solo para probar, hacernos de unas cuantas mojarras. Las mojarras rebasaron mis expectativas. Estuvieron riquísimas y así se lo hice saber a Gladis. Actualmente es difícil encontrar en los mercados mojarras que no sean cultivadas en las granjas. Para aquellos que han crecido alimentándose de los ríos la diferencia en sabor entre una mojarra de granja y una de río es abismal. Definitivamente este pez era de río –pensé ante los restos del cadáver.

En una segunda visita que Gladis hizo al “grupo camaronero del sureste” además de los ya conocidos camarones y mojarras compró filetes de mero. Supe de esta nueva compra el mes pasado cuando Gladis me recibió del trabajo algo malhumorada por la dificultad que había tenido para freír los filetes referidos. No vuelvo a comprar esta cosa –dijo al tiempo que ponía el plato sobre la mesa con unos filetes dorados aderezados con arroz. Estas cosas se me pegaron al sartén y me pringaron de aceite –continuó diciendo en tono enfadado mientras yo le hincaba el diente al primer filete ¡Oye, este pescado está buenísimo! ¿Cómo se llama? Es mero –me contestó. Bueno, en realidad la bolsa donde venía empaquetado dice que es filete de Basa y que es un producto Vietnamita. Aunque en esta segunda ocasión las mojarras no resultaron con el mismo sabor que las primeras –dije. Es que esta vez no encontré mojarras frescas y me tuve que conformar con traerlas congeladas –me confirmó. Echándome un clavado en internet me enteré que estos filetes tampoco son de Basa. Este pescado Basa (de la familia de los bagres) tiene el nombre científico de pangasius bocourti mientras que el adquirido por nosotros tiene el nombre científico de pangasius hypopthalamus y los vietnamitas lo conocen con el nombre de Tra. Me enteré también que ambos son cultivados en granja. Entonces ¿porqué su sabor no se ve afectado por el cultivo en granja como sucede normalmente con las mojarras de aquí? –pensé. La diferencia es que los vietnamitas los cultivan en jaulas sumergidas en las rápidas aguas del río Mekong mientras que en México las mojarras son cultivadas en lagunas hechizas. Según opiniones de los chef gourmet el sabor del Tra es tan bueno como el del Basa. Las opiniones concuerdan en que ambos son sabrosos, de carne blanca y de textura delicada. Finalmente nuestros filetes resultaron no ser de Mero, ni de Basa sino de Tra. Que importa el nombre…su sabor es riquísimo.

domingo, abril 25, 2010

Furor gatuno

Hoy llegó pachis a casa en un estado lamentable. Un pedazo de piel de la mejilla derecha desapareció. Solo le quedó un colgajo sanguinolento en lo que otrora fue pelos color miel y blancos bigotes. No es la primera vez que le sucede esto. Todo por andar de coscolino persiguiendo gatas como poseso. El muy concupiscente no se da tiempo ni para comer. Tan pronto llega a casa se dirige a donde ya sabe que le espera su plato de croquetas. Traga rápido como quien tiene asuntos de alto calibre que atender, da algunos rápidos lengüetazos al traste del agua y sale luego hecho un bólido como si lo persiguiera un incendio atizado con brea y trementina. Hoy Gladis le tapó a la casa todas las salidas que pachis utiliza en sus ya frecuentes devaneos nocturnos todo con el afán de darle tiempo a que sanen sus heridas y que se le disipe un poco la temperatura que le quema las entrañas. El verse copado le hizo tanta mella que empezó a maullar con tanto furor que ni cuando llega tasajeado. Esta vez no había manera que llevara a cabo su acto maestro de desaparición tantas veces ensayado emulando el realizado por el gato de cheshire en el país de las maravillas.

domingo, abril 18, 2010

Mango cargado

El mango de la casa esta que no puede con tanto peso. Las ramas inferiores están a un metro escaso del piso. La razón de este sobreesfuerzo es el peso de las frutas. Ahora, el andador de la casa está tan copado con ramas, hojas y frutas que se hace necesario rodearlo para no resultar aruñado o sin un ojo. No sé si las ramas del árbol son las que se están haciendo débiles o es la cantidad de mangos que cada una tiene que soportar. El hecho es que a los mangos les hace falta crecer todavía un tercio más y las ramas del árbol ya están que se rompen de puro cansancio.

sábado, abril 17, 2010

Calor

Fuimos Gladis y Yo a Villahermosa. El calor estaba terrible. Regresé con una jaqueca espantosa. En la calle, el termómetro del carro marcaba 47°C. El aire acondicionado no se daba abasto a desalojar la carga térmica del interior del vehículo. La radiación pasaba integra a través del parabrisas y solo era detenida por nuestros rostros que a esa hora lucían rojos como tomates. Mi frente se llenó de pequeñas gotitas, una por cada poro. Rápidamente, esas esferas líquidas diminutas se convirtieron en gotas gordas que rodaban por nariz y mejillas impulsadas por su propia robustez. Todo se alborota en esta época. Las aves no se cansan de lanzar al aire sus canticos amorosos y los árboles donde se posan lucen mazos de flores estupendas favoreciendo con ello a las abejas que luego cumplirán su papel de polinizadoras en esta importante cadena de favores donde los humanos resultamos beneficiados cuando robamos su miel.

jueves, abril 15, 2010

Clima loco

El clima está medio loco. Esta semana se han alternado días de calor y de lluvia. Nada menos el día de hoy las nubes están atronadoras y relampagueantes. El cielo se puso de mal humor en un dos por tres y ahora mismo está como queriendo pelear. Las voces vespertinas de la laguna se silenciaron súbitamente presagiando seguramente la bilis que se avecina. El ocaso fue imprevisto: todo estaba envuelto en una luz anaranjada que daba a la tarde un aspecto de languidez inusual. Un gavilán (¿o sería un halcón?) posado en el palo de una cerca no atinaba a descifrar el enigma que le imponía aquella situación: ¿Será de noche? ¿Será de día?

Hoy platiqué un ratito con Tony. Aficionado como yo a la guitarra. Compañeros de un coro de feligreses en la Iglesia de Sta. Cecilia en Guadalajara Jalisco. También, compañeros jóvenes de estudiantina y rondalla. Trovadores de fin de semana. Compadres. Acompañantes de serenatas esporádicas. Gran amigo. Un recuerdo de aquellos días de encanto para Él, su esposa Marta y su hija Brenda, mi ahijada.

lunes, marzo 15, 2010

Fiesta Teca

Hoy amaneció el día despejado y brillante. Nuestros nuevos vecinos han estado de fiesta desde el sábado. Los invitados son en su mayoría descendientes de la etnia Zapoteca del Istmo de Tehuantepec Oaxaca. Esta cultura se distingue por sus mujeres trabajadoras e independientes y también por sus proverbiales y duraderos festejos. En sus celebraciones (bautizos, bodas, cumpleaños, etc.) es frecuente ver a mujeres (mayormente adultas) bailar con otras mujeres, mientras los hombres platican motivados por una pila de cartones de cerveza en un extremo, y una hielera bien grande y rebosante de botellas de cuartito en el otro. Por lo general los festejos duran toda la noche y se prolongan hasta la madrugada. Luego viene el recalentado (consumo del guiso sobrante del homenaje anterior) cuya duración fluctúa según los días de asueto que tengan disponibles los invitados y homenajeados. Es costumbre que los invitados lleguen con cartones de cerveza u otras artículos de consumo, sobretodo etílicos, con el fin de ayudar a engrandecer (o prolongar) el regocijo y la convivencia. Es de reconocer el esfuerzo que todos ellos hacen por conservar sus tradiciones. Conozco ingenieros petroleros que hablan el dialecto zapoteco y les encanta utilizarlo cuando se encuentran con un paisano. Ellos se alegran cuando escuchan “la zandunga” igual que yo me alegro cuando escucho “el son de la negra”. Ellas con su tocado de flores, vestidas con tradicional vestido amplio estampado con motivos florales de colores muy vivos, luciendo con garbo sus brazaletes, cadenas y aretes de oro, muy grandes, gruesos y seguramente pesados…En la tarde vi un gavilán en vuelo con la presa entre sus garras. Esta anodina presa era un ave de color negro. En Guadalajara, cada noche escuchaba el ulular de las sirenas, probablemente ambulancias, tal vez patrullas; hoy, cada tarde y noche escucho en Reforma el incesante trino de las aves.

