Visitas de la última semana

sábado, septiembre 19, 2009

El zanate


Estas aves negras, de plumas casi azuladas, cuya forma es parecida a la del cuervo y cuya inteligencia es casi equiparable, son nuestros vecinos y visitantes frecuentes. Estos animales larguiruchos, con más plumas que carnes, tienen nuestro árbol de mango como cosa de mucha diversión. Las tardes de todos los días viene uno a uno a posarse en sus ramas hasta formar en su interior una parvada alharaquienta. Es difícil distinguirlos entre la hojarasca del árbol en el que permanecen perfectamente mimetizados con la ayuda de la obscuridad, la negrura de su color y el verdor de las hojas. La frondosidad del mango favorece su camuflaje quizá por esta razón lo han elegido como lugar ideal para sus algarabías. Gracias a esta invisibilidad, cuando miro el árbol no distingo más que un zarandeo constante de ramas y hojas que me da la impresión que el mango está bailando al ritmo de “dónde te agarró el temblor” de nuestro ídolo tropical Chico Ché. En temporada de mangos, los zanates se dan una atracada con esta fruta que es un gusto. En este año, la producción de mango fue muy buena y el suelo se tapizó varias veces de frutas bien maduras. Se me terminaron las fuerzas (y las ganas) de juntar mangos, situación que aprovecharon los zanates para darse la gran vida. Algunos de ellos no podían ni levantar el vuelo de tan gordo que llevaban el buche. Cuando la temporada de mango se termina, les da por robar la comida a niño y a patón. Cuando niño todavía podía ver (ya perdió casi por completo la vista) y los sorprendía sobre su plato de croquetas, se les echaba encima inmediatamente ladrándoles como poseído de un extraño maleficio. Estos inteligentes pajarracos, al verse asediados por el perro encolerizado, se turnan para molestarlo, aleteándole cerca unos, mientras otros le roban con todo descaro su comida. Luego, como las croquetas están muy grandes para tragarlas de un solo bocado, los muy ladinos vuelan con su botín en el pico para después posarse sobre el primer charco que encuentran. Ahí lo sueltan y esperan un tiempo razonable para que el agua lo ablande. De tiempo en tiempo lo picotean para comprobar su consistencia, y si no les satisface su blandura “al pico” lo regresan al agua. Esto se repite muchas veces hasta que la consistencia los deja satisfechos. Entonces, pedazo a pedazo lo engullen. Entonces vuelven por otro. Esto me divierte y me sorprende cada vez que lo veo. Lo que si no tolero es que se posen en el toldo del coche y dejen su “recuerdito” encima. No sé por qué les gusta pararse en mi coche. Tal vez sea el color. Es probable que confundan mi sedán de color azul marino con un zanate de grandes proporciones y quieran aparearse con él. Digo esto porque los he sorprendido sobre el toldo aleteando en forma extraña, como hacen algunas aves cuando tratan de cortejar a su hembra de preferencia. Definitivamente, no vuelvo a comprar otro auto de color azul marino.

Guayacán


Es su mechón amarillo
Su mejor presentación
Como artista del pincel
Tiñe suelos de color

Enhiesto se alza orgulloso
Luciendo rubio dosel
Ondulando su floresta
Cuando el viento sopla bien

Su melena de leonino
Sacude con intención
Narcisista como es
Siempre busca la atención

De su efímera belleza
Todos pendientes están
Y una semana después
Lo verde vuelve a mandar

sábado, septiembre 12, 2009

Después de la lluvia

Ayer llovió en la noche y el agua llegó acompañada de truenos, relámpagos y de bastantes rachitas de viento fogosas y exaltadas. Durante la tormenta Gladis y Yo nos disputamos la regadera eléctrica que tenemos en la ducha porque es bien sabido que en estos berrinches de la naturaleza la energía eléctrica se asusta y corre despavorida dejándonos tiesos en medio de la negrura. Cuando esto sucede la colonia es iluminada solo por los breves destellos azulados de los relámpagos y por la luz anaranjada y titilante que los mecheros de Pemex tiene esparcidos en esta comarca. Afortunadamente esta vez la luz aguantó vara estoicamente y mantuvo firme su posición con el mismo celo con que lo haría un centinela de trinchera. Hoy la espesura amaneció despeinada. Los tallos y ramas aparecen desordenados y es difícil ver uno medianamente recto. El viento estuvo de fiesta –pensé. En la carretera pude observar retazos de enramada esparcidos en el asfalto. Un sembradío de maíz de apenas un metro de altura mostraba áreas circulares con milpas acostadas totalmente horizontales. Si Jaime Maussan viera esto segurito arma un buen reportaje. Infinidad de charcas se mostraban en cada depresión del terreno luciendo una superficie salpicada de hojas y ramas dando la impresión de ser grandes platos de sopa con su respectiva guarnición de vegetales. La escena de unas charcas formadas en los leves hundimientos de unos prados, sobre una gruesa capa de pasto, me recordaron mis júbilos de niñez relacionados con la lluvia: “caminar descalzo por el campo pisando aquella superficie blanda y acuosa formada por agua, hierba y lodo. Los pies me llevaban en dirección al arrollo en el que terminaba, sentado en sus orillas, haciendola de orfebre, al lado de un montón de barro rojo.” Aquí no hay barro para modelar con las manos, lo que si hay son múltiples y efímeros instantes en espera de ser capturados con palabras o en imagen.

999

Las personas gustamos de la exclusividad. Nos mueve el deseo insano de ser dueños de algo que la mayoría de los mortales no tiene. Este incontrolable apetito por las posesiones especiales, únicas o raras es bien conocido por la mercadotecnia. Los anuncios de televisión están llenos de ejemplos que explotan este interés. Así por ejemplo, todos podemos tener un cristal, pero muy pocos tienen un diamante. Esto aplica para la ropa de marca, celulares, relojes, autos, animales en peligro de extinción y una larga lista de etcéteras más. Lo malo es que las rarezas siempre son caras y los mortales sin dinero debemos encontrar (porque jamás nos resignamos) otro tipo de originalidades. Esta búsqueda incansable por lo único llevó esta semana a un sinnúmero de personas a contraer matrimonio en masa a la hora 9 del día 9 del mes 9 del año 2009. A otros (los menos) las rarezas los induce a pensar en sucesos apocalípticos como fue el caso del pastor y profeta boliviano José Mar Flores Pereira a quien una revelación divina lo llevó a secuestrar un avión con 103 pasajeros. La razón: quería advertir al presidente de un terremoto que sacudirá a México. Hoy en el radio, escuchaba decir a sus hermanos de religión a manera de defensa que la misma locura se achacó a Noé cuando construía la barca presagiando el diluvio. Es probable que el pragmatismo del señor Pereira lo hubiera llevado a pensar que el número 999 no es más que un 666 invertido.

viernes, septiembre 04, 2009

Insomnio

Existen días en que los males se ponen de acuerdo para fastidiar gente a toda hora. Esta semana el elegido fui yo. El insomnio me descalabró cada noche. Los comienzos del día eran de puro reñir para deshacerme del abrazo de oso con que Morfeo me tenía ceñido a la cama. Poco efectivas eran las estrategias de Gladis para ayudarme a despertar de los comas profundos mañaneros. Estrategias como la de apagar el aire acondicionado, prender la luz, o el de hacer toda clase de ruidos escandalosos no surtieron el efecto esperado de otras veces. Casi todos los días me levanté más tarde que de costumbre. Cada vez que me levantaba sentía los ojos secos, los parpados de lija, los pies como de piedra y un estado de ánimo desvanecido. Luego, como si esto no fuera suficiente, los asuntos de trabajo se me vinieron encima como avalancha. Hoy no dormiré en la tarde con la firme intención de romper el maleficio esta misma noche. Lo único gracioso de la semana sucedió hoy. Gladis y Yo veníamos de Reforma en la tarde cuando un carro se amarró de súbito adelante de nosotros. El conductor se bajó con vehemencia del vehículo sin siquiera cerrar la puerta. Miró luego a la izquierda, luego a la derecha, luego al frente. Disminuí la velocidad y me dispuse a evaluar la situación ¿Será una riña? ¿Un asalto? ¿Un accidente? ¿Un neumático? ¿Me detengo? ¿Lo rebaso? En estas cavilaciones estaba cuando dirigí la mirada a donde esta persona tenía fija la suya. Entonces vi la razón de este loco comportamiento. Era un diminuto pochitoque que cruzaba con dificultad la carretera. La tortuga quedó a escasos centímetros de salvar la carretera (y la vida). El sujeto la cogió con la mano derecha y la ubicó a la altura de sus ojos. Por el retrovisor pude ver la cara de regocijo del individuo mientras el quelonio boqueaba y movia las patas desesperado. En ese instante, en la mente del individuo, el mundo se reducia a un plato hondo revosante de salsa verde. Me pareció ver a lo lejos un destello como de baba mientras caminaba con su trofeo en dirección a su carro.
Nota aclaratoria: La tortuga era una exquisitez gastronómica entre los antiguos indigenas chontales, gusto que ha perdurado hasta la fecha entre muchos habitantes de esta región (Chontalpa).

lunes, agosto 31, 2009

Diálogo de tartamudas

La tarde de hoy nos fuimos a Villahermosa a dejar a Ale. Antes de dejarla en casa nos detuvimos en la tienda de suburbia a comprarle dos blusas (terminaron siendo como diez). Como siempre sucede, Ale se tardó horrores. Para no desesperar hice lo que siempre hago en estos casos, me dirigí a la salida con la intención de ver a los murciélagos revolotear. Se acercaba la hora en que hace tiempo observé aquella lechuza blanca emboscando a estos roedores alados. Sabía en qué lugar ubicarme y hacia donde mirar. No habían transcurrido más de 5 minutos cuando escuche un ruido, como disparo de arma de fuego. Eso no fue producido por el escape de coche –pensé. No había terminado este razonamiento cuando escuché otra detonación, más cercana que la anterior. Sí, con toda seguridad, son disparos de pistola –razoné. Acompañando esta idea sobrevino el tercer disparo. Esta última detonación me permitió ubicar el lugar de origen. Al mismo tiempo en que dirigía la mirada hacia el paso a desnivel de Ruiz Cortines empezaron a hablar las tartamudas. Se desató el tableteo de los rifles automáticos, las ametralladoras y pistolas. Volví la mirada a los estacionamientos de burger King y chedraui, las personas corrían sin ton ni son, otros se tiraban pecho a tierra entre los carros estacionados huyendo de las balas perdidas, oí los gritos de miedo de madres e hijos mientras corrían sin rumbo con la esperanza de encontrar donde guarecerse de aquella lluvia de plomo. Otra vez volví la mirada hacia la avenida Ruiz Cortines al escuchar la primera explosión. Eso fue una granada –pensé. Entonces detuve la mirada en las copas de un par de arboles cuyas ramas y hojas se movían de forma extraña. Eran rondas de balas que en su trayecto mutilaban las extremidades de aquellos inocentes arboles. En ese momento caí en la cuenta de que me encontraba en muy mal lugar. Inmediatamente me dirigí al interior de la tienda. No había terminado de traspasar el umbral de la puerta cuando distinguí entre las rondas de ametralladoras la segunda explosión. Adentro de la tienda reinaba entre los clientes el miedo y la confusión. ¡Tírense al piso! –Gritaba alguien. Mientras unos se lanzaban al piso entre las cajas registradoras, otros se movían como lo hacen las hormigas cuando se inunda su hormiguero. Alcé la mirada para buscar a Gladis y a Ale entre aquel movimiento amorfo de gente. Vi que me hacia señales agitando ambas manos por encima de su cabeza. Fui a su encuentro. Me alarmé al ver la palidez de su rostro. Nos abrazamos. Ya pasó todo, no te preocupes más –dije en tono calmado. Pensé que las explosiones habían sido en la puerta…y que tú estabas ahí se apresuró a decir. Fue una persecución en la avenida Ruiz Cortines –le expliqué. No sé si se dirigían al centro de Villahermosa o hacia Cárdenas. Afuera se oía el uluar de las sirenas mientras adentro aumentaba el murmullo de la gente. Mañana nos enteraremos del recuento de los daños.

