Hemos tenido un par de días bastante benévolos. Tiempo en que el calor se ha portado con nosotros extrañamente condescendiente. El aire caldeado que nos cocinó hace apenas una semana ha mudado su vivienda dejándonos en su lugar un clima con mayor donaire. Es agradable no ser recibidos con un tizón ardiente en la cara cada vez que salimos de casa o cada vez que entramos al coche. Además de hacernos palpitar el seso y no dejarnos dormir tranquilamente, el calor suele hacer con nosotros o con nuestras pertenencias otras cosas igual de ingratas. Por ejemplo, la semana pasada quise utilizar un CD de música que días antes había guardado en uno de los compartimentos del coche. Para mi sorpresa (con boca abierta y todo) hace unos días al querer escuchar música lo único que encontré en aquél compartimento fue algo parecido a una hojuela de papa frita gigante con un agujero en medio. No había forma de meter aquél totopo oaxaqueño en la disquetera del radio por lo que opté en dejarlo en el primer contenedor de residuos inorgánicos que encontré al paso. Estacionar el coche en la sombra quedó rápidamente descartado como solución a este problema ya que el estacionamiento donde aparco diariamente el coche no cuenta con cobertizo y se me hace harto difícil que alguien me lo construya teniendo como única justificación que se me achicharran los discos de música que dejo en el interior. No me quedó otro remedio que tomar cartas en el asunto. Como primera solución elegí comprar una sábana aluminizada como protector solar para el parabrisas, y como segundo remedio me agencié uno de esos juguetitos electrónicos llamados Transmisores de FM como sustituto de los discos. Este aparatito se conecta al cenicero del coche y puede transmitir la música Mp3 almacenada en una memoria USB al radio del mismo coche. Ni modo, de aquí en adelante la disquetera será hogar solo de las arañas.
Visitas de la última semana
sábado, junio 04, 2011
miércoles, junio 01, 2011
Un día bueno
La noche de ayer el sueño me llegó deprisa. Pasó como un soplo suave de éter llevándose mi conciencia como de rayo al incoherente mundo de las ilusiones. La acelerada transición de la vigilia al sueño se debió a una inesperada y benéfica exhalación que nos concedió la atmósfera como preámbulo a la lluvia que ya traía bajo la manga. Hoy fue un día sin calor lejos de aquellos otros plagados de ardores que le antecedieron. Es una noche excelente para abrir un libro, meterse en él y ver de cerca la forma en que un autor hilvana sus ideas con el fin de presentarnos su muy particular visión del mundo. En el interior de un libro es fácil ser tocado por la inspiración y la creatividad. Unas veces llegan hasta donde está uno a hurtadillas y otras nos arrollan como avalancha.
viernes, mayo 27, 2011
Luces del crepúsculo
Todos los días de regreso del trabajo me encuentro con el fuego del crepúsculo. Una brasa ardiente sin ceniza flota en el claro cielo de la tarde. La apacible esfera roja me acompaña mientras se divierte rozando su circunferencia contra la copa de los árboles. Es un círculo perfecto dibujado en un limpio lienzo azul. Es como si el cielo tuviera rostro. Un rostro rojo de venrgüenza al percibir que sus horas fulgurantes y fogosas ya pasaron. El ocaso es su kriptonita. No encandila. No quema. Es la hora de esconder de los hombres su tibieza y timidez tras el acantilado del horizonte.
sábado, mayo 21, 2011
Calor familiar
Todo esta caliente. El cuerpo se destempla. Se escurre igual que la cera de un cirio ante la flama de su pabilo. El sudor fluye por cada poro como vena de manantial. La gente anda irritable queriendo llegar lo antes posible al primer remedo de sombrita. Las enfermedades respiratorias proliferan al tener que salir obligadamente de interiores climatizados a exteriores resplandecientes y flamigeros. La migraña galopa en el cerebro haciendolo latir como corazón con taquicardia. Andamos pues de aquí para allá saltando y crepitando como pepitas en el comal.
lunes, mayo 16, 2011
Otra vez mudanza
Estoy en casa. Cansado y con sueño. Ayer llegué de Reynosa. De ida el viaje fue accidentado. El regreso tantito peor. Allá me alojé en la periferia de la ciudad, motivo por el cual mi estancia de 3 noches y dos días estuvo envuelta en no pocas polvaredas. Cuando el viento nos sorprendia en despoblado los ojos se nos entornaban en defensa propia y se negaban a mostrarnos el camino ya de por si muy difuminado por aquella atmósfera gris. Miré más llano que ciudad. Un llano plagado de achaparrados y frondosos arbustos verdes entre los cuales alcancé a distinguir un día un robusto y tímido conejo castaño, y otro día, un empenachado y pispireto correcamino gris. Tenía grandes planes para ocuparme hoy en la casa: sacudirme el cansancio con lectura y ver tele entre párrafos. Lejos la bala. Gladis ya tenía anotado en su agenda “Mudar a Ale de departamento el domingo. Impostergable”. La invitación de acompañante (estibador) me fue echa poco antes de que cayera el primer gol sobre las Chivas como caldo hirbiendo. Este gol me hizo aceptar sin remilgos la desinteresada invitación de mi esposa. Cinco minutos más tarde ya la esperaba impaciente en el coche con el motor encendido y listo para lo que viniera. En cuanto a la mudanza fueron necesarios 3 viajes con el coche rebozante de tiliches, siempre acompañados por un sol achicharrante cuyo vaho lo hacía a uno dar grandes bocanadas como pez fuera del charco. Bajamos los triques de un segundo piso para luego volverlos a subir kilometros más adelante a un tercero. Afortunadamente durante el primer viaje nos abordó un jovencito de unos 13 años que nos ofreció su ayuda. No bien había terminado de formular la solicitud cuando ya le había guindado yo un tambache de ropa en cada mano. Dijo llamarse Efraín. En realidad su cuerpo aparentaba menos edad quizas por una continua y añeja predisposición a la mala alimentación. El extraño color marrón cenizo de su tez que protegía del sol con una deslavada gorra de pelotero me dió la impresión de ser producto mayormente de la anemia que de los genes heredados de sus padres. Su pobreza era delatada por su calzado: unas botas de hule negras recortadas de forma tal que de lejos y con bastante imaginación simulaban ser zapatos. Mientras lo veía caminando con los bultos en la mano recordé que al entrar al estacionamiento ví de reojo a un Padre y a su hijo hurgando en un gran contenedor de basura. Entonces dirigí la vista en aquella dirección y esta vez observé solo al Padre acomodando el producto de su trabajo en el interior de un viejo triciclo. Deducí entonces que Efraín era en efecto su hijo. Aún nos quedan por hacer dos viajes –dije a Efraín ¿Quieres acompañarnos? Fue a pedir permiso a su Papá. Me dió la impresión de que a su Padre le encantó la idea porque al cabo de un minuto ya venía su hijo de regreso con una sonrisa amplia dibujada en su cara redonda. Entre un viaje y otro nos contó que es parte de una familia numerosa en la que predominan las hermanas. Su Padre y Él se dedican a recolectar desechos de fierro, cobre y aluminio. Aunque de ningún modo le hacen el feo a otras cosas que tienen la fachada de tener aún vida remanente como ropa, calzado, madera, etc. Dijo que recolectan diariamente el equivalente a 100 pesos en promedio. Al cabo de una hora terminamos la mudanza. Efraín nos ayudó hasta el final y su paga fue de 110 pesos (Yo puese 40 y Ale 70). Se fue feliz a donde lo esperaba su Padre que a esa hora ya estaba acompañado por una señora y un niño que habían llagado momentos antes en otro triciclo seguramente procedentes de otro contenedor de basura. La familia hizo corral alrededor de Efraín y todos le sonreían agradecidos y satisfechos por esa inesperada contribución. Esta familia me hizo recordar el programa que había visto en Discovery o History Channel la noche anterior sobre la vida de los “intocables”. Una casta entre las muchas que existen en la India en la que la “ocupación” de los Padres la heredan por ley los hijos: la ocupación del Padre en cuestión era cazar (y comer) ratas en los arrozales. Por este oficio (y su dieta) eran considerados impuros, parias y vivian ofensibamente marginados (separados). De aquí el nombre de intocables. Después de agradecer y despedir a la familia agarramos camino hasta el primer oxxo que encontramos y me bebí tres curtos de litro de agua de un solo envión. Ahora estoy aquí escribiendo mientras me late la cabeza como si tuviera adentro su propio corazón.
jueves, mayo 05, 2011
La lluvia y la Santa Crúz
Como cada año , y ya casi como tradición, disfrutamos este 3 de mayo el regalo de una lluvia ligera y de un aire renovado. Aunque fue muy ralita y menudita, fue suficiente para que el sediento entorno bebiera y reviviera. La gardenia se lavó el polvo de las hojas y resurgió en ella el antojo de sacar a la luz un puñado más de blanquecinas y aterciopeladas flores. Este nuevo amasijo de delicados pétalos esta muy lejos de aquella docena de capullos marchitos, amarillentos y yermos nacidos en días pasados y victimados como de rayo por las candentes ascuas caniculares del medio día. Los frutos verdes que ahora cuelgan del mango como crisálidas a media transfiguración hacen patente su agradecimiento mostrando sus brillantes y regordetas carnes de catrín con todo y su bombin, bastón y su monóculo. Desde el día de la Santa Crúz llega la lluvia de visita cada noche. Se marcha a horas de la madrugada no sin antes habernos arrullado con el golpeteo suave de sus gotas que se escuchan como los susurros que una madre amorosa y responsable canta ante la cuna de su amado hijo primogénito. Pronto la coloración castaña del pasto seco sederá su aspecto de breñal a los verdes brotes que sustentarán la fauna cada vez más disminuida por otro año más. Este ambiente de imperante calma me recuerda que lentamente se han ido resolviendo uno a uno los acertijos que desde el principio del año vinieron a nosotros como flujos piroclásticos. Gladis y Yo ya no teníamos mas uñas que comer. Hoy las vemos nuevamente crecer y pronto habrá que quitar el óxido a nuestro cortauñas.