miércoles, marzo 10, 2010

El eucalipto

Tenía 12 años en 1972. Eran tiempos de revueltas estudiantiles y represiones de estado. Estaba abierta la herida de los acontecimientos en Tlatelolco y aún estaban frescos los hechos del Halconazo del jueves de corpus. Mientras yo, ajeno a todo ese reverberar social, desconectado totalmente de todo cuanto ocurría más allá de mi barrio, más allá de la escuela o de la familia, vivía felizmente en mi calle ocupado exclusivamente en mis canicas, con mi yoyo o el trompo según correspondiera a la moda adolescente del momento. Fue en aquél tiempo que reparé en una vara de escasos 30 centímetros de altura que se alzaba temblorosa de entre los breñales de nuestra jardinera, que era en aquel entonces un puro terregal. Sus contadas hojas brotaban de las ramitas enclenques como avergonzadas, o tal vez con miedo que los ventarrones las arrancaran de cuajo de aquel tallo escuálido plantado de mal ganchete por trabajadores del Ayuntamiento de Guadalajara. Ocurrió el día en que sus ramitas se me hicieron buen escondite para ocultar mi canica buscando esconderla del tiro certero de mis adversarios de juego. Años más tarde (y muchos juegos de por medio después) me enteré que era un eucalipto, y muchos años más adelante (las canicas hacía mucho tiempo habían caído en el olvido), supe que estos árboles alcanzaban alturas considerables. En mi estancia reciente en Guadalajara, apoyé mi mano en más de una ocasión en el tronco de este eucalipto. En la actualidad mide aproximadamente un metro y medio de circunferencia y su altura rebaza los 20 metros. Tendría mucha más altura de no ser por Don Pedro que hace años le dio una buena podada al considerarlo un peligro durante las tormentas y ventarrones. Calculo que andará por los 40 años de edad. Poco tiempo de vida considerando los muchos años que dura este árbol originario de Australia capaz de crecer en cualquier sitio y soportar cualquier circunstancia. Este árbol de fuego (así llamado por su fácil combustión) fue testigo y centinela silencioso de nuestra familia durante el tiempo que vivimos bajo su sombra. Ha sido utilizado a lo largo de estos años como respaldo, candil, macetero, perchero, sombrero, referencia, cuaderno, y un sinfín de cosas más. La corteza rugosa de su tronco luce hoy llena de cicatrices, recuerdos dejados por manos impacientes cuyos dueños conversaban cobijados bajo su sombra.

domingo, marzo 07, 2010

Un final y un recomenzar


Adelante hermana

jueves, marzo 04, 2010

Percance carretero

Llegamos el martes a las 2 am de Guadalajara. Tardamos 19 horas en hacer el recorrido hasta Reforma, recorrido que deberíamos haber hecho en 16. La razón de esto fue un percance carretero sucedido a las 4 pm en la caseta de la autopista arco norte de San Martín Texmelucan Puebla. Al momento de parar el coche (Gladis iba al volante) para pagar la cuota por el uso de la autopista, un tráiler dio unos empujones a la parte posterior del coche abollando notoriamente la cajuela. Tardé unos segundos en darme cuenta de por qué el coche reparaba de aquella manera tan fea (tenía poco de haber despertado de un sueño de más de una hora). Frena! Frena! Urgía a Gladis aún somnoliento y sin entender lo que pasaba al mismo tiempo que veía como con cada reparo nos acercábamos peligrosamente al coche que teníamos enfrente. No sé en qué momento caí en la cuenta que la fuerza de empuje que experimentábamos venía del exterior, tal vez fue la mirada desesperada de Gladis viendo por el retrovisor que me forzó a voltear la cabeza hacia atrás y ver la inmensa cabina de un tráiler que abarcaba todo el vidrio trasero del coche para darme cuenta cabal de lo sucedido. Después de los intercambios verbales preliminares con el causante del desaguisado y después de que aceptara hacerse responsable del accidente y sus consecuencias, a insistencia suya acepté seguirlo a su base a donde entregaría su carga distante 15 minutos de donde nos encontrábamos. Esperamos a los ajustadores de las aseguradoras durante 2 dilatadas horas en una calle de terracería en medio de una polvareda de antología de esas que sabe regalar tan prolijamente los meses de febrero y marzo. Resulta que los ajustadores no daban con nuestra ubicación. Mientras que hacía esfuerzos por perseguir a la gente para que me dieran santo y seña del lugar en que nos encontrábamos y trasmitirlas a su vez al ajustador, el polvo entraba sin ninguna restricción por ojos, nariz y boca. Eran las 7 pm cuando estábamos cruzando Puebla en un coche que tenía la cola chueca y que a pesar de todo respondió muy bien el resto del trayecto. Después de todo tuvimos la suerte de nuestra parte puesto que el resultado bien pudo haber sido peor.

domingo, febrero 21, 2010

Boda en ciudad bugambilias

Ciudad bugambilias es un bonito fraccionamiento construido en la falda norte de una colina del bosque la primavera. Vinimos ayer a este lugar para asistir a la ceremonia en la que Guy contrajo nupcias con Paula. Gladis y Yo hicimos de tripas corazón para salir al frio de la noche y recorrer el largo tramo que separa la casa de Chuy -ubicada al otro extremo de la ciudad- de este sitio. Me había olvidado ya de la complejidad que representa el que muchas personas juntas quieran acicalarse al mismo tiempo utilizando para ello los mismos recursos disponibles. La fila para ducharse era larga, los espejos escaseaban, lo mismo que planchas y secadoras. La casa hervía de febril actividad mientras que el tañer de las campanas de la iglesia de San Onofre nos recordaba que el tiempo continuaba su itinerario. Como era de esperarse llegamos tarde a la ceremonia y el tiempo solo alcanzó para recibir a los novios con pompitas de jabón -hasta entonces caí en la cuenta de la función que debían desempeñar aquellas misteriosas botellitas blancas que recibimos de Violeta ¿o sería de Tania?- Para esta hora el frio ya nos calaba y el viento hacía que las esferas transparentes que soplábamos en dirección a la pareja tomaran derroteros diferentes. Después de la ceremonia nos dirigimos visiblemente ateridos al coche con la intención de seguir a la caravana de invitados hasta el salón donde se llevaría a efecto la cena-baile. Subimos el cerro por la calle bugambilas que serpentea por la falda del cerro hasta llegar a la cima. Vimos leones, osos, jabalíes, renos, ocelotes, leopardos, lobos, tigres, etc., dando nombre a las calles (no eran de verdad claro está) seguramente para recordar continuamente a sus habitantes que su actual vivienda está en lo que hace 20 años era parte de un magnifico bosque. No hay duda, representa un privilegio mirar de noche la ciudad de Guadalajara desde la altura de este cerro. Al ver las miles de luces amarillas titilando allá abajo me pareció estar contemplando un campo lleno de flores de cempasúchil. Me vino también a la mente una escena de la película Macario basada en el cuanto de B. Traven del mismo nombre en la que Macario (Ignacio López Tarso) dialoga con la muerte (Enrique Lucero) en el interior de una obscura gruta -Cacahuamilpa- iluminada únicamente por las flamas temblorosas de miles de velas. La fiesta hizo honor a su nombre con la ayuda de vino, whisky y tequila que pronto transformaron el ambiente frio del recinto en un cálido reservorio. Pronto los invitados se lanzaron a la pista a mover su cuerpecito al ritmo de la bullanguera música de cumbia. A las 3 am tocó el turno del mariachi que abrió su participación con la muy tradicional “son de la negra”. Llegaron también otras tantas tandas de tequila y a partir de aquí solo risas, gritos y mareos. La cama nos recibió a Gladis y a mí hasta las 6 de la mañana.