viernes, agosto 28, 2009

La mula molar

Gladis pasó la primera mitad de la semana lamentando haber ido al dentista. El doctorcito le practicó la endodoncia la semana pasada sin darse cuenta que la infección aún no cedía.Señora, le coloqué una pasta especial para cambiarle el medio a las bacterias –comentó el doctorcito tratando de aparentar tenerlo todo bajo control. Esto ayudará a que las bacterias se encabriten y mueran de puro berrinche (claro, él lo dijo con palabras eruditas) ¿Entonces no ha terminado Doctor? –preguntó Gladis con la esperanza de que lo oído fuera producto de un eco venido de otro lugar. No –respondió el doctorcito mientras se reclinaba en su asiento de ilustrado. Y continuó diciendo con aire íntegro –No quiero que después se acuerde de mí por haberle hecho un trabajo de mala calidad. Yo, entre tanto, contaba del uno al diez en forma pausada, como marcan los cánones de las buenas costumbres y el buen gobiero. Cualquier esfuerzo era bueno para evitar que mi lengua adquiriera en ese momento una forma viperina, aunque el doctorcito, desde mi punto de vista se la había ganado a pulso. Celebré cundo Gladis se levantó del asiento para dirigirse a la salida. Justo a tiempo –pensé, y es que las palabras filosas que luchaban por salir de mi boca estaban por ganar la batalla. El domingo en la madrugada Gladis no soportaba el dolor. El lunes amaneció con la mitad del rostro hinchado y con la apariencia igualita que la del hombre elefante. Ese mismo día se fue a la clínica de Pemex. El dentista que la atendió no estuvo de acuerdo con la plasta que le puso el doctorcito. Los gases no tienen para donde escapar por eso el dolor y la hinchazón aumentaron considerablemente –le dijo el galeno a Gladis. Conozco al doctorcito ese (claro, aquí se refirió por su nombre) y no me explico por qué decidió hacer esto. Sin tardanza quitó el tapón de la muela que tenía a Gladis encabritada y a punto de morir de puritito berrinche (en esto el doctorcito no se equivocó). A media semana la inflamación había disminuido en forma considerable. Para el jueves desapareció el dolor y por fin pudo comer con normalidad. Pero lo mejor de todo fue que recuperó su característica disposición por el buen dormir. Lo que más lamentó de todo fue no haber podido asistir al hospital a acompañar a su hermano Lucio que en esta semana se convirtió en un flamante papá primerizo. Fue niña y su nombre es Constanza pero todos le dicen Conny. Lucio está tan esponjado y orgulloso que apenas lo contiene su cuerpecito.

domingo, agosto 23, 2009

Ligeros cambios

Se me ocurrió hacer unos cambios de forma a esta bitácora agregándole una foto del que escribe. Esta ocurrencia surgió a raíz de ayudar a José Manuel, mi cuñado, a crear su propio blog. Después de batallar un buen rato con la PC lentium que tiene me surgió la idea (entre pausa y pausa) de hacer cambios a mi blog. Y es que después de las buenísimas costillitas horneadas y del riquísimo café con canela que nos invitó a comer se nos hizo bastante fácil emprender dicha tarea.
Pasando a otra cosa, ya mañana entro a trabajar. Se terminaron mis 15 días de vacaciones. Siempre batallo bastante para enrolarme otra vez sobre todo después de largas pausas de inactividad. Esta inactividad solo fue física ya que en estos días de asueto leí 3 libros: Atrapados en la prehistoria de Michael Swanwick, Los Relámagos de Agosto de José Ibarguengoitia y Las Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco, recomendables todos. El primero es algo parecido a Parque Jurásico, el segundo es la historia del general Guadalupe Arroyo y sus andanzas en el México pos revolucionario, el tercero son recuerdos de infancia que Carlos rememora del México de los 50. Este último fue el que disfrute más porque me tocó vivir algunas de aquellas mismas costumbres. Definitivamente, recordar es como vivirlo otra vez.

martes, agosto 18, 2009

Mala noche

Gladis padeció de un dolor de muela la madrugada de ayer. Tomó un analgésico antes de irse a dormir pero el efecto le alcanzó solo para unas tres horas de mal sueño. Se levantó como a las tres de la mañana sintiendo que le cincelaban todos los dientes de la mandíbula inferior.
¿A qué hora tomé la pastilla? –preguntó con un hilo de voz mientras llevaba la mano a su mejilla. Podía imaginarme el dolor por el semblante de su cara. No encontrando consuelo en su mano la retiró de su mejilla y la utilizó mejor para beber un sorbo de agua.
Ya pasaron ocho horas desde que tomaste la pastilla –respondí. No era cierto, habían pasado menos de siete. Pero sabiendo la exactitud inalterable con que ella toma sus medicamentos, mentí. El dolor la tenía imposibilitada para pensar con claridad, por consiguiente, sin hacer sus propios cálculos, fue a tomar su pastilla. Le preparé un té helado de manzanilla para que lo frío le adormeciera la boca y una bolsa con hielo para que se la aplicara en la mejilla. Estas infusiones calmaron un poco su dolor mientras llegaba el alivia de la pastilla. Hoy amaneció con una leve hinchazón en la mejilla y nos fuimos a ver al ortodoncista. Todo lo que pudo hacer el especialista fue drenarle el premolar enfermo y darle antibióticos para la infección. Le dio cita el viernes para practicarle una endodoncia.

sábado, agosto 15, 2009

Lluvia

Veo nubes gordas de orillas onduladas que se acercan con intención de soltar su carga. Puedo asegurar por el aspecto que presentan sus abultadas barrigas que están ansiosas por desenganchar su lastre. Me parece estar viendo bolas enormes de algodón recorriendo el cielo, libres del adhesivo que a todos nos impone la gravedad. Hijas del sol y del mar, alimentándose de vapor, flotan indiferentes hasta ponerse rollizas, para luego, perezosas, dejarse llevar por el viento a tierra firme. Esto sucedió en la tarde mientras iba por la carretera en dirección a la casa. Luego, ya en casa, sentado en la cocina ante un plato hondo de consomé, vi a través de la ventana que las nubes no aguantaron el dolor de mantener por más tiempo sus abultadas vejigas. El olor característico a tierra húmeda se esparció con rapidez llenando con su aroma de nostalgia (para unos), y de alegría (para otros), todos los rincones. La tierra templada se llenó de hilos vaporosos que ascendían con lentitud hasta que el soplo del viento los mezclaba con la briza. Se me figuró estar viendo las gardenias beber alegres el líquido fresco y transparente mientras sus hojas se zangoloteaban con cada gota de agua que caía. Pequeñas ráfagas de aire me traían a la mesa el rocío fresco del exterior obligándome a levantar la vista del plato. Vi entonces las gotas caer verticales una tras otra como cuentas de un rosario de cristal interminable. El agua desaparecía en la tierra casi inmediatamente que caía, como si temerosa, se apresurara a beber todo ese líquido antes que alguien le pudiera cerrar el grifo.

viernes, agosto 14, 2009

Los triques de Ale

Desde ayer, Gladis hizo los preparativos para mudar las cosas de Ale a Villahermosa. Hoy, Martín y Yo nos dimos a la tarea de treparlas a la camioneta. Dicho así, pareciera que todo fluyó sin contratiempos, pero nada más lejos de eso. Tratándose de Alejandra el tiempo es muy relativo, y las prioridades también. Lo bueno es que siempre tiene excelentes recursos para justificar sus acciones (o inacciones). Por ejemplo, en plena actividad de traslado, llegó el turno a una cómoda sobre la que estaban toda clase de chucherías.
¿Por qué no desocupaste antes el mueble? –le pregunto mientras veo que está retirando revistas, libros, bolígrafos, y una larga lista de etcéteras más.
Es que los estaba ocupando –me responde despreocupada.No dije nada, no tenía caso. Mejor era permanecer en silencia antes que recibir otra verdad tan absoluta como aquella. Total, llegamos a Villa a la hora en que el calor estaba en todo su apogeo. Con todo, aún había que subir el menaje a un segundo piso, ni modo. Terminado el trabajo, sudando copiosamente, salí de la casa en busca de una rachita de viento que me refrescara. Permanecí de pie un largo rato contemplando la esplendida vista que tenía enfrente. En la otra acera de la calle se extendía a todo lo largo una fila de árboles entre los cuales pude distinguir macuilis, guayacanes, filus, y otros más que no menciono por desconocer el nombre. Vi una garza negra mientras descansaba solitaria sobre una rama de filus. Su cuerpo era sostenido por unas largas patas flacas y estaba coronado por una cabeza de tamaño exageradamente pequeña en relación a su pico que la hacía parecer muy desgarbada. Pensé entonces que ese cuerpo estaba perfectamente adaptado para conseguir alimento en aéreas lagunares de poca profundidad. Por supuesto, el ave y yo nos encontrábamos en un área de estas características. Al otro lado de la fila de árboles se extendía el brazo de una apacible laguna. Me olvidé del tiempo observando las pequeñas ondulaciones que el viento formaba en su superficie para luego empujarlas hasta la orilla. Ahí se desvanecían.

sábado, agosto 08, 2009

Un parentesis

A partir del lunes estaré disfrutando unos días de vacaciones. En otro tiempo, en un día como este, nuestras maletas ya estaban hechas y listas para acompañarnos al día siguiente a nuestro esperado viaje anual a Guadalajara. Ahora en cambio, me conformo solo con añorar aquel agradable estado de ánimo proporcionado por la expectación de volver una vez más a la perla de occidente. Extraño Guadalajara me dijo hoy con nostalgia Gladis. Pienso que esa melancólica evocación tiene que ver también con la reciente ausencia de Pedro. Otra cosa que la perturba es que Ale tendrá que vivir en Villahermosa a partir de este semestre. La razón es que todas sus materias las tendrá a partir de ahora de tarde. Saldrá ya muy noche de la escuela y no será conveniente que viaje a esa hora hasta Reforma ¿Qué haré sola tanto tiempo en la casa? –Se lamenta. Bueno, estoy seguro que encontrará algo que hacer. Por lo pronto casi puedo asegurar que una de las cosas que hará será viajar a Villahermosa casi todos los días.

viernes, agosto 07, 2009

De vuelta por aqui

Es época en que el aire cambia de aroma. Así lo anuncia la grama húmeda que dejan atrás las primeras gotas de lluvia. Es el tiempo en que se alternan los días calurosos con otros de brisa fresca. Es en este período de transición que el calor se vuelve más bochornoso en las noches. Cuando esto sucede es señal inequívoca de que la lluvia viene a la carrera a salvarnos del sofoco. Quedaron atrás los discretos colores lilas de los macuilís, los amarillos fosforescentes de los guayacanes y los rojos carmesí de los framboyanes. Estos mismos árboles de ornato, antes vestidos de gala, lucen ahora el moderado atuendo verdoso de cualquier árbol perene. Pasó también el tiempo de los dulces y carnosos frutos con los que nuestro árbol de mango nos deleita pródigamente cada dos años. Comí mango verde, maduro, en dulce, en agua, en yogurt, etc. En esta época, se ven menos animales deambular a campo abierto, prefieren tal vez el sosiego y el anonimato que les otorga la espesura. Solo unas cuantas ardillas negras se dejan ver fugazmente subiendo o bajando algún tronco en busca de semillas para el invierno.Pasando a otro asunto. Hoy Pedro se fue a GDL. Reanudará el lunes sus clases. Pasó con nosotros casi tres meses, tiempo que ciertamente pasó volando. En estos tres meses hubo más de tres fines de semana que logramos estar juntos todos los miembros de esta familia. Espero que la próxima vez sea pronto.