martes, mayo 03, 2011
En la autopista
Ida y vuelta a Coatzacoalcos Veracruz. De visita por la Terminal marítima. De ida presencié un lamentable accidente. No es frecuente verlos en autopistas de cuota, pero cuando suceden generalmente queda poco reconocible. En este ocasión en particular, si reconocí dos camionetas pickup. Una de ellas estaba estacionada en el acotamiento izquierdo de la carretera, en sentido contrario a la circulación. La otra se encontraba a la derecha, como a diez metros de la carpeta asfáltica y liada con el alambre de puas de una cerca. Ambos vehículos tenían la forma plegadiza de un acordeón a medio desinflar, como si dos transformers se hubieran quedado a la mitad de su metamorfosis. Más adelante observé dos vacas inertes tiradas sobre la caja de un camión de redilas. Después de ver estas evidencias fue fácil suponer lo sucedido: dos vacas blancas como la nieve escapan de sus linderos, cruzan la autopista en caravana en busca de mejores pastos para comer, o de alguna fresca y frondosa ceiba para mejor rumiar. Ambas se mimetizan con el concreto grisáceo de la autopista. Dos camionetas transitan una tras otra a unos 120 kilómetros por hora. El conductor que marcha adelante confiado en la rectitud de seda de la carretera se distrae unos segundos. Demasiado tarde se percata del mortal muro surgido de la nada. No queda lugar para evadir aquellas cachazudas moles blancas de patas y pezuñas. No hay tiempo de parpadear, mucho menos de pisar el freno. Para el conductor en punta, una fracción de segundo fue suficiente para que aquel horizonte de cuadrupedos blancos se convirtiera como por encantamiento en jinetes negros del apocalipsis. Para el conductor de atrás quizás hubo tiempo de volantear o de embarrar llantas en el concreto: caos total. Ya en Coatzacoalcos, me acompañó un viento bronco, uluante, capaz de alborotarle a uno hasta las ideas más enraizadas. Eso sí, disfruté el murmullo de las olas, el viento saturado de briza marina que arrancaba a puños el calor del cuerpo, la apasible espera de las grandes barcazas ancladas esperando turno para llenar la panza con su dotación de crudo. El regreso a Reforma fue de cautela. Gracias al ventarrón, el carro hacía extraños como de borracho: más vale vivo que llegar temprano.
sábado, abril 23, 2011
Escuchando a las palmeras
Después de un día de calor agobienta, tenemos una esplendida noche de viento fresco. Nuestras vecinas las palmeras, altas y esbeltas como mástiles sin vela, se mecen y murmuran empujadas por los intermitentes y vigorosos soplos de la noche. El roce del aire hace que las duras hojas palmeadas redoblen su cuchicheo. La noche esta despejada y la luz blanca de las estrellas se acentúa por un fondo de terciopelo negro. Me surge el deseo de conversar con mi gemelo inmaterial. Mejor dicho, él es quién habla primero. Me urge a agudizar los sentidos. Me señala las melenas alborotadas de las palmeras comparandolas con largos tentáculos de anémonas de mar. Me ordena dar bocanadas del vinto que corre, que me concentre en su aroma y que le encuentre sabor. Dócil, hago todo lo que me ordena. Miro hacia arriba, a la cima de las palmeras y veo los tentáculos de las anémonas de mar en su movimiento de vaiven. Aspiro el aire fresco. Su olor es de hierba recién cortada y tierra recién humedecida con un ligero sabor dulzón.
jueves, abril 21, 2011
Agua, sol y diversión
Llegó mucha gente a la alberca. Los arrastró hasta aquí el bruñido calor veraniego. Los bañistas hormiguean laboriosos alrededor de pequeñas palapas de cuya cima se desprenden sombras que cubren solo porciones de sus cuerpos. Cada tanto, los que se cobijan bajo sus sombras, orientan su silla siguiendo la raquitica faja de sombra que se fuga conforme el sol se aleja del cenit. Los niños gozan, chacualean, se montan a sus tiburones de plástico, o avanzan en el agua embrocados en su salvavidas amarillos, rojos o azules, estampados con sirenitas u otros motivos marineros. Los hombres sentados con su modelo de lata en una mano y con la mitad de un taco en la otra charlan animadamente, probablemente de la forma más segura y eficaz de contener la desatada delincuencia. Las mujeres montan guardia vigilantes de los quehaceres y aventuras de sus hijos mientras ellas mismas platican con un gusto singular con su homónima de a lado. Las preocupaciones diarias son olvidadas al menos por un rato, mejor aún si se tienen por delante otros tres días promisorios.
Dame un besito
Hicimos carnes asadas el sábado. Estuvieron con nosotros Ale y sus amigos: Roberto y Carla. Pedro y los suyos pasaron por aquí como un suspiro para luego continuar su recorrido hacia el sur que bien podría titularse 800 leguas dia viaje submarino. Después de despedir a los viajeros y sin más tiempo que perder, Ale, Roberto y Carla, con sus bañadores ceñidos y sus toallas al hombro, atravesaron como hálito la angosta calle que separa nuestra casa de la alberca. Todo el día fue asolearse igual que iguanas y garrobos y ponerse al corriente en sus respectivos y múltiples malabares materiales y en sus cada vez mayores cabilaciones metafísicas. Mientras nuestros invitados se achicharraban de puro y genuino gusto, Gladis y Yo fuimos de compras a Reforma. Estando en el supermercado decidimos comprar carne para recibir a los febriles bañistas con un asado después que ellos mismos terminaran de hacer lo propio a sus gueros y transparentes cuerpecitos. Ya con la tripita llena, la plática de los convidados se prolongó hasta la madrugada del domingo entre piñas coladas “sin alcohol” como posteriormente supe por dichos de la mamá gallina. El domingo llegó de visita Kory y nos anunció que tenía planes de irse a desestresar a Yucatán durante esta Semana Santa. Todos los visitantes aprovecharon el aventón que Kory les ofreció (no a Cancún sino a Villahermosa). Se fueron un poco más oscuros de como llegaron, cada uno ya totalmente al corriente de los avatares ocurridos a los demás, quizá con el plan ya delineado para la próxima reunión. Por último, ya en la noche, y entre las miradas atentas de Paco (el perico) y de la de los tres cuyos de Ale (las Gordas) Gladis se dió a la tarea de recoger de la cochera los implementos de labor con que asamos las carnes. De pronto, Gladis entró a la casa como tromba. ¡Mira!, ¡mira!, ¡mira!, me señalaba con angustia su brazo derecho. Yo miraba desesperado la zona indicada esperando encontrar las señales características de los colmillos de una nauyaca o cualquier otra alteración anormal en la piel producto de algún desconocido bicho, pero por más que me esforzaba en esta tarea no lograba distinguir nada fuera de lo normal. ¡No veo nada! ¡dime que te pasó!. Mira mis vellos como están de erizados –me decía mientras me acercaba más su brazo a la cara. ¡Bueno, pero dime por qué!. Es que Paco me repetía con insistencia: ¡dame un besito! ¡dame un besito! ¡dame un besito! pero lo decía con una voz ronca, casi concupiscente, nada parecida al timbre de voz de Ale que es la que le repite con frecuencia esa frase. ¡Qué escalofrío! murmuró Gladis mientras se frotaba los brazos con las manos. Con la sorpresa olvidé preguntarle si por fin le había dado el solicitado besito al volado de Paco.
miércoles, abril 20, 2011
La gripa
Gladis y yo apenas estamos saliendo de una mortificante y colosal gripa. Nuestro andar aún esta lejos de ser garboso y nuestra enclenque figura aunque rolliza continúa desprovista de su natural color. Deambulábamos por la casa igual que figuras de cera transparentes. Pareciamos fantasmas en busca del huidizo pueblo de Comala de Pedro Paramo, cada una con su rollo de papel higiénico en la mano, único consuelo y paliativo contra la ingrata y acatarradora enfermedad. Los apenas tolerables síntomas tales como la tos espasmódica, la respiración chillóna y agitada, el abundante moco acuoso, la temperatura nocturna, el lagrimeo de mojina, la nariz tapada, así como la sordera recalcitrante y muchas noches de insomnio y mal dormir fueron nuestros inseparables acompañantes por espacio de 15 largos días. Afortonadamente los días vuelven a ser otra vez luminosos, disfrutables y placenteros. Aunque el sol tiene ya días extrayendo a las personas abundante sudoración, nosotros apenas nos enteramos de ese su acostumbrado e impertubable pasatiempo de sorber el seso y evaporar el agua de la gente. En estos días vuelven a nuestros oídos las felices arengas de los habitantes arbóreos, a nuestra naríz los aromas intensos de las olorosas gardenias y por nuestros ojos, libres ya de lágrimas sin tristeza, entran en tropel los colores del arco iris además de las muchas tonalidades lilas de los macuilis, del amarillo fosforescente de los guayacanes y del rojo carmesí de los nada timidos framboyanes.
domingo, febrero 27, 2011
Nada que celebrar
Fin de semana de trabajo. Ir y venir a (de) Villahermosa atravesando no pocos retenes militares. Calor en ascenso reforzado por aires acondicionados remilgosos. Días deslumbrantes seguidos de noches largas de insomnio. Tiempo de cuidarse esperando no estar en el lugar equivocado, a la hora equivocada. Temor a salir de noche por culpa de tanto parásito guevón convertido en eficiente ladrón con la asesoría y complicidad de bizarras autoridades porcinas. En fin, la vida continúa. La naturaleza no se equivoca y espero ver pronto un escenario mejor.