viernes, febrero 19, 2010

El paseo

Ayer llovió tarde y noche en Guadalajara. Viento y agua nos sorprendieron caminando por el centro de la ciudad con vestimentas no aptas para este rigor de clima. La briza pronto nos entumeció lo que del cuerpo llevábamos descubierto, y el resto, mal abrigado, fue perdiendo calor conforme avanzabamos. Gladis y Yo llegamos al coche con la nariz roja, con los labios algo azulados y expulsando vapor por nariz y boca. Hoy en cambio, amaneció el cielo teñido de azul. Flotan apenas unas cuantas nubes blancas que contrastan con el fondo añil de las alturas. Decidimos ir al tianguis que cada viernes se instala al lado de la casa de Chuy y Adelita. Es un mercado sobre ruedas que fluye a lo largo de una sola calle y que abarca varias cuadras. Nos internamos en sus andadores y nos incorporamos al rio de gente que veíamos fluír sin control en ambas direcciones. A cada paso tropezábamos con carriolas en cuyo interior retazaban bebes abrigados con mamelucos coloridos casi siempre entretenidos con alguna golosina. Otras veces fuimos victimas de atropellamiento por parte de estas mismas carrozas infantiles que las mamás saben utilizar muy bien como herramienta intimidatoria. Pásele! Pásele!, a cinco! a cinco!, Bara! Bara!, Vale diez jefecita!, Vengase amigo a la oferta!, Pruébela madrecita!, Pregunte sin compromiso!, Llévesela regalada amigo!, No vino el que compra vino solo el mirandilla!...

jueves, febrero 18, 2010

Guadalajara Jalisco

Gladis y Yo estamos en Guadalajara. Llegamos la noche del sábado después de 1250 km recorridos. El trayecto lo hicimos en 16 horas. Guadalajara nos recibió con el cielo salpicado de nubarrones. Soplaba un viento leve y fresco, suficiente para dejar entumecidas las extremidades de aquellos acostumbrados a climas húmedos y templados como nosotros. Ya nos esperaba mi hijo Pedro con su nuevo gato Morgan. Mi hermano Chuy y su esposa Adelita nos recibieron amablemente en su casa. Antes de terminar el martes ya habíamos saludado a todos mis hermanos que viven la mayoría de ellos desperdigados a lo largo y ancho del sector libertad. Teníamos más de tres años de no haber puesto pie en Guadalajara. Aquí curse todos mis estudios y volver siempre es agradable solo que cada vez que lo hago encuentro cambios, algunos de ellos buenos, otros no tanto, y los más son neutros. Me saltan al paso los objetos que me regresan al pasado como si se accionara un interruptor interno tan solo con ver el contorno de las formas, el aroma del ambiente o el gusto de la comida. No soy capaz de escribir el estado de ánimo que envuelve a las personas que regresan a su lugar de origen después de largos periodos de ausencia. Creo que la única constante -si es que la hubiera- es el cambio. Nada es igual, todo es parecido.

sábado, febrero 06, 2010

Entre lo moderno y lo rural

Disfruto las madrugadas frescas de Reforma y el aroma que desprenden las hojas de los cocoites que amurallan sus caminos. Me he familiarizado gratamente con la laguna El Limón que ha dado alojamiento –sin otorgar consentimiento– a la colonia Las Garzas, lugar en el que deambulamos diariamente Gladis y Yo. Esta laguna es hogar de cormoranes, tortugas, garzas blancas (ave que dio nombre a la colonia), pejelagartos y no dudo que aún exista uno que otro cocodrilo perdido entre sus remotas orillas –Hace poco más de veinte años fue retirado de esta laguna un cocodrilo de alrededor de 3 metros– Es cotidiano mi paso por la rivera del arroyo de la glorieta El limón –brazo del rio mezcalapa– residencia permanente de iguanas y garrobos. Reforma es una población en donde coexiste aún lo urbano con lo rural. Transitan por sus carreteras lo mismo automóviles que hombres a caballo y cohabitan en sus linderos lo industrial con lo artesanal. Me he acostumbrado a detener el coche para dar paso a un grupo de cachazudas vacas, a una retahíla de garbosos gansos, o a una ruidosa parvada de belicosos guajolotes. En fin, me he habituado tanto a este medio que me atolondran los grandes conglomerados de la ciudad.

domingo, enero 31, 2010

Retomando el camino

Hace rato ya que no paso por aquí. Además de no tener internet el trabajo me ha restado impulso. Quedo al final del día tan seco que las palabras me rehúyen debido a la aridez que encuentran en su camino. Nada hay – al menos para mí – que desespere tanto como una mente en blanco ante una página en blanco. Es a causa de esta involuntaria ingravidez de ideas que he preferido permanecer alejado de las teclas. Ante la dificultad de hilvanar palabras y por lo desmayado de mis ideas preferí acogerme en la lectura. Terminé la novela “La Ladrona de Libros” de Markus Zusak. Novela ambientada en la Alemania nazi y protagonizada por una niña alemana muy pobre de nombre Liesel Meminger. Es la historia del nazismo visto desde adentro por una familia no nazi. Lectura recomendada. Estoy leyendo también “La otra historia de México” de Armando Fuentes Aguirre – Catón – Lectura que va de acuerdo con los tiempos – Centenario de la Revolución y Bicentenario de la Independencia de México – Es una lectura que no aburre por la forma coloquial que utiliza el autor para relatar la parte de la historia que es poco conocida. Es un libro que intimida por sus 828 páginas, y amedrenta más cuando leemos en su título la palabra “historia” que tanto abatimiento nos produce a algunos. Una vez vencida esta doble resistencia descubrí que el libro está escrito como si fuera un libro de cuentos en donde cada relato abarca 3 páginas a lo sumo. Lectura recomendada.

sábado, enero 09, 2010

Días sin gracia

Hoy es un día gris. También lo fue ayer. El cielo está amortajado con una espesa capa de nubes que se extienden como sudario más allá del horizonte. En esta parte del sureste mexicano el frio está pasable y uno pronto se olvida de que existe mientras vista medianamente arropadito. No se puede decir lo mismo de la humedad que una vez que se le acurruca a uno entre los atavíos solo puede ser expulsada por el raquítico calor que con mucho desgano el propio cuerpo genera. Además, el calor de nuestro hogar ha sufrido merma por la poca gente que quedó después de las fiestas decembrinas. Ya cada hijo agarró camino para retomar sus acostumbradas actividades sociales y de trabajo quedando otra vez la casa casi vacía. El “casi” lo representamos, como ya es costumbre, Gladis, Yo y las mascotas. Pedro ya está en Guadalajara. Él se marchó el día de Reyes. Cora y Alejandra están en Villahermosa. Ellas se fueron días antes. La primera a trabajar y la segunda a trabajar y a estudiar. El trabajo de Alejandra es un decir: no gana… pero como se divierte.