domingo, julio 19, 2009

El reencuentro

Por largas semanas he dejado de entrar a esta bitácora. No es que me haya olvidado de ella, es sólo que el trabajo me ha absorbido con más ímpetu el ya de por si aporreado seso. Llego a la casa apenas con el gas suficiente para comer. Lugo, me dirijo al sillón de mis afectos con la firme intención de meterme en la cabeza algunos sustantivos y adjetivos como esos que supo combinar tan bien Juan Rulfo en su magnífico llano en llamas. Por lo general, antes de terminar la primera página del libro en turno las alucinaciones oníricas toman el control de mí conciencia llevándosela quien sabe a dónde mientras mis buenas intenciones se quedan junto a mis carnes botadas como cosas sin valor. Después que el alucine y mi conciencia hacen sus desmanes bajo una absoluta anarquía regresan frescos como grama de madrugada a reencontrarse con aquel cuerpo pachoncito que dejaron inconsciente.

jueves, mayo 28, 2009

Foto: Clao2000
En esta época existen días en que el viento no tiene fuerzas ni para mover una flor diente de león. El calor de verano arremete con temperamento hostil todo lo que esta sin techo y se toma su tiempo para aporrearnos el rostro con sus filosos dardos caldeados. Nada escapa a su loca hiperactividad y la sudoración copiosa es señal de que nuestra epidermis responde a esa derrama de excitación. Literalmente la piel llora como si de pronto los poros se convirtieran por efecto del bochorno en prolijos lagrimales. Los únicos seres vivos que disfrutan este clima temperamental son los framboyanes. Este gusto por lo extremo se manifiesta por una abundante producción de rollizos mazos de flores de color rojo carmesí que hacen olvidar mientras se miran las oleadas de calor que nos chamuscan.

sábado, mayo 23, 2009

Animal furtivo

Hace poco más de un año íbamos Gladis y Yo de camino a Villahermosa. Era una noche ausente de luna de algún mes entre octubre y diciembre. La carretera era alumbrada por las luces del coche mientras que el follaje tropical de las márgenes permanecía tan obscuro como cueva de murciélago. Al disminuir la velocidad para cruzar uno de tantos topes que se interponen en el camino vi pasar tres sigilosas figuras cuadrúpedas que caminaban en fila atravesando la calle. Parecían ratas enormes pero sin cola. Su pelo era corto de color castaño brillante adornado con dos o tres filas de motitas blancas. Dos animales pequeños seguían muy de cerca a un adulto. Deduje pues que era la madre seguida por sus cachorros.

¿Viste eso Gladis?
¿Que cosa?
Los animales que cruzaron la carretera
No vi nada

Ayer cuando veía por televisión un reportaje que mostraba algunos animales de la fauna tropical de la región volví a ver aquél mismo animal. Su nombre científico es agouti paca y esta en peligro de extinción. Los lugareños le dan el nombre de tepezcuintle y ha sido cazado desde épocas prehispánicas por la exquisitez de su carne.

¡Mira Gladis!, este es el animal que vi en aquella ocasión ¿lo recuerdas?
Si, lo recuerdo
Míralo, ¿lo has visto antes?
Ha, ¿es ese?, claro que lo conozco; mis papás lo comían hace años.

domingo, marzo 29, 2009

Viento del sur

Ayer y hoy sopló el huraño viento del sur. Se nos vino encima de súbito y sin preámbulo como ataque de felino. La hojarasca era arrebatada de las ramas de los árboles por caprichosos remolinos de aire cálido. De nada servía la terca resistencia que los árboles de mango oponían al colérico soplido, invariablemente los frutos debiluchos terminaban reventados en el suelo victimados por el continuo zangoloteo de sus ramas. Pero ni este viento temperamental le restó ímpetu a Ale y a Chuy que se fueron por segunda vez a la feria de Reforma a comer polvo mientras gritan montados en esos espantosos potros de tormento llamados juegos mecánicos.

martes, marzo 24, 2009

Compañías inesperadas

Son comunes en la colonia las conversaciones de banqueta entre vecinos. Los temas dialogados son variados y entre los más socorridos están las historias de sucesos paranormales de fantasmas y aparecidos. Por ejemplo, esta la historia de las tres vecinas que diariamente salen a caminar alrededor de la colonia. Relató a Gladis una de las caminantes que en ocasiones a las sombras que proyectaban sus cuerpos las acompañaba una inexplicable cuarta sombra. En otras ocasiones encontraban en su camino a un niño solitario y desconocido caminando en áreas poco transitadas e impropias de alguien de su edad. Claro, debo explicar que la colonia consta de 60 casas y que todos sus ocupantes se conocen entre sí a tal grado que los niños creen que todos los papás y mamás que aquí vivimos somos sus parientes (nos dicen tíos). En una ocasión en la que Kory salió a caminar de noche le contó a Gladis que vio a un niño solitario sentado en la banqueta en el extremo más alejado de la colonia que da a la laguna. El niño estaba muy tranquilo y movía los pies en el aire sobre el vacío y la penumbra que se extendían frente a él. La última peripecia le sucedió a Chuy ayer en la madrugada. Sucedió que pachis empezó a maullar en la madrugada (2 a.m.) como lo hacen todos los gatos al andar haciendo groserías con las gatas como dice Gladis. Ale despertó por el escándalo gatuno y le pidió a Chuy que la acompañara a la calle para rescatar a pachis del ardor felino mañanero. Parado a media calle frente a la casa Chuy buscaba y llamaba a pachis. De pronto empezó a inquietarse por las señales que le hacía una mano desde atrás de una verja de una casa desocupada que lo invitaba a que se acercara. Sus pies lo llevaron al interior de la casa tan rápido como el rayo. Diría Gladis: sólo el cotón le volaba. ¿Verdad o sugestión? Tal vez las vecinas veían las proyecciones de las ramas o los troncos de los árboles bajo la luz de la luna. El niño solitario tal vez era hijo de alguna familia que estaba de visita en la colonia y que decidió salir a caminar aburrido de las pláticas de los mayores. Las señales con la mano eran tal vez de algún bolo (borracho) que se equivocó de casa y que suplicante esperaba que alguien le explicara en que lugar se encontraba.

lunes, marzo 16, 2009

Los caprichos de pachis

El sábado en la madrugada me despertaron los insistentes arañazos que pachis daba a la puerta de nuestra habitación. Mediante esta señal que tiene muy ensayada nos comunica que se le cuecen las habas por salir a la calle a perseguir bichos rastreros y voladores. Me levanté con mucho trabajo de la cama y me dirigí con una verticalidad vacilante a cumplirle su enconado deseo con tal de que nos permitiera seguir durmiendo. Apenas salí de la recamara me estorbó el paso para obligarme a bajar la mirada y hacerme patente su presencia. Entonces echó carrera como loco hasta detenerse en la puerta que da a la calle. Allí esperó maullando con la cola levantada en espera que lo librara del último obstáculo que le faltaba. Al abrirle la puerta se quedó inmóvil un instante dudando en salir cosa bastante rara en él. Miré hacia adelante para buscar la razón de ese freno intempestivo y no vi nada, absolutamente nada. La razón era que una densa neblina cubría todas las casas de la colonia y la visibilidad se extendía cuando mucho a unos cinco metros de distancia. Aún dentro de este reducido radio todo se veía difuminado; como si el gato y yo hubiéramos sorprendido al creador dando las últimas pinceladas a un alba muchas veces corregida. Por fin pachis se animó a internarse con paso algo vacilante en aquel ambiente blanco y difuso. Pronto se dio cuenta de que ese material blanquecino y opaco no ofrecía ninguna resistencia al cuerpo como lo hacía con la vista y se internó en él seguro de encontrar cosas diferentes. Cuando lo perdí de vista volví a las sabanas a retomar mi sueño interrumpido, muy contento por cierto de haber sido brevemente testigo del trabajo del creador.

viernes, febrero 27, 2009

Hálitos de febrero

Pasaron los ventarrones de febrero. Los vientos fueron escasos pero sus soplos intensos. Los pocos días que azotó dejó el jardín acolchado de hojas muertas. El árbol de mango fue despojado sin remedio de la mitad de su exigua floración. Por otro lado el calor viene de menos a más, con paso lento pero firme. El sol empieza a dejar su escorzo en la piel a medida que avanza el día. Las botellas de agua se dejan ver con mayor frecuencia en las mesas y escritorios listas para que disponga de ellas el sediento. Lo malo es que con la misma rapidez que el líquido entra al cuerpo con esa misma premura sale.

lunes, febrero 23, 2009

Se anuncia la primavera

El calor va adquiriendo fuerza gradualmente. Su efecto es notorio en cocoítes y macuilís que inician su transformación del verde invernal al lila primaveral. Nuestras delicadas gardenias están siendo afectadas por los temperamentales y fogosos rayos solares convirtiendo la blancura de sus pétalos en puro acartonamiento. Resulta obvio que son alérgicas a los afilados rayos de este sol ecuatorial. Las aves también sienten que algo esta cambiando alrededor, sus chillidos y gorgojeos mañaneros se hacen más escandalosos y prolongados. Vivir retirado de zonas urbanas permite notar los pequeños cambios que anuncian la proximidad de la siguiente estación. Ninguna estación se anuncia con tanto escándalo como la primavera.