sábado, febrero 19, 2011
Buen día
Día agradable y con pinta para ser utilizado para leer trepado en una bulliciosa hamaca. Día saturado con el canto de las aves: pitidos agudos, graves, lentos, rápidos. El sonido es continuo y armónico. Los rayos del sol se afilan y mejoran notablemente su puntería situación que aprovecha la vegetación que con lentitud y sin remilgos ya prepara su vistoso ajuar para recibir con júbilo la próxima primavera. Como ya dije en mi post anterior, los macuilis ya empezaron a mudar sus hojas verdes dejando espacio a los redondos ramilletes de flores lilas semejantes a bocinas de fonógrafo en miniatura. El calor va en ascenso, lento pero continuo, inyectando energía a todo lo que se mueve y/o crece. Este efecto de excitación se siente en todos los rincones: agua, tierra y viento. La vida está despertando de su sueño (pesadilla) invernal.
miércoles, febrero 16, 2011
De un año siniestro a otro ambisiniestro
Los macuilis están iniciando su floración. Es curioso ver como florecen escalonadamente como para no competir por los espacios en los que más adelante todos tendrán que depositar sus semillas. Poco a poco el aire fresco va dando paso a otro más templado. Todo esto pasa a nuestro alrededor mientras que nosotros (Gladis y Yo) apenas podemos mantenernos lúcidos tras una avalancha de acertijos que nos ha lanzado algún perverso guasón. El inicio del año anterior fue probablemente uno de los peores que me ha tocado vivir en muchos años. Sin embargo, el tiempo transcurrido de este otro ha estado plagado también de malos momentos y de tintes muy sombrios. Estoy en espera que se resuelvan dos de los principales, y que por desgracia ninguno depende de lo que yo haga o deje de hacer: el robo de mi auto y la suspensión de mi salario. Seguiré esperando que la pasiente administración gubernamental trabaje, mueva sus pesados engranajes rechinadores, y machaque lo que tenga que machacar. No hay más.
domingo, febrero 13, 2011
Día de agradecer
Ante esta ola de violencia en que vivimos hoy en día no me queda más que agradecer que sigamos caminando bajo el sol. Deseo a toda la gente de bien que ha padecido de cerca esta pandemia que Dios les de fuerza y tengan la voluntad de sobreponerse a sus terribles secuelas. Para aquellos afortunados que aún no se han topado con un tiroteo, un secuestrador, un asaltante o un estafador hagan lo posible para que disminuya esa posibilidad. No asistan a bares o discotecas y no transiten de noche por lugares solitarios. Para aquellos que tengan la desgracia de toparse con cualquiera de estos depredadores no se resistan y traten de conservar a toda costa lo más valioso que tenemos: la vida.
domingo, febrero 06, 2011
Después de la lluvia
La lluvia cesó. Las nubes mudaron su color obscuro de combate a un color gris de mayor conciliación. El jardín de la casa se reanimó después de haber bebido agua en abundancia. La papaya que sembró Gladis en el jardín y que tiene apenas un metro de altura ya presume tres frutos rollizos, mientras que la gardenia no ha dejado de obsequiarnos sus flores grandes y olorosas. Fue un día claro, transparente, de colores resplandecientes. hierbas y pastizales, recién enjuagados, alardearon con su brillante estampa verdosa. Esta noche fue de bruma y las nubes la hicieron más negra de lo habitual. No hubo ni luna ni estrellas que ayudaran a atenuaran la obscuridad.
jueves, febrero 03, 2011
De toga y birrete
Este día acompañamos a Ale a su ceremonia de graduación. Una cuarta parte del Centro de Convenciones de Villahermosa estaba ocupada por varios centenares de jóvenes en espera de convertirse en una nueva generación de profesionales. Todos vestían la habitual toga y birrete de color negro. Unos lucían los atavíos con garbo, otros no tanto. El acto desbordó solemnidad, tanta que hubo momentos que me recordó las liturgias dominicales de mi adolescencia. Las autoridades y profesores universitarios lucían además de la toga y el birrete, la tradicional muceta. El podio y el espacio vacío que quedó entre este y la primera fila de graduados estuvo resguardado por un montón de acólitos (personal de seguridad) cuyo trabajo era evitar que los familiares tomaran fotos y le restaran, con esa proclividad a la cursilería que de normal tienen los padres en estos ceremoniales, majestuosidad y sobriedad al evento. Yo, padre emocionado y cursi fui invitado (eso si, con mucha cortesía) por uno de estos angelicales monaguillos a salir de la zona cero, espacio reservado exclusivamente para los fotógrafos oficiales. Las fotos que los familiares tomamos de los flamantes graduados semejarán un montón de hormigas en un horizonte obscuro. Por consiguiente, aquellos padres que deseen tener un recuerdito fiable de que en verdad fue su vástago y no una hormiga el que recibió aquellas insignias académicas, tendrán que recurrir a la ayuda de los desinteresados y a todas luces altruistas fotógrafos oficiales.
Tránsito pesado
El día ha sido todo lluvia. La noche también. Fue un intenso día de actividad y una noche de anhelado descanso. El transcurso del día fue de ir y venir en carretera. De no haber tanto loco conduciendo, el quehacer del automovilista se reduciría a otear con placentero gusto el paisaje. Pero este placer está siendo cada vez más huidizo, sobre todo en el tramo de carretera que va de la ranchería Plátano y Cacao a Villahermosa. Trecho en el que abundan los cerrones imprevistos, las frenadas sin misericordia, los traileros narcotizados, los sujetos perturbados que se pegan a un metro para que los demás cedan el paso, los que rebasan por la derecha, los que se meten al carril de alta en el espacio diminuto que por seguridad dejan los conductores prudentes. Ya no se diga cuando ocurre un accidente. Hoy por ejemplo, Gladis y el que escribe nos dirigíamos a Reforma procedentes de Villahermosa y nos topamos con 4 interminables filas de vehículos (donde debería haber solo 2). De plano nos vimos en la necesidad, por lo inmovilizado y atestado del tráfico, regresar en el primer retorno para tomar la vía alterna a Luis Gil Pérez.
viernes, enero 28, 2011
Guiño de libros
Lejos están aún los veraniegos días de las agotadoras sudoraciones. Me alegra mucho esto. Mientras tanto, hoy me anima transitar otra vez por un día más de sereno y fresco chipi chipi. Hoy los residentes del zarzal y los avecindados en la laguna están en calma, como en período de hibernación. Es buen tiempo para leer y reflexionar, actos que lamentablemente están perdiendo adeptos ante la avalancha arrolladora de la tecnología. La lectura va siendo con mayor frecuencia un regocijo en solitario, una conversación con uno mismo por no abundar los interlocutores. En repetidas ocasiones he insistido en alentar la lectura entre las personas que aprecio pero nada parece cuajar. ¿Como cuidarse del síndrome de Estocolmo o como beneficiarse del efecto pigmaleón si no se conocen? Ni modo. Continuaré sintiéndome un egoísta por disfrutar en solitario de este filón. Como dije, el tiempo es ideal para conversar con un libro, y todos los que tengo cerca como que me cuchichean.
martes, enero 25, 2011
La credencial de elector
Si pues. Soy de los (des)afortunados que tienen en su billetera una credencial de elector con terminación 03. Ha sido tanto el empeño que el gobierno federal ha puesto en retirar de circulación estas credenciales, que actualmente toda persona poseedora de una joya arqueológica de esta naturaleza considera, desde principio de este año, que el estatus que ahora le están indilgando es equiparable al de una chinche. El delirio de persecución que hoy día sienten los poseedores de esta caja de pandora se hace presente, cada vez que requieren hacer una transacción bancaria, comprar con tarjeta de crédito, obtener un pase de abordar, conseguir un empleo y una larga cadena de etcéteras más. Me he visto ya en más de una de estas situaciones temiendo que en la siguiente mi pesadilla se convierta en realidad y me inviten a salir por donde llegué con la advertencia de que regrese solo hasta que mi condición vuelva a ser humana. Desesperado de vivir transformado todo el tiempo como seguramente también le sucedió a Gregorio Samsa en la metamorfosis de Kafka, Gladis y Yo nos dimos el tiempo para tramitar este día las credenciales que nos regresaran nuestras extraviadas identidades. Tres horas hacinados en una estancia de 5x5 como sardinas enlatadas, entre llantos de niños fastidiados ante la mirada resignada de sus mamás, entre vendedores de frituras y golosinas, rodeados de olores extraños, y como valor agregado escuchando la erudición de Niurka en su nueva etapa de conductora de TV hablando del interesantísimo tema de Kalimba. Fue el precio que tuvimos que pagar para regresar a la anhelada normalidad. El 13 de febrero es la fecha que nos dieron para recoger la nueva credencial de elector. Ese mismo día me tendré que despedir con aflicción de quien fui yo mismo hace 20 años.
domingo, enero 23, 2011
Días de brizna
Tenemos un clima nublado con lapsos recurrentes de ligeras lluvias. Los días así me parecen hospitalarios además de verse muy monos teñidos con un color levemente nacarado. Son días buenos para dormir de un tirón y despertar a la mañana siguiente rebosante de energía renovada y pizpireta. Días como estos: llorosos y ataviados con ropajes apagados, despiertan en algunas personas sentimientos de tristeza que los remolca sin consentimiento por góticos escenarios. A mí, por el contrario, me llena de plácidas sensaciones, de lozanos aromas, de evocaciones agradables, de bebidas calientes y de calma chicha. Tengo el presentimiento que a nuestro cetrino y alado Paco también le regocija que la briza le revoloteé las plumas, gusto que manifiesta con una copiosa arenga desprovista del más mínimo pudor.
sábado, enero 22, 2011
De males a males
He tenido con anterioridad malas semanas y esta que está por terminar califica con mención honorifica para incorporarse a este detestado grupo. Veo sin embargo en las noticias de hoy la difícil travesía que miles de centroamericanos hacen para llegar a EU a través de México encaramados en el lomo de la bestia (ferrocarril) soportando frío, hambre, sed, temor, necesidades fisiológicas y discriminación ¿He tenido una mala semana? Ya no estoy muy seguro.