jueves, diciembre 24, 2009

Toña

Es el nombre que prefirió utilizar mi hermana mayor para que los demás se refirieran a ella. No es su nombre verdadero, aunque tan propio y familiar es para sus hermanos que ya es como si lo fuera. Entre ella y Yo existen muchas similitudes. Una de ellas es precisamente el nombre al que se refieren nuestros hermanos y conocidos cuando nos señalan a nosotros. Ambos nos apropiamos de nombres que no son nuestros. Ella adquirió (nunca he sabido cómo) el de Antonia, que por cierto, como no le gustaba la fonética despectiva de la palabra, optamos por sugerencia del humor suyo utilizar el grácil diminutivo de Toña o el de Toñita. Por mi parte, desde que era aún un escuincle y que todavía me alimentaba en el regazo de mi madre, ella misma (mi madre) me rebautizó con el nombre de Mario. Esto sucedió por las mohínas que le hacían pasar las personas cuando pronunciaban tan desfavorablemente mi verdadero nombre. Tantas eran sus mustias que seguramente hasta la leche con la que me alimentaba se cortaba. Quizá por eso hoy sea tan huraño, tan falto de palabras y de sesera tan intrincada. Otra similitud se vislumbra en el destierro prematuro y voluntario de la familia materna. Ambos nos vimos en la encrucijada de si permanecíamos y continuábamos con la vida apacible, segura y sosegada que proporcionaba la familia, o íbamos en busca de otros nuevos horizontes que favorecieran nuestro desarrollo personal. Ambos nos vimos inmersos de un día a otro en costumbres diferentes, urbanidad desigual, comidas distintas, gente desconocida, pero sobre todo enfrentamos la soledad. Esa soledad implacable que se siente aún estando rodeado de gente. Otra afición que compartimos es la lectura. Esa simpatía por las descripciones tejidas con verbos y sustantivos es quizá el resultado de nuestro largo tiempo de introspección solitaria que si bien puede abatir a los faltos de temperamento, puede por otro lado hostigar a los habidos de conocimiento. Ambos disfrutamos (como otros hermanos) la paz y tranquilidad que nos proporciona la jardinería. El rodearnos de ese remanso perene y colorido de vegetación y enredaderas donde circula la clorofila, nos proporciona un escape a nuestras tribulaciones y nos da un medio para platicar con nosotros mismos. Así, entre el desojar de las ramas y el remover de la tierra, nos olvidamos del mundo y de sus ajetreos y terminamos felizmente estrechando la mano a nuestro otro yo. Ahora, la vida me recuerda con bastante frecuencia su dicho preferido que nos lanzaba cuando nos veía desfallecer “ya nacimos”, con el que quería ejemplificar que se deben enfrentar los malos momentos con la sola justificación de habérsenos regalado la vida. Aún recuerdo mi primera partida, mi única maleta, grande y de color azul celeste, era su maleta (que por cierto nunca le regresé). Entonces, puso Toña en mi mano un elefante pequeño, del tamaño de una nuez, no recuerdo ya de qué material, mientras me decía: este animalito te traerá suerte, llévalo contigo. Así fue, aquel paquidermo diminuto me acompañó por muchos años dándome dosificadamente la suerte que traía de encargo. Ahora Gladis ha puesto en cada mesa de la casa una figura de elefante y cada que reparo en ellas viene a mi memoria aquella primera despedida. Recuerdo también muy vívidamente el repaso de mis lecciones de gramática y matemáticas que Toña tenía como responsabilidad meterme a como diera lugar. Fue el tiempo en que con mayor frecuencia escuché de sus labios la sentencia lapidar que en aquel entonces resultaba para mí la frase de “ya nacimos”. Fue desde aquellas tempranas enseñanzas que quedó grabado en mis atolondradas neuronas que la persona mediana que estudia mucho con bastante frecuencia pasa por inteligente. Hoy mi hermana Toña está convaleciente después de una segunda intervención quirúrgica. Van para ella esta retahíla de semejanzas que nos hermanan aún más esperando que este día recuerde la impaciencia y la felicidad con que hace 50 años esperábamos todos los hermanos la madrugada del 25 de diciembre para “comernos” los regalos que el Niñito Dios nos había traído a casa. Gracias hermana.

domingo, diciembre 20, 2009

De malas y de males

Sin duda existen días en que uno se ve tentado a lanzarle toda clase de improperios a la vida. Principalmente cuando ella le arroja a uno dardos punzantes tan repetidamente y con tan certera puntería que ni Robin Hood lo haría mejor. Es fácil atribuirle a la casualidad (o al resultado de un mal comportamiento) el advenimiento de un mal. Pero cuando los males se suceden uno tras otro entonces es difícil imputarlos a la pura casualidad o a la mala fortuna. Es entonces que quisiera uno ver al que está moviendo los hilos tras bambalinas para arrojarle tantos sapos y culebras como se pueda (todos venenosos por supuesto) y dejarlo encerrado con todos ellos adentro. En estos días pues, mi tranquilidad se ha ausentado sin duda a causa de mi agreste humor. Se ha marchado para aliviarse la migraña que le ha sobrevenido de escuchar tanta refunfuña que suena a su alrededor. Hay problemas que son pasajeros y otros que son residentes. Ojalá los míos fueran pasajeros.

miércoles, diciembre 16, 2009

Los adornos navideños

Por fin terminamos de colgar la última serie de luces en la casa. Ya la fachada no esta tan lúgubre como lo estaba hace unos días. No relumbra tanto como lo hacen otras casas de la cuadra pero con todo y eso despierta la curiosidad de los paseantes. Tenía casi decidido no instalar luces este año pues mi ánimo ha estado un tanto devaluado pero como mis hijas se ofrecieron de ayudantes esto nos dio el arrojo necesario para comenzar. Así pues, Gladis y Yo fuimos por Ale a Villahermosa y nos dirigimos luego a comprar el pino y sus accesorios. Por lo avanzado del mes batallamos un poco para encontrar un pino de nuestro agrado. Los adornos también escaseaban y los que había estaban rotos por tanto manoseo de la gente. Por fin conseguimos lo necesario y regresamos ya tarde a casa. Kory, Alejandro y Pedro ya nos esperaban bien dispuestos para iniciar con las tantas veces postergada iluminación. Sin embargo muy poco avance hubo en cuanto al tejido del ajuar de luces de la casa ya que lo avanzado de la noche terminó con el brío original de los ayudantes. Aún con los exiguos resultados de ese día agradecemos el empujón que nos dieron ya que nos sirvió a Gladis y a mí para romper la pesada inercia del desgano.

miércoles, diciembre 09, 2009

La visita

Hoy llegó Pedro de vacaciones. Lo vi como con 10 kg menos de cuando se fue la última vez. Me trajo unos riquísimos tamales y una estupenda ración de capirotada que Adelita nos envió de Guadalajara. Apenas llegué del trabajo, di cuenta de tres tamales y de una porción de capirotada. Mientras comía, los recuerdos llegaron en tropel a atropellarme. Todas las evocaciones querían ser las primeras en salir aunque sea por un segundo del letargo en el que viven. A cual más se disputaban el privilegio de volver con su ropaje setentero y repetir lo sucedido hace 40 años. Son múltiples las cosas que nos remontan al pasado en forma instantánea. Puede ser un aroma, una canción, un libro. La condición requerida para que alguna cosa nos transporte al pasado es que debió haber coexistido con la escena evocada al mismo tiempo y en el mismo lugar. En este caso fue el sabor de un tamal que me trajo la escena vivida hace 40 años. Gracias Adelita.