sábado, febrero 07, 2009

Primacía de la rubiácea


Nuestra gardenia ostenta con júbilo desbordado diez gruesas flores blancas muy olorosas. Su buena índole las destaca de aquellas más coloridas que coexisten junto con ellas en la cofradía de nuestro jardín. Ante ellas, las otras parecen meros lacayos, simples neófitos del ornamento. Su bruñida apariencia atrae la mirada efusiva del caminante que muy pronto se ve rodeado por las emanaciones dulces de su aromático perfume. El otrora mondo breñal, ahora se ha convertido en floresta perenne que se exhibe soberbia como un recamado monarca francés. Atrás quedó aquel matorral pusilánime que servia de hogar a toda clase de bichos rastreros y voladores, y que lo mantenían siempre ahíto y contrahecho por la intensa labor de zapa infringida sobre sus brotes. Ahora se alza inefable con petulante seguridad como queriendo decir –si, de esta manera soy yo–

viernes, febrero 06, 2009

Dedo agrietado pero dueño feliz

El lunes en la tarde tocó la puerta nuestra antigua vecina. Muy empolvada y con tapaboca me solicitó el baño para lavarse. Me explicó que había venido con sus hijos a desocupar la casa para entregarla a la administración de pemex (desde hace como 5 años viven en Villahermosa). Por razones de peso y de volumen me ofreció regalados una mesa de madera, 3 sillones de hierro y una armazón de madera (duela) de unos 2x5 metros. Vestido de bermuda y playera, y calzado con unas chanclas de plástico, la acompañé a su casa (que esta enfrente a la mía) para ver los susodichos enseres. Entre su hijo y yo tratamos de sacar de la casa la armazón de madera por la puerta de la cocina ya que era el único acceso abierto (la llave de la puerta principal por donde había entrado, se perdió). No hubo éxito. Lo único que logré sacar fue un tropezón con semejante armatoste que me desgarró media uña del dedo gordo del pié izquierdo. El golpe me dejó viendo estrellitas. El dolor iba y venía en grandes y pausadas oleadas desde la punta del dedo gordo hasta la punta del último pelo de la cabeza. A la vez un sudor frío y un aletargamiento se apoderaron lentamente de mí. Estuve vibrando como diapasón aporreado por quién sabe cuanto tiempo. Sentía el pié pegajoso y la uña teñida de rojo mostraba una fea hendidura que se prolongaba desde la punta hasta la mitad. Después de un rato y ya un poco recuperado, la vecina me preguntó mientras me señalaba la batea de su camioneta repleta de libros si había en Reforma una biblioteca. Me explicó que tenía la intención de donar toda esa pila de libros (entre ellos varias enciclopedias) porque a ninguno de sus hijos les interesaba la lectura. Si le interesa alguno de ellos lo puede tomar –me dijo. No había terminado su ofrecimiento cuando ya estaba trepado en la camioneta buscando libros con la misma enjundia que un pirata buscaría en un cofre lleno de joyas los diamantes. Seguramente la vecina me vio tan enajenado en la pepena (hasta el dedo se me olvidó) que se aventuró a preguntar con una sonrisa media picara ¿y si se los dejo todos? Si –respondí con una sonrisa de presidente recién electo. No se decir cuantos libros son, pero calculo que el peso de todos juntos ronda los 100 kilogramos. No creo que me alcance el tiempo para leerlos todos pero la lucha le haré. Faltaba más.

viernes, enero 30, 2009

Gardenias puques

Siempre me han gustado las gardenias en los jardines. Sus flores de color blanco puro trasmiten oleadas de tranquilidad al ojo cansado que las mira. Su olor…ah, esa briosa fragancia dulce que penetra arrolladora en los desprevenidos hoyancos nasales. Sus pétalos ofrecen caricias de terciopelo a los de ánimo menguado. En fin, conociendo Gladis mi debilidad por este arbusto perenne plantó en nuestro escuálido jardín una pequeña plantita. La sembró a un costado de la puerta con la feliz intención de que cuando se desatara la abundante floración (he de confesar que nuestras expectativas eran altas) fuera lo primero que miráramos al llegar o salir de casa. Nada salió como esperábamos ya que a cuatro años de aquella plantación apenas nos ha regalado 3 coquetas florcitas. ¡Ha de ser macho! –dice despectiva Gladis cada que repara en el frondoso breñal cubierto de hojas de 1.7 metros de altura en el que se ha convertido. Agregado a su condición de puque (palabra utilizada en esta comarca para referirse a las gallinas que no ponen huevos) le cayó la plaga del algodoncillo que hace crecer a las hojas como auténticos cuasimodos. Las hojas que logran desarrollarse normalmente son afectadas después por un amarillamiento que produce en quien las ve hartos sentimientos mustios. Tratando de componer este desastre, el año pasado Gladios compró otra gardenia. Ahora la dejó en maseta pensando en que el terreno era el culpable de tan mala producción. La compró con muchas flores para asegurar la buena fertilidad. Después de un año de la nueva adquisición ha permanecido tan puque como la anterior. Decidimos intentar otra estrategia para remediar la situación. Estudiamos con ahínco en Internet los gustos y necesidades de las gardenias. Fuimos al supermercado en diciembre dotados de profusa información con la firme intención de terminar con tan magra fertilidad. Logramos el milagro con una combinación de vitaminas ricas en hierro para la tierra, una buena fumigación a sus hojas, la remoción de maleza, aflojamiento de tierra alrededor del tallo y abundante agua. Ahora los botones se dejan ver en cada rama de ambas gardenias como preámbulo de una abundante y segura floración. Por fin.

martes, enero 20, 2009

La comunión


Esta imagen del parque museo La Venta muestra los esfuerzos realizados por las autoridades tabasqueñas para proteger la integridad de los monumentos arqueológicos de la cultura Olmeca durante la inundación de 2007 (noviembre). Este parque es una de las atracciones turísticas más significativas del estado por ser el lugar en el que se resguardan los vestigios colosales de la cultura más antigua de toda mesoamerica: Los Olmecas. Estos símbolos de orgullo tabasqueño y patrimonio cultural de todos los mexicanos fueron utilizados por 3 integrantes de un culto (secta, según los medios) como elemento principal de un rito o ceremonia que tenía como fin, según algunas versiones no oficiales, exorcizarlas de presencias mailignas. Según versiones oficiales, las esculturas fueron rociadas con una mezcla de jugo de uva, aceite y sal dejándoles una mancha amoratada permanente que daba la apariencia de haber sido curadas con toques de violeta. Según versiones extraoficiales que circulan de boca en boca se trató de vino tinto, mezclado con aceite y sal. Así pues, esta acción parece indicar que la cabeza olmeca fue obligada a participar en una ceremonia en su honor (su primera comunión) para que su pecado de soberbia (dejarse adorar por los turistas) sea perdonado. Por consiguiente, tal vez para limpiar dicho pecado, fue rociada con la sangre simbólica del cordero: vino tinto. La congregación no tuvo problema en pagar la fianza de 300,000 pesos para liberar a sus fieles feligreses cuya honorable acción y alto sacrificio fue a todas luces en bien de la humanidad.

viernes, enero 16, 2009

Novela: Rebelión de la Granja de George Orwell

George Orwell
En mi opinión, en esta obra Orwell utiliza los recursos de la fábula para revelar poco a poco una sátira precisa y bien lograda de la Rusia comunista. Es una fábula porque Orwell se vale de los animales de granja para entretejer una historia de humor (negro) cuya moraleja se repite muchas veces en el desarrollo de la historia. Creo que es una sátira porque en cada animal se puede identificar con bastante precisión a su correspondiente humano (institución o país) real de la Europa de los 30. Podría pensarse fácilmente que el tema principal de la historia es el “cambio”, pero, desde mi particular punto de vista, los temas principales de la trama giran en torno al “engaño” y al “miedo”. Es una historia cautivante en la que se pone de manifiesto el papel preponderante que tiene el manejo de la información como medio persuasivo para alcanzar un fin. Orwell advierte en esta novela las consecuencias dolorosas que resultan de caer en las trampas de la fe. El caballo Boxer es el mejor ejemplo. El cerdo Napoleón existe porque Boxer y las ovejas existen. Sucede igual en el mundo real. ¿Por qué mucha gente cree en lo que se le dice aunque lo dicho no se corresponda con la realidad? Es un tema vigente y los ejemplos sobran en este mundo convulso.

Pachis

Se terminaron las vacaciones de Pedro. Regresó a Gdl el domingo. Regresó sin Pachis, su gato. Ahora el minino (de color miel, atigrado y boludo) deambula por este territorio como si nunca se hubiera apartado de él. Lo malo es que observa con ojos turbios a los cuyos que Ale tiene como mascotas mientras los asecha relamiéndose los chuzos blancos que tiene por bigotes. Ha tomado el hábito de afilarse las uñas en sillones y alfombra sin importarle la andanada de zapatos o de chanclas que le zumban la cabeza. Sale felizmente al jardín a practicar el arte de la caza con toda clase de insectos rastreros y voladores. Olisquea y asecha largamente los agujeros y juega despreocupado con todo objeto que se mueve. El zoológico aumentó. Nos acompañan en la casa 2 perros (niño y patón), dos cuyos (las gordas), un loro (paco) y un gato (pachis). El idilio y las andanzas de pachis terminan cuando le sale al paso un gato que suele vagabundear los alrededores. Entonces se engarrota adoptando una figura pétrea mientras el otro le ruge encorvado haciéndole patente sus malsanas intenciones.

miércoles, enero 07, 2009

Fin de semana en carretera 2

Después de pasar la noche en San Cristóbal con un terrible dolor de pierna en el muslo derecho sin duda producto de mi mala circulación y a las continuas horas al volante (me la pasé dando vueltas en la cama en gran pleito con los borregos que no se dejaban contar) me levanté como sonámbulo a darme una ducha con agua caliente para despabilar y sacudir la terrible modorra que tanto me amargó la noche. Después del desayuno nos fuimos en bola a dar un recorrido por el mercado de artesanías que por cierto estaba atestado con gente de todos colores y formas que pululaba entre los puestos como en una gusanera. Llamó mi atención que un tercio de los artesanos eran extranjeros del tipo mochilero (de rasta con borra y tatuaje colorido) que comerciaban collares, sortijas, aretes, etc. La artesanía expuesta era mayormente elaborada con ámbar que es un material muy común y representativo del estado de Chiapas (famoso por su pureza). Pasado el medio día retornamos al asfalto con rayas blancas ahora con dirección a Chiapa de Corzo con el firme propósito de no parar hasta llegar a la orilla misma del Cañón del Sumidero. Llegamos al famoso kiosco de Chiapa de Corzo único en su tipo construido con ladrillo rojo en el siglo XVI con la forma de la corona de los Reyes Católicos de España. Después de estar a la sombra del kiosco resguardándonos un poco del calor picante de la tarde nos dirigimos al embarcadero con las testas protegidas con sombreros y cachuchas para evitar las quemaduras del sol durante el recorrido en lancha que nos llevaría por el río Usumacinta hacia los altos despeñaderos hasta llegar a la presa chicuasen. El recorrido de dos horas de ida y vuelta valen bien la pena. Íbamos como 16 personas en una lancha rápida de potente motor que se alzaba continuamente sobre la cresta de las olas producidas por otras lanchas para caer estrepitosamente haciendo saltar el agua a los costados de la embarcación en medio de la algarabía de sus ocupantes. Nos vimos todos en la necesidad de quitarnos los sombreros y las cachuchas para evitar que el fuerte viento las arrancara de nuestras cabezas. Lo bueno fue que el sol ya estaba amainando y sus rayos eran detenidos por sendos relices que se alzaban a ambos lados del río. El fuerte viento nos arremolinó el cabello hasta dejarlo como chuzos de puerco espin. Toda incomodidad (que no fue mucha) valió la pena a cambio de los estupendos escenarios observados en el recorrido de alrededor de 80 km a través de montañas y bosques con todo tipo de aves, monos araña, cocodrilos…y plásticos. Regresamos al embarcadero ya en el ocaso y nos dirigimos inmediatamente a calmar el hambre que para esa hora ya era mucha. Le entramos duro a los tamales típicos; de mole, de bola, de elote, de chipilin, de masa colada, etc. Salimos de Chiapa de Corzo ya entrada la noche del domingo y paramos en Tuxtla Gutierrez por una chalina que doña Maty olvidó en el hotel donde pasamos la noche del viernes…de ahí, sin parar hasta Reforma Chiapas. Llegamos alrededor de las 12:00 pm bastante moliditos pero satisfechos.