martes, enero 18, 2011
La nostalgia de Niño
La pesadumbre de Niño sigue en pié. Su comportamiento desde que no está Patón ha dejado intrigada a Gladis. Las preguntas que me ha dirigido aclararán el punto: ¿Recuerdas que Niño lloraba cada vez que llevábamos a Patón al veterinario? ¿Por qué no lloró esta vez? ¿Será que tiene conciencia de que en esta ocasión su ausencia es permanente? En respuesta a sus preguntas continuó diciendo: "ahora recuerdo que mientras Patón estaba tendido sin vida Niño lo olisqueó en repetidas ocasiones. Después se recostó a su lado y se quedó plácidamente dormido junto a él hasta que Martín llegó a la casa". Pienso de mi parte que si bien es cierto que la aflicción de Niño es evidente y que su desánimos de ladrar es manifiesto, también es cierto que ningún gimoteo ha salido de su garganta. Si, creo que es conciente de su nueva condición y también de que sus gemidos no servirán esta vez para traer de regreso a Patón. Nos tranquiliza que está comiendo bien y eso ya es buena señal.
domingo, enero 16, 2011
Buen escenario y malos actores
Domingo apacible. Bien orquestado por trinos de pájaros. Clima benigno, como para un buen descanso hogareño. Un ambiente tranquilo con adorable aroma a gardenia. Bonito escenario para buscarse quehacer. Sin embargo (siempre hay un pero), amanecí con dolor de cabeza, Gladis con dolor de calcañar, Ale con una estridente tos y Niño con un dolor en el alma. En este día los únicos carentes de aflicción en esta casa parecen ser las Gordas tragonas: los dos cuyos de Ale, Paco: el perico lenguaraz y Pachis: el gato concupiscente.
viernes, enero 14, 2011
óbito de Patón
Patón, nuestro perro basset hound se apagó. Dejó de emitir luz la mañana de hoy víctima de implacable cáncer. Nadie de la familia tuvo el valor suficiente para despojarlo de su derecho a vivir por más que los últimos días fueron harto difíciles para él y para nosotros. Fue un perro muy valiente. Se quejó poco (casi nada) teniendo en cuenta el carácter violento y cruel de este mal. Kory hizo todo lo humanamente posible por ayudarlo a superar su crónico carcoma con algunas cirugías que si bien le proporcionaron mayor calidad de vida no fuero suficientes para detener la grana celeridad con la que se reproducían sus perturbadas células. Hoy todos lamentamos profusamente su ausencia. Desde hacía tiempo extrañaba ya su potente y grave ladrido. Cuando lo oían ladrar por primera vez casi siempre dudaban que ese ruido hubiera salido de la garganta de ese cuerpo larguirucho y achaparrado y no de un San Bernardo por ejemplo. Su patas cortas y grandes (de ahí el nombre de patón), sus orejes largas y sus ojos mustios le daban un aspecto de permanente melancolía. Era gran enemigo del agua. Más que miedo diría yo que era una primigenia fobia. No podía ver a nadie acercándose a él con más agua que la necesaria para beber sin que les lanzara los gruñidos más amenazantes de su repertorio. Solo mi cuñado Martín tenía la osadía de bañarlo, no sin antes haberse jondeado un par de tragos rasposos (esto último solo es suposición). Alguna experiencia traumática con este líquido debió haberle sucedido a patón cuando era cachorro como para haberle provocado tamaña y perdurable impresión. Otra de sus aversiones incontrolables era su temor a las jeringas. Querer administrarle una vacuna a patón era tanto como quererle hacer trenzas a medusa. Bañarlo o inyectarlo era algo así como mirar a los ojos al chamuco. Ante semejantes amenazas su apacible carácter se transformaba de inmediato en un tornado al puro estilo de aquel diablo de tasmania de las caricaturas. Lejos de la presencia de estos dos mortíferos elementos despertaba la ternura de cualquiera que se le acercara nada más mirarle a los ojos. Eso sí, compartía con Gladis la glotonería por el pan dulce. Si alguien lo hubiera querido envenenar nada más sencillo que explotar esta debilidad para acometer su fechoría. Si para nosotros la ausencia de patón representa una sensible pérdida, para niño (nuestro perro boxer), que fue por muchos años su inseparable compañero represetará un insospechado quebranto. Te extrañaremos todos buen amigo patón.domingo, enero 09, 2011
Nuevo año
Los últimos días del año viejo y los primeros del nuevo fueron buenos para nosotros. Algunos de ellos pasaron como hálito cálido, otros como ola espumosa, los más como viento fresco. Eso sí, todos ellos saturados de placentero coloquio, risas espontáneas, compañías sabrosas, alimentos jugosos y de personas ausentes que en estos días se hicieron presentes. Pedro estuvo con nosotros desde mediados de diciembre y justo hoy retornó a Gdl con el cuerpo lamentablemente saturado de pozol, chile amashito y de bebidas espirituosas. Tengo gracias a él cuatro libros más en mi mesita de centro (arqueada ya por el peso) esperando tranquilamente a que este lento y flojo lector ceda a los guiños y carantoñas que amablemente me hacen cada que paso cerca de ellos. Aspavientos que seguramente urden como preámbulo de las historias que guardan para mí entre sus páginas. Tengo también una blackberry gracias a la buena suerte de Ale (se la sacó en un sorteo) y a los buenos oficios de mi amada esposa para reclamarla puesto que los organizadores le estaban dando sospechosas largas al asunto. Ale ya terminó su licenciatura y empezó a trabajar en toda forma en el mismo lugar en que estuvo trabajando de becaria. Ahora dice que va por la especialidad en no se que cosa así que nada de descanso para ella ni para nosotros ($). Pedro debió haber terminado también este año su licenciatura pero no le fue posible gracias a su pujante e imperiosa necesidad de esparcimiento que le hizo perder su beca, y por consiguiente, el costo extra (imposible de pagar por un servidor) que aquel necesario recreo le ocasionó lo obligó a posponer materias del paquete semestral obligatorio. Así que tendrá que posar sus ya adormecidas sentaderas en las butacas escolares otro año más para atender las materias pospuestas por mortal necesidad. A Kory la veo feliz disfrutando su nueva vida de matrimonio, divirtiéndose en grande como debe ser. Tengo buenos hijos, su madre los ha educado bien. Afortunadamente no han heredado de mí el mutismo y la sobriedad chocante que me caracteriza. En cambio han heredado el gusto por lo huapachoso, fiestero y dicharachero de parte de su mamá. Hoy, con la partida de Pedro hemos quedado otra vez Gladis y Yo como murciélagos en caverna, escuchando los ecos de aquellas idas conversaciones que ahora vienen a nosotros entre rebotes de estalactitas y estalagmitas.
lunes, enero 03, 2011
Primera (y única) cena del año
Gladis y Yo cenamos en casa con nuestros hijos. Además de nuestros críos estuvieron con nosotros Alejandro el esposo de Kory, y Gerardo el novio de Ale. El pavo quedó pronto sin piernas y sin la mitad de su otrora orgullosa pechuga. El gran ausente de la cena fue el tradicional ponche. En esta ocasión Gladis de plano se puso en huelga por más que me ofrecí a cortar la caña. Disfrutamos tener juntos en casa a todos los desbalagados, suceso que solo ocurre unos pocos días al año.
viernes, diciembre 31, 2010
Una historia
Quiero contarte una historia. En una ocasión, un hombre se propuso llegar a la cima del mundo, y cuando lo logró se dio cuenta de lo solo que se sentía. No se arrepintió de haberlo hecho, porque era su aspiración, pero sí se arrepintió de no haber ayudado a nadie a llegar allí con él. Ésa es la historia.
Sacado de: Ángel sin cielo de Jorge Berenguer Barrera
sábado, diciembre 11, 2010
De regreso
Me tardé un poco en pasar por aquí. Tengo nuevas actividades que me han sacado de mi sosegado y recto carril. Lo más difícil ha sido adaptarme a mi nuevo horario de trabajo. Pero ahí la llevo. Cuando menos me resurgieron las ganas de meterme a esta bitácora para escribir mis acostumbradas elucubraciones. Hoy cumplió años Ale por lo que Gladis y Yo nos dimos a la tarea de preparar unas carnes asadas. Llegaron para acompañarla algunos de sus compañeros de escuela. Puesto que en este mismo año Ale termina su carrera de licenciatura, estos mismos colegas se convertirán próximamente en unos entes etéreos hechos de pura nostalgia y evocación y que comúnmente se les conoce con el nombre de ex compañeros. También estuvieron por aquí Kory y Alejandro que fueron los comisionados por Gladis para traerle su pastel. Permanecimos todos cerca al asador hasta que los mosquitos llegaron a aplicarnos la rutinaria sangría de las 7 p.m.
domingo, octubre 31, 2010
Regalo inesperado
Hace algunos meses Kory y Alejandro me regalaron dos libros bastante regordetes: Uno era La otra Historia de México de Armando Fuentes (Catón) y el otro era Un Mundo sin Fin de Ken Follet. Decidí iniciar con la lectura de Catón por dos razones: la primera por la proximidad que había a la conmemoración del centenario y bicentenario de la revolución e independencia de México y la segunda por mi soberbia pretensión de querer iniciar la lectura de la saga de Ken Follet como dictan los más conservadores y solemnes cánones: leer primero el origen de la historia y luego su continuación. Así pues, sin más anhelo que el de agregar un deseo más a los muchos que ya tengo en antesala decidí esperar a que un buen samaritano de crecido corazón me regalara la novela que antecede a la historia de Un Mundo sin Fin. Hace un par de meses Ale entró a la casa personificando al esperado buen samaritano con el libro Los Pilares de la Tierra de Ken Follet entre las manos. Nunca hubo solicitud previa de mi parte ni voluntad consiente de la suya para que yo pudiera completara la saga inconclusa que por otro lado era un dato que solo yo sabía.