martes, diciembre 08, 2009

Noches de luces

Pasé un fin de semana lluvioso entre tazas de humeante chocolate. En esos días el agua cayó día y noche, minuciosa y uniforme. Fueron días para entretenerse en casa con un buen libro en las manos. Me encuentro disfrutando plácidamente de días frescos y en consecuencia pasando noches de buen dormir. Hoy por la mañana la neblina tocó tierra y me acompañó durante todo el trayecto al trabajo. El aire se miraba como enharinado. Como si las nubes, aburridas de la uniformidad de la altura, se hubieran puesto de acuerdo para bajar a la tierra. El único inconveniente es (como cada año sucede en estas fechas) que por las noches al mirar el exterior de la casa parecería que se mira el interior de un agujero negro en medio de una galaxia. Estoy empezando a sospechar que existe entre nuestros vecinos una competencia velada para ver cuál casa enceguece más rápido al prójimo. Es seguro que continuaremos quedándonos rezagados en este juego que bien podría llamarse “a que te enciendo la pupila al primer pestañazo”. Por lo pronto, sigo posponiendo el tendido de las luces en la casa hasta que un buen samaritano venga y me ayude, cosa bastante dudosa que suceda.

domingo, diciembre 06, 2009

La guitarra

No recuerdo bien en qué momento sucedió mi primer encuentro con la guitarra. Soy muy malo para registrar fechas pero probablemente esto sucedió en los primeros años de la década de 1970. Estudiaba la secundaria. No entiendo cual fue la motivación que me hizo hermanarme con este instrumento. No había en mi familia nadie con esta afición, ni amigos, ni vecinos. Nuestro primer encuentro fue cundo mi hermano Jesús llegó a casa un día cualquiera acompañado de una guitarra. Su rostro risueño reflejaba el firme propósito de aprender los secretos de la música y esperaba confiado que aquella caja sonora de seis cuerdas se los enseñara. No transcurrió mucho tiempo para que Jesús se decepcionara de los pobres resultados musicales obtenidos. Después de intensas sesiones de aporrear cuerdas finalmente reconoció que esto no era lo de él y la guitarra terminó colgada de una pared. Aquél día en que la descolgué inició ente nosotros una larga relación de mutuo respeto. Con este instrumento aprendí algunas lecciones importantes de vida: ser tenaz y esperar con paciencia las recompensas. Me quedó claro, después de interpretar medianamente algunos valses venezolanos de Antonio Lauro, que la recompensa llega solo después de un intenso trabajo de repetición. Esta misma formula la practiqué en la escuela y aún la sigo practicando en el trabajo y en otros muchos aspectos de mi vida. Después de terminar la universidad y salir de Guadalajara fui posponiendo gradualmente las citas con la guitarra hasta llegar el día en que me olvidé completamente de ella. Esto ocurrió ¡hace aproximadamente 20 años! Hace unas semanas Gladis me preguntó por la guitarra y mi respuesta fue un lacónico: no sé. Gladis terminó diciendo: seguramente Pedro la dejó en casa de un amigo. Tal vez –respondí. Pobre guitarra –pensé, después de haber andado del tingo al tango durante estos últimos 20 años, muy maltrecha y sin dueño, fue a quedar quien sabe dónde. Ella, que me ayudó a interpretar en sus mejores días a Carulli, Carcassi, Sor, Aguado, Sagreras y muchos más, ahora sirve probablemente para acompañar a algún intérprete vernáculo o cumbiero. He sentido mucho su suerte. En este mes pasado cumplí un año más de vida (que barbaridad) y en recompensa por mi reciente pérdida Gladis y Kory me regalaron una guitarra. Aunque mis dedos no son lo que eran antes (ni la memoria tampoco) he disfrutado otra vez el sonido agradable de este popular y magnifico instrumento.

martes, noviembre 17, 2009

Mosquitos

En estos días han proliferado los moscos. Los encharcamientos son la causa de este fecundo brote cuyo enjambre se abalanza sobre todo lo que se mueve. Por lo general era solo en las tardes cuando salían estos bichos alados a punzarnos con su chuzo y a sorbernos como malteada. Sin embargo en estos días ya zumban en la oreja desde la mañana y debe uno andar con cuidado para no abrir la boca y tragarse una docena de zanquilargos. No se salva nadie de servir de abrevadero y contribuir con su dosis de morcilla para alimentar a estos ávidos chupadores. Son días malos para trabajar en despoblado, y todavía peor si hay vegetación. Luego es un suplicio el empeño que uno pone en calmar la comezón para quedar después como cacahuate garapiñado: con ronchas sobre ronchas.

lunes, noviembre 16, 2009

Días frescos

Aquí el clima es templado la mayor parte del año, por eso es que me resulta agradable el aire fresco del último trimestre del año. Además, este aire fresco me trae algunos recuerdos de cuando era estudiante en Gdl. Recuerdo vivamente aquél humeante café con el que solía recibir la primera clase matutina en la universidad. Era agradable sentir entre mis dedos ateridos la tibieza de aquel vaso de unicel. Así, sorbo a sorbo, transcurría la primera clase del día: enfundado en un grueso suéter de algodón y viendo la pizarra a través de una nube de vapor.

viernes, noviembre 06, 2009

Buena oreja

Mi oído está mucho mejor. Escucha igual que lo hacía antes de caer enfermo. Desde hace ya un par de días me ha dejado dormir plácidamente. Encuentra gozo otra vez en los ruidos nocturnos y matinales que nos trae a soplos la obscuridad. Se deleita con el susurro que producen las nubes al soltarnos su vaho húmedo de la tarde. Se apacigua y se le compone el semblante al percibir el goteo incesante del agua al hundirse sobre los charcos. Hasta los maullidos escandalosos de pachis le provocan cierto gusto. Así está ya de sereno y sano mi oído. Estoy tan feliz con él como Juanito está con su estatua. Tan despierta quedó mi orejita que escuchó muy bien el bonito aforisma que pronunció ayer en México un príncipe de Holanda “camarón que se duerme se lo lleva la chin…” Sí, es el príncipe heredero de los Países Bajos.

lunes, noviembre 02, 2009

Muertos, vivos y recuerdos.


Ayer todo el día llovió. Fue una lluvia menudita y obstinada que se divirtió lindamente con un jueguito llamado “a que te empapo la grupa”. Con todo, Gladis y Yo nos fuimos a comer a casa de José Manuel un rico horneado de pollo con su respectivo consomé. Pasamos una tarde agradable disfrutando cabalmente su hospitalidad y la de su familia. Pasamos un rato a la nueva vivienda de Don Lucio y Doña Maty, vivienda que también fue nuestra en años pasados. En el tiempo que vivimos en esta casa Kory terminó la primaria y cursó la secundaria, Pedro y Ale cursaron el Kínder y empezaron la primaria. Esta casa fue la que conocieron mis hermanos: Yolanda, Gustavo y Gregorio. Fue el tiempo en que Pedro y Ale hacían preguntas inocentes pero difíciles de responder. Recuerdo aquella que Ale hizo a Yolanda cuando ambas se bañaban juntas ¿Por qué estas goida tú Tía? Ahora, sin duda, Ale sabe la respuesta. Fue en esta casa en la que Pedro acostumbraba correr en el zaguán totalmente desnudo contraviniendo las recomendaciones de su apenada mamá. Fue en esta casa que Kory dio el salto a la adolescencia y se plantó cara a cara con sus múltiples interrogantes. En esta casa la familia se formó el carácter que iba a predominar en los años venideros. Ahora Pedro estudia en Guadalajara Jalisco (espero que vestido), Kory y Ale viven juntas en Villahermosa Tabasco, la primera trabajando y la segunda estudiando, Gladis y Yo continuamos en Reforma Chiapas tratando de terminar bien (o por lo menos no mal) lo que juntos iniciamos hace poco más de dos décadas.