lunes, enero 05, 2009

Fin de semana en carretera 1

Desde hace tiempo Gladis y yo habíamos venido aplazando por diversas razones un recorrido por el interior del estado de Chiapas. La semana pasada no se como salió a relucir el tema, lo cierto es que el viernes por la tarde me encontraba manejando en compañía de la familia rumbo a Tuxtla Gutierrez. Llegamos en la noche, cenamos y pernoctamos en este lugar. En la mañana del sábado ya estábamos de nuevo en la carretera con la idea metida en la cabeza de llegar a los Lagos de Motebello. Nos detuvimos a desayunar en San Cristóbal de las Casas envueltos en nuestra raquítica ropa de invierno con el fin de atenuar un poco la terrible sensación de frío que nos hacía tiritar sin control. San Cristóbal es una preciosa ciudad con todo el sabor de provincia, con sus casas coloniales, techos de teja y calles adoquinadas. Esta rodeado de bosques y montañas y se respira un aire fresco y cristalino. Así, ateridos con el frío de la mañana, a todos nos volvió el alma al cuerpo después del primer sorbo de un buen café capuchino. Después del desayuno continuamos nuestro recorrido ya sin escalas hasta los bellísimos lagos de montebello que nos recibieron como si fueran espejos en los que se miraba reflejado el alegre azul del cielo. Después de llenar nuestras retinas con estas bellas creaciones de la naturaleza y de llenar nuestros pulmones con las emanaciones de toda clase de aromas clorofilicos, retomamos la carretera ahora con rumbo a Chiflón. Ya en Chiflón, disfrutamos del río de agua azul y transparente que se abre paso entre innumerables cantos rodados llenos de liquen y de burbujeante espuma. Comimos en Chiflón antes de emprender el regreso a San Cristóbal de las Casas a pasar la noche entre sus casas de teja, su colorido y su extrema limpieza. Pedro se fue de antro con Maty y su esposo sin hacer caso de la frialdad de la noche que hacía salir vapor en cada respiración. Aquí Pedro tuvo su primer encuentro con una marcha en pro del EZLN que a las 12 de la noche llenaron de pintas el palacio municipal (originalmente de color blanco). Le extrañó ver pocos indígenas en la comitiva. Eran en su mayoría personas rubias de ojo azul –dijo. Es el turismo revolucionario –le informé. A la mañana siguiente pude constatar la transformación del centro histórico de San Cristóbal: de ser toda limpieza y pulcritud, a convertirse en lienzo lleno de graffiti digno de la mara salvatrucha. Algunas consignas que pude leer eran: viva la APPO, Viva PALESTINA, abajo el mal gobierno, etc, junto a sendos dibujos de Zapata y cabezas con pasamontañas.

viernes, diciembre 26, 2008

Noche buena

La noche del miércoles la pasamos bien. Estuvimos con la familia de Maty disfrutado una estupenda velada. Cenamos pavo, pierna de cerdo y bacalao acompañado de espagueti y un riquísimo postre de manzana. Fue una noche transparente, fresca y tranquila en la que me deleité estando cerca a mis tres hijos. Recibí una llamada de Guy e intercambiamos saludos y buenos deseos. Al día siguiente organizaron el recalentado en nuestra casa y estuvimos inmersos en la plática hasta bien entrada la noche. Ambas reuniones se realizaron sin estar planeadas y en ellas participaron personas que generalmente no están. Quizá por eso me resultaron perfectas.

martes, diciembre 23, 2008

Solo es cuestión de buscar

Hay días grises y sin chiste como el de hoy en que ni un hilo de luz traspasa la gravedad y densidad de las nubes. La lluvia se desparramó lenta, minuciosa e incesante sobre la solidez que nos rodea. La humedad furtiva se deslizó por las hendiduras de las puertas para luego flotar libre por el interior de la casa hasta perderse o posarse en el primer objeto sólido que encontró. Pero aún en días lánguidos como este es posible observar si se quiere (o se sabe buscar) belleza en el escenario. No hay sol, es cierto, pero el aire está vaporoso, húmedo y oloroso. El jardín y la tierra beben y se hidratan después de un prologado periodo de sequía. Las hojas se doblan por el peso del rocío que después de mucho acumularse rueda en forma de gota por su tersa superficie hasta desprenderse como lágrima de su temporal refugio. Es fácil añorar la calidez del sol y menguar mérito a la brisa. Hoy me empeñé en buscar belleza y la encontré.

viernes, diciembre 19, 2008

El ajedrez

Fue a finales de los 60’s (¿o principio de los 70’s?) cuando me interesé por este juego de estrategia y ejercicio neuronal. En aquella época de agitación ideológica (la guerra fría, la conquista espacial, el espionaje y el contraespionaje estaban en su apogeo) se reunían con bastante frecuencia los González y los Conchas a ejercitar el agradable arte de la ya casi olvidada convivencia familiar. El lugar de las reuniones no era un antro, tampoco un club de membresía, mucho menos un estadio atestado de bullicio, no, nada de eso. Las tertulias se hacían en la casa de ellos o en la casa de nosotros. Nunca fueron planeadas. Empezaban con uno o dos pares de individuos ante un tablero de ajedrez al que se sumaban luego algún trovador voluntarioso con una guitarra acústica y zalamera o algún bohemio con una o dos botellas con agüita que ataranta. El objetivo en las partidas de ajedrez era mantenerse ante el tablero el mayor tiempo posible. Al perdedor lo sustituía inmediatamente otro jugador y el ganador permanecía en su trono regodeándose de sus victorias hasta que otro, más ducho o menos cansado, lo despachaba. El perdedor siempre buscaba acomodo en la siempre jubilosa trova que se hacía llamar los tres tristes cuajináis, o en algún acalorado grupo conversador que le hiciera olvidar pronto su aplastante y sufrida derrota anterior. De esta forma se daba el tiempo para resanar su orgullo maltrecho mientras esperaba pacientemente el próximo juego y muy probablemente también su siguiente descalabro. Cuanto mas desciendo en la caverna de mis recuerdos mejor se perfilan los nombres (aunque ligeramente empolvados por el tiempo) de algunos de aquellos entrañables personajes y primos a la vez: Lencho, David, José, Lolo. Hay más, solo que el resto de los nombres han sido borrados de mi antiguo y poco transitado archivo general, victimados por la humedad, el calor del trópico y la poca ventilación. Archivo que por otro lado se ha venido deteriorando lentamente con el tiempo como si hubiera sido impreso en cinta celuloide y guardado en el interior de un boyante termitero. Nos dejamos de ver hace más de 30 años debido a los trajinares naturales de la vida. Ellos salieron de Guadalajara después de terminados sus estudios y cada uno siguió su propio derrotero. Ahora andamos desbalagados a todo lo largo y ancho del país con muy pocas posibilidades de encuentro pero siempre unidos por aquel maravilloso pasado común. No cabe duda que aquella época dejó sembrado en mí la semilla de la introspección y me llevó con los años a convertirme en un ser felizmente monosilábico. Vinieron a mi los recuerdos de aquellos años por la triste noticia del fallecimiento de mi tío Félix padre de David. Toña me comunicó hace apenas unos días el lamentable suceso y me uno a la pena que embarga a mis primos. Lanzo a todos ellos un afectuoso saludo a través de la red con la misma secreta esperanza con que Mario Benedetti lanzó su botella al mar y cuyos versos aquí les dejo:

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

lunes, diciembre 15, 2008

Vacaciones

Estoy de vacaciones desde el lunes pasado. Es la primera vez que logro hilar de corrido mis días de vacaciones y ahora no se que hacer con ellos. Cuando estoy anegado de trabajo deseo incesantemente tener un pequeño espacio de sobra y que al mismo tiempo me alcance la cuerda para hacer algo con él. En días de trabajo casi nunca se me dan juntas las dos cosas, si me sobra brío me falta tiempo o viceversa. Ahora, tanto tiempo me esta indigestando y ya no recuerdo lo que me prometí hacer de tenerlo a manos llenas. Mientras me adapto a mi nueva condición empezaré por hacer algunos trámites que he estado posponiendo por incompatibilidad de horarios con mi trabajo. Ya se me irá ocurriendo en que más ocupar mi tiempo libre que ahora me abruma.

domingo, diciembre 14, 2008

El paseo

El viernes nos fuimos a Palenque para que Aranza conociera la zona arqueológica de la antigua ciudad Maya que gobernó el rey Pakal hace 1400 años. La primera vez que visité este lugar me produjo una grata impresión. Si tuviera que utilizar una sola palabra para definir ese momento usaría la palabra sorpresa. La razón de esta impresión es que a diferencia de otras ruinas mayas (o aztecas) las de Palenque están en medio de una densa selva. Por ejemplo en Uxmal o en Chichen-Itza uno puede ver las pirámides desde la entrada a la zona arqueológica pero en Palenque es diferente. Aquí uno puede estar parado a 30 metros de la pirámide más cercana sin observar nada todavía. De pronto, al dar vuelta en el último recodo del andador ¡sorpresa! Aparece majestuosa y magníficamente conservada la pirámide de las inscripciones que sirvió de tumba al rey Pakal. Los ojos no se cansan de ver estas pirámides incrustadas en mitad de la selva que producen en quien las mira una intensa paz interior y el deseo de permanecer inmóvil en su contemplación por tiempo indefinido. Con algún pesar abandonamos Palenque para continuar nuestro recorrido a las cascadas de agua azul. En mitad del trayecto hicimos un alto para visitar la cascada misol-ha que tiene una caída de agua de aproximadamente 30 metros y que llena de brisa fresca los alrededores. Aquí se respira el olor de la montaña y se escuchan los ruidos naturales de la selva. Existe un andador que lleva a los visitantes que buscan emociones diferentes a caminar detrás de la caída de agua. Este andador fue construido detrás de la cascada aprovechando un espacio natural entre la roca modelado seguramente por la erosión del agua durante algunos milenios. Después de media hora retomamos el ondulante camino que nos llevaría a nuestro último destino; las cascadas de agua azul. Este trayecto es el más sufrido por Gladis debido a la gran cantidad de subidas y bajadas que serpentean a todo lo largo del camino. Durante todo el recorrido no cesó de hacerme un sinfín de recomendaciones; ve más despacio, adelante hay una curva, ¡tope! (grito y salto casi siempre fueron simultáneos), cuidado con ese carro, no rebases, adelante hay grava suelta, no te acerques a la orilla, ¿no es eso un deslave?, etc., etc. No es fácil describir las emociones que produce este lugar cuando sus efluvios entran en contacto con nuestros sentidos. La naturaleza nos regala una de sus mejores escenografías utilizando como elementos un ancho río de agua azul que fluye en sucesivas cascadas y remansos entre grandes, redondas, blancas y lisas piedras calizas; todo rodeado de una cerrada vegetación cubierta por una capa de oloroso musgo y todo tipo de enredaderas. Llegamos a casa todos molidos como a las 8 p.m. directo a la regadera y a dormir de corridito hasta al siguiente día. Hoy alrededor de las 6 a.m. Gladis y Pedro encaminaron a Aranza de regreso a Gdl dando así por terminada su visita de una semana por estas tierras del sureste.

miércoles, diciembre 10, 2008

19 años

Ale cumplió 19 años hoy. Gladis y Yo fuimos ayer a Villahermosa a comprar un pastel y carne para asar. Como Ale no nos dijo la cantidad de amigos que vendrían (seguramente porque tampoco lo sabía), decidimos comprar solo 3 kilogramos de carne. Mal cálculo. Llegaron mucho más personas de lo estimado. Complementamos el faltante con varias decenas de quesadillas y unos buenos tamales de chipiln. Un dato curioso es que del 10 al 27 de diciembre Ale y Pedro tienen la misma edad. Si alguien preguntara su edad en uno de esos días pensaría que son gemelos o que están bromeando.