miércoles, octubre 06, 2010
Aguas
Hablar del sureste mexicano es hablar de agua, de vegetación exuberante, de fauna policroma y de calor húmedo, muy húmedo. Esta parte de la república ha tenido desde su origen una relación muy estrecha con ríos y ciénagas que no siempre ha sido muy cordial. Tal es el caso de Villahermosa Tabasco. Esta ciudad esta prácticamente amurallada por agua corriente. De un lado la circunda, como cualquier periférico, el río Carrizal, mientras que por el otro, le corta una rebanada de manzanas (y la respiración) el río Grijalva. Ambos brazos acuosos se cierran en un abrazo fraterno (y fatal) alrededor del centro de la ciudad para finalmente unirse en un solo cause al sur de esta capital. Son pocas las ciudades que pueden darse el lujo de tener un periférico de agua. Aquí lo único malo son los embotellamientos provocados por el tráfico intenso de agua. Esta condición ya de plano es otra historia. Es entonces que las manos sudan, las uñas desaparecen, el pelo blanquea, el sueño se va…y el negocio de encostalar la ciudad prolifera. Desde agosto las preguntas (y respuestas) mas socorridas, sino es que las únicas, son: ¿Cuanto está desfogando la presa peñitas hoy? Un nuevo record histórico de 2450 metros cúbicos por segundo; ¿Cuantos centímetros por encima de la escala crítica tienen los ríos Grijalva y Carrizal? 119 centímetros el primero y 111 centímetro el segundo. Después de sendas preguntas y de sus respectivas y acalambradoras respuestas sobrevienen más sudoraciones y más temblorinas. Luego, viene el nada alentador pronóstico climático: se esperan cuarenta y tantos frentes fríos para los próximos meses. Entonces el escozor viene y va como ola futbolera entre los que viven cerca de las riveras mientras los cayucos y las pangas van sustituyendo paulatinamente taxis y combis en 80% de los municipios.
jueves, septiembre 02, 2010
Nunca más
Es de lamentar la ausencia física y definitiva del escritor Germán Dehesa, el Charro Negro como Él mismo se decía. Lo que más me gusta es sacar mis palabras a asolear –dijo en la entrada de su tradicional “Gaceta del Ángel” del 25 de agosto. Los que buscábamos toparnos con Germán Dehesa mientras oreaba sus palabras en el jardín de la prosa hemos quedado muy atolondrados y con una sensación de irreparable pérdida. Muchos sabrán de su fallecimiento, pocos conocerán su arte y todavía menos sabrán sus dichos.
…Nunca más.
El cuervo.
Edgar Allan Poe.
martes, agosto 24, 2010
Hay dolor, ya nos volviste a dar
Mala cosa. Ayer en la mañana, en medio de una reunión de trabajo, me tomó por sorpresa y a traición un punzante dolor en la región lumbar. De ahí en adelante fue de puras angustias. Me daba vértigo y sudaba frío tan solo pensar en que me tenía que sentar. Ponerme de pie después de haber permanecido sentado largo rato era una hazaña y una escena dignísima de ver. El cuerpo se negaba a dejar el molde de la silla y cualquier esfuerzo cerebral por recuperar la vertical se traducía instantáneamente en un dolorosísimo recordatorio de su ingobernabilidad. A la hora de la comida me fui directo a casa por una copiosa dosis de diclofenaco y ketorolaco para que me ayudaran a lubricar y embonar otra vez en su lugar los ejes y dientes de mis descarrilados engranajes. Que desfiguros. Mi cuerpo rígido, enroscado como anzuelo, se negaba a marchar recto. Se desplazaba con lentitud tratando de capturar, lejos de toda gallardía, asideros invisibles. No entiendo como hacían para caminar los antiguos héroes de caballería que después de cabalgar por varios días bajo la lluvia enfundados en sus armaduras oxidadas les sobraba ligereza y garbo para defender las buenas causas. Nada más verme, a Gladis se le dibujó una sonrisita en el rostro que en nuestro lenguaje corporal tiene el significado de “ya estás viejito” Haciendo acopio de una valentía que estaba lejos de sentir, y en detrimento de la poquita elegancia que me pudiera quedar, fui a terminar mi jornada de trabajo. Ya en casa y después de comer me fui con mis quejidos a ver la TV. De pronto, escuché un lamento que no era mío. Lo próximo que vi fue una figura espectral caminando en una posición aún más lamentable que la mía. Era Gladis, y la había atacado, nomás porque sí, el mismo mal. Caminaba en la misma posición que adoptan los purepechas cuando interpretan la danza de los viejitos: agachada, la mano derecha en un bastón y la izquierda en la cadera. No hay duda, somos como siameses. Por un momento nos vemos alternativamente a la cara y al nudo marinero en que se habían convertido nuestros cuerpos y soltamos la carcajada al unísono.
lunes, agosto 09, 2010
Otro porrazo
Por tercera ocasión el coche recibió un golpe por alcance. Esta vez fue machacado por una briosa pickup. El percance sucedió a la mitad del trayecto que diariamente recorro para comer. Mi hambre tuvo que esperar y ceder su espacio al ritual que aplica en estos desafortunados casos. Primero se viene el consabido periodo del estira y afloja con el conductor del otro vehículo para establecer y deslindar responsabilidades. El que acepta la culpa es también el que paga el ominoso e inevitable deducible, así que mucho ojo. Una vez que el otro conductor aceptó la responsabilidad del accidente me di a la tarea de adelantar el procedimiento que, gracias a la mala fortuna de mi coche, conozco a la perfección: buscar la póliza del seguro, buscar el teléfono de la aseguradora para que envíe al ajustador (tengan siempre el celular a la mano), dar santo y seña del lugar del accidente de preferencia con todo tipo de referencias conocidas, dar el número de la póliza, y esperar de 30 minutos a una hora a que llegue el ajustador. Ubiquen la tarjeta de circulación y la licencia puesto que es lo primero que les pedirá el ajustador tan pronto llegue al lugar. Luego viene otra media hora para el llenado de formatos, tomar fotos de las partes colisionadas y señalarlas luego en un croquis. Por último (y solo si el automóvil está en condiciones de rodar) queda a criterio de los afectados elegir el día en que se meterá al taller y la resignación de quedarse sin vehículo cuando menos una semana.
martes, agosto 03, 2010
Chaparrón
Hoy el día se despidió dejando tras de si un buen chaparrón. Quede varado en el trabajo esperando sin remedio que amainara un poco el agua para poder salir a recorrer el breve trayecto que me separaba del estacionamiento. Me gustan estos paréntesis momentáneos en los que uno queda encallado en algún lugar cualquiera sin haberlo previamente planeado esperando a que la naturaleza termine lo que con mucha enjundia empezó. Esto mismo sucedió una tarde del año pasado. En aquel entonces, como ahora, estaba esperando que el clima mejorara porque (para variar) se encontraba ensimismado aventando agua a todos lados. En esa ocasión estaba tranquilo y a resguardo en una marquesina haciendo tiempo para que las vejigas del cielo se vaciaran. En eso estaba cuando fui estremecido por un relámpago que cayó de sopetón a escasos 20 metros de donde me encontraba. Recuerdo que aquél rayo envolvió por completo con su luz blanca y azulada una palmera rolliza de 15 metros de altura que al cabo de un par de meses se secó. Después de que la palmera perdió garbo y gallardía, un día alguien se apiadó de su tallo enjuto y lo cortó para posteriormente darle piadosa sepultura. Esta vez no ocurrió nada inesperado mientras aguardaba en la misma marquesina. Solo vi árboles meciéndose y hojas volando sin dirección victimadas por el arrebato de un viento adolescente.
domingo, agosto 01, 2010
Día de carne asada
Ayer fuimos Gladis y Yo a Villahermosa a comprar los arreos necesarios para asar carne en honor a Pedro que se encuentra con nosotros desde el sábado pasado. Compramos sirlon y diezmillo. También compramos papas que Gladis prepara cocidas con especias y que le quedan para chuparse los dedos. Hoy el día se ha estado nublando de a poquito. Pareciera que las nubes se hubieran puesto de acuerdo para pasar por aquí acercándose a paso lento. Se acercan de forma casi imperceptible como para no inquietar a los que caminamos abajo. Ahora mismo viene a mi el siseo apagado que el agua produce al golpear los ventanales de la casa. El aroma inconfundible que la tierra desprende al ser tocada por el agua me reconcilia pronto con el mundo. Pedro ya limpió la cochera y preparó las mesas para el asadero, cosa que me sorprendió pues este es un trabajo que normalmente hace un servidor. Luego vino para avisarme que iba a encender el carbón, cosa que me sorprendió aún más pues es un trabajo que generalmente le produce urticaria y arto desasosiego. Así que aprovechando el tiempo que me sobró al recibir la ayuda inesperada de mi hijo me puse a teclear un poco en esta bitácora que últimamente he tenido en el olvido y platicarles de mis planes de hoy. Bueno, ustedes me disculparán pero acabo de recibir una porción de bistec aderezado con una generosa guarnición de vegetales que me dispongo a comer.
sábado, julio 31, 2010
Asuntos amotinados
No he estado quieto últimamente. Estoy en constante ebullición. Ojalá esto fuera producto de alguna bebida burbujeante, pero eso está ahora fuera de mi mente y de mi alcance también. Puedo decir que son muchos los asuntos que se me vinieron encima y que es poco el tiempo que tengo para resolverlos. Cada uno de ellos exige de mi la misma atención. Trato de calmarlos poniéndolos en formación como a soldaditos ante su general y les explico amablemente que serán atendidos de uno en uno, ordenadamente. Pero este ejército tiene más de mitin mexiquense que de hueste castrense. A sus efectivos les gusta la anarquía, lanzar consignas rimadas, hacer pintas en paredes y vitrinas. Todo intento de ordenanza es infructuoso. Están descocidos, andan como diablos de Tasmania haciendo aspavientos y enseñando los colmillos igual que una jauría de lobos ante la grupa sangrante de un inerte caribú. El ambiente está impregnado con bríos de amotinamiento, es tenso y ruidoso como amortiguadores de carreta en camino pedregoso. Me siento como aquellos pobres desmembrados de la edad media que momentos antes de morir veían volar sus extremidades tras el caballo desbocado que momentos antes se las había arrancado. Hoy no hay remansos, ni respiros, solo asuntos terrenales que claman resolución. Para todos tengo gas, tiempo es lo que me falta. Así que hagan cola mis asuntitos. Por ahora no hay nada más efectivo que ustedes puedan hacer.