Hoy es día de muertos. Es un día especial para recordar en familia a los que ya no están con nosotros. Es día de ir al panteón a limpiar la residencia permanente de nuestros queridos catrines y catrinas. Es día de ofrendarles a la luz de titilantes velas la comida que más disfrutaban en vida, de llevarles sus cigarritos y su tequila (al cabo ¿qué daño podría hacerles ya?), de llenar su última morada de esas majestuosas esferas de pétalos amarillos llamados cempasúchil, de romper el silencio con rezos y aderezarlo con anécdotas. Es un buen día para que sepan de ellos las nuevas generaciones, y estas, para que conozcan su genealogía y sus raíces. Pero lo mejor de todo es que los vivos conviven, estrechan lazos, se miran como entes que forman parte de un todo aunque muchos kilómetros los separen. Va un recuerdo lleno de añoranza para ti María Patrocinio y para tu compañero de toda la vida Pedro: Ella, con su ajuar de gala, montada en su bellísimo corcel blanco. Él a su lado, montado con garbo sobre lomos de un brioso caballo alazán, vistiendo a la usanza, con sombrero charro y pistola al cinto. Esta estampa se me dibujó al escuchar hace unos días la evocación que mi hermana Toña hacía de su niñez.

sábado, octubre 31, 2009

Aniversario

Mañana cumplimos nueve años de vivir en la colonia las garzas. Esta colonia es para empleados que laboran en el Complejo Procesador de Gas Cactus. A partir de esta semana dejé de trabajar oficialmente para Cactus. Ahora mi base está en el Complejo Procesador de Gas Nuevo Pemex. Esto nos convierte a partir de esta semana en habitante cachirules de esta colonia. Aunque ya trabajaba desde abril de 2007 en Nuevo Pemex, fue hasta esta semana que mi transferencia se hizo oficial. Nuestros vecinos de colonia ya no son los mismos de hace nueve años. Algunos de ellos dejaron de trabajar para Pemex, otros decidieron vivir en sus propias casas, otros ya se jubilaron, y los más se marcharon a otras colonias por haber sido transferidos de Centro de trabajo. Todas las casas que estaban vacías hasta hace muy poco ahora están habitadas por un grupo nuevo de familias jóvenes. Puedo decir que la casa que ocupamos en las garzas esta ya casi vacía de bípedos. Deambulamos en ella solo Gladis y Yo. Eso sí, no puedo decir que somos los únicos habitantes. Nos acompañan: Niño, nuestro viejo, canoso y ciego perro bóxer; Patón, nuestro orejudo, chaparro y larguirucho perro basset hound; Paco, nuestro perico parlanchín; la Gorda, una bola de pelos que doña Maty llama curí (cuyo) y que cada vez que lo ve se le antoja de merienda; y Pachis, nuestro gato maullador y jacalero. Cada uno de nuestros hijos dizque tiene a su cuidado a una o dos mascotas (al menos esa fue la intención original). Puedo decir que cada hijo está representado por al menos una mascota: Kory tiene a Niño, Pedro a Pachis, Ale a Paco y a la Gorda, Y Patón (regalo de Guy y familia) es de los tres. Ahora me veo como Don Teofilito (de los polivoces) diciendo a Andobas “Cundo digo que no quiero mascotas en la casa es que no quiero…y cuando digo que no quiero es que no quiero…”

jueves, octubre 22, 2009

Poesía

La poesía es el medio con que el poeta manifiesta sus estados de ánimo. El poeta escribe sus emociones con alegorías y metáforas personalizadas. Él escribe sus versos como catarsis, como medio de liberación, como desahogo. El verso nace cuando la emoción del poeta se desborda. Las pocas veces que he leído poesía, lo primero que espero descubrir es la emoción o el sentimiento que orilló al poeta a exteriorizarla. Si los versos transmiten la emoción que los originó, entonces el poeta cumplió su cometido.

CANCIÓN DE OTOÑO
Paul Verlaine

Los largos sollozos
De los violines
Del otoño
Hieren mi corazón
De una languidez
Monótona.

Del todo sofocado y
Pálido, cuando
La hora suena,
Me acuerdo
De pasados días
Y lloro.

Y me voy
Con el viento malvado,
Que me lleva
Aquí, allá
Semejante a
La hoja muerta.

Los poetas utilizan el otoño como sinónimo de tristeza (hojas muertas). Así pues, el estado de ánimo de Paul Verlaine al escribir esta poesía era de melancolía. Estos versos pueden tener más de una interpretación. La escena que yo imagino es la de un poeta que describe en la soledad de su habitación el estado de ánimo (nostalgia) que le produjo escuchar cierto día de otoño la evocadora melodía de una orquesta de violines.
Los primeros versos de esta poesía fueron transmitidos por la radio BBC de Londres días antes del desembarco de los aliados en Europa como clave secreta para que la resistencia francesa intensificara las operaciones de sabotaje en la Francia ocupada por los nazis durante la segunda guerra mundial. Nada que ver con el sentimiento que Verlaine plasmó en su poesía.

domingo, octubre 18, 2009

Clima loquito

La mañana de hoy salí de la casa rumbo al trabajo no sin antes haber batallado indeciblemente para apearme de la cama. Esto siempre me sucede los fines de semana y se recrudece todavía más si la madrugada es fría. Además, ahora se sumó el desvelo producido por las malas noches que me ha hecho pasar las dolencias de mi oído. Debido a que ayer llovió, la madrugada de hoy amaneció fresca. ¡Cuánto trabajo para separarme de los mullidos edredones! Cuando salí de la casa no llovía, apenas llevaba recorridos un par de kilómetros y empezó a lloviznar, otro par de kilómetros más y la lluvia ya caía en forma. Antes de completar la primera mitad del recorrido ya los limpiadores no daban abasto para quitar el agua del parabrisas. Al iniciar la segunda mitad del recorrido la intensidad de la lluvia ya había disminuido y así fue reduciéndose a medida que avanzaba. De pronto terminó tan abruptamente como empezó. En el trabajo no había ningún indicio de haber caído una sola gota de agua. Todo esto pasó en un trayecto de aproximadamente 10 kilómetros. Igual que la lluvia repentina de hoy, ayer recibimos la visita inesperada de los papás de Gladis. Estuvieron con nosotros Maty y su familia, la familia de una prima, la abuelita de Gladis, Cory y su nuevo novio Alejandro, y Ale. Ayer pues, la casa estuvo alegre y bullanguera.

sábado, octubre 17, 2009

Achaques

Desde hace días me ha molestado mi oído derecho. Esto no fuera tan malo si me gustara dormir sobre mi costado izquierdo, pero da la casualidad que mi deleite para conciliar el sueño esta sobre mi costado derecho. En la mañana mi oído se levanta sordo y así permanece una buena parte del día. Solo en la noche se despabila un poco y empieza a deleitarse otra vez con los sonidos nocturnos de la laguna el limón. Hoy llovió un poco en la tarde, apenas lo suficiente para mojar escasamente la tierra pero lo suficiente para extraerle abundante olor. El vapor que el asfalto deprendía era cálido, muy parecido al vapor que flota en un comal húmedo en el fuego. En la noche fuimos por Ale a Villahermosa. De ida flotaba en el aire una mezcla de aromas dulces como de anís, yerbabuena, orégano y menta. De regreso, además de oloroso, el aire estaba frio. Al fin .