lunes, diciembre 08, 2008

De pata de perro

La mala suerte se nos vino a meter de inquilino a la casa. La camioneta esta aún en el hospital de los enfermos motorizados y el coche ha estado perdiendo agua desde hace ya un mes. No he podido llevarlo a la agencia por estar esperando la compostura de la melindrosa camioneta. Lo que he venido haciendo es recuperar el agua perdida casi diariamente para que pueda seguir rodando. Pero hoy fue el colmo. Gladis me ayudó a recuperarle el nivel y parece que el tapón quedó flojo o trasroscado y llegando a Reforma empezó salirle humo del cofre como si ardiera una fogata en su interior con madera de pirul. Al abrir el cofre encontré el recipiente de agua vacío y sin tapón. Mal presagio –pensé. Afortunadamente no pasó a mayores y con una cajita de chocolates de aluminio improvisamos un tapón y así pudimos regresar a casa. Ahora sin coche quien sabe como vamos a salir del atolladero de llevar a Aranza a conocer Palenque, o ya de perdis el parque museo La Venta.
Hablando de cosas más pasaderas les comento que la fiesta de Kory salió bien. Estuvimos hasta las 2 a.m. y regresamos a casa en medio de una densa neblina. Don Lucio hizo a un lado el bastón y se puso a sacudirle el polvo a la pista de baile que daba vértigo. Como suele suceder en estas reuniones, llegaron personas que por lo regular no se ven. Entre el ruido de la música y el mucho mover los pies se intercambiaron numerosos saludos, abrazos y añoranzas. Kory y Emmanuel han de estar ya en Cancún pisando la arena blanca y sumergiéndose en aquel claro y transparente mar turquesa. Enhorabuena.

domingo, diciembre 07, 2008

Noche de fiesta

Hoy en la noche es la fiesta de Kory. Ayer llegaron Pedro y Aranza ya muy avanzada la noche. A Gladis se le iluminaron los ojos como faros cuando vio los dulces de guayaba con relleno de cajeta que Toña le envió. Pronto salió a relucir el cuchillo (seguro sorprendido de que alguien lo arrancara de su gaveta a tan altas horas de la noche) para cortar gordas rodajas de dulce y apaciguar un poco los brillantes ojos de Gladis. En días como este todo es ajetreo. La cabeza por artes desconocidas se desconecta del cuerpo y ambos marchan por su lado como verdaderas mulas tozudas. La camioneta como ya es su costumbre continúa con sus ilimitados achaques. Ya tiene cerca de un mes en el taller victima de su edad y su mala suerte. El taller que la agencia tiene por acá es un verdadero fiasco y sus atentos trabajadores asumen que los clientes no necesitan sus carros. Así las cosas, Gladis se vio en la necesidad de aceptar ayer el ofrecimiento que le hizo la vecina de prestarle su camioneta para que saliera de apuros en estos días de auténtica necesidad. Pedro salió con Ale y Aranza por unas amigas de Kory que vienen del DF y apenas 15 minutos después de su salida llamó para comunicarle a su mamá que se le poncho una llanta. Gladis olvidó el teléfono en el coche y no puede recibir ni hacer las llamadas a las que esta acostumbrada (cada media hora) más aquellas que se pudieran ofrecer en un día tan azaroso como este. Todo camina a marchas forzadas como si manos de diablillos traviesos escondieran las cosas necesarias o sembraran otras innecesarias para que uno con las prisas se tope con ellas.
Ayer me vi en la necesidad de abandonar la escritura de este texto a fin de salir a buscar un par de llantas al coche. Luego me dirigí al talachero para que las cambiara porque ya estaban de dar lástima.. Por esta razón publico asta ahora lo que ayer de carrera escribí.

sábado, noviembre 22, 2008

Diez lustros

Hoy se agrega un año más a la historia de mi caminar bajo el cielo. Contándolos de uno en uno la suma llega a 50. Agrupar los años de este modo no me resulta atractivo. Mejor será de aquí en adelante apiñarlos de forma más conveniente para mis importes y sosiegos. Es de todos conocido que la muerte siempre viene aparejada con los muchos años vividos y siempre será mejor que la cantidad de estos se oiga poca a que se oiga mucha. De este modo, será siempre más alentador decir que en este día cumplí cinco decenios, más, para no sonar tan lozano mejor será agruparlos en lustros. Así pues, podré decir sin que suene fatalista y sin faltar a la verdad que acabo de alcanzar la pequeña cifra de diez lustros.

lunes, noviembre 17, 2008

Tiembla la tierra

A las 5 pm, mientras comía unas ricas mojarras la tierra tembló a la vez que el aire nos traía el ruido grave y sordo de una explosión. Los vidrios de las ventanas traquetearon al mismo tiempo que Gladis y Yo nos mirábamos con expresión interrogante pensando seguramente en el mismo derrotero. Ella se llevó la mano izquierda al pecho como tratando de detener un poco los tumbos que en ese momento daba su corazón. Mi mente empezó a trabajar en las hipótesis que pudieran explicar el motivo y el lugar de la explosión que a todas luces no era normal. Inmediatamente una de las hipótesis empezó a tomar relevancia: Accidente en Cactus. Pronto mi temor se hizo realidad al escuchar el ulular de las sirenas pasando a un lado de la colonia, sin duda ambulancias. Dos personas muertas y una herida es el saldo hasta el momento de esta explosión. Llaman a la casa los familiares de Gladis para preguntar por la integridad física del que escribe. Él está bien –les informa. Recibo también una llamada de mi hermana Toña. Aprovechamos para intercambiar saludos y noticias.

domingo, noviembre 16, 2008

Cambio de estado

Kory esta diciendo adiós a su soltería. Gladis y Ale están en Villahermosa con ella. Yo estoy en casa algo cansado. Tengo poco de haber llegado de trabajar. Luego de comer un caldito de pollo me dispongo a reanudar la lectura “En busca del unicornio”. A un lado mío esta también, guiñándome el ojo, una edición conmemorativa de “Cien años de Soledad”. Decido leer la breve semblanza que de García Márquez hace su amigo y paisano Álvaro Mutis y el aporte personal que de esta obra hace Carlos Fuentes. Mientras leo, llega a mí el sonido inconfundible del agua de lluvia rebotando en el cristal de los ventanales. La lluvia fue intensa pero de duración corta. Me embargó de pronto el deseo de salir a respirar la humedad que normalmente flota en el aire cuando la vegetación recién se ha bañado. Al abrir la puerta el sol ya se había ocultado y la penumbra hacia su último rondín. Recibí de inmediato las caricias de pequeñas ráfagas de viento que gráciles me soplaban al oído su saludo vespertino. Llegaba a mis oídos desde la cima de las palmeras un leve cascabeleo producido por el frotamiento de sus anchas y largas hojas fibrosas y palmeadas. La gardenia se alzaba henchida de verdor mostrando con soberbia sus brillantes hojas danzantes que se movían al compás hipnotizante de aquella música de viento. El olor del césped recién cortado intensificaba el aroma dulce de la clorofila aún presente en la pedacearía de grama esparcida abundantemente en el jardín. Paco (el perico) me observaba fijamente como él acostumbra mirar a las personas, con su cabeza de lado para que uno de sus ojos redondos como canicas apunte directamente a su objetivo. Tenía las plumas esponjadas y su forma me recordaba la de una pelota de algodón de azúcar pero de color verde. Miré al cielo tapizado todo de nubes grises. Había solo pequeñas aberturas azules esparcidas aquí y allá que asomaban tímidas por entre los rollizos nubarrones. El cielo tenía una coloración anaranjada y titilante producida por el reflejo de las grandes lumbreras de los muchos mechones de gas encendidos en esta tierra de antiguas chapopoteras.
Nota: Este texto fue creado el sábado 15 de noviembre de 2008

viernes, octubre 31, 2008

Otra vez aquí

Ya transcurrieron varios días desde la última vez que escribí algo en este espacio. Han sucedido muchas cosas desde entonces empezando porque mi entorno se anego una vez mas. Las carreteras quedaron tan llenas de hoyos que se hace difícil llegar a tiempo a cualquier parte. Los negocios inician poco a poco a abrir sus puertas después de haber permanecido un buen tiempo alojando todo tipo de animales acuáticos. También como ya es su costumbre, la camioneta esta por enésima vez en el taller para que le alivien su crónica hipocondría. Decir que ya me tiene harto es poco, siempre se destartala cuando mas la necesito. Como pintan las cosas, tendré que sobornar a alguien para que se la lleve lejos de mí. Ale se empeñó en ir a un congreso de contaduría a la UNAM y ya tiene tres días por allá. Yo me acabo de desprender de una tarea que me tenía con dolor de cabeza desde hace como un mes, por consiguiente, ahora me siento livianito y con ganas de emprender cosas nuevas. Por lo pronto me he entretenido viendo a los animales que por la inundación se han visto obligados a huir de sus dominios regulares para aventurarse a deambular por los secos caminos asfaltados. La laguna bellamente renovada recibe la visita de innumerables garzas blancas que llenas de gozo planean y caminan con sus largas patas flacas por entre los juncos en busca de su ración diaria de alimento. Algunos pobladores se aventuran a tirar el anzuelo en sus orillas seguros de encontrar entre sus aguas algún pez atarantado por la abundancia de agua de su otrora raquítica laguna. Muchos tienen suerte y regresan a su casa con la comida del día. Eso si, no hay garantía de que se encuentre libre de cólera. Continua habiendo muchas casas en el agua, sobre todo al sur de Tabasco. El año pasado fue el río Grijalva el que inundo al centro de Villahermosa y sus alrededores. Esta vez toco el turno al caudal del Usumacinta. El próximo año quien sabe cual corriente nos mojara.

viernes, octubre 03, 2008

Tierra mar

Esta última semana ha sido de mucha lluvia. La tierra se hizo pantano, el charco se convirtió en laguna y el arroyo se transformo en río. Volvió el sentimiento de impotencia a reflejarse en la cara de la gente que vive cerca de tierras anegables. A los costados de las carreteras se alzan improvisadas viviendas hechas con lona, lámina o cartón en las que viven hacinadas las personas cuyas casas están ya entre el agua. El trayecto normal a mi trabajo sigue bloqueado por una fuerte corriente lo que me obliga a dar un largo rodeo sorteando innumerables vados. Hubo días en que todas las carreteras que comunican Reforma con Villahermosa llegaron a tener un metro de altura. Se interrumpió el flujo de personal de Villahermosa a los complejos Cactus y Nuevo Pemex y se tuvo que montar un puente aéreo con helicópteros para transportar al personal de guardia necesario para la buena operación de las instalaciones. La inundación empezó el sábado después de una fuerte y prolongada lluvia que azoto desde la tarde del viernes. Apenas ayer jueves dio señales de disminuir. Este año casi se repitió la inundación del año anterior salvo que ahora el agua perdono el centro de Villahermosa. Se esperan lluvias peores para el mes de octubre y hay poco optimismo en que se logre contener el agua del río Grijalva ante el reclamo que hace de su antiguo territorio. El hecho es que no he presenciado lluvias más abundantes como las de estos dos últimos años. Esto refuerza mis temores de que el clima ha cambiado y que los niveles del mar están subiendo a causa del descongelamiento del hielo de los polos. Villahermosa esta a 8 metros sobre el nivel del mar ¿Será que en unas décadas mas nuestra casa tendrá habitantes de aletas y agallas?