martes, julio 13, 2010
Entre la tensión y la zozobra
El problema y su solución deberían, para consuelo y bienestar de todos, marchar siempre juntos, hombro con hombro y agarraditos de la mano ¿Cuantas preocupaciones y desvelos nos evitaríamos todos si este par de bribones llegaran a nosotros siempre empaquetaditos en la misma caja? Pero no. Esta pareja no es un matrimonio feliz, o tal vez su felicidad radica precisamente en su ostentoso antagonismo y su inherente predisposición a andar siempre de la greña. Es sabido que el problema se adelanta siempre a la solución. Llega solito, sin avisar y por lo general (según Murphy) en el momento mas inoportuno para el huesped. A veces el problema se le adelanta tanto a su pareja antagónica que pareciera gozar con la idea bizarra de escondérsele permanentemente para que no lo encontre jamás. Entre que el problema se nos instala como fastidioso spyware en las profundidades de nuestro disco duro y la solución lo encuentra para inocularle sus buenos oficios, a nosotros se nos llena el ánimos de zozobra y un revolotear de malos augurios nos persigue sin cesar acosándonos hasta en los sueños. Así pues, mientras que la vigilia se convierte en un amplio reservorio para acumular tensiones nuestro sueño no tiene cabida para un poco de reposo. En mi caso, al cabo de 3 años (acaso un poquito más), una solución encontró por fin su tan anelado problema.domingo, junio 27, 2010
Adiós copa Sudáfrica 2010
Como siempre, las circunstancias conspiraron para que la selección mexicana se estrellara una vez más en el muro del cuarto partido ahora representado por la siempre favorita selección de Argentina. Sé poco de futbol pero con eso me bastó para entender que la selección mexicana hubiera tenido mejor desempeño en Sudáfrica abriendo los partidos con Chicharito, Barrera y Guardado. El técnico Javier Aguirre pecó de soberbia al empecinarse con su terquedad (como suele suceder a personas de éxito) de alinear a franco y dejar fuera a Guardado y al Chicharito. La prueba está en que el Chicharito anotó dos goles en este mundial jugando poco más de 90 minutos y Franco no anotó ninguno jugando poco menos de 270 minutos. El principio de la eliminación de la selección mexicana comenzó con la derrota ante el seleccionado de Uruguay, y este partido se perdió por la desatinada alineación con la que el Técnico Javier Aguirre inició este encuentro. Ni modo, ahora hay que esperar 4 años para intentar escalar otra vez la cabalística muralla que representa para los futbolistas mexicanos y sus técnicos este cuarto partido. martes, junio 22, 2010
Entre el 60 y 66 Parte II
Estoy en el campo. Camino por entre los claros que dejan los matorrales. No veo árboles grandes solo arbustos que se extienden más allá de donde mi escasa estatura me permite mirar. Cada una de estas matas está formada por mazos de varas rectas y delgadas que se separan unas de otras conforme crecen. A lo largo de estas varas fuertes y flexibles se desprenden otras mas delgadas que están llenas de hojas pequeñas y ovaladas de un color verde pálido. De lejos los matojos parecen grandes escobas de bruja sin palo sembradas ahí para mimetizarlas con el entorno. El fuerte olor que desprenden las hojas de estos arbustos larguiruchos (su altura es mayor que mi estatura) no corresponde a su tamaño, pero es gracias a él que se conoce alrededor del mundo. Es orégano y crece en forma silvestre en esta vasta meseta en la que camino. Aún hoy día conservo fresco el recuerdo de la forma en que era cosechado por los lugareños. Se cortaban las varas más largas por tener estas la mayor cantidad de ramitas con hojas. Luego, las ramas eran extendidas sobre costales de ixtle (o algún accesorio similar) para después ponerlas a secar al sol durante un par de días. Una vez deshidratado, el breñal se golpeaba repetidamente con una vara para que las hojas se desprendieran de las ramas. Aún hoy, después de tantos años transcurridos desde aquellas magnificas caminatas de mi niñez, cada vez que esparzo mejorana al mondongo (menudo, pancita) que Gladis sabe preparar muy bien me transporto como por arte de magia a aquélla misma meseta en aquél lejano tiempo cuando de pequeño solía caminar rodeado de la enérgica fragancia de aquellas espigadas mejoranas salvajes.
domingo, junio 20, 2010
Entre el 60 y 66 Parte I
Estoy en medio de un robledal. Piso sobre una gruesa y acolchada alfombra formada por hojas palmeadas color ocre que asemejan huellas en barro de aves acuáticas. Camino entre rocas parcialmente enterradas. Su tamaño es variado. Algunas me llegan a la rodilla, otras a la cadera y las menos, al hombro. La mayoría de las piedras tienen en la parte inferior una capa de musgo verde negruzca y en la parte superior tienen manchas de tonalidad ceniza que supongo son restos de musgo muerto de sed y de insolación. Escaneo con lentitud mi alrededor deteniendo la mirada en los racimos de bellotas verdes que cuelgan de los encinos. Observo las semillas del roble: su forma ovoide, su cascara dura y lisa, su corona rugosa que las hace parecer pequeños trompos barrocos. Aspiro el aroma dulce del bosque y escucho simultáneamente el crepitar que produce el viento al pasar por entre la basta hojarasca de los robles. No recuerdo bien lo que vine a hacer al monte. Por la edad que en aquel tiempo tenía no creo que anduviera solo. Lo más probable es que hubiera ido de acompañante de mi papá o de algún hermano mayor en búsqueda de leña para el fogón. La leña era en aquellos tiempos (más bien en aquel lugar) el único combustible disponible a kilómetros a la redonda. Se cortaba con hacha en tramos de 70 a 80 centímetros de largo y se hacían pequeños montoncitos de 20 a 25 tramos (según el grosor) que luego se liaban fuertemente hasta hacer un cilindro compacto que ya amarrado llamábamos tercio. Luego se cargaban sobre un burro quedando repartidos de a dos tercios de cada lado del animal.jueves, junio 10, 2010
Conversación 1
Octubre de 1966 fue la primera fecha significativa en mi vida. Tenía entonces 7 años y 11 meses de edad. Esa fecha fue la elegida por mis padres para iniciar un cambio que daría un giro radical a la vida de sus hijos. En aquel tiempo vivíamos en la Soledad, una pequeña ranchería que pertenece al municipio de Huejuquilla el Alto Jalisco. El plan era radicar en el estado de Nayarit. De paso, visitaríamos a nuestra hermana Toña que por aquella época trabajaba y estudiaba en Guadalajara. A continuación transcribo la conversación que sostuve un día con mi hermana respecto al recuerdo que aún conservaba de esa porción de tiempo. Va como un tributo a su memoria. 20 de julio de 2007, 9:38 p.m.
¿Recuerdas en qué año llegamos a Guadalajara?
Pienso que cuando Guy tenía dos años. Él es del 64. Entonces salimos de la Soledad el último trimestre del 66. Como por octubre o noviembre.
Yo inicié la primaria en Guadalajara en el año 67. Entré en ciclo regular. Empecé en septiembre del 67.
Ya no entraron a la escuela en el 66 porque llegaron a destiempo. Entonces queda registrada la fecha: octubre o noviembre del 66.
Yo tenía 7 años cumplidos.
Yola 5, Guy 2, Chuy 12, Chepina 14
Tiernitos como dice Gladis.
Goyo 18 y Yo 19.
La familia era joven.
Mi mamá tenía 39 años. Mi papá 40.
Gracias por compartirme estas fechas tan significativas hermana.
¿Quedó registrado?
Totalmente. Tú tenías la edad que Pedro tiene ahora.
Así es.
Guy estaba de brazos.
Si, muy pequeñito. Travieso por tanto.
Yo creo que apenas se animaba a hacer solitos.
Recuerdo que una semana nos quedamos sin chivo porque el niño salió de la casa con mi cartera. Entonces vivíamos en una vecindad. Jamás la encontramos.
A puro comer tortillas con chile.
Mi mamá se puso hacer doraditas. Sólo eso había. El bebe con su sonrisa de oreja a oreja nos dejo sin comer.
Travieso el niño.
Pasamos muchas penurias.
Bastantes.
Gracias a Dios las supimos sortear porque nos queríamos mucho y éramos muy unidos. Todos trabajábamos para comer. Recuerdo que Chuy se puso a vender gelatinas. Mi papá y Goyo trabajaban en la construcción. Mi mamá cuidaba en casa a los más pequeños. Yo trabajaba en una fábrica de pantalones. Mi sueldo era de 70 pesos a la semana. Con ese dinero comíamos. Recuerdo que comíamos muchas tortillas. Veíamos el altero grande cuando mi mama las traía.
De esa época recuerdo la canción de "Hey Lupe, Lupita mi amor, yeah, yeah....."
Si, andaba de moda en ese tiempo.
Aún hoy, cada vez que la escucho recuerdo la vecindad y las penurias.
¿Recuerdas a donde llegaron primero?
Ni idea.
La colonia se llama Niños Héroes. Ahora no se por donde queda. Luego nos fuimos a vivir al Retiro.
Recuerdo que había una avenida grande en la que me gustaba sentarme a ver los carros pasar.
Estábamos en el Retiro ¿Sabes dónde queda verdad?
Ni idea.
El templo de esa colonia se llama El Padre Galván. Por cierto, en ese mismo templo se caso Marisol.
Que coincidencia. Muchas cosas han sucedido desde entonces hermana.
Muchas cosas hermano. Lo más triste es que nuestros padres ya no están más con nosotros.
Es admirable lo que ellos hicieron. Mira que decidirse a emigrar a una tierra desconocida, con gente desconocida, y cultura harto diferente.