domingo, octubre 11, 2009

Un receso

Esta semana que recién termina fue de mucho trajinar en el trabajo. Este atosigue se está convirtiendo ya en una cosa de costumbre. Espero salir pronto de esta lluvia de madejas enmarañadas cuyo trabajo de escarmentar no exige esfuerzo físico pero sí deja grandes palpitaciones de cabeza. Por otro lado la lluvia se dio un respiro y el calor sustituyó a la fresca briza. Este paréntesis cálido sirvió para que los ríos escurrieran el exceso de agua que ya se estaba convirtiendo en algo amenazador. La neblina se dejó ver en las mañanas envolviéndolo todo con ese característico velo de misterio y de nostalgia. Es tradición vincular estas madrugadas vaporosas con la llegada de oleadas de calor en horas posteriores. Enmudecieron los truenos y se apagaron los relámpagos, una tregua exigua por lo que toca a la lluvia. En estos días pasados el cielo volvió a mostrarse azul con muy pocas nubes amenazantes. Esto es cosa pasajera ya que en los últimos dos años este mes se ha caracterizado por traer agua en abundancia.

miércoles, septiembre 30, 2009

Capsula del tiempo

Hace días mi hijo me comunicó por teléfono que había encontrado entre las hojas de un viejo libro una carta que mi madre escribió hace muchos años. Le dije que eso era improbable debido a que ella era poco adepta a escribir. Mi hijo replicó que tal vez alguien escribió por ella ya que el remitente no dejaba duda, tenía el nombre de mi madre. Le solicité que me la enviara escaneada en la primera oportunidad. Sabedor del carácter olvidadizo de Pedro pensé que hasta ahí llegaría el asunto. Me equivoqué. Hoy leí lo que mi madre pensó decirme hace 25 años. La carta está fechada el 24 de julio de 1984. Su mensaje me llegó nítido a pesar de los muchos años transcurridos. Me abrumaron las emociones mientras avanzaba en la lectura de esta capsula del tiempo. Mi pensamiento se echó a volar por un instante hasta aquel lejano pasado ayudado por esta inverosímil máquina del tiempo. Vi a mi madre sentada en el extremo del sofá viendo por televisión su programa nocturno favorito: Para Gente Grande conducido por Ricardo Rocha. A su lado estaba su hijo Mario de 25 años recostado en el otro extremo con ambos pies en su regazo.

lunes, septiembre 28, 2009

Futuro incierto

Vivimos tiempos difíciles. Los cambios suceden rápido sin darnos tiempo de acomodarnos a las nuevas condiciones. Tenemos en puerta el cambio climático global responsable de provocar el recrudecimiento de inundaciones y sequias en el país, estamos siendo testigos de uno de los peores colapsos económicos de la historia que ha recrudecido la pobreza en el mundo, ha surgido una nueva cepa gripal clasificada ya como pandemia y que se ha esparcido con rapidez en ambos continentes, estamos siendo víctimas de depredadores que se llaman a sí mismos hombres de estado cuyo código moral parece estar basado en los siete pecados capitales, estamos inmersos en una violencia fratricida cuyo número de víctimas ya es posible comparar con cualquiera de las 2 guerras revolucionarias del siglo pasado, nos invaden los inteligentes prohombres encargados de hacer política y que han dividido al país en dos bandos: buenos y malos, donde cada uno se alza como dueño de la verdad o la razón ¿o debería decir artimaña? Estamos siendo testigos del resurgimiento de grupos radicales o fundamentalistas que le apuestan a la violencia o al caos como medio de alcanzar su fin, están surgiendo otra vez países que se dicen no alineados como Corea del Norte, Venezuela e Irán que están reforzando su aparato bélico y que gozan de no poca simpatía e influencia en sus respectivas latitudes, está también el resurgimiento del terrorismo internacional que se ha beneficiado del internet como medio de propaganda para sumar más adeptos a su causa. No es necesario tener grandes dotes de perspicacia para suponer que se está cocinando tras bambalinas un brebaje que puede resultar bastante amargo.

miércoles, septiembre 23, 2009

Contra toda resistencia

En ocasiones no tengo nada interesante que decir (en realidad casi nunca). Presiento que cualquier intento por transformar algunas ideas en palabras será algo muy complicado además de estéril. Pero bueno, aquí estoy, cumpliendo con mi cuota diaria de trabajo en el teclado aunque sin mucha gracia ni ánimo. Todo sea por postergar el alzheimer. Hoy terminó el día cerrando el telón con una tormenta de antología. Estaba en el trabajo cuando se desató la lluvia como a las 7 pm. Se dejó venir con una gran variedad de relámpagos y truenos, y con la furia e ímpetu suficientes como para sobresaltar hasta al más bragado. Cuando empezó a llover estaba en la oficina ante la PC dando los últimos toques a un informe, en ese momento escuché un fuerte estruendo al tiempo que la oficina quedaba en penumbras. Salí, caminé a obscuras por el corredor que me lleva a las escaleras que van a la planta baja, iba con la idea de llamar a Gladis para que pasara por mí al trabajo. Tengo que hacer esto cada que quiero hablar por teléfono porque en la planta alta en donde se encuentra mi oficina nunca hay señal. Me disponía a marcar cuando a escasos 20 metros de donde me encontraba vi una columna de fuego como de un metro de ancho (o así me pareció) que se abría paso cortando el aire en dirección al suelo al mismo tiempo que se dejaba escuchaba un terrible estruendo. Miré a ambos lados para ver si había alguien más que hubiera sido testigo del acontecimiento. Nadie más había en el lugar. Me lamenté, hubiera sido un buen tema de conversación: ¿Viste lo que yo? ¿Habías visto antes algo parecido? ¿Te imaginas lo que le hubiera hecho a alguien con la mala suerte de haber estado en ese lugar? Un par de minutos después muchos salieron de las oficinas llegando a donde me encontraba llevados por la inquietud que les había provocado el estrepitoso ruido que hizo cimbrar los vidrios de las ventanas. Todos se burlaban de alguien que venía con ellos y que se había sobresaltado tanto que había saltado como chapulín por el estrepitoso ruido. Y eso que solo escuchó el trueno –pensé.

sábado, septiembre 19, 2009

El zanate


Estas aves negras, de plumas casi azuladas, cuya forma es parecida a la del cuervo y cuya inteligencia es casi equiparable, son nuestros vecinos y visitantes frecuentes. Estos animales larguiruchos, con más plumas que carnes, tienen nuestro árbol de mango como cosa de mucha diversión. Las tardes de todos los días viene uno a uno a posarse en sus ramas hasta formar en su interior una parvada alharaquienta. Es difícil distinguirlos entre la hojarasca del árbol en el que permanecen perfectamente mimetizados con la ayuda de la obscuridad, la negrura de su color y el verdor de las hojas. La frondosidad del mango favorece su camuflaje quizá por esta razón lo han elegido como lugar ideal para sus algarabías. Gracias a esta invisibilidad, cuando miro el árbol no distingo más que un zarandeo constante de ramas y hojas que me da la impresión que el mango está bailando al ritmo de “dónde te agarró el temblor” de nuestro ídolo tropical Chico Ché. En temporada de mangos, los zanates se dan una atracada con esta fruta que es un gusto. En este año, la producción de mango fue muy buena y el suelo se tapizó varias veces de frutas bien maduras. Se me terminaron las fuerzas (y las ganas) de juntar mangos, situación que aprovecharon los zanates para darse la gran vida. Algunos de ellos no podían ni levantar el vuelo de tan gordo que llevaban el buche. Cuando la temporada de mango se termina, les da por robar la comida a niño y a patón. Cuando niño todavía podía ver (ya perdió casi por completo la vista) y los sorprendía sobre su plato de croquetas, se les echaba encima inmediatamente ladrándoles como poseído de un extraño maleficio. Estos inteligentes pajarracos, al verse asediados por el perro encolerizado, se turnan para molestarlo, aleteándole cerca unos, mientras otros le roban con todo descaro su comida. Luego, como las croquetas están muy grandes para tragarlas de un solo bocado, los muy ladinos vuelan con su botín en el pico para después posarse sobre el primer charco que encuentran. Ahí lo sueltan y esperan un tiempo razonable para que el agua lo ablande. De tiempo en tiempo lo picotean para comprobar su consistencia, y si no les satisface su blandura “al pico” lo regresan al agua. Esto se repite muchas veces hasta que la consistencia los deja satisfechos. Entonces, pedazo a pedazo lo engullen. Entonces vuelven por otro. Esto me divierte y me sorprende cada vez que lo veo. Lo que si no tolero es que se posen en el toldo del coche y dejen su “recuerdito” encima. No sé por qué les gusta pararse en mi coche. Tal vez sea el color. Es probable que confundan mi sedán de color azul marino con un zanate de grandes proporciones y quieran aparearse con él. Digo esto porque los he sorprendido sobre el toldo aleteando en forma extraña, como hacen algunas aves cuando tratan de cortejar a su hembra de preferencia. Definitivamente, no vuelvo a comprar otro auto de color azul marino.