jueves, septiembre 04, 2008

Dia pesado

Existen días que desde su alumbramiento empiezan a ser hostiles. En la mañana las extremidades se negaban a obedecerme. Por más que las apremiaba no me alcanzaba para sacarlas de su desmayo. El amanecer esta radiante ¡Vamos, arriba! –les decía tratando de parecer animoso. Con mucha dificultad y no pocas ofrendas mis pies empezaron a arrastrarse en dirección al baño acarreando con temblor el peso muerto de un cuerpo adormilado. Las 8:05 a.m. marcaba el reloj cuando apenas traspasaba el umbral de la puerta de salida. Aun tendré que detenerme en la gasolinera –pensaba mientras le echaba una mirada a la llanta trasera del coche que continuaba inflada de milagro. Lamentaba la ligereza con la que avanzaba el reloj cuando recordé que aun tenía que detenerme a mitad del camino a cargar combustible. Al llegar al trabajo la oficina me esperaba ya con la bandeja de entrada copeteada de documentos, todos gritando a la vez que les diera pronta salida. Uno a la vez –les decía animoso. No me hablen todos a la vez porque me atarantan…cundo vine a ver eran cerca de las 7 p.m. Eche una ojeada a la bandeja de entrada y los documentos que había sacado prontamente fueron sustituidos por otros igual de gordos. Ya basta –me dije, primero me vacío yo que ver desocupada esta maldita cosa.

domingo, agosto 17, 2008

Vida urbana

Me sorprende la capacidad de adaptación de los animales al ambiente urbano. Era de noche y me encontraba parado en la puerta de acceso de suburbia esperando a que Alejandra terminara el complicadísimo proceso de elegir trapos. De repente llamó mi atención una esplendida ave de color blanco como del tamaño de una gallina que volaba lenta y majestuosa a escasos diez metros de altura y como a 20 metros de distancia de donde me encontraba. Seguí su vuelo con la mirada hasta que se posó en la azotea de un edificio que sirve de estacionamiento. Descubrí entonces que se trataba de una lechuza albina. Me sorprendió gratamente pues creía que los animales blancos eran endémicos de los ambientes níveos. ¿Qué hace esta lechuza blanquecina en el trópico? –pensé. La observé detenidamente por más de un minuto tratando de determinar la razón de haber seleccionado ese lugar en particular como puesto de vigilancia. No se movía y su pétrea postura acechante le conferían una apariencia de gárgola encalada. El color blanco ayuda a los animales de ese color a mimetizarse con la nieve ¿pero en el trópico, lugar en que predomina el verde? En este lugar su camuflaje es tan efectivo como lo sería un traje de payaso en un jardín de niños. Sin embargo, allá arriba, su actitud era la de un cazador en espionaje pero ¿Dónde estaba la presa? Abajo la gente se movía como en una gusanera, los carros entraban y salían del estacionamiento. ¿Que podría estar acechando esta ave en esta área de ambulantaje, tiendas comerciales, cines, Cafés, restaurantes y cajones de estacionamiento? De pronto distinguí en la obscuridad una pequeña sombra que cruzaba rápidamente en dirección al estacionamiento a la altura del segundo nivel. Me pareció a primera vista un murciélago. Con la misma celeridad dio vuelta en U como presintiendo las malas vibras presentes del lugar. Entonces me dispuse a ver la estrategia de caza del ave depredadora. No quitaba la vista de aquella gárgola inmóvil pero no volvió a aparecer otro murciélago en el siguiente minuto y no veía por donde pudiera aparecer otro sabiendo lo tímidos que son estos ratones alados en presencia de los humanos. Además, los murciélagos buscan lugares oscuros como las cuevas y en esta zona comercial dudaba que hubiera algo que se le pareciera. Pero la lechuza esperaba con la seguridad que le daba su instinto depredador y quizá sus previas experiencias de caza. De pronto abrió sus alas y se lanzó lentamente al vacío, no en picada sino como lo haría un paracaidista, cayendo en forma vertical con las patas hacia abajo y las garras extendidas. ¡Señor! –me habló Daniel. Le traigo las llaves del carro –me dijo. De reojo observé que un ave blanca se posaba en la banqueta a escasos diez metros a la izquierda de donde me encontraba. Gracias Daniel –contesté mirándolo para despedirlo. Ya vinieron por mí y tomé la maleta del coche –dijo extendiéndome la mano. Aún no termino de explicarme como fue que coincidieron: la elección del cazador, la llegada de la presa y la distracción para hacerme perder la escena que tanto deseaba presenciar. Una vez que el depredador encontró lo que seguramente buscaba desapareció. La última vez que lo observé se escondía atrás de un carro estacionado. Ya no lo vi salir. Ya sin el peligro del cazador, los murciélagos empezaron a revolotear por todos lados. Fue entonces que pude darme cuenta que había una pequeña rendija a la altura del segundo nivel del estacionamiento por el que entraban las asustadas presas. Esta rendija estaba ubicada exactamente por debajo de donde la lechuza se puso de vigía. La otra sorpresa mía fue ser testigo del increíble sentido de orientación de estos animalitos voladores a los que todo el mundo hace el feo. Era una rendija de escasos 20 centímetros de largo y su anchura era apenas lo suficientemente grande para aceptar la entrada de un solo animal a la vez. Lo más sorprendente era que la rendija la formaba una tira de lámina instalada seguramente para tapar el espacio que había entre el edificio del estacionamiento y el edificio adyacente. Los intrépidos ratones voladores tenían que chocar primeramente contra la pared del estacionamiento y ascender entonces verticalmente la pared para encontrar la estrechísima rendija. Pude constatar que cada murciélago hacía varios intentos (la mayoría de ellos infructuosos) para encontrar la diminuta entrada a su guarida. ¡Que prodigio de sonar tienen estos increíbles avechuchos!

sábado, agosto 16, 2008

Vacas y guajolotes

Casi siempre me abstraigo del entorno al dirigirme al trabajo cada mañana. Veo pasar difuminado el verdor de la espesura que como un vallado se extiende por el borde del camino. Me he acostumbrado a la uniformidad de esmeralda del denso herbazal que se desparrama generoso por donde uno mire. Me he habituado al tránsito por la cenagosa laguna el limón, por el casi extinto río mezcalapa y por el exquisito túnel modelado por el enramado de los cocoites. Pero afortunadamente hay días como hoy en que una manada de vacas me obliga a hacer un alto desacostumbrado en el camino alejándome de la constante rutina. Mientras espero que hagan un espacio (que no tienen ninguna intención de hacer), marcho despacio tras ellas divirtiéndome con su desparpajo y parcimonia. Después de un minuto de ir a la zaga me asalta la idea de que puedan estar confundiendo el carro con un bovino de su manada. Entonces decido hacerles patente que no soy un cuadrúpedo y acelero un poco el motor. Ninguna vaca se inmuta y empiezo a perder la calma. Pasa otro minuto y en lugar de hacerse a un lado se desparraman aún más tan cachazudas como al principio. No me quedó más remedio que utilizar el claxon y ronronear con más estrépito el motor. A esta altura de los acontecimientos ya tenía otros conductores desesperados atrás de mí queriendo hacer uso de su derecho de vía.
De regreso del trabajo sucedió lo mismo. Esta vez fue un grupo de guajolotes que tomó la carretera como vía de tránsito. Otra vez me detuve ante la reticencia de estos emplumados de moco rojo de despejar el camino. De paso, los machos se dieron el tiempo de ponerse rijosos y altaneros esponjándose repetidamente frente al carro. De no ser por la suerte que les espera en navidad con gusto hubiera quitado el pie del freno.

lunes, agosto 11, 2008

Aguacero

Ahora mismo esta cayendo un aguacero cerrado acompañado de arremolinados vientos. Recién llegamos de Reforma Gladis y Yo. Fuimos a dejar a José Manuel y su familia a su casa y la lluvia nos acompañó de ida y de vuelta. No estaba planeado que yo me uniera a la comitiva pero la amenaza de lluvia hizo que Gladis me pasara la estafeta. El espacio celeste era una gran mancha negra intimidante preludio del diluvio que se gestaba y que luchaba por salir de su interior. Los desamparados cocoites se mecían violentamente al compás de las caprichosas ráfagas de viento y sus tiernas hojas volaban al garete arrancadas del maternal regazo de sus ramas. La carpeta asfáltica era un depósito de hojas y ramas, primeras víctimas de lo que apenas era un bosquejo de la verdadera tempestad. Poco tiempo después, ya en la carretera, los relámpagos se sucedían casi sin demora y luego que sus estelas centellantes rompían el aire en su viaje hacia la tierra nos dejaban su estruendo como corolario. Siempre me he preguntado como hacen las aves para sortear estas agitadas borrascas que descuajaringan sus nidos y zarandean sus condominios de enramadas sin el menor atisbo de pena. La tierra incapaz de absorber el agua con la misma rapidez con la que cae, empieza a formar arroyos que deslavan rápidamente la superficie creando zanjas que se convierten luego en verdaderas trampas para los incautos. Escucho el agua aporreando el toldo y la veo escurriendo por el parabrisas mientras los limpiadores riñen en su fallido intento por aclararme el camino. Mi temor más inmediato era caer en uno de tantos baches que aderezan el trayecto de Reforma disfrazados ahora de inofensivos charcos. Así pues, mi propósito de disfrutar en casa una tarde tranquila de domingo (después de una agitada guardia de trabajo) se vio frustrada por este loco e inoportuno vendaval. Lo bueno de esto es que de regreso pasamos a la tienda a comprar un queso que Gladis usa como ingrediente en un flan napolitano con el que me podría envenenar si quisiera, así que dejo esta bitácora para comerme una rebanada que justo ahora me puso al lado y que no me dejará continuar.

sábado, agosto 09, 2008

La olimpiadas de Beijing

El viernes iniciaron los juegos olímpicos de Beijing. Tenía la intención de ver aunque sea un resumen de lo que sospeché sería una bonita inauguración. No me equivoqué en cuanto al despliegue combinado de tecnología y tradición mostrado por este país milenario, pero tristemente erré en mi propósito de ver una repetición sustanciosa. Ese día, como tantos otros, fue difícil dejar la cama. Canija costumbre mía de guardar en la noche tanta reticencia de subir al colchón para luego, después de un sueño corto, sufrir en la mañana la gota gorda para apearme de él. Una vez de pie, casi siempre me hago la promesa de que la próxima noche será distinta, entonces seré bueno, me iré a la cama temprano y no diré malas palabras. Avanzado el día y con el ajetreo del trabajo invariablemente me olvido de aquella primogénita promesa, y otra vez vuelvo a ser víctima del desorden. Nunca hace falta fiesta para retrasar la marcha de este cuerpo mío y demorar su viaje al mundo donde los sueños practican su magia de renovación y encantamiento. Mi sueño se queja siempre del poco tiempo que le dejo a sus artilugios soporíferos y me encara con el puño amenazador advirtiéndome que no le eche después la culpa del decaimiento que pueda atosigarme más adelante. Pero llegada la noche no puedo resistir la tentación de echar una mirada a algún texto que me guiñe su ojo de cíclope haciéndome sucumbir al encanto de sus dichos y carantoñas.

domingo, agosto 03, 2008

Encaminando a Pedro

Hoy nos tumbamos de la cama más temprano que de costumbre. Encaminamos a Pedro en su retorno a Guadalajara. Estuvo un mes con nosotros, y dicho sea de paso, nos pareció poco tiempo. Fueron días de comer todos lo que su antojo le dictaba.Hoy, la mañana apareció afligida. El cielo amaneció vestido con un tapiz grisáceo estampado con ondulaciones obscuras que le dan un aspecto de llanto anticipado. Resulta obvio que llovió en la madrugada. La vegetación se mira recién bañada, muy mona. El olor a humedad que se levanta me recuerda la fragancia matutina de un bosque alfombrado de agujas y hojarasca. Miro el cielo y mi vista se posa perezosa en unas aves amarillas que revolotean complacidas en la copa de unos altos guayacanes.