Recuerda, el plan era irse a la costa a trabajar cortando y ensartando tabaco.
Si, aunque eso no lo recuerdo. Lo sé solo por tus comentarios.
No tenían planeado quedarse aquí. Vivir en Guadalajara se decidió rápido y sin pensarlo mucho. Ya teníamos una experiencia previa. Habíamos estado con anterioridad una temporada aquí. Deja te cuento. Llegamos a Guadalajara las familias de dos hermanas. Eran mi mamá y mi tía María. Recuerdo la casa que mi papá encontró para vivir. Estaba ubicada en la calle de Obregón. No recuerdo a qué altura. Era una privada. Nos rentaron dos cuartos. El dueño los usaba para guardar herramientas. Era un terreno muy grande en el que había, además de la privada, una huerta. Eran unos cuartos feítos, feítos. Imagínate, éramos tres familias. La tercera familia era la de Ascensión, el papá de Martin que le decían el ladeado. No sé porque les gustaba caminar en bola. Cuando llegamos a la central camionera de Guadalajara, mi papá, en lugar de alquilar un carro de sitio ¡alquiló una calandria!
Era el transporte más conocido para Él.
Habías de ver hermano ¡tres familias en una calandria! Todo un show.
Me estoy imaginando un panal de avispas, pero al revés. Nunca supe de ese viaje hermana.
Tú no pintabas aun en este mundo. Ni en el pensamiento.
Con razón no me acuerdo, ja.
De nuestra familia solo veníamos Chepina, Chuy, Goyo y Yo. Mi tía María venía con su hijo Pablo que por cierto era muy peleonero. Recuerdo que arañaba a la gente que tenía a su alcance. Tiraba arañazos a diestra y siniestra.
Pues como no iba ser. Estaba todo engentado el pobre.
Si nos hubiéramos quedado en Guadalajara en aquella época el sufrimiento habría sido menos. Otro gallo nos cantara.
Así es ¿En qué año fue esa aventura?
Supongo que unos dos años antes de que Tú nacieras. Al final del 56.
Casi diez años antes de la fecha en que todos nos mudamos.
Yo tenía 9 o 10 años, Goyo 7, Chepina 4 y Chuy 2.
Hace ya algunos años de eso. Eran una familia pequeña.
No entiendo porque mi papá no compro un terreno grande y nos quedamos a vivir aquí desde entonces.
Por prudencia tal vez.
Pero como decían antes “la querencia pudo mas”
Seguramente en aquel año no había tantos problemas con la comunidad.
En aquellos días mi memoria funcionaba al cien. Seguro hubiera estudiado. Ni modo, el “hubiera” ya no existe. Decía mi mamá “cada quien trae su sino” Mi destino fue batallarle junto con los tres hermanos que ya caminábamos bajo el sol.
Si hermana, otro gallo nos cantara.
Ya te conté pedazos de la vida de nuestra familia.
Si, hermana.
En otra ocasión te cuento, como decía mi papá, otro párrafo.
Dejemos algo para la próxima. Con esto tengo para rato.
Si hermano, escríbelo para que no se nos olvide.
Si, para que nuestros hijos y nietos se la curen como dice Gonza.
Luego te cuento detalles de la época en que vivimos en la calle de obregón. Hay mucho que contar.
Si, hermana. Deberías tratar de escribirlo tú misma.
Por ahora nos despedimos. Es hora de tu baño ¿Ok?
Si, Ale esta dale que dale con que quiere el internet. Buenas noches.
Si, ya le toca. Salúdamela.
Bien.
Buena noche.
Adiós.
Adiós.
viernes, junio 04, 2010
Resonancias de la tarde
Es viernes. La luz rojiza del ocaso está engullendo lentamente la tarde. Estoy recostado en mi viejo sofá escuchando el gorgoreo de las aves que me llega del exterior. Cierro los ojos y parece que estoy en medio de un gran aviario. Me imagino a los pájaros saltando felices de una rama a otra eligiendo la mejor fruta para comer. Otros quizá se mudan de árbol buscando nuevos compañeros o tal vez se marchan a explorar por nuevos sabores y texturas. Sobresale entre el parloteo de las aves el zumbido característico de las chicharras. Espero que anuncien lluvia. El calor causa sofoco y hace palpitar la cabeza.
martes, mayo 25, 2010
La primera lluvia
Hemos tenido algunas lluvias esporádicas que nos han traído briza fresca. Me gusta la primera lluvia del año por el aroma particular que la tierra desprende después de absorbidas las primeras gotas de agua. Estoy seguro que el gusto por las primeras lluvias no es solo mío. En la colonia por ejemplo, las aves llenan de algarabía las mañanas y las tardes. Las calandrias saturan el ambiente con sus complejos trinos y se divierten de lo lindo con el jueguito de imitar el canto de otras aves. A Paco, nuestro perico, la lluvia le produce ataques de esquizofrenia. En medio de la lluvia se desata lanzando peroratas compulsivas al viento como lo hacen los políticos en sus campañas de frente a sus distraídos seguidores. Al que no calienta ni el sol es al pobre de Pachis. Todo un Don Quijote. Además de tasajeado, ahora anda renco, producto de sus disputas callejeras nocturnas con sus congéneres, todo por salvaguardar el honor de su amada Dulcinea. Le pegó el amor con un tubo de 3 pulgadas. Llegó al grado de enseñar a su princesa la forma de entrar a la casa para que comiera de su comida y bebiera de su agua, acción que hizo a Gladis poner el grito en el cielo. Me dijo Gladis indignada hace unos días “habías de ver que gata tan fea mete Pachis a comer a la casa”. Ni modo, hay que tratar bien al invitado de un miembro de la familia.miércoles, mayo 19, 2010
Temporada de mangos
Llegó la temporada de mangos. Los árboles están cargados. Las ramas se arquean por el peso de los racimos colgantes que forman estos frutos carnosos. Los mangos empiezan a pintarse de amarillo o de rojo según la variedad. Todo el día es ver mangos. Es tanta la proliferación y variedades de estas frutas que solo es superada por la explosión de anuncios en tv de los seleccionados de futbol. Lo bueno que esto último lo veo solo en ocasiones. El mango que esta frente a la casa no es la excepción. Está tan lleno de frutas que algunos literalmente tocan el piso. Estos mangos gozan de cierta fama entre los vecinos por su dulzura y cremosidad. No pocas personas esperan (yo entre ellas) con impaciencia la hora de estirar la mano y cortar unos cuantos. Este mango es criollo, así se lo dijo a Gladis la señora que lo plantó hace 15 o 20 años.domingo, mayo 02, 2010
¿Agresivo, Pasivo ó Asertivo?
A menudo me hago la siguiente pregunta: ¿En qué consiste la madurez? Tengo bastante evidencia para creer que la madurez no depende de la edad. Pero la respuesta siempre me elude, juega a las escondidas conmigo, me da zapes por detrás para luego hacerse humo y desvanecerse en el aire. Me queda claro que la madurez afecta o facilita la comunicación y esta a su vez sirve de lubricante a las relaciones humanas. Pero entonces ¿Que afecta o facilita la madurez? Creo que el culpable de todo esto son nuestras emociones. Ellas nos suben a la moto de la agresividad o de la pasividad según sea el sistema operativo que tengamos instalado en nuestro disco duro y que la jerga humanística gusta en llamar comúnmente paradigma (conjunto de reglas inmutables aprendidas a lo largo de la propia experiencia). Luego entonces ¿podemos decir que la madurez depende de la veracidad de nuestros paradigmas y de la eficiencia con que estos orientan a nuestras emociones para que respondan agresiva o pasivamente según la circunstancia del momento? Creo que así es. Pero sigue faltando algo. Hace tiempo me topé con el término “asertividad” (de seguro fue en algún curso del cual no guardo más que el recuerdo de la palabra). Se dice que la asertividad es un comportamiento que se encuentra justo en el punto medio entre agresividad y pasividad. Hace algunas semanas, clickeando en wikipedia me encontré con los derechos (y obligaciones) de la asertividad. Creo que esto es lo que faltaba ¿Quieres saber si eres o no una persona asertiva?…pásale a lo barrido…si no lo eres, ya sabes a quien culpar: a tus paradigmas y a tus emociones.
Derechos asertivos
La asertividad parte de la idea de que todo ser humano tiene ciertos derechos:
- Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
- En ocasiones, derecho a ser el primero.
- Derecho a equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.
- Derecho a tener sus propios valores, opiniones y creencias.
- Derecho a tener sus propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
- Derecho a experimentar y a expresar los propios sentimientos y emociones, haciéndose responsable de ellos.
- Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
- Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
- Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.
- Derecho a detenerse y pensar antes de actuar.
- Derecho a pedir lo que se quiere.
- Derecho a ser independiente.
- Derecho a superarse, aun superando a los demás.
- Derecho a que se le reconozca un trabajo bien hecho.
- Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo, tiempo y propiedades.
- Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.
- Derecho a ignorar los consejos de los demás.
- Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
- Derecho a estar solo aun cuando otras personas deseen nuestra compañía.
- Derecho a no justificarse ante los demás.
- Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
- Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.
- Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
- Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
- Derecho a sentir y expresar el dolor.
- Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y, en los casos límite en los que los derechos de cada uno no estén del todo claros, llegar a un compromiso viable.
- Derecho a no comportarse de forma asertiva o socialmente hábil.
- Derecho a comportarse de forma asertiva o socialmente hábil.
- Derecho a hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona.
- Derecho a tener derechos.
- Derecho a renunciar o a hacer uso de estos derechos.