Guayacán


Es su mechón amarillo
Su mejor presentación
Como artista del pincel
Tiñe suelos de color

Enhiesto se alza orgulloso
Luciendo rubio dosel
Ondulando su floresta
Cuando el viento sopla bien

Su melena de leonino
Sacude con intención
Narcisista como es
Siempre busca la atención

De su efímera belleza
Todos pendientes están
Y una semana después
Lo verde vuelve a mandar

sábado, septiembre 12, 2009

Después de la lluvia

Ayer llovió en la noche y el agua llegó acompañada de truenos, relámpagos y de bastantes rachitas de viento fogosas y exaltadas. Durante la tormenta Gladis y Yo nos disputamos la regadera eléctrica que tenemos en la ducha porque es bien sabido que en estos berrinches de la naturaleza la energía eléctrica se asusta y corre despavorida dejándonos tiesos en medio de la negrura. Cuando esto sucede la colonia es iluminada solo por los breves destellos azulados de los relámpagos y por la luz anaranjada y titilante que los mecheros de Pemex tiene esparcidos en esta comarca. Afortunadamente esta vez la luz aguantó vara estoicamente y mantuvo firme su posición con el mismo celo con que lo haría un centinela de trinchera. Hoy la espesura amaneció despeinada. Los tallos y ramas aparecen desordenados y es difícil ver uno medianamente recto. El viento estuvo de fiesta –pensé. En la carretera pude observar retazos de enramada esparcidos en el asfalto. Un sembradío de maíz de apenas un metro de altura mostraba áreas circulares con milpas acostadas totalmente horizontales. Si Jaime Maussan viera esto segurito arma un buen reportaje. Infinidad de charcas se mostraban en cada depresión del terreno luciendo una superficie salpicada de hojas y ramas dando la impresión de ser grandes platos de sopa con su respectiva guarnición de vegetales. La escena de unas charcas formadas en los leves hundimientos de unos prados, sobre una gruesa capa de pasto, me recordaron mis júbilos de niñez relacionados con la lluvia: “caminar descalzo por el campo pisando aquella superficie blanda y acuosa formada por agua, hierba y lodo. Los pies me llevaban en dirección al arrollo en el que terminaba, sentado en sus orillas, haciendola de orfebre, al lado de un montón de barro rojo.” Aquí no hay barro para modelar con las manos, lo que si hay son múltiples y efímeros instantes en espera de ser capturados con palabras o en imagen.

999

Las personas gustamos de la exclusividad. Nos mueve el deseo insano de ser dueños de algo que la mayoría de los mortales no tiene. Este incontrolable apetito por las posesiones especiales, únicas o raras es bien conocido por la mercadotecnia. Los anuncios de televisión están llenos de ejemplos que explotan este interés. Así por ejemplo, todos podemos tener un cristal, pero muy pocos tienen un diamante. Esto aplica para la ropa de marca, celulares, relojes, autos, animales en peligro de extinción y una larga lista de etcéteras más. Lo malo es que las rarezas siempre son caras y los mortales sin dinero debemos encontrar (porque jamás nos resignamos) otro tipo de originalidades. Esta búsqueda incansable por lo único llevó esta semana a un sinnúmero de personas a contraer matrimonio en masa a la hora 9 del día 9 del mes 9 del año 2009. A otros (los menos) las rarezas los induce a pensar en sucesos apocalípticos como fue el caso del pastor y profeta boliviano José Mar Flores Pereira a quien una revelación divina lo llevó a secuestrar un avión con 103 pasajeros. La razón: quería advertir al presidente de un terremoto que sacudirá a México. Hoy en el radio, escuchaba decir a sus hermanos de religión a manera de defensa que la misma locura se achacó a Noé cuando construía la barca presagiando el diluvio. Es probable que el pragmatismo del señor Pereira lo hubiera llevado a pensar que el número 999 no es más que un 666 invertido.

viernes, septiembre 04, 2009

Insomnio

Existen días en que los males se ponen de acuerdo para fastidiar gente a toda hora. Esta semana el elegido fui yo. El insomnio me descalabró cada noche. Los comienzos del día eran de puro reñir para deshacerme del abrazo de oso con que Morfeo me tenía ceñido a la cama. Poco efectivas eran las estrategias de Gladis para ayudarme a despertar de los comas profundos mañaneros. Estrategias como la de apagar el aire acondicionado, prender la luz, o el de hacer toda clase de ruidos escandalosos no surtieron el efecto esperado de otras veces. Casi todos los días me levanté más tarde que de costumbre. Cada vez que me levantaba sentía los ojos secos, los parpados de lija, los pies como de piedra y un estado de ánimo desvanecido. Luego, como si esto no fuera suficiente, los asuntos de trabajo se me vinieron encima como avalancha. Hoy no dormiré en la tarde con la firme intención de romper el maleficio esta misma noche. Lo único gracioso de la semana sucedió hoy. Gladis y Yo veníamos de Reforma en la tarde cuando un carro se amarró de súbito adelante de nosotros. El conductor se bajó con vehemencia del vehículo sin siquiera cerrar la puerta. Miró luego a la izquierda, luego a la derecha, luego al frente. Disminuí la velocidad y me dispuse a evaluar la situación ¿Será una riña? ¿Un asalto? ¿Un accidente? ¿Un neumático? ¿Me detengo? ¿Lo rebaso? En estas cavilaciones estaba cuando dirigí la mirada a donde esta persona tenía fija la suya. Entonces vi la razón de este loco comportamiento. Era un diminuto pochitoque que cruzaba con dificultad la carretera. La tortuga quedó a escasos centímetros de salvar la carretera (y la vida). El sujeto la cogió con la mano derecha y la ubicó a la altura de sus ojos. Por el retrovisor pude ver la cara de regocijo del individuo mientras el quelonio boqueaba y movia las patas desesperado. En ese instante, en la mente del individuo, el mundo se reducia a un plato hondo revosante de salsa verde. Me pareció ver a lo lejos un destello como de baba mientras caminaba con su trofeo en dirección a su carro.
Nota aclaratoria: La tortuga era una exquisitez gastronómica entre los antiguos indigenas chontales, gusto que ha perdurado hasta la fecha entre muchos habitantes de esta región (Chontalpa).