viernes, agosto 01, 2008

La partida de un blogero

Ayer murió Alejandro Aura. Me afectó la noticia. Desde hace ya largo tiempo tengo en mis favoritos su blog. Como tantos otros días, ayer abrí su página para leer su canto rodado del día. Porque han de saber que escribía diariamente un texto y lo cerraba siempre con la publicación de un poema de su autoría. Tenía por costumbre, en fechas significativas, enviar una poesía personalizada a los correos de sus miles de lectores. Quizá sea esta la razón que su muerte la sienta como si se hubiera ido un amigo. Era bueno para hilar palabras con las que transformaba su devenir cotidiano en cosa digna de leerse. Ahora, en lugar de su canto rodado del día leí su poema “despedida” publicado quizá por Milagros junto a un breve texto comunicando su partida. Gracias, Alejandro Aura.

lunes, julio 28, 2008

25 Aniversario

Este mes de julio cumplo 25 años de haber salido de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Guadalajara. No lo hubiera recordado si no recibo un mail de José Antonio López, compañero de carrera de Arandas Jalisco. Hace aproximadamente como 5 años, por pura casualidad, coincidí con Él en una ciudad que no recuerdo (tal vez Monterrey). Ambos íbamos a la misma reunión de trabajo relacionada con la industria petrolera. Fue una agradable sorpresa enterarme que continuaban reuniéndose cada año algunos exalumnos de aquel grupo de ingenieros mecánicos electricistas y me invitó a la reunión del siguiente año si acaso planeaba ir a Guadalajara. Y así fue. En aquella ocasión se me dio la oportunidad de saludar a una veintena de compañeros, algunos ya calvos, otros canos, otros igualitos, los más ya gruesos, pero todos con el mismo carácter que yo aún rememoro. Ahora que escribo estas líneas me vienen en bola los recuerdos; se me amontonan, se me amotinan, me abruman. Todos están vestidos muy monos tratando de seducirme para que los exhiba al público contemporáneo después de haber estado momificados por un cuarto de siglo en una caverna muy húmeda y obscura ubicada en lo más recóndito de mi subconsciente. Les digo que ya están viejitos, que sus trapos no están fashion, que su corte de pelo es retro, que sus chistes arrancarán exclamaciones como ¡que oso! No creen que “sábado por la noche” ya no se escucha, ni mucho menos se baila. Platico con ellos, evocamos lugares, amigos, maestros, materias. Por fin se dejan convencer que su tiempo ya pasó, que ahora es momento de dejear espacio a los hijos. A ellos les toca ahora caminar por aquellos pasillos, respirar el aroma de aquellos jardines, escuchar aquel rumor de voces que se mezclan, saborear las tortas y los tacos durante los recesos y disfrutar un humeante vaso de café escuchando la clase en una mañana fresca de noviembre. Feliz 25 aniversario generación 78-83 de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Guadalajara.

viernes, julio 25, 2008

Los sonidos y la mente

Estoy en el sillón de siempre acomodado cuan largo y ancho como todos los viernes. Afuera la penumbra devora con avidez los últimos trazos débiles de luz. Escucho y veo de soslayo, como no queriendo, un video de Joe Cocker cantando con su inconfundible voz ronca y áspera “you are so beuatiful” mientras agita sus manos y dedos con la intensidad que refleja su concentración. Pienso en la belleza de algunos momentos, por desgracia casi siempre fugaces. A medida que el día cierra los ojos escucho truenos largos y amortiguados señal de que en algún lugar distante el cielo descarga sus enormes vejigas negras. Respiro el ambiente húmedo dejado por las últimas lluvias. Mis alvéolos se alborotan al recibir el aire fresco y renovado concientes de lo efímero de la ocasión. Las aves también sienten que algo distinto flota en la noche, lo demuestran sus trinos que me hacen recordar la toccata y fuga de Bach o la pequeña serenata nocturna de Mozart. Oigo el ruido de un motor, luego un portazo, niño y patón ladran como cuando viene visita. Por breves segundos me asalta la idea de que esto pueda ser verdad y me encuentren aquí tan despatarrado como estoy. Rápidamente vuelvo a la realidad al recordar que mi estado de relajación es precisamente gracias a que vivimos algo retirado del ajetreo urbano razón que hace pensar dos veces a los interesados en ver estas caras nuestras de ermitaños. De pronto, mientras escucho la canción “wonderful tonight” de Erick Clapton me veo transportado al pasado y aterrizo en aquel café de Reforma en donde en compañía de Gladis disfruto una humeante taza de café.

sábado, julio 19, 2008

Día nublado

Este día estuvo plagado de nubarrones grises sobre un cielo lechoso y sin gracia. Los rayos de sol se toparon con la dificultad de sortear esa gruesa capa esponjosa de humedad cerrándoles el paso e impidiéndoles cumplir su acostumbrada rutina de evaporarle a uno el cerebro. Aún así, Gladis se animó a ir con su mamá Matilde y su hermana Matilde a Balancán, uno de tantos municipios de Tabasco, a una graduación. Se fueron con la intención de regresar hasta mañana en la tarde. Por otro lado, Ale se fue a una fiesta a Huimanguillo, otro municipio de Tabasco, con una familia conocida, su intención es también regresar hasta mañana. Pedro y yo nos quedamos en casa con Daniel que esta con nosotros de visita antes de marchar a Puebla.
Este mes ha tenido días cargados de fuertes ventarrones. Me ha sorprendido el daño que ha dejado el viento en árboles, algunos de los cuales ha arrancado de raíz. Nuestra bugambilia bicolor no fue la excepción y sucumbió mortalmente abatida por uno de estos mini tornados. Las ramas de muchos árboles tampoco soportaron el efecto arremolinado de los vientos encolerizados quedando colgadas grotescamente retorcidas y astilladas. Lo que me parecía más curioso, es que la extensión del daño se limitaba a áreas pequeñas del tamaño de una manzana. Pude observar que había árboles cruelmente mutilados de sus ramas mientras su vecino frondoso ubicado a escasos diez metros se encontraba en perfectas condiciones. Lo peor de todo fue la pérdida de nuestra bugambilia, ni modo.

domingo, julio 06, 2008

De regreso

No he tenido ánimos de escribir. Hace casi dos meses que me aparté de esta bitácora. Ayer Pedro llegó, vino a pasar un mes de vacaciones con nosotros. Su viaje estuvo salpicado de inconvenientes. Apartamos su boleto con casi un mes de anticipación. Su vuelo estaba programado para el viernes en la tarde. Ese día, al llegar a documentar su equipaje le informaron que no fue posible cubrir el costo del boleto con la tarjeta. No tengo problemas con mi tarjeta, por lo que supuse que había sido una maniobra desleal de la línea de aeromexico para justificar alguna omisión de su parte. En ese momento Gladis empezó a hacer llamadas a otras aerolíneas pero no hubo suerte. No fue posible encontrar conexión en México sino hasta el día siguiente a las 6:45 a.m. con mexicana. Pedro se las arregló para que una amiga le diera posada en su casa de Puente Grande esa noche. Al día siguiente una fuerte tormenta le impidió llegar a tiempo y perdió el vuelo una vez más. Otra vez se las arregló para que lo pusieran en lista de espera hasta que le buscaran un nuevo horario de viaje. Para ese momento su mamá estaba hecha un manojo de nervios. Llegó ayer casi a la 4 p.m. a Villahermosa. Fue hasta entonces que su mamá se relajó. Hasta esa hora Gladis puso atención a la tripa que le empezó a recordar que no le había depositado alimento sustancioso en las últimas 24 horas. Pasamos por Kory a Villahermosa y enfilamos a Reforma para aplacar el hambre que a todos nos aguijoneaba. Me comí tres tamales y medio que Adelita tuvo a bien empacarme. Buenísimos. Su sabor me hizo evocar tiempos pasados con la familia en la colonia oblatos. Desempacamos el alfajor y el dulce de guayaba que Toña nos envió. La imagen de los dulces me transportó momentáneamente al mercado de San Juan de Dios recordándome sus sabores, sus olores y sus colores. Con el riesgo de no poder dormir, me comí otros dos tamales en la cena. Gracias Adelita, Gracias Toña.

domingo, mayo 18, 2008

Lluvia y sueño

Hoy empezó a llover. Fue una lluvia densa de gotas gordas y tupidas. Estaba recostado en el sillón tratando de convencerme de hacer algo de provecho. Recién había terminado de comer y ya la digestión estaba tomando el control de mis acciones. Escuché truenos. La electricidad falló. Cerré los ojos para disfrutar el aroma a tierra mojada que la lluvia arrebataba a la tierra. Afiné bien el oído para escuchar los muchos matices que la lluvia hacia al hacer contacto con las diferentes superficies: duras, blandas, lisas, rugosas, metálicas, orgánicas…

…Me encontraba en una calle que no conocía. Veía pasar gente desconocida. Levanté la mirada para observar a mí alrededor con la intención de que mis ojos se toparan con algún punto de referencia que me sirviera de orientación. No había duda, estaba en San Onofre, en Guadalajara. Lo confirmaba la iglesia que tenía frente a mí. De repente vi a dos figuras conocidas que caminaban una al lado de la otra. Eran mi Papá y Guy que venían caminando hacia mí por la misma acera. Su paso era apresurado. Apenas alcanzó el tiempo para un fugaz intercambio de miradas como sustituto de saludo. Ambos me cruzaraban con paso rápido y firme. Yo marchaba atrás de ellos sin hacer preguntas para no entorpecer su asunto. Unas calles más adelante un conocido me detuvo para saludarme, intercambiamos algunas palabras, las suficientes para que mi Papá y Guy se adelantaran más allá de la vista. Continué adelante. Caminé sin rumbo ni estrategia definida. De alguna forma apareció en la escena Toña. Platicamos brevemente hasta que apareció Adelita. La acompañaban sus hijos Chuy y Cecy. Después de saludarnos desaparecieron…¿o fui yo el que me esfumé?...
…Me desperté sudando. La lluvia había cesado. La electricidad y yo habíamos regresado. Recordé entonces mi reciente caminata onírica por la perla de occidente.

lunes, mayo 12, 2008

Uf

El calor es sofocante. El termómetro del carro ha alcanzado hasta 44 grados Celsius en días pasados. El interior es un horno. Lo sé por que al abrir la puerta me lanza su vaho directo a la cara haciéndome patente su enojo por haberlo dejado expuesto a los inmisericordes rayos solares. El calor me obliga a bajar ambas ventanillas para que el aire menos caliente del exterior desaloje al malhumorado calor interior. La radiación que escapa del interior se me lanza al rostro como gato encolerizado clavando sus garras afiladas en las ya de por si maltratadas mejillas. No sopla viento que ayude al cuerpo transpirado a deshacerse del exceso de temperatura que lo agobia. El sol no se anda con rodeos a la hora de hacernos participes de su fogoso gusto veraniego de echar brazas a la tierra. No hay más que aguantarse.

Calle solitaria

Francisco Lopez Merino
Los Poetas de Florida (Centro Editor de América Latina)

Amo el silencio humilde de esta calle ennoblecida de árboles serenos por donde nunca pasó otra alma que no sea la del viento...las nubes se detienen a mirarla con sus ojos etéreos, y saben, por la ausencia de las hojas, si está en ella el otoño o el invierno. Amo el silencio humilde de esta calle ennoblecida de árboles serenos por donde caminé tantos domingos con mi pequeño huerto de recuerdos...Cuando yo muera, amigo, habrá quedado en esta calle lo mejor que tengo: El rosal escondido de mis penas y la música vaga de mis sueños...

sábado, mayo 10, 2008

La luna

Por Jaime Sabines

La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía. Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.