Quiere decir que estos 31 derechos no deben ser interpretados como comportamientos agresivos o pasivos. También está implícito en ellos que a las personas con tendencia agresiva o pasiva les dará urticaria más de uno (como a mí). Me quedan de consuelo los puntos 27, 29 y 31
sábado, mayo 01, 2010
Basa
A principio de año y por recomendación de mi cuñado Lucio, Gladis y Yo fuimos en compañía de José Manuel a un establecimiento llamado “grupo camaronero del sureste”. Nuestro objetivo era allegarnos los elementos necesarios para hacer una buena sopa de mariscos y de paso, solo para probar, hacernos de unas cuantas mojarras. Las mojarras rebasaron mis expectativas. Estuvieron riquísimas y así se lo hice saber a Gladis. Actualmente es difícil encontrar en los mercados mojarras que no sean cultivadas en las granjas. Para aquellos que han crecido alimentándose de los ríos la diferencia en sabor entre una mojarra de granja y una de río es abismal. Definitivamente este pez era de río –pensé ante los restos del cadáver.
En una segunda visita que Gladis hizo al “grupo camaronero del sureste” además de los ya conocidos camarones y mojarras compró filetes de mero. Supe de esta nueva compra el mes pasado cuando Gladis me recibió del trabajo algo malhumorada por la dificultad que había tenido para freír los filetes referidos. No vuelvo a comprar esta cosa –dijo al tiempo que ponía el plato sobre la mesa con unos filetes dorados aderezados con arroz. Estas cosas se me pegaron al sartén y me pringaron de aceite –continuó diciendo en tono enfadado mientras yo le hincaba el diente al primer filete ¡Oye, este pescado está buenísimo! ¿Cómo se llama? Es mero –me contestó. Bueno, en realidad la bolsa donde venía empaquetado dice que es filete de Basa y que es un producto Vietnamita. Aunque en esta segunda ocasión las mojarras no resultaron con el mismo sabor que las primeras –dije. Es que esta vez no encontré mojarras frescas y me tuve que conformar con traerlas congeladas –me confirmó. Echándome un clavado en internet me enteré que estos filetes tampoco son de Basa. Este pescado Basa (de la familia de los bagres) tiene el nombre científico de pangasius bocourti mientras que el adquirido por nosotros tiene el nombre científico de pangasius hypopthalamus y los vietnamitas lo conocen con el nombre de Tra. Me enteré también que ambos son cultivados en granja. Entonces ¿porqué su sabor no se ve afectado por el cultivo en granja como sucede normalmente con las mojarras de aquí? –pensé. La diferencia es que los vietnamitas los cultivan en jaulas sumergidas en las rápidas aguas del río Mekong mientras que en México las mojarras son cultivadas en lagunas hechizas. Según opiniones de los chef gourmet el sabor del Tra es tan bueno como el del Basa. Las opiniones concuerdan en que ambos son sabrosos, de carne blanca y de textura delicada. Finalmente nuestros filetes resultaron no ser de Mero, ni de Basa sino de Tra. Que importa el nombre…su sabor es riquísimo.
domingo, abril 25, 2010
Furor gatuno
Hoy llegó pachis a casa en un estado lamentable. Un pedazo de piel de la mejilla derecha desapareció. Solo le quedó un colgajo sanguinolento en lo que otrora fue pelos color miel y blancos bigotes. No es la primera vez que le sucede esto. Todo por andar de coscolino persiguiendo gatas como poseso. El muy concupiscente no se da tiempo ni para comer. Tan pronto llega a casa se dirige a donde ya sabe que le espera su plato de croquetas. Traga rápido como quien tiene asuntos de alto calibre que atender, da algunos rápidos lengüetazos al traste del agua y sale luego hecho un bólido como si lo persiguiera un incendio atizado con brea y trementina. Hoy Gladis le tapó a la casa todas las salidas que pachis utiliza en sus ya frecuentes devaneos nocturnos todo con el afán de darle tiempo a que sanen sus heridas y que se le disipe un poco la temperatura que le quema las entrañas. El verse copado le hizo tanta mella que empezó a maullar con tanto furor que ni cuando llega tasajeado. Esta vez no había manera que llevara a cabo su acto maestro de desaparición tantas veces ensayado emulando el realizado por el gato de cheshire en el país de las maravillas.domingo, abril 18, 2010
Mango cargado
El mango de la casa esta que no puede con tanto peso. Las ramas inferiores están a un metro escaso del piso. La razón de este sobreesfuerzo es el peso de las frutas. Ahora, el andador de la casa está tan copado con ramas, hojas y frutas que se hace necesario rodearlo para no resultar aruñado o sin un ojo. No sé si las ramas del árbol son las que se están haciendo débiles o es la cantidad de mangos que cada una tiene que soportar. El hecho es que a los mangos les hace falta crecer todavía un tercio más y las ramas del árbol ya están que se rompen de puro cansancio.
sábado, abril 17, 2010
Calor
jueves, abril 15, 2010
Clima loco
El clima está medio loco. Esta semana se han alternado días de calor y de lluvia. Nada menos el día de hoy las nubes están atronadoras y relampagueantes. El cielo se puso de mal humor en un dos por tres y ahora mismo está como queriendo pelear. Las voces vespertinas de la laguna se silenciaron súbitamente presagiando seguramente la bilis que se avecina. El ocaso fue imprevisto: todo estaba envuelto en una luz anaranjada que daba a la tarde un aspecto de languidez inusual. Un gavilán (¿o sería un halcón?) posado en el palo de una cerca no atinaba a descifrar el enigma que le imponía aquella situación: ¿Será de noche? ¿Será de día?
Hoy platiqué un ratito con Tony. Aficionado como yo a la guitarra. Compañeros de un coro de feligreses en la Iglesia de Sta. Cecilia en Guadalajara Jalisco. También, compañeros jóvenes de estudiantina y rondalla. Trovadores de fin de semana. Compadres. Acompañantes de serenatas esporádicas. Gran amigo. Un recuerdo de aquellos días de encanto para Él, su esposa Marta y su hija Brenda, mi ahijada.
lunes, marzo 15, 2010
Fiesta Teca
Hoy amaneció el día despejado y brillante. Nuestros nuevos vecinos han estado de fiesta desde el sábado. Los invitados son en su mayoría descendientes de la etnia Zapoteca del Istmo de Tehuantepec Oaxaca. Esta cultura se distingue por sus mujeres trabajadoras e independientes y también por sus proverbiales y duraderos festejos. En sus celebraciones (bautizos, bodas, cumpleaños, etc.) es frecuente ver a mujeres (mayormente adultas) bailar con otras mujeres, mientras los hombres platican motivados por una pila de cartones de cerveza en un extremo, y una hielera bien grande y rebosante de botellas de cuartito en el otro. Por lo general los festejos duran toda la noche y se prolongan hasta la madrugada. Luego viene el recalentado (consumo del guiso sobrante del homenaje anterior) cuya duración fluctúa según los días de asueto que tengan disponibles los invitados y homenajeados. Es costumbre que los invitados lleguen con cartones de cerveza u otras artículos de consumo, sobretodo etílicos, con el fin de ayudar a engrandecer (o prolongar) el regocijo y la convivencia. Es de reconocer el esfuerzo que todos ellos hacen por conservar sus tradiciones. Conozco ingenieros petroleros que hablan el dialecto zapoteco y les encanta utilizarlo cuando se encuentran con un paisano. Ellos se alegran cuando escuchan “la zandunga” igual que yo me alegro cuando escucho “el son de la negra”. Ellas con su tocado de flores, vestidas con tradicional vestido amplio estampado con motivos florales de colores muy vivos, luciendo con garbo sus brazaletes, cadenas y aretes de oro, muy grandes, gruesos y seguramente pesados…En la tarde vi un gavilán en vuelo con la presa entre sus garras. Esta anodina presa era un ave de color negro. En Guadalajara, cada noche escuchaba el ulular de las sirenas, probablemente ambulancias, tal vez patrullas; hoy, cada tarde y noche escucho en Reforma el incesante trino de las aves.miércoles, marzo 10, 2010
El eucalipto
Tenía 12 años en 1972. Eran tiempos de revueltas estudiantiles y represiones de estado. Estaba abierta la herida de los acontecimientos en Tlatelolco y aún estaban frescos los hechos del Halconazo del jueves de corpus. Mientras yo, ajeno a todo ese reverberar social, desconectado totalmente de todo cuanto ocurría más allá de mi barrio, más allá de la escuela o de la familia, vivía felizmente en mi calle ocupado exclusivamente en mis canicas, con mi yoyo o el trompo según correspondiera a la moda adolescente del momento. Fue en aquél tiempo que reparé en una vara de escasos 30 centímetros de altura que se alzaba temblorosa de entre los breñales de nuestra jardinera, que era en aquel entonces un puro terregal. Sus contadas hojas brotaban de las ramitas enclenques como avergonzadas, o tal vez con miedo que los ventarrones las arrancaran de cuajo de aquel tallo escuálido plantado de mal ganchete por trabajadores del Ayuntamiento de Guadalajara. Ocurrió el día en que sus ramitas se me hicieron buen escondite para ocultar mi canica buscando esconderla del tiro certero de mis adversarios de juego. Años más tarde (y muchos juegos de por medio después) me enteré que era un eucalipto, y muchos años más adelante (las canicas hacía mucho tiempo habían caído en el olvido), supe que estos árboles alcanzaban alturas considerables. En mi estancia reciente en Guadalajara, apoyé mi mano en más de una ocasión en el tronco de este eucalipto. En la actualidad mide aproximadamente un metro y medio de circunferencia y su altura rebaza los 20 metros. Tendría mucha más altura de no ser por Don Pedro que hace años le dio una buena podada al considerarlo un peligro durante las tormentas y ventarrones. Calculo que andará por los 40 años de edad. Poco tiempo de vida considerando los muchos años que dura este árbol originario de Australia capaz de crecer en cualquier sitio y soportar cualquier circunstancia. Este árbol de fuego (así llamado por su fácil combustión) fue testigo y centinela silencioso de nuestra familia durante el tiempo que vivimos bajo su sombra. Ha sido utilizado a lo largo de estos años como respaldo, candil, macetero, perchero, sombrero, referencia, cuaderno, y un sinfín de cosas más. La corteza rugosa de su tronco luce hoy llena de cicatrices, recuerdos dejados por manos impacientes cuyos dueños conversaban cobijados bajo su sombra.